2 Dic 2014 | Focolare Worldwide
«Es verdad, el Espíritu Santo suscita los diferentes carismas en la Iglesia; aparentemente, esto parece crear desorden, pero en realidad, bajo su guía, constituye una inmensa riqueza, porque el Espíritu Santo es el Espíritu de la unidad, que no significa uniformidad. Sólo el Espíritu Santo puede suscitar la diversidad, la multiplicidad y, al mismo tiempo, obrar la unidad».
Estas palabras del papa Francisco pronunciadas en la Catedral del Espíritu Santo de Estambul ante unos mil fieles de la variada Iglesia Católica, nos han dado una grandísima alegría. Además, han confirmado en nosotros la convicción de que en esta tierra, la presencia del Movimiento de los Focolares, aunque es pequeña, tiene una razón de ser y de proseguir en el camino emprendido ya hace muchos años, cuando, en 1967, llegó el Focolar a petición del patriarca Athenágoras.
¿Pero cómo hemos vivido estos días?
¡Con muchísima alegría y emoción! Naturalmente estuvimos involucrados en la preparación, tanto con la Iglesia católica como con la oficina de prensa, a petición del Patriarcado. Gracias a la relación familiar que tenemos con el patriarca Bartolomé, pudimos decirle personalmente que lo acompañaríamos con nuestras oraciones. Y fuimos testigos directos de su alegría creciente, de su amor por el papa Francisco y ¡de su pasión por la unidad!
Dos focolarinas se encargaron de arreglar el alojamiento del Santo Padre en la Nunciatura y estuvieron presentes en la misa privada, el domingo en la mañana. Junto a la bienvenida del Movimiento en Turquía, le hicimos llegar al Papa notas y regalos de nuestras amigas musulmanas. Después asistimos a la misa en la Catedral –donde concelebró un focolarino sacerdote-, y el domingo en la mañana participamos en la liturgia del Fanar.
El mensaje de fraternidad y de búsqueda de la unidad a todo nivel que el papa Francisco deja en Turquía, centra exactamente la cuestión de fondo de este “país-puente” y de su variada población.
Sin duda el suyo es un mensaje ecuménico; como subraya la oración ecuménica realizada en la Iglesia Patriarcal de San Jorge, en donde, al final pidió al Patriarca y a toda la Iglesia de Constantinopla que «me bendiga y también a la Iglesia de Roma».
Es precisamente en el escenario del diálogo entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa de estos últimos años, a veces marcada por el cansancio y el aparente inmovilismo, que se coloca la presencia del Movimiento de los Focolares en este lugar.
Podemos decir que tenemos el beneficio de una relación privilegiada con el Patriarca y con muchos metropolitas, heredado de lo que Chiara Lubich sembró en sus viajes a Estambul. Nuestras relaciones de comunión sencilla y sincera, sin embargo, no se limitan a la jerarquía, sino que las hemos establecido con muchos hermanos y hermanas de la Iglesia ortodoxa.
A la luz de lo que ha sucedido en estos día lo que nos parece entender es que el signo evidente que han dado los dos líderes religiosos impulsa a seguir avanzando en el camino hacia la unidad sin sucumbir ante el esfuerzo que implica y nos invita saber asumir los desafíos para dar juntos respuestas y soluciones que hoy en día urgen. El Papa y el Patriarca han demostrado estar más allá, si bien son realistas. Y esto lo demuestra lo que dijeron a través de las palabras y los gestos, después de su declaración conjunta.
Durante el vuelo de regreso, el papa Francisco recalcó con fuerza que, en este camino por la unidad, sólo lo que viene “del Espíritu Santo es justo, porque Él es sorpresa;… es creativo”. Esta consigna liberadora y alegre nos indica un camino claro: estar abiertos, estar atentos a los signos que el Espíritu nos hace percibir; poner en juego la fantasía, las potencialidades personales y de grupo; aprovechar todas las oportunidades que nos ofrece el complejo contexto en el que vivimos, no sin dificultades, para permitirle a Él que actúe.
