Movimiento de los Focolares
Chiara Lubich a la Jornada Mundial de la Juventud en Polonia 1991

Chiara Lubich a la Jornada Mundial de la Juventud en Polonia 1991

Queridísimos jóvenes En esta primera parte, debemos llevar a cabo una tarea que nos dio la Iglesia, es decir, profundizar el tema que caracteriza esta Jornada, y presentar nuestro Movimiento, al menos su sector juvenil, a quien no lo conociera. Profundizar el tema, ‑y ya lo escucharon mencionar en las canciones‑ que dice así: han recibido un espíritu de hijos» (Rom. 8, 15); y además presentar el Movimiento. El carisma del Movimiento de los Focolares, de hecho, consiste fundamentalmente en esto: despierta en los corazones una conciencia nueva de la realidad de ser hijos de Dios, y de serlo hoy, según los planes que El tiene pensados para nuestro tiempo. «Han, nos repite este carisma, han recibido un espíritu de hijos». Recordemos el inicio del Movimiento. En el marco de la segunda guerra mundial, que sembraba por doquier destrucción completa, aquí está, por decirlo así, la gran revelación que el Espíritu ofreció a nuestro espíritu: Resplandece sobre vuestras cabezas un sol radiante: es Dios, Dios que es Amor, Dios que los ama inmensamente, que tiene contados incluso los cabellos de vuestra cabeza… El es el Padre y ustedes son sus hijos. Y una fe formidable en Dios que nos ama entró, desde ese momento, en el alma de los primeros miembros del Movimiento. Fe que después, cuantos en los años siguientes se fueron agregando, sintieron también ellos irrumpir con fuerza en sus corazones. Fe que les dio la fuerza de arriesgarlo todo en la vida con tal de ser fieles a esta extraordinaria vocación: comportarse como hijos de Dios. Llevar una vida en unión con el propio Padre del Cielo; ver en Dios Padre, en Dios Amor, el Ideal de la propia vida. El está por encima de todos sus pensamientos y El ocupa el primer lugar en sus corazones. Y haciendo así, todas sus aspiraciones fueron satisfechas completamente. Con El encontraron la plenitud de la alegría, la felicidad, aquella felicidad que hoy los jóvenes de todas las latitudes anhelan como ideal, pero que raramente alcanzan porque la buscan, muchas veces, en el afán de poseer, en el tener más que en el ser, la buscan en las diversiones o en simples metas terrenas. Nuestros jóvenes tratan de aspirar a mucho más y lo que otros piensan no alcanzar, ellos confían en hacerlo y trabajan para conseguirlo. Pueden dar testimonio al mundo entero (y quieren darlo, antes que nada, a sus coetáneos, como ustedes) que, porque viven como hijos de Dios, poseen el talento por excelencia, una fuerza interior superior, una nueva confianza, que los ayuda a ver accesibles las metas a las que los jóvenes hoy aspiran. Además nuestros jóvenes, sabiendo que Dios no sólo es creador del universo y de sus personas, sino que está presente y conduce la historia, están convencidos de que El tiene también proyectos maravillosos para cada uno de ellos. Entonces, mientras que los jóvenes de hoy, en su mayoría, únicamente piensan en un futuro inmediato, toman decisiones a corto plazo y posponen las opciones más serias, nuestros jóvenes programan sus vidas, pero no siguiendo únicamente sus propios criterios. Tratan, en cambio, de armonizar su actuación personal con la intervención de la providencia de Dios en el mundo; por consiguiente, se sintonizan con su divina voluntad y la viven plenamente, conscientes de haber emprendido junto a los demás una divina y maravillosa aventura.

