15 Oct 2014 | Focolare Worldwide
«El 10 de febrero de 1984, Chiara Lubich, explicando el sentido de la espiritualidad de la unidad durante un encuentro de obispos amigos del Movimiento de los Focolares, observó lo siguiente: “Es un camino que se recorre juntos, en el cual se persigue la santidad de los demás como la propia, porque es la gloria de Dios lo que más cuenta. Y es precisamente la presencia de Cristo entre los cristianos lo que le da un impulso decisivo también a la santificación personal, una presencia cada vez más plena, más grande, que toma a la persona cada vez más profundamente”. Se trata de una reflexión acerca de la novedad de esta santidad y de este camino: “Por lo tanto, está bien un castillo interior, tal como santa Teresa llamaba la realidad del alma habitada por Su Majestad, que es necesario descubrir e iluminar. Es el ápice de la santidad en un camino individual. Tal vez ahora ha llegado el momento de descubrir, iluminar, edificar por Dios también su castillo exterior, por así decirlo, con Él en medio de las personas. Este castillo – si observamos con atención – no es sino la Iglesia, allá donde vivimos, la cual, también gracias a esta espiritualidad, puede llegar a ser cada vez más sí misma, más hermosa, más espléndida, como mística esposa de Cristo, anticipación de la Jerusalén del cielo, de la cual está escrito: “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios” (Ap 21,3). […] En los primeros días de diciembre de 2003, Chiara, visitando España, quiso llegar hasta Ávila, la ciudad natal de Santa Teresa, y se detuvo en el monasterio de la Encarnación donde Teresa vivió por más de 27 años […] Chiara quiso dejar en el Libro de Oro este testimonio de “amistad espiritual” con la Santa de Ávila: “Gracias, santa Teresa, por todo lo que hiciste por nosotros a lo largo de nuestra historia. ¡Gracias! Pero el gracias más bello te lo diremos en el Paraíso. Sigue velando sobre todos nosotros, sobre nuestro “castillo exterior” que el Esposo suscitó en la tierra como complemento de tu “castillo interior”, para hacer la Iglesia hermosa tal como la deseabas. Hasta luego, Santa Teresa. Te abrazo. Chiara”. Consideré siempre el castillo interior de Teresa de Ávila como una propuesta de vida evangélica para todos los cristianos que desean vivir su propia vocación universal a la santidad, a la unión con Dios, a la experiencia trinitaria y eclesial. Pero estimo una gracia aún mayor, y una aventura aún más hermosa, la de poder participar con el carisma de la unidad en el descubrimiento de este designio de Dios, la posibilidad de vivir juntos la aventura de la santidad comunitaria y eclesial, en la construcción de un espléndido, luminoso castillo exterior, encarnado en la Obra de María, para la Iglesia y la humanidad». Leer también: “Dos mujeres y dos castillos” De “El castillo exterior, lo nuevo en la espiritualidad de Chiara Lubich” (“Il castello esteriore”, il nuovo nella spiritualità di Chiara Lubich), Jesús Castellano Cervera (1941-2006), pp. 63-67/68.
14 Oct 2014 | Focolare Worldwide
La experiencia de las “Escuelas Taller” nació en 2012 con el título “Start up the future” (Comencemos el futuro), y continuó el año sucesivo con “Proyectar el trabajo, construir el futuro” y este año se transformó en “Realízate/realizado en el trabajo” El título contiene dos ejes principales sobre los cuales se centra la atención. Por un lado es un incentivo para nosotros, los jóvenes, en la búsqueda de un trabajo que no nos asegure solamente una remuneración justa o el éxito económico, sino que nos permita también expresar y desarrollar nuestros talentos, nuestro “daimon”(genio), y vivir de este modo, el trabajo como una vocación en comunión con todos los compañeros que trabajan con nosotros. Y por otro lado marca un horizonte y un objetivo al cual aspirar. Gracias al aporte de numerosos expertos y profesionales, pudimos conocer la realidad de la Economía de Comunión (EdC) y reflexionar sobre el vínculo indisoluble entre el trabajo y nuestra persona. Estas jornadas constituyeron para nosotros un programa no solamente de formación, sino sobre todo de diálogo y crecimiento, en las que reflexionamos sobre nuestras aspiraciones y sobre la importancia de reconocer nuestros talentos para poder realizarnos en el trabajo no sólo como individuos sino como miembros de una comunidad. Conocer el mundo de la EdC nos ha mostrado, en efecto, cómo nuestra pequeña contribución puede ser mucho más significativa y agradable si es compartida con los talentos del otro.