Fuente: Focolar de Turquía
30 Nov 2014 | Sin categorizar
«El motivo principal de esta carta es el de atraer la atención sobre el Año de la Vida Consagrada que comienza el domingo 30 de noviembre. De varias partes del mundo nos llegan noticias de iniciativas locales, diocesanas y nacionales. Estamos seguros de la adhesión de ustedes a estas iniciativas sobre la base de las posibilidades que cada persona individualmente o como grupo considere oportuno» Es la invitación que hacen los centros internacionales de los religiosos y de las religiosas a todos los que, de diversas familias religiosas en el mundo, comparten la espiritualidad de los Focolares, una invitación que está muy en sintonía con todo lo que escribe el papa Francisco en su carta a todos los consagrados.
Las iniciativas son abundantes, comunicamos algunos ejemplos: en la diócesis de Homa Bay (Kenia) el obispo confió a un grupo de religiosos, hermanas y sacerdotes, guiado por Fray Leo van deWeijer CMM, la coordinación de las iniciativas sobre la Vida Consagrada de este año. El 24, 25 y 26 de noviembre en Nairobi, se debutará con un seminario al que están invitados todos los grupos de las otras diócesis. Estos días de reflexión y estudio concluirán el 27 de noviembre con una celebración por el inicio del Año de la vida consagrada presidida por el Cardenal y el Nuncio.
También la prensa, y sobre todo las publicaciones sobre la vida consagrada hablan de este Año especial. En ‘Vida Religiosa’ de noviembre se lee que «el papa Francisco lanzó el Año de la Vida Consagrada porque percibe que la Iglesia y la humanidad entera tienen necesidad de la fidelidad, de la alegría y de la capacidad de renovación que el Señor ha puesto en la vida religiosa. Y él cree en esto. Nos invita a ser fieles al proyecto en el que el Padre nos ha involucrado por el bien de toda la humanidad». Por su parte, en Unidad y Carismas, en sus varias ediciones idiomáticas, dedicará al tema un número especial en el año 2015. Tambien en www.focolare.org habrá una sección que seguirá con atención los principales encuentros de este año, dando espacio sobre todo a la vida de muchos religiosos y religiosas que ofrecen al mundo un testimonio por sus elecciones valientes.
En la carta se plantea la pregunta sobre cuál podría ser «la contribución específica que el Espíritu Santo sugiere para este Año de la Vida Consagrada» a los religiosos y a las religiosas que conocen y viven la espiritualidad de la unidad. Esta caracteristica específica está indicado a través de dos desafíos que exigen en su respuesta «inventiva y creatividad, que se concreten en la vida de las personas o del grupo, con una particular atención hacia los jóvenes religiosos».
Se trata de «dar un nuevo impulso a la espiritualidad de comunión indicada por S. Juan Pablo II en la Novo Millennio Ineunte”, además, de dar «una ulterior contribución, tal vez menos evidente pero seguramente más eficaz y apreciada» entrando «en todas las llagas de la vida consagrada de hoy» reconociendo en ellas la presencia de Jesús en su Abandono, «para abrazarlo y asumirlo».
En este momento, en que todo el Movimiento de los Focolares es enviado –según la orientación de la Asamblea General y según la invitación del papa Francisco – a salir, juntos y oportunamente preparados, los religiosos se disponen a vivir con este espíritu la etapa de este año. «Quisiéramos comenzar con esta alma – concluye la carta- participando en la apertura del Año de la Vida Consagrada con un solo corazón, como un solo cuerpo».
30 Nov 2014 | Sin categorizar
«Las personas consagradas son el signo de Dios en distintos ambientes de la vida; son levadura para el crecimiento de una sociedad más justa y fraterna; son profecía de la comunión con los pequeños y los pobres.
