Movimiento de los Focolares
Francisco a los Movimientos eclesiales: “¡Siempre adelante, siempre en movimiento!”

Francisco a los Movimientos eclesiales: “¡Siempre adelante, siempre en movimiento!”

2014StazioneTermini“Esa alegría que veo en tus ojos la quiero también yo”, dice un chico a Daniela de la Comunidad Nuevos Horizontes, la noche en la que, venciendo sus temores había ido a la Estación de trenes de Termini. Ese joven que había intentado suicidarse tres veces, se convierte para Daniela en el inicio de una nueva vida.

Historias como ésta son las que traen en su corazón los 300 participantes. Representan a 100 Movimientos y Nuevas Comunidades, de 40 países, y se reunieron en Roma del 20 al 22 de noviembre para su tercer Congreso Mundial sobre el tema “La alegría del Evangelio: una alegría misionera”.

Querido por el Consejo Pontificio para los Laicos (PCPL) para responder al llamado a la conversión que el Papa Francisco dirigió a todos los cristianos, la cita quería seguir la línea de los encuentros promovidos por Juan Pablo II en 1998 y Benedicto XVI en el 2006.

Imprevisto e inesperado ha sido el florecimiento de tantas nuevas realidades eclesiales. El Card. Rylko, presidente del PCPL, en el discurso de apertura, recordó que la Iglesia lo considera como “una respuesta tempestiva del Espíritu Santo al difícil desafío de la evangelización en el mundo contemporáneo”. También el Papa Francisco insiste al decir que los nuevos carismas son “regalos del Espíritu que forman parte del cuerpo eclesial, atraídos hacia el centro que es Cristo, desde donde desencadenan un impulso a la evangelización”.

2014CongressoMovEcclesialiApasionantes experiencias se entretejen con reflexiones ricas y variadas, densas de doctrina, con el objetivo de profundizar aspectos cruciales de la encíclica Evangelii Gaudium, que fue la carta magna de todo el Congreso.

¿Los temas tratados? Van desde la renovación personal para la renovación eclesial, a la comunión entre los Movimientos (colaborar para no correr en vano), de la revolución de la ternura al genio femenino en la evangelización.

Una gran atención a leer los “signos de los tiempos” que exigen nuevas respuestas a nuevos interrogantes. Tres días que anularon diferencias y reservas, en un creciente clima de fraternidad entre los representantes de Movimientos de más de 50 años de historia y las nuevas comunidades que desde hace poco han asumido una dimensión internacional. Numerosa la presencia de obispos y sacerdotes, sumergidos junto a los laicos, en un clima de escucha recíproca. Todos estaban sedientos de conocer las experiencias recíprocas para “aprender a discernir la voz del Espíritu hoy, que impulsa a ir lejos y anunciar a todos el amor de Dios por cada hombre”, como dijo uno de los presentes. Por el Movimiento de los Focolares, junto a la Presidente María Voce, al nuevo co-presidente Jesús Morán, al co-presidente saliente Giancarlo Faletti fue una delegación compuesta por Anna Pelli, Severin Schmidt, Gisela Lauber y Marta Chierico.

2014FrancescoMovEcclesiali“Un encuentro de verdadera y profunda comunión donde todos éramos hermanos”, lo define Maria Voce en una entrevista realizada para focolare.org “que se pone aún más de relieve si pensamos de dónde partimos en 1998”. “Cuando fuimos donde el Papa – continúa – se sentía en Él la alegría de haber podido experimentar esta comunión, y en el fondo, era éste el don que queríamos ofrecerle”. ¿Qué pasos nuevos se abren ahora para los Movimientos? Para Maria Voce dos posibles pistas por explorar son: la apertura “hacia los Movimientos que pertenecen a otras Iglesias, no católicas, porque ahí hay experiencias muy fuertes de personas que viven como nosotros el Evangelio”; y la “comunión más profunda aún entre laicos y clero”, “gracias a la cual no exista separación entre la parte eclesiástica y la parte laica en los distintos Movimientos y tampoco en su conjunto”. Salida que subrayaría “una unidad más vital, entre pastor y grey”.

