Movimiento de los Focolares
Desde Ruanda en el Sínodo sobre la Familia

Desde Ruanda en el Sínodo sobre la Familia

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Dieudonné y Emerthe Gatsinga (Rwanda)

«Hicimos un curso en Goma, en el Congo (RDC). Una pareja nos contó que, teniendo que huir por la erupción de un volcán, él vendió rápidamente el mobiliario de la casa, sin saber que dentro de un sofá ¡estaban escondidos los ahorros de su esposa! Y estos malentendidos ocasionados por la falta de comunicación en la pareja no son esporádicos». Los que hablan son los esposos Dieudonné Gatsinga, ginecólogo y Emerthe, economista, quienes viven en Kigali, en Ruanda. Fueron invitados a participar en el Sínodo extraordinario sobre la familia, como responsables de las jóvenes familias del Movimiento de los Focolares de su país, de Burundi, Kenia y Uganda. Desde jóvenes se reunían con un grupo comprometido en vivir con radicalidad el Evangelio, formándose en la espiritualidad de los Focolares. «Adoptamos este ideal como propio, también como pareja – cuenta Emerthe-. Al casarnos nos prometimos que no íbamos a quedar encerrados en nosotros mismos sino que nos donaríamos a los otros. Desde ese día han transcurrido 26 años. Tenemos 8 hijos de los cuales 4 son adoptados como consecuencia del genocidio de Ruanda. No fue fácil educar a 8 hijos en un momento de gran crisis social y económica para nuestro país y con experiencias muy dolorosas del pasado. Pero Dios nos ayudó y ahora ya crecieron todos: dos de ellos nos hicieron abuelos de tres niños». Juntos administran una clínica que tiene unas veinte camas. «Por motivos de trabajo – cuenta Dieudonné- me encuentro a menudo con madres que frente a un embarazo difícil quisieran abortar. Si bien mis jornadas están siempre llenas de trabajo, siento que a estas personas debo destinar todo el tiempo necesario para escucharlas hasta el fondo, darles confianza, hablar con ellas de la sacralidad de la vida. Soy padrino de muchos niños, nacidos gracias a estos diálogos». En su región los problemas de la familia no faltan. Durante muchos años las mujeres vivieron en situación de sumisión, ahora desearían afirmarse a sí mismas. «Hoy también en África – subraya Emerthe- muchas chicas han llegado a un alto grado de instrucción y no toleran más el tener que ser sometidas totalmente al varón. Pero los hombres todavía no están preparados para una relación de paridad con la mujer y no saben cómo enfrentar con serenidad este cambio y terminan por resignarse a vivir en dos niveles». «Cuando encontramos familias jóvenes – cuenta Dieudonné- les llevamos la buena noticia del matrimonio cristiano. Recordamos las promesas realizadas el día del matrimonio, es decir la promesa de ser los dos una sola cosa, de caminar juntos siguiendo cuatro directrices: la comunicación profunda en la pareja, el compartir la economía familiar, la coparticipación en la educación de los hijos, la oración en familia. Este anuncio, llevado a través de la experiencia del Evangelio vivido, hace florecer la esperanza en una relación más compartida, más alegre, sea para los dos esposos como para los hijos. Recuerdo a un hombre que construyó una casa sin hacérselo saber a su esposa. Él quería demostrarle a su esposa que sabía hacer algo. Ella sin embargo – dado que entre los dos no se hablaban- ignoraba este propósito y seguía juzgándolo. Cuando descubrieron esta visión del matrimonio que les proponíamos, se reencontraron y se reconciliaron» «Es una alegría ver que aquellos jóvenes que recorrieron un itinerario de fe consciente – subraya Emerthe-, se deciden por el matrimonio cristiano, eligiendo una fiesta nupcial sobria, en general ayudados por la comunidad. Cuando ocurre, que, a pesar de la preparación cristiana, no logran renunciar al estilo de vida anterior, tratamos de mantener una relación abierta. Y cuando se sienten preparados para celebrar el sacramento, es natural para ellos reinjertarse en la comunidad y volver a caminar juntos» Video: Voces desde el sínodo. En la familia, la fuerza de la fe.

