Movimiento de los Focolares
Chiara Lubich y Atenágoras

Chiara Lubich y Atenágoras

Chiara e Athenagora-1_Se sabe que Chiara Lubich tuvo una relación privilegiada con Atenágoras, entonces Patriarca de Constantinopla. Pocos días antes del histórico viaje del Papa Montini a Estambul, ella había ido a visitar al Patriarca. La Radio Vaticana la entrevistó el 18 de julio de 1967:

¿Cuáles son las primeras impresiones que ha sacado del reciente encuentro con el Patriarca Atenágoras?

Apenas me encontré en presencia de esta gran personalidad de nuestro tiempo. Tuve la impresión de encontrarme frente al corazón de un padre totalmente abierto, amante de las almas que, aún con su venerable edad, presenta un espíritu juvenil y fresco, rico de la mayor esperanza y fe. La primera impresión no ha sido la de encontrarme frente a un hermano separado, sino con un alma con la cual uno se encuentra como si ya fuésemos de la misma casa.

El coloquio siempre y en todo ha mostrado el más alto aprecio por el Santo Padre Pablo VI y he tenido la impresión que siga todos los acontecimientos de la Iglesia Católica y particularmente la acción del Santo Padre con extrema atención y veneración.

chiara-lubich-athenagoras2Después de este reciente coloquio que ha tenido con Atenágoras, ¿qué piensa del encuentro ya inminente entre Pablo VI y el Patriarca?

Dada la profunda fe de Atenágoras en la caridad hacia Cristo y hacia los hermanos, como esencia del Cristianismo, me parece que la acción del Santo Padre de preceder la visita del Patriarca a Roma, sea el gesto más acertado para demostrar que la Iglesia Católica es la Iglesia de la caridad, donde el Papa, sucesor de Pedro, es el que más ama.

¿Usted también cree, entonces, que son positivas las prospectivas y las expectativas, después de este encuentro?

Pienso que el Patriarca Atenágoras manifestará su convicción de que el camino para llegar a la unidad es la verdad es la caridad; camino que también ha sido indicado por Pablo VI en un reciente discurso dirigido a un grupo de estudiantes ortodoxos. Por esta identidad de prospectiva acerca del camino para alcanzar la unidad, se puede esperar que el Santo Padre y Atenágoras encuentren soluciones muy eficaces para iniciar los coloquios teológicos y pienso que en este clima se puede esperar todo.

Por otra parte, la figura de este gran avizor, que como un profeta se alza con su fe y su amor en Constantinopla, no puede dejar de tener una gran influencia sobre el mundo ortodoxo, que visitará él mismo dentro de poco, antes de llegar a Roma.

Chiara Lubich e il Patriarca Athenagora_¿Puedes decirnos cómo se ha expresado, durante vuestro coloquio, la visión del Patriarca Atenágoras acerca del problema ecuménico?

La visión ecuménica del Patriarca, cuya humildad y santidad traslucen de cada una de sus actitudes y de sus palabras, era clara en la última parte del largo coloquio, cuando nos ha hablado de su reciente mensaje pascual: «Tengo la costumbre de publicar cada Pascua un mensaje – ha explicado. El último dice: Los primeros diez siglos del Cristianismo han sido para los dogmas y para la organización; en los diez siglos siguientes, llegaron las desgracias, los cismas, la división. La tercera época – ésta – es la del amor. Por este camino de la caridad nos encontramos en el mismo cáliz. Desde luego – continuaba -, tenemos necesidad de teólogos, pero las diferencias son demasiado pequeñas y descoloridas por el sol del amor. Las diferencias han perdido su color gracias al sol de la caridad. En los primeros mil años hemos vivido en la comunión; después nos hemos separado». Por lo tanto, aludiendo a la reciente anulación de las recíprocas excomuniones por parte de la Iglesia Católica y de la ortodoxa, él afirmaba: «Ahora el cisma ha desaparecido; ¿por qué no volvemos al mismo cáliz? Creemos que tenemos la misma Madre, la Virgen, Madre de la Iglesia, como ha dicho el Papa; tenemos el mismo bautismo: la puerta a la Iglesia. Dígame: ¿por qué no volvemos al mismo cáliz?».