Toda excusa era buena: el intervalo del café, el momento del almuerzo, la cena al final del día. Misiones en las calles, comunidades para drogadictos, evangelización en los lugares más inverosímiles del planeta, adoración y trabajo, atención a los ancianos y a los discapacitados, trabajo con los jóvenes: Filadelfia, Kansas, Ecuador, Corea, México, Roma, Palermo. El diálogo denso e ininterrumpido culminó con el encuentro con el papa Francisco: «Ustedes ya han dado muchos frutos a la Iglesia y al mundo entero, pero pueden dar más y más grandes con la ayuda del Espíritu Santo», afirmó el Papa en su discurso. «Para llegar a la madurez eclesial es necesario mantener la frescura del carisma, respetar la libertad de las personas y buscar la comunión», sintetizando el nuevo programa que entregó a los presentes, y concluyó diciendo: «Vayan adelante: siempre en movimiento… ¡No se detengan nunca! ¡Siempre en movimiento!».

20141122Francesco-JMoran«Para mí, que participaba por vez primera en un encuentro de este tipo, la experiencia ha sido verdaderamente extraordinaria – afirma Jesús Morán -. He saboreado una comunión especial con muchos Movimientos y Comunidades en este kairos o tiempo de Dios formidable que vive la Iglesia con el don del Papa Francisco. A este respecto, he vuelto a sentir con una nueva fuerza su llamada a la conversión misionera, que interpela a todos los carismas y los lleva a alcanzar una madurez a la altura de los tiempos (dejando a un lado toda tentación de autoreferencialidad) y una radicalidad anclada en la frescura del carisma».

«Un plus de eclesialidad y de compromiso social» es la exigencia advertida todavía por Morán. «En este sentido – concluye – debemos tender hacia un modo de pensar verdaderamente “trinitario” que cualifique con mayor profundidad nuestra comunión. No basta ya una colaboración cualquiera y cordial sino un vivir el uno por el otro, un recíproco potenciarse y enriquecerse para poder salir y hacerse cargo juntos de los dolores de la humanidad ».

www.laici.va

 

 

 

 

Francisco a los Movimientos eclesiales: “¡Siempre adelante, siempre en movimiento!”

Nuevas pistas para los Movimientos eclesiales

20141123Francesco-MariaVoce« ¿Una impresión espontánea de lo que ha vivido en estos días? Me parece que ha sido un encuentro de verdadera y profunda comunión. Y esto se pone aún más de relieve si pensamos de dónde hemos partido, porque desde el ’98 – cuando el Papa San Juan Pablo II, en el recinto sagrado de San Pedro, casi debió pedir a los Movimientos que se pusieran de acuerdo entre ellos, que se amaran, se conocieran, se estimaran, colaboraran entre sí – hemos llegado al punto que ahora verdaderamente ya no se advertía a qué Movimiento se pertenecía, gracias a la fraternidad que existía entre todos.

Era bellísimo ver a los Movimientos nacidos hace poco que buscaban a los Movimientos más antiguos no para hacerse controlar, sino para pedir su ayuda, su pensamiento, también su parecer sobre sus obras, para ver juntos cómo llevar adelante las cosas. Y los Movimientos más antiguos buscaban a los Movimientos más jóvenes, a los recién nacidos, no tanto para ver si funcionaban, si iban bien, etc., sino para gozar porque había nacido una nueva vida. Por lo tanto, era todo un gozo de los frutos los unos de los otros, experimentar este ser una cosa sola en la Iglesia. Me ha parecido verdaderamente un paso importantísimo, una verdadera comunión, una verdadera fraternidad, donde todos éramos hermanos, más grandes, más pequeños, pero todos hermanos.

Por esto, cuando después fuimos juntos a encontrarnos con el Papa, el captó este aspecto y nos lo expresó también en su discurso, en él se sentía la alegría de haber podido participar, de haber podido experimentar esta comunión que habíamos tenido entre nosotros.

En el fondo era éste el don que queríamos ofrecerle: esta comunión, y él lo subrayó fuertemente en su discurso, invitándonos a llevarla adelante y definiendo precisamente la comunión como el sello del Espíritu Santo. Por lo tanto ha sido una confirmación y un estímulo fuerte para ir adelante en esta dirección. Después el Papa retomó el discurso del salir, del no detenerse en el propio recinto, una idea fundante que está presente en todos sus discursos.

