10 Abr 2018 | Focolare Worldwide
María tiene un rostro muy dulce y voz tranquilizadora. Es la mamá de dos jóvenes y está casada con un francés, enseña italiano en una escuela “difícil“ de la perifera norte de París. Es una de esas escuelas donde raramente los docentes trabajan por largo tiempo. Se necesita una gran determinación, el valor y la pasión para trabajar en esa zona económicamente desventajada y marcada por un alto “tráfico de droga, de armas, dominada por la mafia”. Has depachadores de droga delante de la escuela. Los chicos tienen proveniencias y culturas distintas. “Para mí significa responder a una llamada, la de trabajar por la igualdad de las posibilidades, para proponer y mantener una propuesta formativa ambiciosa y llevar el amor de Cirsto donde aparentemente no existe”, cuenta ella. María explica cómo el encuentro con Chiara Lubich, que tuvo cuando era niña, el que nutre esta aspiración y la acompaña en su vida adulta. “Mi mirada y mi actitud, gracias a la vida de unidad con aquéllos que comparten mi mismo ideal, se renueva cada día a pesar de las dificultades”. Efectivamente, sobre todo al principio, no fue para nada fácil comprender cómo relacionarse de manera constructiva con los estudiantes, cómo reaccionar ante las agresiones verbales y ante hechos de vandalismo. Pronto para mí fue claro que el arduo trabajo que podìa hacer con los jóvenes, requería involucrar a las familias, y que también los nuevos colegas tenían necesidad de apoyo para descifrar esas realidades complejas. Es más, era precisamente la sinergia entre colegas lo que podía ofrecer a los alumnos un ejemplo constructivo: “Desde el punto de vista didáctico organizo mi trabajo con base en proyectos culturales interdisciplinarios – explica la docente- la organización de un proyecto permite trabajar en equipo, tratar de vivir la fraternidad entre colegas para después proponer un proyecto permitiendo así trabajar en equipo, tratando de vivir la fraternidad entre colegas para después proponer este modelo a los jóvenes y ser creíbles”. Estos proyectos con frecuencia concluyen con una gira por Italia, que motiva a los estudiantes a prender el idioma y favorece el intercambio cultural con los jóvenes italianos. Son relaciones nuevas en las que pueden hacer una experiencia de fraternidad. Además – explica María- “Un proyecto así nos permite involucrar a las familias en la vida escolar, instaurando una relación de confianza para encontrar juntos soluciones para que no existan problemas económicos para ningún alumno. En otras palabras, el objetivo de María es crear una red educativa en la que se involucren también las familias y los docentes, todos comprometidos en el crecimiento humano y cultural de estos jóvenes en riesgo. Y poco a poco los frutos se van viendo. Para Aïcha, una joven que siempre molesta en la clase, fue suficiente explicarle con calma y firmeza “que para vivir en armonía cada uno debe hacer su parte”, como respuesta escribió en una hoja de papel: “Siento haberme comportado así el viernes, no era digno de mí. No sucederá más. Usted es una gran persona, inteligente y sabia, que transmite a los alumnos los valores justos y el deseo de adquirirlos. No la olvidaremos nunca”. La atención y el respeto ayudan a Yanis, quien es en general muy pasivo, a que se abra y exprese su interés por el arte y la historia. La clave en todos los casos es la atención, el cuidado y la promoción de la persona, cada uno con su historia y su sensibilidad: “Aprendí a no esperar resultados de forma inmediata – concluye María. También cuando un joven no cambia, lo importante es seguir creyendo en él y acompañarlo. No detenerse en lo que no está bien, sino captar todo lo positivo que existe en cada uno valorizándolo y gratificándolo. El desafío de cada día es encontrar el valor y la fuerza para cultivar la esperanza con hechos concretos de relación con las personas”.
9 Abr 2018 | Sin categorizar
«Llegan desde Siria noticias terribles de bombardeos con decenas de víctimas, de las cuales muchas son mujeres y niños. Noticias de muchas personas afectadas por los efectos químicos contenidos en las bombas. Rezamos por todos los difuntos, por los heridos, por las familias que sufren. No existe una guerra buena y una mala, nada, nada puede justificar el uso de tales instrumentos de exterminio contra personas y poblaciones indefensas. Rezamos para que los responsables políticos y militares elijan el otro camino, el de las negociaciones, el único que puede llevar a una paz que no sea la de la muerte y de la destrucción». Estas son palabras pronunciadas por el Papa Francisco el domingo 8 de abril. Hacemos propio su llamado rogando para que se encuentren soluciones negociadas al terrible conflicto que está ensangrentando a Siria en estos días, y a todas las guerras, también aquéllas a las que la prensa le da poco relieve, que siguen causando víctimas en muchos puntos de la tierra. Y seguimos trabajando a todo nivel promoviendo la paz a través del diálogo.
