29 Sep 2011 | Focolare Worldwide
«Benedicto XVI hizo una visita a su tierra natal, en la cual del 22 al 25 de septiembre transcurrió días muy intensos. Aún si las santas misas – celebradas al aire libre en el estadio olímpico en Berlín, en la plaza de la catedral en Erfurt, en Etzelsbach, Santuario de la Turingia, y en Freiburg en la Seva Negra– han marcado algunos de los momentos culminantes de su estadía, el Papa testimonió claramente, a través de muchos otros encuentros, que no vino sólo por el 30% de los católicos. Se reunió de hecho con representantes del Hebraísmo y del Islam, hizo un discurso valiente en la Cámara de Diputados Alemana y se entretuvo con representantes de las Iglesias ortodoxas. En un lugar muy significativo, en el monasterio agustiniano en Erfurt donde Martín Lutero estudió teología, entró para formar parte del Orden y fue ordenado sacerdote, se llevó a cabo el encuentro con representantes de la Iglesia evangélica-luterana. En esta ocasión el Papa expresó claramente su estima por la espiritualidad de Lutero y por su compromiso en la búsqueda de una respuesta adecuada a la pregunta sobre Dios. Benedicto XVI invitó a los cristianos de las dos Iglesias a “dar testimonio juntos de la presencia del Dios viviente, ofreciendo así al mundo la respuesta de la cual tiene necesidad… Ayudémonos recíprocamente a vivirla. Esta es una gran tarea ecuménica que nos introduce en el corazón de la oración de Jesús.” El Presidente de la EKD (Iglesia Evangélica en Alemania), Nikolaus Schneider apreció y subrayó cuanto dijo Benedicto XVI: las dos Iglesias deberían “ayudarse recíprocamente en el intensificar y reavivar la vida de fe en nuestra sociedad – de verdad una tarea ecuménica.” Quien esperaba que la venida del Papa marcara pasos concretos en el ecumenismo y quien esperaba que Benedicto señalara un itinerario nuevo con respecto a la concelebración común – principalmente en vista del aniversario de los 500 años de la Reforma en el 2017 – no fue complacido. Tampoco para las parejas de confesiones distintas que no pueden participar juntas de la Eucaristía, trajo “novedades”. La fe no es una realidad que se puede contratar, en analogía con los acuerdos políticos – esta es su motivación: “La unidad en la fe no crece sopesando ventajas y desventajas, sino mediante una profunda identificación en la vida y en el pensamiento.” Benedicto XVI no quiso ofrecer, sea en el campo ecuménico como en las preguntas de fondo de los católicos, respuestas superficiales, ni soluciones concretas. Quiso penetrar en las raíces de la “crisis de las Iglesias”, en cuya raíz el identifica una crisis de fe. Vino para animar la fe en Dios y para reforzar la fe en Cristo, que él considera como la premisa fundamental para que se puedan desarrollar cambios y renovaciones». Léase también en Cittá Nuova online
En www.vatican.va
26 Sep 2011 | Focolare Worldwide
“La de juntos por Europa no es una vocación pasada de moda, sino que cada vez es más necesaria, porque el mundo está yendo hacia una crisis profunda, no solo económica y estructural, si no de las relaciones”– afirma Marco Impagliazzo en el diálogo que el 24 por la mañana ha tenido como protagonistas a algunos representantes del grupo promotor de Juntos por Europa, con los delegados de los Focolares de las naciones europeas, reunidos en este periodo en el centro internacional de Rocca di Papa para el encuentro mundial anual. “El empuje para la unidad ha renacido dentro de nosotros” – afirma Gerhard Pross, recordando un momento decisivo en el 2000, cuando los testimonios de Chiara Lubich y del Obispo luterano Wilekens, han mostrado una profunda consonancia aún en la diversidad de las expresiones y de la proveniencia: “La verdad más fuerte: la pertenencia común a Cristo. El Espíritu Santo ha ampliado los horizontes… Juntos hemos entendido la importancia de la actitud de apertura hacia el otro. Y empezaban, de este modo, a caer los prejuicios”. La mesa redonda, por tanto, ha visto alternarse al representante del YMCA (movimiento evangélico) de Esslingen, uno entre los primeros testigos del inicio de la aventura europea de los movimientos cristianos; al actual presidente de la Comunidad de San Egidio, recién llegado