La vida consagrada entendida y vivida así se nos presenta como realmente es: ¡un don de Dios para la Iglesia, un don de Dios para su pueblo! Cada persona consagrada es un don para el pueblo en camino», dijo el papa Francisco, en el Angelus del 2 de febrero pasado.
El Año de la vida consagrada es, «un tiempo de gracia para la vida consagrada y para la Iglesia». Fue pensado en el contexto de los 50 años del Concilio Vaticano II y especialmente en el aniversario del cincuentenario de la publicación del Decreto conciliar Perfectae caritatis sobre la renovación de la vida consagrada. En la presentación a la prensa, el Card. João Braz de Aviz, Prefecto de la Congregación para los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apostólica, explicó que el «Concilio representó el soplo del Espíritu no sólo para toda la Iglesia, sino en modo especial, para la vida consagrada. Estamos convencidos de que en estos 50 años, ella ha recorrido un fecundo camino de renovación, no exento de dificultades y esfuerzos, en el compromiso de vivir lo que el Concilio les pidió: fidelidad al Señor, a la Iglesia, al propio carisma y al hombre de hoy (cf. PC 2)». Y dirigiéndose a los religiosos, precisamente es sobre la renovación que insiste en Papa en la vigilia de la inauguración del Año. «No tenemos que tener miedo de dejar los “odres viejos”, es decir, de renovar esas actitudes y estructuras que, en la vida de la Iglesia y por lo tanto en la vida consagrada, se ve que no corresponden a lo que Dios nos pide hoy para hacer avanzar el Reino en el mundo».
¿Cuáles son los objetivos? Sobre todo, «queremos que sea una ocasión para tener ‘grata memoria’ de este reciente pasado –prosigue el cardenal de Aviz – (…); reconocer y confesar nuestra debilidad, pero también ‘gritar’ al mundo con fuerza y con alegría la santidad y vitalidad que están presentes en la vida consagrada». El segundo objetivo: «Abrazar el futuro con esperanza. Estamos muy concientes de que el momento presente es delicado y fatigoso (…) pero queremos asumir esta crisis como una posibilidad favorable para crecer en profundidad (…). Ante tantos “profetas de la desventura”, queremos seguir siendo hombres y mujeres de esperanza». El tercer objetivo: «Vivir el presente con pasión. La pasión habla de enamoramiento, de auténtica amistad, de profunda comunión (…). De dar testimonio de la belleza de seguir a Jesús en las múltiples formas en las que se expresa nuestra vida. En este Año los consagrados quieren “despertar al mundo” con su testimonio profético, especialmente con su presencia en las periferias existenciales de la pobreza y del pensamiento».
Mons. José Rodríguez Carballo, secretario de la Congregación, ilustró algunas de las iniciativas que se realizarán durante el año: «Varios encuentros internacionales en Roma, para jóvenes religiosos y religiosas, un encuentro con formadores y formadoras; un congreso internacional sobre la teología de la vida consagrada, con la colaboración de las Universidades Pontificias, sobre el tema: “Renovación de la vida consagrada a la luz del Concilio y perspectivas futuras”; una exposición internacional sobre: “La vida consagrada y el Evangelio en la historia humana”, en la que habrá varios stand según los distintos carismas, un simposio sobre la administración de bienes económicos y patrimoniales de parte de los religiosos; también a las religiosas contemplativas les propondremos una “Cadena mundial de oración entre los monasterios”».
Los religiosos y las religiosas del Movimiento de los Focolares, invitan mediante una carta, a «vivir con un sólo corazón, como un sólo cuerpo, para que este Año pueda marcar una etapa ulterior hacia el l’ut omnes», la unidad pedida por Jesús al Padre.
La clausura del Año está prevista para el 2 de febrero del 2016, con la Jornada mundial de la vida consagrada.
