Movimiento de los Focolares

Portugal: jóvenes en acción en contra de la marginación

Mar 11, 2014

Un centenar de jóvenes en Caldas da Rainha, organizaron una jornada solidaria titulada “Revoluciona tu ciudad con el amor”, con numerosas iniciativas dirigidas hacia las personas más marginadas.

Con los ancianos en una casa de salud. Con los presidiarios en la cárcel de la localidad, En un instituto de asistencia social. Con los coetáneos de distintas capacidades en un Centro de educación especial. Éstos no son los lugares donde normalmente los jóvenes pasan el tiempo. Sin embargo el 8 de febrero pasado, en Caldas da Rainha, en la región oeste de Portugal, un grupo de un centenar de Jóvenes por un Mundo Unido quiso dar una señal a la ciudad. Querían así sacudir la indiferencia que veían en ellos mismos y en los demás.

El punto de partida: un meeting en el auditorium del Centro social Parish, para focalizar  el objetivo: el deseo de testimoniar el amor fraterno. Inspirados en las experiencias de jóvenes de otros países, ellos estaban convencidos de que “vivir por un mundo unido” puede ser una respuesta a los desafíos de hoy, Y a partir de ahí, en grupos, se trasladaron a distintos puntos de la ciudad hacia aquellas personas que tienen más necesidad de auxilio. También se diarigieron a lugares donde  podían dejar un signo constructivo para la zona.

Repintar las paredes del Centro juvenil, de acuerdo al pedido realizado por la Comuna. Distribuir café, volantes, una sonrisa, un saludo a los peatones distraidos y sorprendidos. Fue una propuesta original para los habitantes de Caldas da Reinha, que se contagiaron con  el entusiasmo y la convicción de los jóvenes.

«Si cada uno hiciese algo allí donde se encuentra, todo podría cambiar», comentó el vice intendente Hugo Oliveira.

«Fui para dar, y he recibido», cuenta un joven cuando volvía de la visita a los presidiarios. Entre éstos, algunos expresaron el deseo de ser, también ellos, constructores de un mundo unido.

«Trataré de perdonar…», «Estableceré más vínculos con mi familia», escribieron después de esta experiencia.

Una jornada intensa, que no pasó inadvertida, y que involucró muchas realidades. Pero el desafío recién ha comenzado, dicen los jóvenes: «Queremos continuar juntos el camino de la fraternidad universal donde vivimos, comenzando por  pequeñas acciones, en nuestras familias, en las relaciones con los amigos, en la escuela, en el trabajo»

Para aspirar luego a los desafíos más grandes.

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