El obispo no reúne al pueblo alrededor de su persona o de sus ideas sino alrededor de Cristo, es lo que dijo el Papa Francisco esta mañana al encontrarse con los Obispos amigos de los Focolares. El carisma de la unidad proprio del Movimiento de los Focolares –dijo el Papa- “está fuertemente anclado a la Eucaristía, que le confiere un carácter cristiano y eclesial”.
“Sin la Eucaristía la unidad perdería su punto de atracción divina y se reduciría a un sentimiento y a una dinámica humana, psicológica, sociológica. En cambio la Eucaristía garantiza que en centro está Cristo, y que es su Espíritu, el Espíritu Santo quien mueve nuestros pasos y nuestras iniciativas de encuentro y de comunión”.
El servicio fundamental de los obispos –agregó el Papa Francisco- es el de reunir “las comunidades alrededor de la Eucaristía, en la doble mesa de la Palabra y del Pan de vida”.
“El Obispo es el principio de unidad en la Iglesia, pero esto no sucede sin la Eucaristía: el obispo no reúne el pueblo alrededor de su persona, o de sus ideas, sino alrededor de Cristo presente en su Palabra y en el Sacramento de su Cuerpo y Sangre”.
“De este modo el Obispo, formado según Cristo –afirmó el Papa- se convierte en Evangelio vivo, se convierte en Pan partido para la vida de muchos con su predicación y su testimonio. Quien se nutre con la fe de Cristo Pan vivo siente el impulso de su amor a dar la vida por los hermanos, a salir, a ir al encuentro de quien es marginado y despreciado”.
Después, el Papa agradeció en forma especial a los obispos proveniente “de tierras ensangrentadas como Siria e Irak, como también de Ucrania”.
“En el sufrimiento que están viviendo con su gente, ustedes experimentan la fuerza que viene de Jesús Eucaristía, la fuerza para seguir adelante unidos en la fe y en la esperanza. En la celebración cotidiana de la Misa nosotros estamos unidos a ustedes, rezamos por ustedes ofreciendo el Sacrificio de Cristo; y a partir de allí toman fuerza y significado las múltiples iniciativas de solidaridad a favor de sus Iglesias”.
Al final el Papa Francisco animó a los obispos amigos de los Focolares a llevar adelante el compromiso “en favor del camino ecuménico y del diálogo interreligioso” y agradeció por la contribución dada “para una mayor comunión entre los varios Movimientos Eclesiales”.
El nuevo cardenal Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij, arzobispo de Bangkok, moderador del congreso se había dirigido al papa Francisco en nombre del grupo diciendo entre otras cosas: «En la situación del mundo actual sentimos que tanto nosotros como nuestras iglesias debemos ser capaces de escuchar y de dialogar. Creemos que no por casualidad Dios nos ha puesto en contacto con una humanidad herida por múltiples males. Traemos en nuestros corazones hoy ante Ud. los signos de tantas lágrimas, gritos de desesperación, signos de búsqueda».
Y añade: «Frente a los enormes desafíos de hoy nos sentimos pequeños y, a veces, impotentes. Pero confiamos en un amor más grande que nos ha llamado y nos ha amado tanto que nos ha dado la medida divina del amor, estar dispuestos a dar la vida y, si es necesario, morir por los demás. Este paso lo está viviendo nuestro hermano, obispo amigo de Libia, monseñor Innocenzio Martinelli que no está con nosotros porque quiere quedarse allí a pesar de correr un real peligro de muerte. Este paso lo han hecho también los dos Obispos amigos de Siria, Mor Gregorios Yohanna Ibrahim, Siro-ortodoxo, y el Metropolita Boulos Yazigi, Greco-ortodoxo del Patriarcado de Antioquía, secuestrados hace dos años y casi olvidados por la opinión pública».
El papa Francisco quiso dar un saludo especial a Maria Voce, presidente de los Focolares, presente en el Aula Pablo VI junto a los obispos. Ella que acababa de llegar de una reunión en Alemania con 150 representantes de movimientos evangélicos, le trajo al papa el saludo y la esperanza en el común compromiso hacia la unidad. El Papa agradeció: «Bien. Muy importante el trabajo ecuménico que llevan adelante».
El Papa Francisco tenía ante él un trozo de mundo de 35 países, de Asia (Tailandia, Birmania, India) a los países de Medio Oriente (Líbano, Siria, Irak, Argelia), de África (Camerún, Etiopía, Uganda, Madagascar, Tanzania, Sudáfrica), a las Américas (Estados Unidos, Haití, Panamá, Ecuador, Brasil, Uruguay) a Europa (Alemania, España, Francia, Italia, Luxemburgo, Holanda, Austria, Suiza, República Checa, República Moldava, Rumania, Eslovenia, Eslovaquia, Ucrania).