9 Abr 2018 | Focolare Worldwide
¿Cómo fue recibida en Loppiano la noticia de la visita del Papa? “Un segundo después de que la Presidente María Voce dio a conocer la noticia, a nuestras redes y a los grupos de los habitantes de Loppiano llegó una lluvia de post de alegría y sorpresa”. ¿Qué representa para usted, habitante de Loppiano, este evento? “Ya Juan Pablo II tenía que venir aquí en el 2000. Cuatro días antes, por un cambio repentino de programa, la visita fue cancelada. En cada uno de nosotros, sus habitantes de entonces quedó en el corazón el deseo de una visita del Papa, y es el mismo deseo el que está presente en los habitantes de hoy. Para quien no conoce Loppiano, ¿qué caracteriza a este lugar? “Es uno de los lugares donde más evidentemente se puede constatar el carisma de unidad que Chiara Lubich recibió de Dios y sobre el cual nació y se desarrolló el Movimiento de los Focolares: la unidad a la que se llega construyendo relaciones de fraternidad, viviendo el testamento de Jesús «Que todos sean uno». En Loppiano viven alrededor de mil personas de 65 naciones, de culturas, religiones, formación y condiciones sociales diferentes. Aquí aprenden primero que todo a ser comunidad. Lo que los une es el deseo de vivir la ley que es el fundamento de la ciudadela: el amor recíproco. Es esto lo que hace de Loppiano un lugar de fraternidad”.
¿Cómo se desarrolla la vida en la Ciudadela? “Hay varias actividades económicas, 11 escuelas de formación, un instituto universitario, un gran santuario que alojará al Papa, muchas residencias y campos cultivados. Se estudia, se trabaja, se socializa, se hace la vida normal de todas las ciudades, sólo que se trata de hacerlo viviendo la ley del amor recíproco”. El Papa llegará a Loppiano después de ir a Nomadelfia. ¿Qué relación hay entre las dos ciudades? “Hay muchos puntos en común, si bien con historias y carismas completamente diferentes: ambos son lugares de fraternidad que se dedican a los últimos y tienen como ley el Evangelio. Ha habido varias oportunidades de encuentro, también recientemente, por lo que estamos felices de que el Papa aterrice aquí teniendo en su corazón cuanto recibirá en Nomadelfia. Será acogido con el mismo amor y el mismo entusiasmo”. Donde va el Papa se encienden los reflectores de los medios de comunicación mundiales. ¿Cómo interpretar su decisión de visitar Loppiano? “Pienso que tras su deseo está sobre todo el amor por el regalo del carisma de la unidad que Dios donó a través de Chiara Lubich. Bergoglio conoció el Movimiento en Argentina, pero más aún como Pontífice. Loppiano es el lugar donde este carisma es más visible”. ¿De qué forma se preparan para la visita? “Lo que dijo María Voce se ha convertido en nuestro imperativo. En estos cien días nos hemos comprometido a intensificar la vida de amor y unidad radicada en el Evangelio, de modo que el Papa pueda encontrar el «Donde dos o más está reunidos en mi nombre (Mt. 18, 20)», es decir, la realidad de la presencia de Jesús en medio nuestro”. El Papa hará una pausa para orar en el Santuario de María Theotokos, donde hay una capilla dedicada a los cristianos de otras confesiones: ¿qué significado tiene este lugar? “El Santuario fue querido por Chiara precisamente en el centro geográfico de Loppiano, para que fuera el punto de unidad de toda la ciudadela. Es el lugar donde nosotros, sus habitantes, nos encontramos todos los días para rezar, pero también es un punto de referencia para todo el territorio. Es el sello de la ciudadela”. ¿Es también una forma de subrayar la centralidad de la figura de María en el Movimiento? “Seguramente. No es casualidad que el Santuario esté dedicado a María Theotokos, María Madre de Dios, para subrayar la fuerte característica mariana del carisma y del Movimiento de los Focolares. Y precisamente porque María es la Madre de Dios y por lo tanto de la humanidad, el Santuario está abierto también a personas de otras confesiones cristianas, de otras religiones y convicciones, y en su interior hay distintos puntos donde cada uno puede rezar, encontrar una casa y recogimiento”. La visita del Papa tendrá lugar en el 10° aniversario de la muerte de Chiara Lubich. ¿Una casualidad? “Creo que podemos ver esta visita como un don de Dios, como una caricia, un signo de su amor por la Obra de María. Después queremos escuchar lo que el Papa querrá decirnos”.