Chiara Lubich a la Jornada Mundial de la Juventud en Polonia 1991

Proyecto Ratan, Brasil

“Me llamo Sandra, soy empresaria desde los 30 años; actualmente, propietaria y directora de tres empresas del campo artesanal. Trabajo como diseñadora con fibras tropicales de la Amazonia, y desarrollo una investigación en esa zona. Fui siempre sensible a las necesidades de las personas menos favorecidas. Diría que forma parte de mi naturaleza dedicarme a aquellos que tienen mayormente necesidad de ayuda y de solidaridad. Ya desde muy joven trabajé con los detenidos en una cárcel, después, como directora de una empresa. Siempre traté de transmitir mis conocimientos para la promoción de otras personas, ofreciendo una formación profesional y oportunidades de trabajo. En 1999, una tragedia familiar cambió completamente mi vida. En un momento, la “isla” maravillosa en la cual vivía se derrumbó. De golpe, me faltó la tierra debajo de los pies. Estaba desesperada. En ese momento de gran sufrimiento, se profundizó la relación con algunas amigas del focolar, que había conocido tres años antes. Encontré un gran apoyo de parte de ellas y de a poco comencé a levantarme nuevamente. Habiendo conocido la experiencia de Chiara Lubich, sentí que un reflejo de su luz me daba la esperanza de encontrar una salida al final de aquel túnel. Comprendí que era un ejemplo que me contagiaba. Así, tuve fuerza para comenzar de nuevo. En el 2009 participé del Congreso del Diálogo con personas de convicciones no religiosas en la Mariápolis Ginetta, la ciudadela de los Focolares que está cerca de San Pablo. Me sentí motivada y comencé a colaborar concretamente con ellos. Se dio la posibilidad de abrir un curso para realizar trabajos hechos a mano con fibra de coco y de palmas de “buriti”, plantas originarias de Brasil. Viniendo de una familia de artesanos especialistas en el uso de fibras vegetales, traté de desarrollar un trabajo que, además de valorizar la mano de obra, pueda garantizar la conservación del ambiente. Nació el proyecto Ratan. Actualmente, nuestro taller trabaja tres veces por semana y a él asiste un grupo de ocho jóvenes. Lo lleva adelante una ejecutiva de la empresa y yo hago la supervisión y la orientación en los diseños. Son productos que sirven para la decoración, como vasijas, cajitas, etc., en las que se utiliza la técnica del tejido de hilos. A fin del año pasado, vivimos una tarde cultural, con la presentación de los trabajos y la venta de algunas piezas. Este año ya comenzó una segunda etapa, con una ampliación en la gama de trabajos. Siendo un curso profesional, los jóvenes podrán inserirse después en el mercado laboral. Las inscripciones siguen en aumento. Esta actividad es un don para mí. Comprendo que también yo recibo, y, a veces, mucho más que ellos. Siento una alegría enorme en el poder colaborar. Desde que comencé a dedicarme a esto renací, y mientras viva quiero seguir trabajando por esta causa.” S.G.

Chiara Lubich a la Jornada Mundial de la Juventud en Polonia 1991

Papa Benedicto a los jóvenes de la JMJ

Miles de jóvenes de todo el mundo se han dado cita en Madrid en ocasión de la JMJ 2011.

El Santo Padre ha elegido como título y argumento para profundizar durante estos días una frase del apóstol Pablo: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). Retomamos algunos pasajes de su Mensaje, fechado el 6 de agosto del año pasado, y que vale realmente la pena de leerlo integralmente.

«…Nuestra mirada se dirige ahora a la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid, en el mes de agosto de 2011. Ya en 1989, algunos meses antes de la histórica caída del Muro de Berlín, la peregrinación de los jóvenes hizo un alto en España, en Santiago de Compostela. (…) quisiera que todos los jóvenes, tanto los que comparten nuestra fe, como los que vacilan, dudan o no creen, puedan vivir esta experiencia, que puede ser decisiva para la vida: la experiencia del Señor Jesús resucitado y vivo, y de su amor por cada uno de nosotros.

(…) Muchos manifiestan la aspiración de construir relaciones auténticas de amistad, de conocer el verdadero amor, de fundar una familia unida, de adquirir una estabilidad personal y una seguridad real, que puedan garantizar un futuro sereno y feliz… Sí, la cuestión del lugar de trabajo, y con ello la de tener el porvenir asegurado, es un problema grande y apremiante, pero al mismo tiempo la juventud sigue siendo la edad en la que se busca una vida más grande. Al pensar en mis años de entonces, sencillamente, no queríamos perdernos en la mediocridad de la vida aburguesada. Queríamos lo que era grande, nuevo. Queríamos encontrar la vida misma en su inmensidad y belleza… Desear algo más que la cotidianidad regular de un empleo seguro y sentir el anhelo de lo que es realmente grande forma parte del ser joven. ¿Se trata sólo de un sueño vacío que se desvanece cuando uno se hace adulto? No, el hombre en verdad está creado para lo que es grande, para el infinito. Cualquier otra cosa es insuficiente. San Agustín tenía razón: nuestro corazón está inquieto, hasta que no descansa en Ti. El deseo de la vida más grande es un signo de que Él nos ha creado, de que llevamos su “huella”. Dios es vida, y cada criatura tiende a la vida; en un modo único y especial, la persona humana, hecha a imagen de Dios, aspira al amor, a la alegría y a la paz.