Programa
29 Nov 2014 | Focolare Worldwide
Proponemos un pensamiento de Chiara Lubich sobre Europa, sacado del discurso que expuso en el primer encuentro de «Juntos por Europa» en mayo del 2004. Estaban presentes 10.000 personas en la ciudad alemana de Stuttgart y más de 100.000 conectadas en encuentros contemporáneos en varias capitales europeas. El evento fue promovido por más de 150 movimientos y comunidades eclesiales de varias iglesias, de todo el continente europeo.
«La fraternidad universal ha sido también el programa de personas que no estaban inspiradas por motivos religiosos. El proyecto mismo de la Revolución francesa tenía como lema: “libertad, igualdad, fraternidad”, pero después numerosos países, al implantar regímenes democráticos, lograron poner en práctica, de algún modo, la libertad y la igualdad, mientras que la fraternidad fue, en cambio, más anunciada que vivida. Pero quien sobre todo ha proclamado la fraternidad universal y nos ha dado el modo de realizarla ha sido Jesús. Revelándonos la paternidad de Dios ha derribado los muros que separan a los “iguales” de los “diferentes”, a los amigos de los enemigos. Y ha liberado a cada hombre de mil formas de subordinación y de esclavitud, de toda relación injusta, provocando así una auténtica revolución existencial, cultural y política. (…) El instrumento que Jesús nos ha ofrecido para realizar esta fraternidad universal es el amor: un amor grande, un amor nuevo, distinto del que conocemos habitualmente. En efecto, él ha traído a la tierra el estilo de amar del cielo. Este amor exige que se ame a todos: es decir, no solamente a parientes y amigos. Pide que se ame al simpático y al antipático, al compatriota y al extranjero, al europeo y al inmigrante, al de la propia Iglesia y al de otra, de la propia religión y de la que es diferente. Hoy pide que los Países de Europa occidental amen a los de Europa central y oriental, y viceversa, y a todos, que se abran a los demás continentes, según la visión de los fundadores de Europa unida. Este amor también pide que se ame al enemigo, y que se lo perdone si es que nos hubiera hecho mal. Después de las guerras que han ensangrentado nuestro continente, muchos europeos han sido modelos de amor al enemigo y de reconciliación. (…) Me estoy refiriendo a un amor que no hace distingos y toma en consideración a todos aquellos que están físicamente a nuestro lado, y también a aquellos de los que hablamos o se habla; a los destinatarios del trabajo que nos ocupa día tras día, como a aquellos de quienes sabemos algo por los periódicos o la televisión… Porque así ama Dios Padre, que manda el sol y la lluvia sobre todos sus hijos, sobre buenos y malos, sobre justos e injustos (cf. Mt.5,45). (…) El amor que Jesús trajo no es un amor platónico, sentimental, basado en las palabras, es un amor concreto. Exige que se vaya a los hechos. Y esto es posible si nos hacemos “todo a todos”: enfermos con quien está enfermo; alegres con quien está alegre; preocupados, inseguros, hambrientos, pobres con los demás. Y habiendo probado lo que los demás sienten, actuar en consecuencia. ¡Cuántas formas nuevas de pobreza conoce hoy Europa! Pensemos un poco, por ejemplo, en la marginación de los discapacitados y de los enfermos de SIDA, en el tráfico de las mujeres obligadas a prostituirse, en los vagabundos, en las madres solteras… Pensemos también en quien recurre a los falsos ídolos del hedonismo, del consumismo, en la sed de poder, en el materialismo. Jesús en cada uno de ellos espera nuestro amor concreto, eficaz. Él considera hecho a sí mismo el bien o el mal que hacemos a los demás. Cuando habló del juicio final dijo que a los buenos y a los malos repetirá: “Me lo hicieron a mí” (cf Mt. 25,40). Y cuando este amor es vivido por varias personas, se hace recíproco. Esto es lo que más subraya Jesús: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado” (Jn. 13,34). Es el mandamiento que El llama suyo y nuevo. A este amor recíproco no están llamados sólo los individuos, sino también los grupos, los Movimientos, las ciudades, las regiones, los Estados… Los tiempos actuales exigen que los discípulos de Jesús adquieran una conciencia “social” del cristianismo. Es más que nunca urgente y necesario que se ame la patria del otro como la propia: Polonia como Hungría, el Reino Unido como España, la República Checa como Eslovaquia… El amor que trajo Jesús es indispensable para Europa, para que sea también una familia de naciones, la “casa común europea”».
