Movimiento de los Focolares

Mons. Stanislao Dziwisz: Chiara y Juan Pablo II

May 10, 2011

“No se necesitaban tantas palabras, ellos se comprendían muy bien”. Así “don Stanislao”, ahora arzobispo de Cracovia, que estuvo 40 años junto a Karol Wojtyla, en una entrevista del 14 de marzo de 2009.

El 14 de marzo de 2009 recurría el primer aniversario de la muerte de Chiara Lubich. Con un evento en vivo con el título “Con Chiara. Un diálogo que continua” se hizo un recorrido de su vida. Uno de los testimonios más importantes fue precisamente el del Mons. Dziwisz, quien siguió de cerca, paso a paso a Juan Pablo II. Ordenado sacerdote por Wojtyla en 1963, estuvo a su lado durante casi 40 años como secretario. Hoy es obispo y cardenal de Cracovia, un papel que fue de su amigo Karol. He aquí cuanto nos dijo. Mons. Stanislao Dziwisz, cardenal de Cracovia: «El Santo Padre encontró primero a los focolarinos aquí en Polonia, en esta casa; venían en forma clandestina. El Papa trataba de leer los signos de los tiempos, y vio que Chiara hacía su misma lectura, la misma lectura de la Iglesia y también del mundo. Sentía siempre un gran respeto hacia ella, también hablando en forma privada y yo ví una gran sintonía, sintonía espiritual y también en el compromiso eclesial. Se creó una gran unidad entre estas dos personas. No necesitaban muchas palabras, ellos se entendían muy bien. Pienso que el Santo Padre encontró en ella y también en el Movimiento de los Focolares la confirmación de todo lo que él pensaba, de cómo él veía a la Iglesia; su apertura hacia el mundo, hacia las religiones cristianas y no cristianas. Chiara con sus más estrechos colaboradores venía donde el Santo Padre, no sólo oficialmente sino también en forma privada, para los así llamados almuerzos de trabajo. Eran siempre almuerzos familiares, no había ninguna oficialidad, como en familia. El Papa como sabemos tenía un espíritu artístico, el mismo espíritu que tenía Chiara. También por esto eran muy cercanos. El Papa daba gran importancia a los laicos porque no todos entendían la importancia de los Movimientos en la vida de la Iglesia. Ni tampoco de la mujer. Él hablaba del genio femenino. Chiara era este genio femenino, es increíble lo que pudo hacer pienso que fue el Espíritu Santo el que hizo a través de ella. Chiara no hacía discursos de filosofía, sino discursos sencillos pero llenos de amor, esto atraía a la gente. Mucha gente pide por intercesión del Siervo de Dios y obtiene gracias. Lo puedo confirmar yo mismo, pienso que lo mismo le pasa a los focolarinos, que cuando tienen un problema piden o buscan inspiración en Chiara. Quizás también su ayuda, y tal vez ahora su protección es más eficaz que antes. Esto lo veremos en el futuro. Yo creo que los dos nos miran, nos siguen, nos ayudan».

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