del encuentro de oración por la paz (Múnich, 11-13 septiembre) y a Eli Folonari, junto a Chiara Lubich en todos estos años. Es justo ella, quien abre el intercambio, encuadrando las raíces del camino de comunión entre los diversos movimientos, dentro de la iglesia católica, y con los movimientos carismáticos de las distintas iglesias cristianas. Cita entre otras la carta: “Bases de la Comunión entre comunidades y movimientos cristianos”, firmado en el 2009 por los Amigos de Juntos por Europa, durante su congreso en la Comunidad de San Egidio en Roma. Para promover el conocimiento recíproco cada año cambian la sede y el movimiento que los hospeda: después de Schoenstatt en el 2010, este año toca a los Focolares. Cita prevista del 10 al 12 de noviembre próximo para trabajar en el programa del 12 de mayo. Hace de marco a la mesa redonda, la concomitancia con la visita de Benedicto XVI en Alemania, que da relevancia al valor del diálogo ecuménico y a la ‘necesidad’ de Europa. ‘Vivir juntos’ se convierte entonces en una palabra-clave, para aprender y proponer, para soñar y realizar. Una visión que nos involucra a todos, partiendo de los jóvenes: “Justo porque hay crisis, tenemos que trabajar aún más”- afirma Impagliazzo. “La experiencia con el conjunto de los movimientos me ha cambiado desde dentro”– tiene el tono de la confidencia lo que comunica Gerhard Pross, subrayando aquella “pasión” por la unidad que también como evangélicos han sentido renacer, justo gracias al trabajo conjunto con los cristianos de las distintas iglesias. Se recuerdan con conmoción Chiara Lubich y Helmut Nicklas, dos grandes carismáticos, que han creído y entusiasmado a las masas en el sueño por Europa, y que han dejado esta tierra a pocos meses de distancia uno del otro, pero con su herencia continúan inspirando el trabajo de muchos. Ideas interesantes que encienden las intervenciones: soy de Bélgica – dueños de casa del evento central del 12 de mayo-, de Alemania, Eslovenia, Noruega, Francia, Portugal, Holanda, en una ronda de contribuciones que hablan de la vitalidad de un recorrido que tiene sobre el territorio la resonancia más fuerte. Contemporáneamente a la manifestación de Bruselas, se prevén de hecho eventos paralelos en 200 ciudades europeas – de una Europa no de los 27, sino de todos- esto para decir, que hay una base de pueblo, de sociedad civil, que tiene en el corazón el futuro del continente, no cerrado y replegado sobre sí mismo, sino al servicio del mundo.
25 Sep 2011 | Senza categoria
¿Cuál tenía que ser la actitud que teníamos que tener para demostrar a Dios que Él era efectivamente el centro de nuestros intereses? Chiara y sus primeras compañeras se preguntaban en efecto cómo poner en práctica su nuevo ideal de vida, Dios Amor. Enseguida pareció obvio: tenían que amar a Dios. Sus vidas no tendrían ningún sentido si no fueran «una pequeña llama de este infinito fuego: amor que responde al Amor». Y les parecía un don grande y sublime, tener la posibilidad de amar a Dios, hasta el punto de repetir frecuentemente: «No tenemos que decir: “debemos amar a Dios”, sino: “¡Poder amarte Señor! ¡Poderte amar con este pequeño corazón!”». Recordaban una frase del Evangelio que no dejaba y no deja escapatoria a quien quiere llevar una vida cristiana coherente: «No quien dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino aquél que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos» (Mt. 7,21). Hacer la voluntad de Dios, por lo tanto, era la gran posibilidad que todas tenían para amar a Dios. De este modo, Dios y su voluntad coincidían. Escribía Chiara: «Dios era como el sol. Y a cada uno de nosotros llegaba un rayo de este sol: la divina voluntad sobre mí, sobre mi compañera, sobre la otra. Un único sol, distintos los rayos, pero siempre “rayos de sol”. Único Dios, única voluntad, distinta para cada uno, pero siempre voluntad de Dios. Era necesario caminar por el propio rayo sin apartarse nunca. Y caminar durante el tiempo que poseíamos. No tenía sentido divagar sobre el pasado o fantasear acerca del futuro. Era necesario abandonar el pasado a la misericordia de Dios, ya que no lo poseíamos; y el futuro lo viviríamos plenamente cuando se hiciera presente.