(…) Vosotros sois el futuro de la sociedad y de la Iglesia. Como escribía el apóstol Pablo a los cristianos de la ciudad de Colosas, es vital tener raíces y bases sólidas. Esto es verdad, especialmente hoy, cuando muchos no tienen puntos de referencia estables para construir su vida, sintiéndose así profundamente inseguros. El relativismo que se ha difundido, y para el que todo da lo mismo y no existe ninguna verdad, ni un punto de referencia absoluto, no genera verdadera libertad, sino inestabilidad, desconcierto y un conformismo con las modas del momento. Vosotros, jóvenes, tenéis el derecho de recibir de las generaciones que os preceden puntos firmes para hacer vuestras opciones y construir vuestra vida, del mismo modo que una planta pequeña necesita un apoyo sólido hasta que crezcan sus raíces, para convertirse en un árbol robusto, capaz de dar fruto.

Para poner de relieve la importancia de la fe en la vida de los creyentes, quisiera detenerme en tres términos que san Pablo utiliza en: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). Aquí podemos distinguir tres imágenes: “arraigado” evoca el árbol y las raíces que lo alimentan; “edificado” se refiere a la construcción; “firme” alude al crecimiento de la fuerza física o moral. Se trata de imágenes muy elocuentes.

(…) Queridos amigos, construid vuestra casa sobre roca, como el hombre que “cavó y ahondó”. Intentad también vosotros acoger cada día la Palabra de Cristo. Escuchadle como al verdadero Amigo con quien compartir el camino de vuestra vida. Con Él a vuestro lado seréis capaces de afrontar con valentía y esperanza las dificultades, los problemas, también las desilusiones y los fracasos.

(…) “La fe es ante todo una adhesión personal del hombre a Dios; es al mismo tiempo e inseparablemente el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado” (Catecismo de la Iglesia Católica, 150). Así podréis adquirir una fe madura, sólida, que no se funda únicamente en un sentimiento religioso o en un vago recuerdo del catecismo de vuestra infancia. Podréis conocer a Dios y vivir auténticamente de Él, como el apóstol Tomás, cuando profesó abiertamente su fe en Jesús: «¡Señor mío y Dios mío!».

(…) “Cada creyente es como un eslabón en la gran cadena de los creyentes. Yo no puedo creer sin ser sostenido por la fe de los otros, y por mi fe yo contribuyo a sostener la fe de los otros” (Catecismo de la Iglesia Católica, 166).

(…) La victoria que nace de la fe es la del amor. Cuántos cristianos han sido y son un testimonio vivo de la fuerza de la fe que se expresa en la caridad. Han sido artífices de paz, promotores de justicia, animadores de un mundo más humano, un mundo según Dios; se han comprometido en diferentes ámbitos de la vida social, con competencia y profesionalidad, contribuyendo eficazmente al bien de todos. La caridad que brota de la fe les ha llevado a dar un testimonio muy concreto, con la palabra y las obras. Cristo no es un bien sólo para nosotros mismos, sino que es el bien más precioso que tenemos que compartir con los demás. En la era de la globalización, sed testigos de la esperanza cristiana en el mundo entero: … si creéis, si sabéis vivir y dar cada día testimonio de vuestra fe, seréis un instrumento que ayudará a otros jóvenes como vosotros a encontrar el sentido y la alegría de la vida, que nace del encuentro con Cristo.

(…) La elección de creer en Cristo y de seguirle no es fácil. Se ve obstaculizada por nuestras infidelidades personales y por muchas voces que nos sugieren vías más fáciles. No os desaniméis, buscad más bien el apoyo de la comunidad cristiana… Queridos jóvenes, la Iglesia cuenta con vosotros!