Me he preguntado entonces ¿qué querrá significar esto para nosotros como Movimientos, este paso nuevo que tenemos que descubrir cómo darlo? Ciertamente, cada vez más en esta comunión con la Iglesia; pero, precisamente porque hemos llegado a esta unidad profunda entre los Movimientos, quizás Dios nos pide ahora que nos abramos más saliendo hacia los Movimientos que pertenecen a otras Iglesias, no católicas, porque ahí también hay experiencias muy fuertes de personas que viven como nosotros el Evangelio y que testimonian esta vida. Conocerles también, abrirse más, podría contribuir a una comunión más amplia y, ¿por qué no?, también a acelerar el momento de la unidad de todos los cristianos. Ésta podría ser una pista, tal vez, aún por abrir.

Y otra cosa que querría subrayar es ésta: la salida hacia una unidad más vital entre “pastor” y “grey”, en la medida de lo posible. De hecho, había muchos pastores presentes, obispos, sacerdotes, tanto pertenecientes como no pertenecientes a los Movimientos. Me parece que la salida que Dios nos pide ahora es hacer una comunión aún más profunda entre los laicos y el clero, tanto con el clero que pertenece a los Movimientos, que por lo tanto ya está profundamente unido al propio Movimiento, pero quizás todavía no con esta comunión horizontal del clero con todos los Movimientos; como también para buscar las formas más adecuadas para que no exista separación entre la parte eclesiástica y la parte laica en los distintos Movimientos y tampoco en su conjunto».

 

Francisco a los Movimientos eclesiales: “¡Siempre adelante, siempre en movimiento!”

Igino Giordani: las raíces de Europa

IginoGiordani-01«Christopher Dawson, en The Making of Europe, escribe: “La influencia del cristianismo en la conformación de la unidad europea es un impresionante ejemplo de como el curso de la historia es modificado y determinado por la intervención de nuevos influjos espirituales. De igual modo, en el mundo antiguo, vemos que la artificial civilización material del Imperio Romano tuvo necesidad de alguna inspiración religiosa, de algo más profundo que el culto oficial…”. Esta inspiración religiosa llegó y fue el cristianismo.

[…] Se podría decir que las divisiones religiosas, sancionadas por la norma: cuius regio eius religio, fueron pensadas sobre todo para consentir las divisiones políticas, los aislamientos nacionales y, finalmente, las guerras. En la unidad religiosa los conflictos eran considerados fratricidios y se hacía lo posible para eliminarlos. Después, en la división de los cristianos, los conflictos pasaron a ser gloria nacional. Sin embargo, como la conciencia cristiana y europea no había muerto, esas guerras en Europa, a más de un espíritu le han parecido guerras civiles. Porque la conciencia de la común unidad europea nunca ha desaparecido.

No basta una burocracia común

El ruso Soloviov escribió que la Iglesia, así como unificó a Europa con los Francos, después con los Sajones, hoy debería reunificarla con la justicia social, superando las divisiones de clase, de casta y raza. Es decir, eliminando las mayores causas de conflicto.

Justicia social significa esa comunión de bienes espirituales y materiales, que la concepción cristiana, que considera a los hombres como hijos del mismo Padre e iguales entre ellos, propone y suscita en favor de la paz, del bienestar y de la libertad. Pensar que se puede lograr este orden racional sólo con la lucha de clases equivale a repetir el error del militarismo germánico, eslavo, etc., que pretendió unificar a Europa sólo con las armas.

El cristianismo quiere decir una unificación en la libertad y en la paz, con la eliminación de las guerras y de todos los motivos de fricciones.

El aporte de la religión, en este sentido, no está tan dirigido a la estructuración de las instituciones sino a la formación de los espíritus.

De la religión surgen hoy día dos impulsos unificadores: 1) El progresivo sentido de Cuerpo místico. 2) El ecumenismo que ha renacido, por lo que la unidad de la Iglesia provoca la unidad de los pueblos.

Dos impulsos que, mientras rectifican corrientes y eliminan pasiones, de las que proviene la vivisección de Europa, suscitan energías espirituales capaces de dar un alma a esta unidad política; de infundir una inspiración sobrenatural a esta operación humana; de hacer que se vuelva popular la instancia de la unidad. Si se limitara sólo a factores económicos y políticos fracasaría.

No basta un ejército común o una burocracia común para dar vida a una Europa unida. No por nada los políticos tienden a insertar ideologías, es decir, tienden a darle un alma al cuerpo. Europa ya tiene un alma: el cristianismo, su esencia y su génesis».

Igino Giordani

 (Città Nuova n. 5 del 10.3.1972 pp.23-23)

Francisco a los Movimientos eclesiales: “¡Siempre adelante, siempre en movimiento!”

