Movimiento de los Focolares

Gennaio 2011

«El grupo de los creyentes estaba totalmente compenetrado en un mismo sentir y pensar y ninguno consideraba de su exclusiva propiedad los bienes que poseía, sino que todos los disfrutaban en común».

Esta Palabra de vida nos presenta uno de esos cuadros literarios (véase también Hch 2, 42; 5, 12-16) en los que el autor de los Hechos de los Apóstoles nos da a conocer a grandes rasgos la primera comunidad cristiana de Jerusalén. Ésta se caracterizaba por su lozanía, su dinamismo espiritual., por la oración, por el testimonio y, sobre todo, por su gran unidad, rasgo que Jesús quería que fuese signo inconfundible y fuente de fecundidad de su Iglesia. El Espíritu Santo, que en el bautismo se les da a todos los que acogen la Palabra de Jesús, al ser espíritu de amor y de unidad, hacía de todos los creyentes uno, con el Resucitado y entre ellos, y los llevaba a superar todas las diferencias de raza, cultura y clase social.

«El grupo de los creyentes estaba totalmente compenetrado en un mismo sentir y pensar y ninguno consideraba de su exclusiva propiedad los bienes que poseía, sino que todos los disfrutaban en común».

Pero veamos con más detalle los aspectos de esa unidad. Ante todo, el Espíritu Santo obraba entre los creyentes la unidad de sus corazones y de sus mentes y, en la dinámica de la comunión fraterna, los ayudaba a superar los sentimientos que la hacían difícil. En realidad, el mayor obstáculo para la unidad es nuestro individualismo, es el apego a nuestras ideas, puntos de vista y gustos personales. Las barreras con las que nos aislamos y excluimos al que es distinto de nosotros se construyen con el egoísmo.

«El grupo de los creyentes estaba totalmente compenetrado en un mismo sentir y pensar y ninguno consideraba de su exclusiva propiedad los bienes que poseía, sino que todos los disfrutaban en común».

Y la unidad obrada por el Espíritu Santo se reflejaba necesariamente en la vida de los creyentes. Su unidad de pensamiento y de corazón se encarnaba y se manifestaba en una solidaridad concreta, en el compartir sus bienes con los hermanos y hermanas necesitados. Y precisamente porque su unidad era auténtica, no toleraba que en la comunidad unos viviesen en la abundancia mientras que a otros les faltaba lo necesario. «El grupo de los creyentes estaba totalmente compenetrado en un mismo sentir y pensar y ninguno consideraba de su exclusiva propiedad los bienes que poseía, sino que todos los disfrutaban en común». La Palabra de vida de este mes subraya la comunión y la unidad, tan encarecida por Jesús. Para realizarla, Él nos dio su Espíritu. ¿Cómo viviremos, pues, esta Palabra de vida? Escuchando la voz del Espíritu Santo, trataremos de crecer en esa comunión en todos los ámbitos. Ante todo, en el espiritual, superando los brotes de división que llevamos dentro de nosotros. Por ejemplo, sería un contrasentido querer estar unidos a Jesús y al mismo tiempo estar divididos entre nosotros comportándonos de un modo individualista, yendo cada uno por su cuenta, juzgándonos e incluso excluyéndonos. Por lo tanto, es necesario que nos convirtamos de nuevo a Dios, que nos quiere unidos. Además, esta Palabra nos ayudará a comprender cada vez mejor la contradicción que existe entre la fe cristiana y el uso egoísta de los bienes materiales. Nos ayudará a solidarizarnos realmente con los que están necesitados, aun dentro de nuestras posibilidades. Como nos encontramos en el mes en que se celebra la semana de oración por la unidad de los cristianos, esta Palabra nos impulsará a rezar y a reforzar nuestros vínculos de unidad y de comunión con nuestros hermanos y hermanas que pertenecen a otras Iglesias, con los que tenemos en común una única fe y un único espíritu de Cristo que recibimos en el bautismo. Chiara Lubich

Ciencias Sociales en diálogo

Ciencias Sociales en diálogo

Eran más de 60 entre docentes universitarios, sociólogos e investigadores del servicio social provenientes de Argentina, Brasil, Austria, Alemania, Rusia, Bélgica, Francia e Italia participaron en el Seminario Internacional: La acción agápica como categoría de interpretación de las Ciencias Sociales organizado por el grupo científico Social-one, Ciencias Sociales en diálogo”, desarrollado en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo, el 17 y el 18 de enero de 2011.

Social-One es un grupo internacional de sociólogos e investigadores delas Ciencias Sociales que quiere llevar adelante una experiencia de vida, de estudio y de intercambio mediante una dinámica de escucha y de recíproca apertura, nutridos por el carisma de Chiara Lubich. Desde hace más de 10 años Social-One trata de analizar algunos conceptos fundamentales de las Ciencias Sociales mediante una doble lectura que, a partir de la tradición sociológica, ponga en evidencia las novedades que representa el Carisma de la Unidad.