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Chiara Lubich: así vi a Pablo VI

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1975 – Chiara Lubich en audiencia con Pablo VI

Usted tuvo la posibilidad de ser recibida varias veces en audiencia por Pablo VI. ¿Qué impresión quedó en su recuerdo? La impresión más fuerte –responde Chiara Lubich – se me grabó durante la primera audiencia. Tuve la sensación de que me encontraba delante de una persona que amaba de una forma muy especial. El Papa pronunciaba palabras impregnadas de esa sabiduría que supera todos los obstáculos jurídicos hasta ahora vigentes; comprendía, acogía en su alma toda la compleja obra que le presentaba. Me animó a decir todo, porque “allí todo era posible”. Recuerdo que sentí una perfecta sintonía entre lo que el Papa me decía y lo que me parecía que había venido de Dios para la edificación en esta obra. Y la impresión fue tan fuerte que tuve casi la sensación de que la sala donde el Papa me recibió, no tenía techo y de que la tierra y el cielo se unían. (…) Durante estos diálogos, ¿cuál le parece a usted que es la tensión que estimula la acción del Papa? Ciertamente el esfuerzo de adecuarse a su especial vocación al amar más que los demás, que Jesús le pide y le confiere, además del primado de autoridad, el primado de caridad.  El “me amas más que éstos” con el que Jesús interpela a Pedro, es el tormento, el empeño continuo de Pablo VI. Una vez dijo que quien no se limitaba a mirar el espectáculo exterior de las audiencias públicas podía llegar a entender un secreto que está allí presente. Este secreto, causa de alegría y de tomento para el Papa, está encerrado en la sílaba “más”: “me amas más”. (…) Según usted ¿cuál es la actitud característica del Santo Padre hacia la gente? Pablo VI ama a todos sin temor y por lo tanto, crea entre los creyentes y los no creyentes una cierta unidad. Se dona a todos en forma impresionante. Muchísimos protestantes de las más variadas denominaciones han quedado conmovidos por la actitud del Papa, por ese amor que lo consume, por el hacerse –como dice el Apóstol- todo a todos. (…) Es el Papa del diálogo con todo el mundo, es el Papa que ve toda la humanidad potencialmente como una sola familia. Su presencia es muy sobrenatural y cálida, profundamente humana, cercana a todos, desapegada de sí, humilde como “siervo de los siervos de Dios”. (…) ¿Qué respuesta le daría usted a quien juzga a Pablo VI como contradictorio e incierto en las elecciones de su pontificado? (…) En el Santo Padre, como en ningún otro, está presente y actúa el Espíritu Santo. Ahora bien, el Espíritu Santo, alma de la Iglesia, suscita en ella varias tensiones, que son signo de vida, como la que puede haber entre el pluralismo y la verdad, entre personalidad y socialidad, libertad y gracia, ciencia y caridad, primado y colegialidad. (…) Estas tensiones pueden parecer algunas veces desconcertantes paradojas. Quien en cambio mira a la Iglesia desde dentro ve que el Espíritu Santo todo lo armoniza magníficamente en la unidad del Cuerpo místico. La misma cosa se puede decir de lo que el Espíritu Santo obra en el Santo Padre. El Papa (…) es fiel al depósito de la Revelación como ninguno, y de igual forma a lo que el Espíritu Santo inspira para el bien de la Iglesia hoy. Si, por ejemplo, en la “Humanae vitae”, se advierte la fidelidad del Papa al Espíritu Santo en la Tradición, en el diálogo con el mundo se puede palpar su fidelidad al mismo Espíritu Santo que pone en evidencia los “signos de los tiempos”. (…) Es necesario recordar que la “barca de Pedro” no lleva a la pacífica Iglesia triunfante, sino aquella terrena, sacudida por todos los vientos de este mundo. El Papa debe tomar sus decisiones en nombre del Cristo que representa, en medio de un concierto avasallador de voces que por lo general presionan hacia una dirección contraria a la religión. Por lo tanto, la prudencia nunca sobra. Pablo VI nunca es incierto, sino prudente. Lo demuestra el hecho de que es extremamente valiente, por ejemplo, al afrontar la impopularidad con tal de mantener su amistad con Cristo y los suyos, que no son del mundo. Prudencia, valentía, amor universal son las más preciosas cualidades para quien debe gobernar a la humanidad, sirviendo. Leer más: Notas de prensa: La gratitud del Movimiento de los Focolares hacia Pablo VI.