Jesús Morán: Es el momento de la fidelidad creativa

JesusMoran-01Jesús Morán, filósofo y teólogo español, fue elegido como nuevo copresidente del Movimiento de los Focolares durante la Asamblea general de 2014, que tuvo lugar el pasado mes de septiembre. Lo entrevistamos:

«Conocí el ideal de la unidad – son sus primeras palabras – cuando recién terminé los estudios en el liceo clásico y me preparaba para entrar en la facultad de filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid. Eran tiempos de gran agitación político-social en España. El deseo de cambio era muy fuerte. La sociedad y en especial los jóvenes reclamaban libertad y democracia. Si elegí la carrera de filosofía fue porque los religiosos del liceo donde estudié nos inculcaron un cristianismo comprometido en la transformación social. El encuentro con la espiritualidad de Chiara Lubich fue como hallar la figura de lo que quería ser. Esta espiritualidad, además de cambiar la sociedad, podía cambiarme a mí mismo y esto era lo que en el fondo más deseaba. En la libertad de amar encontré la respuesta a todas mis exigencias».

«Viví en América Latina la mayor parte de mi vida – sigue Jesús Morán –. Llegué a Chile a los 23 años y dejé México cuando tenía 50. Allí viví mis primeras experiencias laborales y pude palpar la historia de pueblos milenarios con sus contrastes, sus inmensas riquezas culturales y su drama de identidad. De América Latina aprendí el valor inconmensurable de la vida, de la naturaleza y de las relaciones interpersonales. Fue una escuela de socialidad. Ese continente me dio el sentido del pensamiento orgánico, de la cultura que se vuelve praxis cotidiana e historia, de la religiosidad que toca las cuerdas más íntimas del corazón».

La experiencia de los últimos años en el Centro del Movimiento, confiesa, lo enriqueció de una mirada más universal, además de una intensa maduración humana y espiritual.

«En mi vida fueron especialmente luminosos algunos momentos vividos con Chiara Lubich en los que sentí su maternidad para conmigo».

Han pasado algo más de dos meses desde su elección como copresidente y nos cuenta que está viviendo «una experiencia de Dios fortísima y al mismo tiempo muy sencilla. Nunca como en este tiempo me he sentido tan profundamente amado por muchas personas. Estoy infinitamente agradecido con Dios por esto».

Cuando le preguntamos si según su opinión pasó algo nuevo en la Asamblea de 2014, contesta:

«La Obra de María vive un momento crucial de cara a su futuro. Se trata de verificar hasta qué punto esta primera generación entendió realmente el don carismático que Dios le hizo a la Iglesia y a la humanidad con Chiara Lubich. De esto depende que la encarnación del carisma esté a la altura de este don. Es un momento de fuerte y nueva autoconsciencia que debe llevar como fruto una radicalidad de vida igual a la de los primeros tiempos del Movimiento, aunque distinta. Es el momento de la “fidelidad creativa”. Tanto más fieles cuanto más creativos, y viceversa, tanto más creativos cuanto más fieles. Obviamente, esto significa actualización del carisma en todos los frentes, nuevo impulso apostólico, dilatación de la capacidad de diálogo a 360 grados. Me parece que la Asamblea, con su documento programático y con el toque final del mensaje de Papa Francisco, se ha orientado en este sentido».

Con respecto a su opinión sobre posibles contraposiciones entre formación espiritual y formación cultural, afirma:

«En Chiara nunca hubo contraposición entre vida y pensamiento. De hecho, ella sintió el impulso de retomar los libros en seguida después de una experiencia mística. Considero este hecho muy significativo. Chiara es la fundadora de la Escuela Abba y del Instituto Universitario Sophia. Como todos los grandes fundadores, ella estaba plenamente consciente de que un carisma que no se transforma en cultura no tiene futuro».

Finalmente le preguntamos qué es lo que pide para él y para el Movimiento:

«Un don que pido todos los días es el del discernimiento y la docilidad al Espíritu, sin temor».

Entrevista de Aurora Nicosia

 

Francisco a los Movimientos eclesiales: “¡Siempre adelante, siempre en movimiento!”