El Prof. Luigino Bruni nos recordó que “trabajar nunca consiste en ocupar un puesto genérico en el mundo, sino que es un ejercicio fundamental para comprender nuestro lugar en el mundo”, y, sobretodo, que el hecho de ejercer una profesión significa injertarse en una red social. Este es otro de los puntos relevantes, o sea la necesidad de aspirar a una economía “que tenga alma”, que coloque en el centro la relación. Los momentos de formación fueron intercalados por talleres con dos finalidades distintas: el conocimiento y el relato de la experiencia directa de algunos empresarios de la EdC y profesionales de distintos sectores laborales. Y además el conocimiento de sí mismo descubriendo los propios talentos, que, si son desarrollados y puestos en común, junto con los talentos de los demás, pueden darnos la posibilidad de vivir una experiencia laboral que, además de realizarnos, nos permita dar nuestro aporte la construcción del bien común. Gracias a las jornadas que pasamos juntos tuvimos la posibilidad de vivir una experiencia de comunión. Actividades de este tipo, en un momento histórico caracterizado por la crisis de nuestros modelos económicos, por la desconfianza hacia las instituciones y por el individualismo, pueden lograr que la esperanza renazca. Es una esperanza que nace de ejemplos concretos, de la experiencia de aquellos que se comprometieron abrazando un modelo económico innovador, inclusivo y basado en la centralidad de la persona y del don gratuito también con respecto a la economía Una esperanza que nace de la misma experiencia de estas jornadas en las cuales todos nosotros pudimos plantearnos preguntas y compartir reflexiones. Logramos así lanzar juntos una mirada hacia el futuro. Galería de Flickr
12 Oct 2014 | Focolare Worldwide
El pasado 3 de octubre el Auditorio de Loppiano estaba repleto. Reinaba un clima de gran interés. Para el programa de la noche estaba previsto un diálogo sobre “Agustín de Hipona: una herencia, un recurso”. La actividad, que se injertó en el marco de la quinta edición de LoppianoLab, fue promovida por el Instituto Universitario Sophia (IUS) y la Editorial Città Nuova y moderada por Marco Tarquinio, el director del Avvenire, el más grande periódico católico italiano. En el escenario estaban dos “entre los más grandes exponentes del pensamiento italiano”, según Michele Zanzucchi, director de Città Nuova: el filósofo y psicoanalista Umberto Galimberti y el Rector del IUS, el teólogo y filósofo Piero Coda. Fue una “lección extraordinaria” ofrecida desde una perspectiva de diálogo y enriquecida por las creativas preguntas de los estudiantes, quienes plantearon cuestiones referentes a la actualidad del pensamiento de este “gigante” de la Iglesia y de la filosofía. A pesar de las distintas fisionomías de los dos huéspedes principales y de la evidente diversidad de algunas de sus consideraciones con relación a la obra del obispo de Hipona, no se asistió a un duelo retórico ni a una confrontación abstracta, alejada de la vida, sino más bien al apasionante resultado que el arte del diálogo puede producir, cuando el conocimiento y el intercambio se entrelazan en forma transparente y abierta a la inteligencia de la verdad. El filósofo Galimberti atribuyó al obispo de Hipona la responsabilidad de haber introducido en la cultura occidental un enfoque individualista subrayando el dualismo alma/cuerpo, y de haberlo hecho a partir de una religión, como la cristiana, que en su reflexión atribuye un valor central precisamente a la corporeidad («Y el Verbo se hizo carne», escribe Juan en el prólogo de su Evangelio). Piero Coda, por su parte, puso en evidencia como Agustín fue “el descubridor de la interioridad” en el ámbito cristiano. Interioridad entendida como el lugar donde se realiza el encuentro del hombre con Dios, donde el hombre alcanza su realización plena como ser corporal y espiritual al mismo tiempo. El “regresa en ti mismo… trasciéndete a ti mismo”, con el que inicia la gran reflexión agustiniana, no significa encerrarse en una ciega introspección, sino entrar para captar el sentido que tiene también lo que está fuera de nosotros mismos. La interioridad de Agustín está habitada