Chiara Lubich y Atenágoras

Amigos de Juntos por Europa trabajando

DSC_5330Estamos a pocos kilómetros de Postumia, en Eslovenia, una encrucijada entre el Oriente y el Occidente Europeo. Hoy día es meta turística con paisajes que dejan sin aliento, con una historia que tiene a sus espaldas la tragedia vivida en Europa con millones de muertos en las dos guerras mundiales. El horror de la guerra quedaron bien retratados, por ejemplo, en algunas obras del artista esloveno Ivan Rupnik, y en sus mosáicos de los bosques cerca de algunas foibe.

En el marco de esta conciencia histórica, los tres días vividos junto a los “Amigos de Juntos por Europa” asume un nuevo significado el de reconciliación europea, ante las dolorosas heridas todavía abiertas: aquí se pone en evidencia la relación de amor recíproco en acto entre los cristianos de distintas confesiones y proveniencias.

Había 14 países europeos representados, de Portugal a Rusia, de Suecia a Croacia. Una característica común ha sido el compromiso a favor de una Europa reconciliada, en la convicción de que los 500 años de separación entre las Iglesias ‘son suficientes’ y que se debe apuntar a actualizar el sueño de los Padres fundadores de la Unión Europea, construyendo la ‘fraternidad’ entre los pueblos.

El programa del congreso se concentró en la preparación del gran evento previsto para el 201t, en Munich de Baviera, con el deseo de poder ofrecer a la sociedad civil y religiosa un fuerte testimonio de reconciliación realizada, visible, fruto del conocimiento, la estima, la colaboración en múltiples iniciativas sociales comunes, que ha crecido a lo largo de los años, a partir del 2002, cuando empezó la experiencia de Juntos por Europa.

Los 108 participantes, de t1 Movimientos y Comunidades de varias Iglesias expresaron una auténtica ‘pasión’ por la unidad y la plena adhesión al proyecto, ofreciendo la disponibilidad de compartir ideas, responsabilidades y el esfuerzo de la organización.

«Junto a la sorpresa siempre nueva y a la alegría por el camino realizado –escribe uno de los participantes- evidente en la gran capacidad de escucha y acogida recíproca, era general el entusiasmo y la convicción de que, con la ayuda de Dios y ‘juntos’ es posible apuntar a realizar el ‘sueño’ de una Europa sin divisiones, que recupere sus raíces y pueda ser un modelo para los otros continentes».

 

 

Chiara Lubich y Atenágoras

Simposio interreligioso en Rabat

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«Crear una red de mujeres, trascendiendo la diversidad de religiones y culturas, profundizar los textos sagrados para recuperar el lugar de la mujer en la sociedad de hoy y promover el diálogo interreligioso con una dimensión más humana». Estas son algunas de las conclusiones del Simposio internacional que tuvo lugar los días 12 y 13 de noviembre pasados, en Rabat, capital de Marruecos.

Fue organizado por el Centro de Estudios sobre la Mujer en el Islam (Centre for Women’s Studies in Islam), afiliado al Consejo de Ulema de Marruecos (Moroccan Council of Ulama). El simposio se desarrolló en el marco del Diálogo Estratégico entre Marruecos y EEUU bajo el alto patrocinio del Rey Mohammed VI.

Estuvieron presentes un centenar de expertas procedentes de 25 naciones, en su mayoría musulmanas, pero también cristianas y judías, estudiosas y comprometidas en el campo jurídico y en los organismos que trabajan a favor de los derechos de las mujeres.

El encuentro, cuyo título fue “Mujeres en el corazón del monoteísmo: una historia plural”, quiso enfrentar la importante contribución de las mujeres en el diálogo interreligioso, donde a menudo su voz permanece marginada.