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Carismas en comunión: un joven religioso nos cuenta

20141017-01«¡Qué alegría! Hace poco volvi a hablar con Jacopo, Gianluca, Alessandro, Alberto, Matilde, Jenny…. ¡y muchos otros! Y recordé los lindos momentos que pasamos juntos en el último encuentro de Loppiano y de otras experiencias que hicimos. ¡Espero poderlos ver pronto! Siento un gran deseo, es más, siento la necesidad de estar un poco en comunión con ellos. ¿Quieren saber quiénes son estas personas que nombré? Tienen razón, no les hablé todavía de ellas. Son religiosos y religiosas de muchos carismas distintos con los que estoy en comunicación constantemente, con quienes tengo una gran amistad que siempre me colma el corazón» El que habla en la Asamblea general de los Focolares, realizada en el pasado mes de septiembre, es Alessandro, un joven religioso que comparte con otros, jóvenes como él, la espiritualidad de la unidad. El encuentro al que Alessandro se refiere es el que tuvo lugar en la ciudadela de Loppiano a fines de abril del año pasado.  En esa ocasión, un centenar de jóvenes consagradas y consagrados, procedentes de 36 naciones y pertenecientes a 56 familias religiosas, se reencontraron bajo el lema: ¡Sí! ¡Elegimos el Evangelio!. Un encuentro preparado con entusiasmo, con vistas al año 2015 que será dedicado a la vida consagrada, pero también como etapa de un camino que, más allá de la diversidad de los carismas, es compartido por muchos que se dispusieron a seguir el Evangelio. La presencia del Card. Braz de Avis, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las sociedades de vida apostólica, manifestaba la importancia del encuentro. En aquella ocasión, “Don Joao”, como le gusta que lo llamen, había afirmado que “el Papa los ama y nuestra Congregación es la casa de ustedes”. «El Señor nos reunió – continúa Alessandro-, haciéndonos experimentar la alegría de donarnos nuestros carismas el uno al otro. Fue lindísimo y respondió a una exigencia nuestra profunda: la de poder dialogar sobre cosas sencillas, concretas, sobre las cosas cotidianas de nuestra vida, con otros jóvenes consagrados. Nos dimos cuenta también de que atravesamos por los mismos momentos de dificultades y de oscuridad y nos contamos cómo logramos superarlos. Compartir estas experiencias para vivirlas juntos fue como respirar hondo, abrir la ventana del corazón no sólo sobre nuestro carisma sino sobre toda la iglesia, más bien, sobre el mundo entero. Esta mirada universal –concluye el joven religioso- ¡nos permitió volar alto!». Su testimonio parece evocar todo lo que el Papa Francisco afirmó en la audiencia general del 1º de octubre pasado, en la plaza de San Pedro: «Los distintos carismas no deben ser motivo de envidia o de división, de celos, porque en la comunidad cristiana precisamos uno del otro y cuando la Iglesia, en la variedad de sus carismas, se expresa en comunión, no se puede equivocar».

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Sínodo: encuentro de los Focolares con los padres sinodales