por Cristo y por lo tanto, por la relación con el otro. Es aquí que el debate afronta el concepto de “relación”, ya que Dios revela a Jesucristo, quien a su vez habla de Dios como padre y hace referencia al vínculo universal de la fraternidad. El tercer concepto que emergió nítidamente es el de “ciudad”, desde el momento en el que el propio Agustín escribe el “De Civitate Dei”, una obra basada en la imagen de una ciudad que abraza a personas de toda proveniencia, abierta a la búsqueda del bien común que es la raíz del Sumo Bien que es Dios, mediante la vida del Evangelio. Fueron tres perspectivas, que ofrecieron nuevas motivaciones para dar sentido capaz de orientar también a la sociedad de hoy hacia una integración cada vez más plena. Agustín se reveló por lo tanto como un hombre insatisfecho por las certezas consoladoras, incansable buscador de la verdad, como un personaje capaz, también en esta ocasión, de superar los siglos y de hablar a los jóvenes y a los adultos de todas las latitudes. Un punto de referencia al cual mirar para buscar las raíces de la “persona”, de un pueblo, para entender mejor el presente e idear propuestas también para el futuro. Fuente: IUS online
9 Oct 2014 | Sin categorizar
Transcurren los últimos momentos de la Asamblea General de los Focolares. El domingo 28 de septiembre María Voce saluda a los miembros esparcidos en todo el mundo a través de una conexión streaming. “Permítanme que hoy haga un saludo particular -dice-. Me refiero a los gen y a las gen de la Mariápolis Lía, en Argentina, que hoy tendrán la Fiesta de los Jóvenes… que sientan que estamos todos con ellos para que puedan expresar su alegría e involucrar a todos los jóvenes que participarán en el lema que eligieron: ‘Vivamos esta locura’”.
Hacía meses que estaban preparándose para ese día, pero con el saludo de la presidente de los Focolares, el compromiso de cada uno se vio potenciado con su apoyo, podríamos decir, de dimensión mundial. “Recibimos a más de 1000 jóvenes de todas las regiones de Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, para compartir una fiesta diferente”, cuentan ellos mismos. El sábado comenzaron a llegar los primeros 400 de las ciudades más lejanas, quienes pudieron conocer más de cerca el estilo de vida de la ciudadela a través de diferentes actividades como visitas guiadas por los trabajos, talleres donde se involucraron donando sus talentos, y a la noche un momento de diversión: música, baile, coreografías. “La respuesta de los jóvenes que adhirieron a nuestra propuesta de vivir una noche sin alcohol, fue para todos una gran alegría», comentan con entusiasmo.
El Domingo la Mariápolis se vistió de carnaval: grupos, máscaras, colores por todas partes y un sol radiante, crearon el clima ideal para el comienzo de la tan esperada fiesta. De repente irrumpió una murga en la sala e invadió el escenario. De allí fueron saliendo los distintos personajes, canciones, danzas y teatro. Algunos dieron sus testimonios sobre ir contra la corriente, ser auténticos en las propias elecciones, sobre cómo vivir el momento presente y hacer una decidida opción por Jesús como Ideal de sus vidas. “Vemos muchos problemas en nuestro mundo y algunos esperan que sean otros quienes busquen soluciones, nosotros somos 90 jóvenes de 20 países que decidimos no esperar más; elegimos ser los protagonistas de este cambio y descubrimos la receta: la unidad -dicen los presentadores, en nombre de los jóvenes de la ciudadela-. Estos ‘locos’ vivimos aquí en la Mariápolis Lía y empezamos un camino hacia la fraternidad, dedicando un año de nuestras vidas para vivir en concreto el amor del evangelio, ese amor que se pone al servicio y da la vida por los demás hasta el final”.
Es precisamente esa locura del amor que se puede donar, cuando uno se anima a conocerse tal cual es sacándose las máscaras, que nos hacen “uno más en una multitud desordenada”. Siguieron momentos de oración, juegos y talleres, para concluir al final de la tarde quemando las máscaras que cada uno había recibido al llegar. Un gesto simbólico. Una invitación para llevar a los lugares donde cada uno vive, estudia, trabaja, la “locura” experimentada ese día. 