En el congreso (del 3 al 6 de marzo 2015 en Castel Gandolfo) participarán la presidente de los Focolares, Maria Voce, y el copresidente Jesús Morán. También escucharán experiencias y proyectos de una pastoral más atenta a las relaciones entre los obispos y los fieles, al compromiso por la unidad de los diversos movimientos de la Iglesia católica y de las otras Iglesias, al diálogo con los otros cristianos y con las diversas religiones.
«Nuestro hijo Mattia nació con graves problemas en las vías respiratorias, por lo cual sus primeros seis meses de vida los pasamos en el hospital. ¿Cómo expresar la angustia que sufríamos durante sus crisis o cuando los médicos no acertaban con el tratamiento adecuado para su caso? Sin embargo, no dudamos nunca del amor del Padre. Y esto lo logramos gracias al apoyo de nuestras familias y de muchos amigos. Superando la tentación de encerrarnos en nuestro problema, pudimos compartir las preocupaciones de los padres de los otros niños internados, relacionándonos con ellos en el misterio del dolor y de la fe. Ahora, Mattia está mucho mejor. Últimamente, la sección del hospital donde estuvo internado, nos propuso que integremos un grupo que reflexione sobre temas relacionados con los casos de los pequeños pacientes (es importante la voz de los padres en situaciones a menudo difíciles). Aceptamos esta invitación, aunque se trata de volver a vivir el dolor por el que pasamos»
«Mamá y papá no se llevan muy bien. A menudo se pelean. A veces ella no quiere ceder y se enoja. Para ayudarlos, aunque soy la más pequeña, se me ocurrió la idea de hacer en casa un juego que hacemos en la escuela: aprender a amarnos entre nosotros tirando un dado de cartón que tiene escrito seis frases sobre el amor. Como no tengo el dado, usé las páginas de un cuaderno y escribí las seis frases. Le pedí a mamá y a papá que jueguen conmigo. Cada uno tenía que tomar una hoja y hacer lo que leyeran en ella. Si no lo hacían, yo marcaría en un cuaderno la nota. A mamá le salió la hoja con el escrito “amar a todos” y a papá “amar a los enemigos”. JUgando conmigo volvieron a quererse»
«Nuestra hija Solange, enfermera de una clínica de Rio de Janeiro, se encontró un día a una chica que insistía que quería estar internada por lo menos hasta el momento del parto, pero no tenía ni documentos, ni plata para pagar la internación. Como nadie la escuchaba, Solange se dirigió al director de la clínica y a otros médicos, y finalmente la joven fue aceptada bajo su responsabilidad. Todo salió bien. Nació una preciosa niña, Bárbara. Pero días después, la madre desapareció, abandonando a la recién nacida. El director y los médicos responsabilizaron a Solange, de modo que, aunque si mi marido y yo no somos ya jovencitos, nos ofrecimos para recibir a Bárbara como nuestra quinta hija, con quince años de diferencia de nuestro último hijo»
Europa sigue luchando contra la incertidumbre económica y presenta graves desafíos a las empresas, a los responsables de las políticas económicas y a los ciudadanos. Cristianos que provienen de diversos ámbitos de la economía y del mundo empresarial se han dado cita en Loppiano (en las cercanías de Florencia), desde el 6 al 8 de marzo, para compartir experiencias y puntos de vista, para contribuir con una voz profética que proporcione esperanza.
«Hasta este momento en Europa ha hablado sólo la voz de las instituciones – afirma el prof. Luigino Bruni-. Nuestro sueño es que en los Ministerios de Economía haya franciscanos, focolarinos, personas que han elegido a los últimos…. Se necesita la voz de la gratuidad. En los últimos decenios estas voces han estado completamente calladas. Una economía sin alma, sin carismas capaces de incluir también a los pobres, no tiene futuro. ¿Qué pueden decir los movimientos cristianos, hoy, en el plano de la economía? Hemos comenzado el camino de “Juntos por Europa” con Chiara Lubich desde los comienzos de este milenio. Habiendo trabajado juntos ya durante 15 años en el plano del conocimiento mutuo, nos parece que este camino se puede convertir en un trabajar juntos por una economía distinta, por una política distinta. Llegó el momento de decir algo».