Chiara Lubich (al centro) en Tonadico con sus primeras compañeras
«Sólo el presente estaba en nuestras manos. Para que Dios reinase en nuestra vida, tendríamos que concentrar en el presente, la mente, el corazón, las fuerzas, haciendo su voluntad. Lo mismo que un viajero en el tren, no piensa en caminar por el vagón para llegar antes a la meta, sino que se deja llevar sentado; así nuestra alma, para llegar a Dios, tenía que hacer su voluntad, enteramente, en el momento presente, porque el tiempo camina por sí solo. Y no habría sido muy difícil entender lo que Dios quería de nosotros. Él manifestaba su voluntad mediante los superiores, la Sagrada Escritura, los deberes del propio estado, las circunstancias, las inspiraciones… Minuto a minuto y ayudadas por la gracia actual, construiríamos el edificio de nuestra santidad; o mejor aún, haciendo la voluntad de Otro –de Dios mismo– Él se habría edificado a sí mismo en nosotros. «Por lo tanto, hacer la voluntad de Dios no significa sólo “resignación”, como a menudo se entiende, sino la más grande divina aventura que le pueda tocar a una persona: la de seguir no la propia y mezquina voluntad, no los propios proyectos limitados, sino seguir a Dios y realizar el designio que Él tiene sobre cada uno de sus hijos; designio divino, sorprendente, riquísimo. Hacer la voluntad de Dios ha sido para nosotros el descubrimiento de un camino de santidad para todos. De hecho, la voluntad de Dios la puede vivir cada uno, en cualquier lugar, situación o vocación en la que se encuentre, puede ser el billete de ingreso de las masas a la santidad. Hacer la voluntad de Dios para amarlo se ha convertido en el segundo punto cardinal de nuestra espiritualidad de la unidad».
24 Sep 2011 | Sin categorizar
Campus con ancianos (29 de julio/7 de agosto). Nos unía un objetivo sencillo, pero preciso: amar. Con este deseo en el corazón pusimos, juntos, manos a la obra. En medio del tórrido calor veraniego, fue un duro trabajo de servicio: limpiar las habitaciones de los ancianos, servir la comida, animar veladas para ellos… pero el amor circulaba, se sentía en la atmósfera. Había una atención especial a la hora de hacer las cosas, juntos, para no dejar a nadie de lado, con la disponibilidad de perder la propia idea cuando el conjunto consideraba que no era apropiada. Todo se hizo bajo el signo de la sonrisa… y esto hizo extraordinaria cada cosa. Los ancianos confiaban en nosotros y nos animaban. Si la flor de papel maché que embellecía la sala no era tan perfecta, o el cartel del bingo hecho a último momento no estaba tan bien terminado, sabían siempre disimular. Por nuestra parte, nos escribe Salim, de Kenia: “Estoy contento de haber estado en el campus, me sentí como en casa porque este tipo de actividad me despertó el deseo de ser feliz. ¡No hay tristeza cuando amamos así!”. Cáritas (1/14 DE agosto). Para permitirles a los voluntarios de la asociación tener unos días de vacaciones, nos propusimos encargarnos nosotros de las múltiples actividades que se desarrollan en nuestro territorio en el período de verano,. Esta vez el trabajo consistía en la preparación de los menú, el empaque de los almuerzos y finalmente en nuestro donarnos a los tantos marginados de nuestra ciudad, descubriendo su mundo. Para nosotros fue sorprendente descubrir cómo, día tras día, no hubo un sólo momento en el que se apagara la sonrisa de nuestro rostro a pesar de los problemas que no faltaron. Un regalo más, además de las comidas que se distribuían, a muchos que venían cotidianamente.
A su regreso los voluntarios nos felicitaron por el trabajo desarrollado y nosotros constatamos cómo las ideas divergentes se armonizan, si se vive la regla de oro y mantenemos la sonrisa en los labios. Ahora, después de este verano tan activo y aventuroso, todavía más recargados, estamos listos para empezar el nuevo año. Juntos, queremos hacer ver la belleza de esta nueva corriente de vida y corremos decididos hacia la gran cita del próximo septiembre: el Genfest 2012. A cargo de los Jóvenes por un Mundo Unido de Sassari.