El Simposio comenzó con una mirada sobre el rol de la mujer en la historia de las tres religiones monoteístas. Luego, se subrayó la importancia de partir de los textos sagrados, más que de la lógica de la ruptura, con el objetivo de reencontrar la dignidad de la mujer aspirando a una mayor igualdad entre varón y mujer, sea en el nivel espiritual, como moral y social. De allí surgió la necesidad de interpretaciones correctas de los textos sobre la figura femenina, a menudo condicionados por la costumbre de la época y por otros factores: políticos, económicos y sociales.

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Christina Lee, corresponsable del diálogo interreligioso de los Focolares, presentó la experiencia del Movimiento de los Focolares fundado por una mujer, Chiara Lubich, en el campo del diálogo interreligioso. Ella habló del “genio femenino” – como lo definió Juan Pablo II -, es decir, de esa capacidad de las mujeres de vivir por los demás, de ocuparse de los demás y de entrelazar vínculos entre las personas. Esta visión fue apreciada por la profundidad, la espiritualidad y las perspectivas futuras.

Hubo otras importantes intervenciones que se refirieron a las variadas formas de diálogo establecidas por las mujeres de hoy con sus dificultades, esperanzas y testimonios. La profesora Aicha Hajjami de Marruecos se preguntaba por qué en muchas naciones islámicas persisten aún ciertas leyes injustas hacia las mujeres. «Es una situación que exige una profunda reflexión – agregaba- sobre cómo lograr que tales leyes sean modificadas según los valores sostenidos por el Islam».

 

 

Yolande Iliano, presidente de Religions for Peace Europe, dio un testimonio sobre cómo la sensibilidad femenina puede dar vida a compromisos colectivos interreligiosos a nivel social y político.

No faltaron las jóvenes con sus experiencias y expectativas, que manifestaron el rol crucial que la mujer debe desempeñar para construir la unidad de la familia humana. Como afirmaba la profesora Asma Lamrabet, directora del Centro de Estudios, «el simposio fue ya una realidad y un desafío, no más solamente un sueño».

 

 

Chiara Lubich y Atenágoras

Corea, el misterio de la vida

geriatric_nursingCielo Lee, Young-Hee trabaja como enfermera a domicilio para un hospital en Seúl. En Corea, el porcentaje de suicidios de los ancianos que tienen más de 80 años, es el más alto del mundo. «Después de haber leído algunos datos, empecé a trabajar con mucho empeño para la prevención, porque el 50% de mis pacientes pertenecen a esta franja etaria». Luego de una experiencia negativa con una paciente fuertemente deprimida, Cielo Lee, decidió organizar un curso sobre prevención del suicidio dirigido a 100 educadores de los ancianos y otros 30 voluntarios que prestan sus servicios en las parroquias. “Visitando cada semana a unos 40 pacientes de alto riesgo, junto a otro colega evaluamos su estado anímico según parámetros sanitarios. Basándonos en los resultados, decidimos visitar 2 veces por semana a las 10 personas que se encontraban en una situación de mayor riesgo».

El proyecto “Gate-keeper” – que literalmente significa “guardianes”, pero también una especie de “guardaespaldas” – es uno de los servicios públicos promovido por el gobierno de Seúl. Se realiza en cada barrio de la capital para prevenir los suicidios con la estrecha colaboración de las estructuras sanitarias locales. «En este proyecto – explica Cielo Lee – brindamos formación también a los ancianos para que sean gate-keeper. Junto a los enfermeros, estos coetáneos van a visitar a los pacientes dando consejos útiles para su salud».

«Con el deseo de proteger la vida incluso de una sola persona, comuniqué la idea a una religiosa, enfermera jefe, de mi lugar trabajo y luego 60 de mis colegas enfermeras participaron en este curso de prevención».

Uno de los pacientes padecía una enfermedad grave desde hacía 10 años: «Visitando su casa – cuenta – antes de entrar rezaba y luego trataba de escuchar bien lo que él me comunicaba. Desde hace un tiempo este paciente se ha acercado a la oración y está recuperando condiciones estables».

Una amiga, después de haber perdido a su hijo mayor, sufría de insomnio. Lograba dormir sólo con la ayuda de fármacos. Pero, luego de haber asistido al curso, empezó a cuidar a una anciana sin familia que vivía cerca de su casa. Ahora logra dormir sin medicinas y agradece el hecho de poder ayudar a otros.