Josef Lux, un político constructor de paz

Josef Lux 1“Nunca olvidaré la sonrisa con la que me saludaba cuanto llegaba a casa a la noche tarde, cansado… Aunque sus horas de sueño siempre eran pocas, nunca faltaba a la Misa temprano… Al focolar no llevaba los problemas de la política, si bien en algunas circunstancias nos preguntaba nuestro parecer. De hecho a menudo tenía que ir contra la corriente, pero nunca percibí de parte suya odio hacia sus adversarios”. “Cuando en la mañana salía para el trabajo nos saludaba diciendo: ‘Siempre, enseguida, con alegría’. Era su forma de decir que estaba dispuesto a acoger cualquier situación que la jornada le reservara, incluso difícil. Esta actitud era el verdadero secreto de su vida, que hacía posible el diálogo con todos, también en situaciones a menudo difíciles”. Así los recuerdan dos focolarinos del focolar al que pertenecía Josef Lux. Nacido el 1º de febrero del ‘56, conoció la espiritualidad de Chiara Lubich a finales de los años ‘70, en Chocen, su ciudad natal en la  Bohemia orientale, donde trabajaba como zootécnico en una cooperativa agrícola. En el 86, estando casado con Vera, siente el llamado de Jesús al focolar. Chiara le indica una frase del Evangelio que orienta su vida: “Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios ” (Mt 22, 21).

Josef Lux con su esposa Vera

Josef Lux con sua moglie Vera

Los acontecimientos de noviembre del ‘89, que precedieron la caída del comunismo, cambian su vida en modo decisivo. Desde el inicio del proceso de cambio político está entre los organizadores de las manifestaciones en la plaza, y en enero del ’90 es elegido como diputado del Parlamento Nacional por el Partido Popular. Su decisión de entrar en la política es el fruto de una profunda reflexión. De hecho está convencido de que la política puede ser purificada gracias a personas dispuestas a ofrecerse personalmente. En septiembre del ‘90, después de un brillante discurso delante del Congreso del Partido Popular, es elegido presidente del mismo. Trabaja por la transformación de esta agrupación política en un partido moderno de orientación cristiana. En su oficina, reinaba un gran cuadro de Jesús crucificado. Quiere tenerlo siempre delante, especialmente durante las intensas negociaciones de su comprometedor trabajo. En el ‘92 es reelegido como diputado y llega a ser vice Primer Ministro y Ministro de Agricultura del Gobierno Checo hasta el ‘98, siendo para muchos un “signo de contradicción” esestimado por muchos que comparten sus elecciones y rechazado por los adversarios políticos. Vera y sus seis hijos son para él un gran apoyo.
Josef Lux con Vaclav Havel

Josef Lux con Vaclav Havel

En el ‘98 llega el anuncio de una grave enfermedad: leucemia. La noticia suscita una cadena de solidaridad. Muchos ciudadanos de la República Checa y no sólo ellos, se ofrecen como posibles donantes de médula. Aunque es muy difícil encontrar a alguien idóneo, Josef se siente contento, porque de esta forma se enriquece la base de datos de posibles donadores que podrá ayudar a otros enfermos. Finalmente se encuentra en Italia un donador apto y se decide hacer la operación en Seattle (USA). La intervención sale bien, pero durante la convalecencia se produce una infección y su estado se agrava. Los hijos llegan a Seattle, acompañados por un focolarino sacerdote que celebra la Misa en su habitación. Son momentos vividos en un clima espiritual especial. A menudo repite que ofrece su dolor por la difusión del Reino de Dios y por los jóvenes. Chiara Lubich lo acompaña desde cerca y le asegura su oración cotidiana. Con Vera y los hijos se toman de la mano, cantan y rezan el salmo preferido de Josef:Mi refugio es mi fortaleza, mi Dios en quien confío” (Sal 90, 2). Aun consciente de la gravedad de su situación, está tranquilo y pide que recen por él. Y dice: “Sonrían, no lloren” – esa frase se convertirá en su testamento. Chiara, anunciando su fallecimiento el 21 de noviembre de 1999, expresa el deseo de que Josef Lux sea, junto a Igino Giordani, el protector del Movimiento político por la unidad. El primer “milagro” suscitado por su fallecimiento fue un momento de unidad de toda la nación, casi nunca visto después de la “revolución de terciopelo”: en los diarios, en la radio y en la televisión todos –incluso sus adversarios políticos- expresan su estima hacia él y los valores que defendía y difundía en la función pública. Muchos descubrieron en él la figura del “hombre de Estado”, pero también la de un cristiano que encontró en la fe en Dios la fuerza para su forma de actuar valiente a favor de su país.