27 Nov 2014 | Focolare Worldwide
Cada año, en septiembre, en la ciudadela Lía, en Argentina, se realiza la Fiesta de los Jóvenes. Esta vez su lema fue: “Vivamos esta locura”. Se desarrolló presentando un espectáculo en el que, en medio de una fiesta de carnaval, representaba cómo tantas personas, al ponerse una máscara, pierden su identidad y se convierten en parte de una multitud desordenada y sin rostro.
El espectáculo mostró, a través de talleres, teatro, experiencias, música y coreografías, la importancia de la elección de un estilo de vida contracorriente, basado en el amor evangélico.
La jornada fue tan hermosa y apasionante, que contagió a los 120 participantes de Mendoza, ciudad a las faldas de los Andes argentinos, quienes dejaron la ciudadela Lía llevándose en el corazón el deseo de repetir la Fiesta de los Jóvenes en su ciudad.
Sin embargo, para transformar este sueño en realidad se necesitó mucho trabajo. Basta sólo con pensar que había que hacer llegar a Mendoza a los casi 100 jóvenes actores, que dieron vida al show en la Ciudadela Lía, afrontando un viaje de más de 900 kilómetros, y hospedarlos por tres días.
El 10 de noviembre se realizó el primer espectáculo delante de 500 personas, entre las cuales se encontraban alumnos de varios colegios, pero también jóvenes de las periferias de la ciudad. «Vemos muchos problemas en nuestro mundo – son las primeras palabras de los jóvenes actores desde el escenario –, y algunos esperan que los demás busquen soluciones. Nos encontramos aquí 90 jóvenes de 20 países que ya hemos decidido no seguir esperando. Queremos ser los protagonistas de este cambio, y hemos descubierto la receta: trabajar para construir la unidad de la familia humana».
Al día siguiente, la segunda función fue en un Centro de Congresos a 40 km de Mendoza. También en este caso la sala estaba repleta, con los 500 asientos ocupados y otras personas de pie. Algunos chicos llegaron expresamente para el show desde un colegio ubicado a 250 km. de distancia.
Los jóvenes que asistieron al espectáculo se quedaron positivamente sorprendidos viendo a un centenar de coetáneos procedentes de 20 países distintos que, con gran calidad artística, les presentaron una manera de vivir completamente distinta de la que impone la sociedad actual.
En ambas funciones la propuesta de un estilo de vida basado en el amor que se convierte en servicio concreto hacia los demás, tuvo aceptación y todos salieron con el corazón desbordante de alegría.
Pero también para los mismos “actores”, es decir, los chicos que pasan un periodo de su vida en la ciudadela Lía, este viaje fue importante porque demostró que vivir la “locura del amor” es posible si cada uno se propone hacer su parte, sin mirar a lo que fue o a lo que será, sino sólo arraigados en el presente y aprovechándolo bien.
Uno entre los numerosos mensajes recibidos de inmediato por WhatsApp: «¡TODO FUE BELLÍSIMO! Fue vivir realmente el lema de la jornada: “Vivamos esta locura”, porque estos 3 días fueron inolvidables. También mis amigas, que asistieron al programa, ¡quedaron entusiasmadas y emocionadas! Para mí fue especial también poder conocer mejor a los jóvenes que vinieron de la Ciudadela Lía. ¡Sigamos viviendo juntos esta locura!».
Ver también: Argentina, mil jóvenes por una locura