BENEDICTUS  PP. XVI

Vaticano, 6 de agosto de 2010

Chiara Lubich a la Jornada Mundial de la Juventud en Polonia 1991

Vivir el Carisma: Naturaleza y Vida física

Recita el salmo: “Enséñanos a contar nuestros días y adquiriremos un corazón sabio” (Sal. 90, 12). Esta sabiduría es la madre que nos enseña a reconocer lo que no pasa nunca y lo que se manifiesta de la eternidad a través del tiempo. Sana los temores, deshace la ansiedad, colma los vacíos, abre nuestro corazón hacia el prójimo. “La enfermedad me ha sanado –escribe una madre- me ha dado una visión completa de la existencia que el frenesí de la vida me había quitado. Ahora me parece que sé amar a mi familia”. Caridad que se perpetúa en el tiempo son las biografías que nos recuerdan a los que han pasado por esta tierra antes que nosotros y permiten que el mensaje de su existencia llegue hasta nosotros. Es la comunión de los santos. Este aspecto subraya la relación del hombre no sólo con la Vida sino también con la Muerte. Chiara Lubich en 1973 escribió: “Si hoy tuviese que dejar esta tierra y me pidiesen una última palabra para expresar nuestro Ideal, les diría -segura de que me comprenderán en el sentido más exacto- : “Sean una familia”.¿Hay entre ustedes quienes sufren por pruebas espirituales o morales? Compréndanlos como y más que una madre, ilumínenlos con la palabra o con el ejemplo. No dejen que les falte, es más, incrementen alrededor de ellos el calor de la familia.¿Hay entre ustedes quienes sufren físicamente? Que sean los hermanos predilectos. Sufran con ellos. Traten de comprender hasta el fondo sus dolores. Háganlos partícipes de los frutos de su vida apostólica para que sepan que ellos han contribuido más que los demás.¿Hay quien muere? Imaginen que ustedes están en su lugar y hagan cuanto desearían que les hicieran a ustedes hasta el último instante.¿Hay alguien que goza por un logro o por cualquier motivo? Gocen con él para que su consolación no se vea entristecida y el ánimo no decaiga, sino que la alegría sea de todos.¿Hay alguien que se va? No dejen que se vaya sin haberle llenado el corazón de una sola herencia: el sentido de la familia, para que lo lleve adonde lo han destinado.No antepongan nunca ninguna actividad de ningún tipo, ni espiritual ni apostólica, al espíritu de familia con los hermanos con los que viven”.

Chiara Lubich a la Jornada Mundial de la Juventud en Polonia 1991

IV Simposio Internacional de Diálogo Judeo-Cristiano

“Es un honor para nosotros – dicen los promotores del simposio – que Argentina haya sido elegida como país organizador, y en particular la ‘ciudadela Lia Brunet’ (a 250 km de Buenos Aires), punto de encuentro anual de judíos y cristianos”. El simposio será precedido por una serie de actividades, a comenzar por la “Jornada de la Paz”, que se celebrará el 21 de agosto, siempre en la ciudadela de los Focolares. Estas Jornadas se realizan desde el año 1997 y se fueron sucediendo con creciente participación de miembros de las comunidades judías y cristianas de Argentina y también del Uruguay. Cada Jornada presenta un lema que es desarrollado por representantes judíos y cristianos, con espacios de reflexión, testimonios, diálogo y recreación. Es una de las expresiones de los vínculos que establece el Movimiento de los Focolares con integrantes de la comunidad judía de Argentina. La segunda actividad, destinada a los adolescentes, se desarrollará en forma paralela a la “Jornada de la Paz”, con el título «Conocí gente que quiere un mundo unido… ven a conocerla tú también». La propuesta está organizada por los movimientos Chicos y Jóvenes por un Mundo Unido de los Focolares y el Centro Ana Frank, Argentina. Los adolescentes y jóvenes de ambas instituciones en estos últimos meses están participando activamente en la construcción de esta jornada. Será un programa muy dinámico que contará con: talleres, juegos, debates, paneles de intercambio, muestras. Objetivo: promover la integración en la diversidad cultural, social, política y religiosa; el respeto por el otro, con todo lo que implica; y el abordaje de problemáticas juveniles que hacen a todo tipo de violencia, discriminación y exclusión. Tiene como destinatarios a adolescentes y jóvenes provenientes de Argentina y otros países como Chile, Uruguay, México, Estados Unidos, Italia, Jerusalén, entre otros. La serie de eventos culminarán con el IV Simposio Internacional de Diálogo Judeo-Cristiano, desde el 21 al 25 de agosto, con el auspicio del Ministerio de Culto argentino. Previstas las intervenciones de académicos judíos y cristianos de varias partes del mundo que profundizarán sobre el argumento elegido para esta edición: “Identidad y Diálogo: una experiencia que continúa”. El cierre está previsto en la Cancillería argentina.