Después de una serie de estudios sobre la relación social, sobre el conflicto, sobre relaciones interpersonales y la fraternidad, desde hace más o menos tres años, gracias a la lectura de una obra del francés Boltanski, uno de los más importantes sociólogos modernos, se lanzó la perspectiva de una nueva categoría conceptual, relacionada con la acción agápica (del griego: ágape, amor) es decir un amor que va más allá de la incertidumbre, del caos, del consumismo típico de las sociedades contemporáneas.

«En estos últimos dos años –subraya Vera Araujo, coordinadora de Social-One- hemos tenido la posibilidad de conversar con varios sociólogos italianos y de otras naciones sobre este argumento, enriqueciéndonos y sintiéndonos animados a proseguir».

Y así ha sido el Seminario –patrocinado por siete Universidades e Institutos Científicos- el cual tenía precisamente el objetivo de presentar a la comunidad científica algunas pistas de trabajo sobre la acción agápica, definida como “una acción, relación o interrelación social, en la cual los sujetos ofrecen más de lo que la situación requiere” –explicó Gennaro Iorio, sociólogo y profesor asociado de la Universidad de Salerno. “No es una forma de actuar utilitaria, de intercambio de mercado. La actitud agápica, para activarse, no parte del presupuesto que el otro corresponda el gesto”.

Enriquecieron el seminario más de 20 reportes científicos ofreciendo nuevas pistas de investigación.

Ciencias Sociales en diálogo

Eduardo Guedes y su viaje definitivo

«Nuestro corresponsal de Moscú nos dejó con 56 años, después de una rapidísima y despiadada enfermedad. Un ejemplo de seriedad profesional y humana».

Habíamos viajado juntos para reeditar el libro. En la vasta frontera. Historias de cristianos en el Cáucaso. De hecho era el corresponsal Ciudad Nueva, y de otras publicaciones portuguesas – Eduardo Guedes era de Lisboa, donde nació en julio de 1954- y gracias a su conocimiento del ruso y de los lugares era indispensable para completar la redacción de ese libro.

Recuerdo un viaje en taxi entre Vladikavkaz y Nazrán, capitales respectivamente de Osetia del Norte y de Ingusia. Era a finales de julio de 2007. La tensión era palpable, los acontecimientos del Cáucaso eran extremamente virulentos. El taxista le tenía miedo a ese viaje de pocas decenas de kilómetros, porque no se sabía cómo iban a reaccionar los soldados rusos en la frontera. Además se decía que en la región frecuentemente había secuestros con el fin de extorsionar a los extranjeros. Eduardo pasó todo el tiempo tranquilizando a ese hombre con una calma olímpica que siempre lo caracterizó.

En Nalcik, en cambio, en la capital de Cabardino-Balcaria, nos quedamos una semana para tratar de entrevistar a exponentes del mundo político y cultural de la República de Ciscaucasia. En dicha ocasión pude apreciar su forma de entrevistar, hecha sobre todo de silencios más que de palabras, en la seguridad de que en la entrevista lo que cuenta es que el interlocutor se sienta cómodo, de forma que pueda expresarse lo más clara y libremente posible.

Eduardo con Maria Voce all'incontro dei delegati di zona, ottobre 2010

En Beslán visitamos juntos al alcalde en la Escuela No. 1, la misma donde en septiembre de 2004 fueron asesinados alrededor de 300 niños, en el más feroz atentado que se recuerde de los acontecimientos de Cecenia e Ingusia.  Recuerdo que en un dado momento me encontré en un oscuro pasillo tan sofocado que no lograba contener las lágrimas mientras hojeaba el cuaderno de un niño, todavía manchado de sangre. Me dijo: «La barbarie es incomprensible. Sólo el rostro ensangrentado de Cristo me puede aplacar».

De él recordamos decenas de artículos sobre la compleja situación rusa, caracterizados por una valiente veracidad y al mismo tiempo por la delicadeza de explicar un mundo que para nosotros italianos está todavía sepultado bajo toneladas de prejuicios.

Gracias Eduardo, de todo corazón, por lo que nos diste. Sigue viajando y mandándonos reportajes de la tierra donde ya nadie muere. Recordamos con conmoción la frase del Evangelio de Juan que Chiara Lubich te había sugerido como programa de vida: «Si fueras del mundo, el mundo amaría lo que es suyo». Tú amaste el mundo, y el mundo te ha amado. ¡Hasta la vista!».

de Michele Zanzucchi

fuente: Città Nuova Online

www.cittanuova.it/contenuto.php?TipoContenuto=web&idContenuto=31069