20141016-02El compromiso en la formación de las parejas jóvenes, el apoyo a la mujer con un embarazo no deseado, la disposición de dejar todo para llevar el Evangelio a tierras lejanas. “Verdadera vida” fue la que emergió en la sede del Consejo Pontificio para la Familia en Roma, el 12 de octubre, en el encuentro que un grupo de padres sinodales y auditores del Sínodo mantuvieron con algunas familias del Movimiento de los Focolares. Fueron recibidos por la presidente y por el co-presidente del Movimiento, María Voce y Jesús Morán. Participaron en esta reunión (entre otros) el cardenal Andrew Jeom-jung, arzobispo de Seúl y los presidentes de las Conferencias episcopales de la República Checa, de Eslovenia, Madagascar, Tanzania y Uruguay. “¡No existen recetas infalibles, al contrario!”, empezó diciendo Alberto Friso de Familias Nuevas. “¡Cuántas veces nosotros que somos padres nos equivocamos con nuestros hijos! A veces somos demasiado permisivos, a veces posesivos, o débiles, o inflexibles cuando no es necesario. También aquí vale la regla del ‘recomenzar’. Estar siempre dispuestos a reconocer los errores y pedir disculpas. Y cuando es el hijo el que se equivoca, no dudar en hacérselo saber, expresándole también nuestra confianza”. Aunque la familia a menudo se encuentre herida, llagada internamente por traiciones y silencios culposos, sigue siendo un lugar “insustituible” donde se genera y se transmite la vida. Quienes trabajan al lado de las familias hoy- comentaba Anna Friso (de Familias Nuevas) – ha decidido vivir en las “periferias” porque “como dice el Papa Francisco, el cristiano no es cristiano para quedarse en la comodidad, sino para ir a las periferias del mundo”. “Y en las periferias – agregó Friso- no puedes preguntar a la gente si está casada por la iglesia, si convive o si está separada. Nosotros aceptamos a todos tal y como son, los amamos, los escuchamos profundamente, si podemos tratamos de ayudarlos en lo que precisan. Y en el momento justo, a todos, en cualquier situación se encuentren, les damos el mismo mensaje: Dios te ama inmensamente. No existe ninguna persona que esté excluida del amor de Dios”. 20141016-03Los obispos escucharon también la historia de Tiziana G., que carga en su pasado un matrimonio y 13 años de mentiras, peleas, pseudo aclaraciones  y nuevas desilusiones. Posteriormente se encontró con un ex- compañero de la escuela y comenzó  una nueva vida familiar. “Habría podido ir a una iglesia donde no me conocen y recibir igualmente la Eucaristía – contó-, pero por obediencia nunca lo hice”. Tiziana no esconde a los obispos el sentimiento de “autoexclusión” que experimenta, “la gran soledad espiritual” en que vive y el “fuerte malestar que tengo cuando veo que los demás se dirigen hacia el altar y yo me quedo en el banco. Me siento abandonada, repudiada, culpable”. Posteriormente, tomó la palabra Paolo R., también él lleva a cuestas la experiencia de un matrimonio fracasado. El suyo es un relato muy doloroso que empieza con el abandono de la esposa, continúa con la separación y los abogados, y llega a un “desierto interior”. Pero él ha decidido “esperar” porque –dice- “éste es el matrimonio cristiano. O lo tomas o lo dejas. Pones tu vida en las manos de Dios, con el sacramento, a través de la persona con la que te casas, de quien estás enamorado… pero el amor se construye, también en el dolor, día tras día”.

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Dieudonné und Emerthe Gatsinga de Ruanda

Estaban presentes en el encuentro los esposos Dieudonné y Emerthe Gatsinga, de Kigali, Ruanda, que participan en Sínodo como auditores, contaron su experiencia en la formación de las familias, de jóvenes esposos, de novios, principalmente en su país, pero a menudo también en Uganda, Burundi, Kenia y Congo. Él es ginecólogo, ella es economista, así se presentaron al Papa: “Al casarnos nos comprometimos a no estar nunca encerrados en nosotros mismos sino donarnos a los demás. Desde ese día han transcurrido 26 años. Tenemos 8 hijos de los cuales 4 son adoptados, pues quedaron huérfanos cuando se produjo el genocidio en Ruanda. No fue fácil ocuparse de 8 hijos en un momento de fuerte crisis social y económica para nuestro país y cargando con experiencias de vida tan dolorosas. Pero Dios nos ha ayudado y ahora todos han crecido: dos de ellos ya nos hicieron abuelos de tres niños”. Son historias que resaltan un texto de Chiara Lubich, leído durante el encuentro por el cardenal Ennio Antonelli: “No existe nada que constituya, una, y forme la  familia tanto como el amor… Cuando en el corazón de los miembros de una familia el amor está encendido, está vivo, no hay problemas irreparables, no existen obstáculos insuperables, no se llora por fracasos irremediables”. Foto gallery

(Fuente: Sir)