8 Abr 2018 | Focolare Worldwide
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Christos anesti! Alithos anesti! Христос воскресе!Christ is Risen! Indeed He is risen! Khrishti unjal! Vertet unjal! Hristos voskrese! Vo istina voskrese! Khrystos uvaskros! Sapraudy uvaskros! Le Christ est ressuscité! En verité il est ressuscité! Kriste ahzdkhah! Chezdmaridet! Christus ist erstanden! Er ist wahrhaftig erstanden! Cristo è risorto! Veramente è risorto! Cristos a inviat! Adevarat a inviat! Khristos voskrese! Voistinu voskrese! Cristos vaskres! Vaistinu vaskres!
Christ is risen from the dead, trampling down death by death, and on those in the tombs bestowing life!Христос воскресе из мертвых, смертию смерть поправ, и сущим во гробех живот даровав!
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7 Abr 2018 | Sin categorizar

«El regreso del hijo pródigo» por Rembrandt
[…] Dios es Amor: es el descubrimiento fundamental, la chispa inspiradora que en el origen del carisma de la unidad, el Espíritu Santo dio a Chiara Lubich como un don especial para nuestra época. Descubrir que Dios es Amor fue, para ella y sus primeras compañeras, desde el comienzo del Movimiento, una absoluta novedad, de tal forma que se produjo una especie de conversión. Chiara descubre pues, no a un Dios que está lejos, que es inaccesible, que está fuera de su vida, sino que descubre el rostro paternal de El, y por consiguiente, esa relación particular entre el Cielo y la tierra que nos une como hijos al Padre y permite que nos sintamos hermanos entre nosotros. Dios pues, está cerca nuestro como Padre, Padre que vigila la vida de cada uno y la de la humanidad completa. Todo lo que ocurre por lo tanto, se ve como una realización de su plan de amor sobre cada uno, como prueba tangible de su mirada vigilante, de su presencia cercana. “Hasta los cabellos de la cabeza de ustedes están contados” (Mt 10,30) Es un amor paternal que prevee todas las necesidades, también las más pequeñas, hasta colmar también los vacíos dejados por nuestras imperfecciones, por nuestras omisiones, por nuestros pecados. Es el rostro del Padre misericordioso que – a través del Hijo encarnado- se manifiesta, que revela en su plenitud su amor de misericordia. Un ejemplo cásico es la Parábola del Hijo Pródigo (Lc 15, 11-32). En junio de 1999 Chiara tuvo que explicar esta Parábola a un numeroso grupo de jóvenes reunidos en la Catedral de Paderborn (Alemania). […] «El Padre del Hijo Pródigo seguramente tendría mucho trabajo: trabajar en su chacra, manejar a los empleados, a la familia; pero su principal actitud era la de la espera, la espera del hijo que se le había ido. Subía a la torre de su casa y miraba a lo lejos. Así es el Padre Celestial: imaginen, jóvenes, si pueden, su divina, altísima y dinámica vida trinitaria, su compromiso en sostener la Creación, en dar el lugar a quien llega al Paraíso. Y sin embargo El hace sobre todo una cosa: espera. ¿A quién? A nosotros, a mi, a ustedes, especialmente si nos encontramos alejados de Él. Un buen día, ese hijo, que el papá terrenal amaba tanto, que despilfarró todo, vuelve. El papá lo abraza, le da un traje hermoso, le pone un anillo, ordena que se prepare el ternero más gordo para hacer una fiesta. ¿Qué pensamos de esta actitud? Que él desea ver a su hijo completamente nuevo, no quiere recordar más como era antes. Y no sólo lo quiere perdonar, sino que llega incluso a olvidar su pasado. Este es su amor hacia él, que se ve en la Parábola. Así es el amor del Padre hacia nosotros en la vida: nos perdona y se olvida» Chiara sigue: «Vi recientemente un documental […]. Presentaba y examinaba en detalle un cuadro famoso de Rembrandt que representa al padre del relato evangélico que abraza al hijo que vuelve. Este cuadro es precioso en todos sus detalles. Pero lo que más impresiona son las manos que el padre pone sobre la espalda del hijo arrodillado frente a él: una es una mano de hombre robusta, severa, y la otra es una mano de mujer, más delgada, más fina. Con estas manos el pintor quiso decir que el amor del Padre es paternal y maternal a la vez. Y así tenemos que considerarlo también nosotros» Fuente: Alba Sgariglia, Centro Chiara Lubich, Roma, 14 maggio 2016.