«Un día suena el teléfono» – sigue Cielo Lee en su relato. «Era del centro de salud mental donde trabajo. Me decían que el alcalde de Seúl le daría un reconocimiento a una persona en cada barrio y ¡además que mi nombre había sido propuesto por unanimidad!  Unos días más tarde recibí otro premio de parte del director del hospital».

Para los miembros del Movimiento de los Focolares en Seúl que participaron al curso fue, como ellos mismos escribieron, «una ocasión preciosa para profundizar en el conocimiento del misterio de la vida e ir hacia las periferias existenciales».

Chiara Lubich y Atenágoras

Movimientos Eclesiales, una historia común y fecunda

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«Agradezco ante todo a Su Eminencia, el Card. Stanisław Ryłko, por haberme invitado a participar en esta rueda de prensa. Aprovecho la ocasión para agradecer públicamente al Pontificio Consejo para los Laicos por haber promovido este 3er Congreso mundial y con ello pienso que interpreto el sentir también de muchos Movimientos Eclesiales y nuevas Comunidades que hoy enriquecen la Iglesia y la sociedad.

¿Qué se espera el Movimiento de los Focolares – y quizás también los otros Movimientos – de este Congreso?

Ante todo, considero que ha sido convocado en un momento propicio y por varios motivos: Estamos de lleno en el 50° aniversario del Concilio Vaticano II. Y la Iglesia entera, por lo tanto todos nosotros, nos encontramos examinándonos sobre sus grandes intuiciones y su enseñanza. El Vaticano II continúa siendo, y hoy más que nunca, en un modo particular para nosotros los laicos, estímulo y espejo de nuestra función, vocación y responsabilidad en relación a la Iglesia y al mundo contemporáneo.

Otro motivo de estímulo es la persona de Pablo VI, venida en escena con ocasión de su beatificación, con lúcido y a menudo profético magisterio, como Papa del diálogo y como Papa de los laicos.

Otro gran motivo son las preguntas que el Papa Francisco continúa haciendo a toda la Iglesia, como institución y como pueblo de Dios. Por esto también, cuantos formamos parte del Movimiento de los Focolares sentimos el deber de dejarnos interrogar por sus palabras y por sus elecciones. No basta admirar, sino que estamos trabajando para que puedan interpelarnos profundamente, en cuanto a radicalidad, apertura y concreción. .

El programa del próximo 3er Congreso, por lo que sabemos hasta el momento, recorre nuevamente las grandes solicitudes de la Evangelii gaudium. Con esas, el Papa Francisco impulsa y acompaña a la Iglesia hacia la máxima expansión: nos hace penetrar en todas las «periferias», para las que existimos, con el deber de ofrecer – con nuestro ser y con nuestro actuar – la luz que viene de la certeza de que «Dios nos ama inmensamente».

Querría referirme brevemente a nuestra Asamblea general, realizada hace dos meses con la participación de casi 500 representantes de 137 naciones, de todas las ramas, generaciones y diálogos que constituyen el Movimiento, y que prácticamente se concluyó el pasado 26 de septiembre con la Audiencia privada con el Papa Francisco.

En esa ocasión, el Papa Bergoglio, recorriendo el camino de la Iglesia llamada a una nueva evangelización a 50 años del Concilio Vaticano II, quiso dar en consigna al Movimiento tres «verbos». En ellos descubro una prospectiva que – me parece – puede inspirar, solicitar e interesar también a otras realidades asociativas de la Iglesia.

Primero: contemplar. Contemplar a Dios y vivir en compañía de los hombres; perseverar en el amor recíproco, dijo el Papa citando un escrito de nuestra fundadora Chiara Lubich, la cual decía – «inspirada por Dios como respuesta a los signos de los tiempos» escribió: «He aquí el gran atractivo de nuestro tiempo: penetrar en la más alta contemplación y permanecer mezclados entre todos, hombres junto a los hombres».