8 Oct 2014 | Sin categorizar
La situación de la familia en el mundo: numerosos problemas abiertos ¿cuáles son las notas de esperanza? El primer motivo de esperanza es el Sínodo mismo. Lo ha querido el papa Francisco, signo que la familia es también una prioridad para él. En las personas ha aumentado la confianza en la Iglesia como institución, reconociéndola como un sostén en la cual la familia puede aferrarse. Otro signo de esperanza es el enorme potencial de muchas familias que viven la fidelidad conyugal, la apertura a la vida, que se hacen cargo de los problemas de otras familias marcadas por la separación. Por así decir, son familias «recurso», capaces de compartir los pesos y de acompañar a los otros para que no se sientan excluidos de la Iglesia o, peor aún, del amor de Dios. Se subraya la necesidad de atender las dificultades de las familias con una mirada de misericordia renovada. ¿Será esta la actitud prevaleciente en el Sínodo? Me parece ilusorio esperar soluciones extraordinarias y universales. Más bien esperamos que emerja ese potencial de la familia del que hablaba antes y no sólo la criticidad. No se puede reducir el problema a la cuestión sacramental. Los sacramentos son signos eficaces de la gracia. Puede haber otros. Recientemente, me escribió una mujer profundamente cristiana, casada civilmente con un divorciado que, en la incómoda situación debido a su condición, nunca se sintió fuera de la Iglesia. En el momento de la distribución de la Eucaristía también ella se pone en la fila y la bendición que recibe del sacerdote fortalece en ella la presencia de Jesús. «Estoy haciendo un camino», dice. Un camino de fe, más allá de los sacramentos, que puede llevarla a la santidad. Uno de los puntos sobre los que más insisten las Iglesias locales es la dificultad para entender el mensaje de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia. ¿Revisión de contenido o reajuste de lenguaje? Sobre el contenido de los documentos del Magisterio puede haber objeciones por parte de aquellos que desean conformar a su medida el plan de Dios sobre el hombre y la mujer. En cambio, sobre el lenguaje sería algo para sugerir, especialmente para los documentos que implican cuestiones morales. Hay necesidad de una mayor claridad, simplicidad y síntesis. La familia media vive jornadas con ritmos sin tregua, tensionada por mil tareas y estrés y no tiene tiempo para leer. Los documentos del Magisterio deberían ser ágiles, capaces de entender las dificultades de quien, aun poniendo todo el esfuerzo, se siente vulnerable. En relación a las parejas jóvenes, la Iglesia se enfrenta a un problema de re evangelización que es, al mismo tiempo, un problema educativo. ¿Cuáles son los espacios de maniobra? En la reciente audiencia concedida a los Focolares el papa Francisco recordó, entre otras cosas, la obligación de «hacer escuela» y difundir los dones recibidos. Esta sugerencia es muy querida por nosotros. Los Focolares, de hecho, promueven – y estamos empeñados en que sea cada vez más adecuada – una formación permanente de los niños a los trabajadores, de los novios a los ancianos, y de jóvenes a personas separadas, etc. Pero hay que decir que en el ámbito de la familia y de las familias jóvenes, juegan mucho los medios de comunicación, en positivo pero más en sentido negativo. Hay espectáculos que insinúan estilos de vida transgresivos y proponen modelos de hombre y de mujer sin valores de referencia. Sin embargo, estoy convencida que el espacio para incursionar existe. Individualismo y también crisis económica. ¿Cuáles son las iniciativas de los Focolares para contrarrestar esta mentalidad? Es importante la red de familias capaces de acercarse a las que están en dificultad, con un acompañamiento discreto apoyado en la reconciliación. Para las parejas que atraviesan dificultades conyugales, hemos creado instancias residenciales en las ciudadelas del Movimiento (para Italia en Loppiano). Usando técnicas relacionales hechas por expertos, pero sobre todo en contacto con la espiritualidad de la unidad, logran reencontrarse con ellas mismas con la esperanza de un futuro juntos. Estrechan relaciones y comienzan itinerarios con separados, o con quien ha sido dejado, para abrazar su soledad y fortalecer su compromiso de fidelidad al sacramento. Se llevan a cabo iniciativas para las parejas con una nueva unión, compartiendo la experiencia educativa de los hijos y con el deseo de que experimenten que la Iglesia y, primero el amor de Dios, los acoge. Últimamente, hemos intensificado el compromiso en términos de prevención, tanto en trabajar más para las familias jóvenes, como en el volver a dar a los jóvenes el encanto del «para siempre». Fuente: Avvenire online