La iniciativa del congreso nació en noviembre de 2012 en Mónaco, Baviera, durante el encuentro de los “Amigos de Juntos por Europa” (Together for Europe). En esa ocasión, varios peritos en el ámbito económico de algunos Movimientos y comunidades de distintos países e iglesias, se pusieron de acuerdo para crear un momento de profundización en común, con el objetivo de ofrecer, a partir de los carismas, una contribución específica en el campo económico.
El programa tiene previsto un espacio para profundizar los “signos de los tiempos” que vivimos, con momentos en los que se compartirán las propias experiencias. También está pensado un espacio para la reflexión sobre los “signos de esperanza” con una mesa redonda sobre la economía del compartir y la “cultura del dar”. Habrá también una experiencia de «trabajo con las manos, no sólo con la cabeza», en la “Granja Loppiano Prima”, y un taller artístico con el grupo musical Gen Verde. El título elegido es “Juntos hacia una Economía del Bien Común” y se articulará en tres áreas de trabajo: pobreza, empresas e instituciones. Se preparará una exposición con las realizaciones de cada comunidad.
«No sólo bancos, mercados y finanzas – continúa Bruni- sino también la contribución de las bases, de la solidaridad, para que todos tengan voz, tanto los pobres como los excluídos. Tratamos de caminar juntos, con algunos Movimientos católicos y evangélicos (Giovanni XXIII,Schönstatt, Focolares, Ymca e Vineyard), como Comité organizador y con la tarea específica de escuchar la voz de los carismas sobre la crisis económica que vive Europa». La idea, pues, es dar una perspectiva sobre Europa a partir de la economía considerada como reciprocidad y don y no sólo como interés y ganancia. La Economía que nace de las cooperativas, de lo social, de lo civil.
«La Europa económica – explica el prof. Bruni- la construyeron también los carismas de Benito, de Domingo, de Francisco (pensemos en la institución de los Montes de Piedad), y no sólo ellos, recordemos los carismas sociales que inventaron las escuelas, los hospitales, paralelamente al mundo del comercio que hacía nacer las empresas y los mercados. La nueva Europa que nacerá de esta crisis, para que sea una Europa buena, tiene todavía hoy necesidad de la contribución de los carismas, carismas modernos, que hablen el lenguaje de la economía. La vida de los Movimientos cristianos europeos tiene algo que decir, es una voz distinta de la del Banco Central Europeo. Comenzaremos humildemente, pero nuestro objetivo es ir a Bruselas para dirigirnos a las instituciones con una contribución específica».
Un consejero comunal, dirigente del partido mayoritario en la ciudad argentina de Mar del Plata (Argentina), ve entrar en su oficina a un par de jóvenes que se presentan como militantes de la oposición. El consejero los recibe con curiosidad. Los dos jóvenes le explican, con sencillez, que desean asegurarle el respeto por sus posiciones, pero que quieren ejercer el rol político de la oposición de forma constructiva. El consejero, asombrado por la insólita declaración, les pregunta donde aprendieron a vivir la política de esa forma. Los dos jóvenes le explican que son alumnos de una de las escuelas de formación del Movimiento Político por la Unidad (MPPU). Poco tiempo después, también el consejero comunal comienza a asistir a la escuela local de política del MPPU.
Es difícil que Chiara Lubich haya conocido este minúsculo episodio, perdido en el mar de miles de otros hechos que podrían evocar los muchos miembros del MPPU procedentes de numerosos países. No obstante, se lo puede sin duda considerar como un efecto típico del encuentro con el pensamiento y el espíritu del carisma de la unidad que Chiara trajo al mundo y que tiene como paradigma el ideal de la fraternidad universal. ¿Cómo? Preparando a los ciudadanos y por lo tanto a una sociedad civil a que sea sensible a la vida de la comunidad política que integran. En síntesis, una ciudadanía activa.
Una zambullida en la historia. En la “Mariápolis” que tuvo lugar en el verano de 1959 en el Valle di Primiero, durante dos meses conviven por algunos días o más, un total de casi 12.000 personas, procedentes de 27 países de los cinco continentes. En esos días Chiara afirma: “Este es el tiempo … en el cual cada pueblo debe ir más allá de su frontera y mirar lejos, ha llegado el momento en el cual la patria de los demás debe ser amada como la propia”. Eran palabras audaces en tiempos en que los efectos del tremendo conflicto mundial estaban todavía a la vista, eran palabras inspiradoras de nuevas relaciones entre pueblos y jóvenes. Amar la patria del otro como la propia es todavía hoy una idea fuerte, una línea de acción, comenzando por los más débiles y los más pobres.