Segundo: salir. Cito: «Salir (…) para comunicar generosamente a todos el amor de Dios » con respeto, gratuidad y creatividad. «Para esto es necesario hacerse experto en ese arte que se llama ‘diálogo’ y que no se aprende barato. No podemos contentarnos con medias medidas», sino «con la ayuda de Dios, apuntar a lo alto y ampliar la mirada». Salir con valentía a donde están los «gemidos de nuestros hermanos, las llagas de la sociedad y los interrogantes de la cultura de nuestro tiempo».

Tercero: hacer escuela. El Papa Francisco recordó la expresión de Juan Pablo II en la Novo millennio ineunte, con la que invitaba a toda la Iglesia a ser «casa y escuela de comunión» (cfr. n. 43). Y añadió: «Vosotros habéis tomado en serio esta consigna. Es necesario formar, como exige el Evangelio a hombres y mujeres nuevos y para ese fin se necesita una escuela de humanidad con la medida de la humanidad de Jesús. (…) Sin una adecuada obra de formación a las nuevas generaciones, es ilusorio pensar en poder realizar un proyecto serio y duradero al servicio de una nueva humanidad ». Hay que formar a «hombres-mundo», dijo citando una expresión «que Chiara Lubich había acuñado en su tiempo y que sigue siendo de gran actualidad… Hombres y mujeres con el alma, el corazón, la mente de Jesús y por esto, capaces de reconocer y de interpretar las necesidades, las preocupaciones y las esperanzas que se albergan en el corazón de cada hombre ».

Estos tres verbos se funden después con las tres palabras que habían emergido de la Asamblea general de los Focolares, tratan de captar lo esencial de las 3.650 instancias que se habían recibido en los meses de preparación de las comunidades de los Focolares de todo el mundo y ofrecer pistas y orientaciones para el futuro. Tres palabras que indican en extrema síntesis el compromiso y las prospectivas del Movimiento en los próximos años: «en salida, juntos, oportunamente preparados«.

Este próximo 3er Congreso de los Movimientos Eclesiales y de las nuevas Comunidades se coloca en una historia común y fecunda, que ha visto a los Movimientos nacer, desarrollarse y dar la propia aportación a la Iglesia y a la humanidad según el carisma específico del que cada uno era portador. Pero no solo. Muy a menudo, particularmente a partir del momento de fundación de Pentecostés ’98, ha visto también a varios Movimientos y/o comunidades juntas colaborar en algunos proyectos y en distintas ocasiones.

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El Pontificio Consejo para los Laicos nos ha acompañado siempre, en este trabajo común dándonos así la garantía de que cuanto aportaba cada Movimiento servía para la realización de un proyecto a beneficio de todo el cuerpo eclesial, vigilando siempre con amor y discernimiento para valorizar lo bueno y hacer caer cuanto fuera accesorio. Cuántas veces el Movimiento de los Focolares se ha sentido sostenido en el colaborar con su carisma de la unidad a los más variados encuentros, a veces complejos, como por ejemplo las Jornadas de la Juventud o los Congresos de los Laicos, como el de Corea…

Nos auguramos que el próximo Congreso, para continuar con esta trayectoria, signifique un paso de madurez, es decir, que reflexiones y comparaciones, comunión de éxitos y de derrotas, de experiencias y de proyectos, pongan las condiciones para que Dios, Señor de la historia, pueda sacar de él no sólo frutos de comunión y de enriquecimiento recíproco, sino el fruto de orientar mayormente a todos, y a todos juntos, a mirar y a vivir siempre y con alegría renovada, por el único gran fin de la Iglesia de Cristo: «Padre que sean una sola cosa… que todos sean uno» (Jn 17,21). Éste es el «sueño de Dios». Esperamos saber responder a las expectativas más profundas de los hombres y de las mujeres de hoy y contribuir para hacer de la humanidad una sola gran familia.

Con esta disposición nos preparamos a encontrarnos con todos los participantes del Congreso».

De la intervención de Maria Voce en la rueda de prensa de presentación del 3er congreso de Movimientos Eclesiales y nuevas Comunidades