Movimiento de los Focolares

El Evangelio vivido: Cuando el otro entra en nuestra vida

Oct 12, 2026

¿Quién es la otra persona para mí? ¿Quién es el “extranjero” a quien acoger? La Palabra de Vida de este mes nos invita a plantearnos interrogantes y a responder a la llamada a la empatía y a la acción concreta.

Ponerse en el lugar de quienes percibimos como lejanos o diferentes nos ayuda a comprender sus historias y sus dificultades, así como la riqueza que llevan consigo. Al mismo tiempo, acoger significa abrir el corazón a infinitas posibilidades, incluida la oportunidad de ser los primeros en recibir abundantes dones y de transformarnos, casi sin darnos cuenta, en una “casa”.

Estoy sentada en mi coche frente a la estación, esperando el tren con mi hija, cuando un hombre se acerca y me muestra sus documentos: es un palestino que ha huido de la guerra.

Por su italiano entrecortado, comprendo que se aloja en un centro de Cáritas y que ha venido aquí buscando trabajo como albañil. Sin embargo, primero necesita regularizar su situación, trámite para el que requiere un sello fiscal y cuatro fotografías. Le escucho e intento —con cierta dificultad— conectar con él, pero no accedo a su petición, aunque me despido de él amablemente.

Mientras tanto, el tren se retrasa. Mi mirada vuelve hacia el palestino, que permanece de pie a la entrada de la estación, esperando a su vez… ¿a quién? ¿A alguien más caritativo que yo? De repente, un fuerte impulso interior voy hacia él; esta vez, con el dinero necesario para los trámites en la comisaría. Cuando llega el tren, él expresa su gratitud con efusión.

Al reflexionar sobre la necesidad de estar siempre dispuesta al encuentro con Dios, llego a una conclusión: fue Él, en realidad, quien salió a mi encuentro en aquel hombre palestino.

(Barbara – Italia)

Durante los primeros años de nuestro matrimonio, Ursula —enfermera en la misma unidad de pediatría del hospital donde yo trabajaba como pediatra— y yo apenas notábamos que no teníamos hijos propios; estábamos totalmente volcados en los pequeños que se nos habían confiado. Aquello cambió una mañana cuando ingresaron en nuestra unidad a un bebé de tres meses, hijo de una madre menor de edad que no podía hacerse cargo de él.

Tras mucho reflexionar, solicitamos su adopción. Aquello marcó el inicio de la etapa más feliz de nuestras vidas. Íbamos juntos al trabajo con el pequeño Marius en brazos; una vez en el hospital, lo acomodábamos en un cochecito donde podíamos vigilarlo mientras trabajábamos. Dos años más tarde, surgió una situación similar con otro bebé que necesitaba una familia adoptiva. Así fue como Franz se unió a Marius; eran muy diferentes entre sí, tal como suele ocurrir con los hermanos biológicos. Dos años después, en circunstancias parecidas, Elke se incorporó a la familia. Son, ante todo, hijos de Dios, pero para nosotros también representan el fruto de nuestro amor y de nuestro trabajo en favor de los niños de todas partes.

(J. e U. – Alemania)

Maria Grazia Berretta
extraído de Il Vangelo del Giorno, Città Nuova, anno XII – n.5 –settembre-ottobre 2026)
Foto: © Alexandros Kournoutis by Pexels

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a la Newsletter

Pensamiento del día

Artículos relacionados

Obispos: una experiencia de comunión al servicio de la Iglesia

Obispos: una experiencia de comunión al servicio de la Iglesia

Del 8 al 11 de septiembre de 2026 se celebró en la Casa Divin Maestro de Ariccia (Roma), el encuentro internacional de los Obispos amigos del Movimiento de los Focolares, bajo el título «Es la hora de la caridad. Dar testimonio de la unidad para construir la paz».

Una unidad nueva

Una unidad nueva

Chiara Lubich durante la Conexión en directo del 29 de junio de 2000 desde Mollens (Suiza).