Filadelfia (USA), 2003. En el mensaje que Chiara escribe para la “Jornada de la interdependencia”, desarrollada en esa ciudad, dice: «Desde diversos puntos de la tierra, hoy, se levanta el grito de abandono de millares de refugiados, de millones de seres con hambre, de millones de seres explotados, de millones de desocupados que están excluídos y como “separados” del cuerpo político. Es este sentimiento de exclusión lo que los hace aún más pobres, peor aún, este sentimiento aumenta su desesperación, además de las penurias y las dificultades económicas que ellos padecen. La política no habrá alcanzado su objetivo, no habrá mantenido fidelidad a su vocación hasta que no haya reconstituido esa unidad y sanado estas heridas abiertas en el cuerpo político de la humanidad». Pero para alcanzar este meta será necesario que exista la fraternidad, porque «libertad e igualdad, ante los desafíos del presente y del futuro de la humanidad no son por sí mismas suficientes (…). Igualdad y libertad serán siempre incompletas y precarias, hasta que la fraternidad no forme parte integrante de los programas y de los procesos políticos en cada región del mundo»
No son meras palabras de Chiara, sino que es el fruto de la experiencia de un Movimiento que en su desarrollo ha extendido su horizonte sobre el mundo, haciendo propias “las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de hoy”
Será pues la sociedad civil, sobre la base de los ciudadanos animados por el espíritu de fraternidad, como la auspició Chiara Lubich, la que dará los límites y el contenido a la libertad y a la igualdad, los tres pilares de nuestra civilización
Un experimento: llevar a la montaña una iniciativa académica interdisciplinaria e intercultural, según la metodología de enseñanza y aprendizaje característica del IUS. Fue ésta la realidad de la primera Winter School internacional del Instituto Universitario Sophia (IUS), que concluyó el pasado domingo 15 de febrero, organizada con el apoyo de la Provincia Autónoma de Trento y la colaboración de Banco agrícola y la Federación Trentina de la Cooperación. Los jóvenes participantes, procedentes de 18 países, se alojaron en el Centro Mariápolis dedicado a Chiara Lubich en su tierra natal y se sintieron acogidos de manera extraordinaria por la ciudad de Trento.
Se trató de comprender la creatividad y la innovación, con su posible valor agregado, a la luz de la “cultura de la unidad”, en un contexto en el que el cambio es conducido por la tecnología y por los desafíos político-económicos. Por ejemplo, dar espacio y reconocimiento a las diversidades aún cuando éstas puedan ser potenciales generadoras de conflicto.
Junto a las clases en el aula y a los trabajos de grupo que marcaban el programa, se dio espacio, antes y después de las excursiones y de las actividades deportivas, a la reflexión acerca de deporte y corporeidad. Se ofreció así una nueva y original clave de lectura de los temas propuestos. Especialmente impactante fue la velada «Capitán, mi capitán», con la participación de ciudad, que fue conducida por Paolo Crepaz de Sportmeet, quien dialogó con 3 capitanes de equipos deportivos de alto nivel.
Resultó ser una posibilidad de ver los interrogantes y a los recursos de nuestro tiempo, en una época que induce a pensar en grande y actuar con coherencia.
Al final, algunos de los participantes expresaron algunas observaciones personales.
F.S. graduada en Comunicación de Empresa, con un doctorado en Microcrédito y Microfinancia: “De aquí me llevo dos cosas: la metodología de la interdisciplinariedad – ya no se puede pensar en los saberes como en fragmentos aislados – y la necesidad de construir relaciones que partan del conocimiento profundo de sí mismos y de la propia disciplina, para ir hacia el otro y volver enriquecidos de la disciplina del otro. Trataré de trasladar la dinámica de estos días – escucha, reciprocidad, comunión – a la vida de todos los días”.
G.F. que estudia Ciencias Sociales: “Me resulta novedosa la investigación de la que nos hablaron, que intenta hacer emerger la relación entre deporte y cultura de la unidad, en la perspectiva de una visión integral de la persona y de la sociedad: hay todavía mucho, muchísimo por descubrir.”
M.P. graduado en Ciencias Naturales: “No conocía Sophia… Considero que representa una respuesta adecuada para nuestros tiempos. Pienso que, tal como sucede en el ecosistema, donde todo está interconectado y cualquier cosa que hagamos tiene consecuencias, todos, sin excepción y en cualquier latitud, estamos llamados al diálogo, a tomar conciencia de las consecuencias de nuestro actuar”.
C.G. quien está finalizando el doctorado en Derecho Constitucional: “Es hermoso empezar el día con el momento del “starting point” – la reflexión sobre un breve texto de la Escritura para poner en práctica – y dar así un marco a toda la jornada, un punto de partida. Ahora cuenten también conmigo para… construir Sophia en mi universidad”.