Movimiento de los Focolares
Cuestión eutanasia. Una experiencia de Australia

Cuestión eutanasia. Una experiencia de Australia

«En los últimos 25 años tuve la ocasión de visitar a muchas personas enfermas, especialmente a los enfermos terminales de mi comunidad parroquial. Puedo decir que he vivido muchas experiencias fuertes al lado de ellos. Una tarde, ya cerca de la noche, me llega un email de una ex colega.  Fue como un rayo que cae en cielo sereno. Decía: «Imagino que nadie te habrá preguntado algo de este tipo. No tengo el derecho de preguntártelo, pero estoy interrogando mi conciencia y necesito ayuda para encontrar la respuesta. Una persona me pidió que la acompañe a Suiza para ayudarla a morir. Como tal vez sepas, la eutanasia es legal en ese país. Su vida se ha vuelto insoportable a causa de la enfermedad. No tiene convicciones religiosas y no existen esperanzas de que ella pueda volver a vivir una vida normal. Personalmente tampoco yo tengo una fe religiosa, pero apreciaría mucho una respuesta sincera de tu parte. Se trata de un miembro de mi familia» Leí y re-leí este mensaje cuatro o cinco veces antes de empezar a pensar en la respuesta que le tenía que dar. ¿Cómo responder a este grito de ayuda lleno de dolor? Me acordé del pensamiento del día que estaba viviendo con mis amigos del Focolar: “Ser libre de todo para ser la voluntad de Dios viva”. Pero, ¿cómo ayudarla? Traté de vivir el momento presente, dejando de lado todo lo demás que no era presente y tratando de asumir el peso de esta colega que me pedía ayuda. Le pedí a Dios coraje para decir con sinceridad y sin miedo, lo que sentía en mi corazón,. Le respondí compartiendo con ella algunas reflexiones y también compartí las experiencias vividas durante años atendiendo enfermos terminales. Le conté lo que había experimentado al lado de ellos y sus familias: sufrimientos, alegrías, triunfos. Le dije que personalmente no  elegiría el camino que su pariente quería emprender, y le di las razones más profundas de mi corazón. Luego le expliqué que existen óptimos centros de curas paliativas y le indiqué las direcciones de los más cercanos. Mi amiga estuvo muy agradecida por la ayuda que le di. Me cuenta que su pariente había consultado los contactos que yo le había proporcionado y que había decidido no ir a Suiza, eligiendo en cambio la opción de los cuidados paliativos. Desde ese momento vivió todavía dos años más, durante los cuales pudo reconstruir muchas relaciones en su familia». R.L. (Australia)

Cuestión eutanasia. Una experiencia de Australia

Camerún, arriesgar por el bien común

Patience Mollè Lobè (Camerun), 56 años, viuda, ingeniera, es la primera mujer que ejerce el cargo de vice-directora en el Ministerio de Trabajo de su pais. Una historia que se caracteriza por el compromiso por su gente a partir del vivir una profunda vida evangélica. Su elección la impulsó a crear una fundación para rescatar a chicas en riesgo, y promover iniciativas en el ámbito de la Economía de Comunión, ayudando a los conciudadanos a tomar conciencia cívica activa a favor del progreso de su país. Esta elección de vida le granjeó también enemigos. Muchas veces fue amenazada de muerte. Sin embargo, ella no se rinde.

“Conocí el ideal de la unidad en el ’77 – cuenta-, cuando estaba en el liceo. Estaba acostumbrada a los catequistas religiosos, en cambio tuve una mujer de catequista, muy simple, pero que tenía un modo de relacionarse con la gente, que enseguida me atrajo: era una focolarina. Quise conocer mejor  su vida y  fui  recibida en su casa, el focolar. Salí de ese encuentro con una idea en la cabeza: la importancia de amar, de servir a los demás. Mi primer  gesto fue el de preparar la comida para mi tía, a pesar de que no me gustaba cocinar”.

Después de los años de la juventud vividos con intensidad con las gen de su ciudad, decide pasar un año y medio en la ciudadela de los Focolares en Fontem (Camerún), “porque advertía –explica- que antes de la Universidad se precisaba una experiencia espiritual profunda que me ayudara a tener bases sólidas en mi vida”

En la facultad de ingeniería es la única mujer. En el último año de estudio – continúa Patience-me ennovié con un joven de mi región y nos casamos al año siguiente. Dios no nos dio hijos, pero no vivimos esto como una ausencia porque nos comprometimos en muchos frentes al servicio de la comunidad como por ejemplo, una actividad en el ámbito de la EdC y una fundación para las chicas que viven en riesgo. Imprevistamente, mi marido, deportista y sano, presenta problemas en el estómago y después de algunos meses muere a la edad de 55 años.

Mientras, ya como viuda, desempeña su rol de jefe de servicio en el Ministerio de Trabajos Públicos el Gobernador la llama a trabajar como Secretaria de la Comisión de los negocios públicos. “Vi, sin embargo, que después de algunos años se había infiltrado la corrupción- cuenta- por lo tanto presento la renuncia. Pero, contra toda expectativa, me promueven como Subdirectora. Trato de desempeñar este nuevo servicio fiel a mis principios cristianos –sigue contando Patience-aunque no es fácil”

“Un año después, en el 2007, me promueven como vice-directora del Ministerio de Trabajos Públicos en la región más rica. Es la primera vez que una mujer ejerce una función de este tipo. Pronto comienzan las amenazas. Algunos colegas se sienten con las manos atadas, no pueden más hacer lo que hacían antes… Tratan de que me equivoque, me presentan trabajos con balances equivocados. Estoy obligada a re-ver a fondo cada contrato antes de firmar la aprobación. Recibo algunas llamadas telefónicas anónimas. Es más, un día cinco personas tratan de entrar en mi casa que queda a 15 km de Douala, mientras estoy en la ciudad. El portero logra detenerlos. Veo personas que rodean mi portón. Presento una denuncia en la policía. Me dicen que les advierta cada movimiento mio. Mi vida se vuelve imposible”

Mientras tanto, el Ministro, viendo cómo Patience logra trabajar uniendo a todos, quiere llevarla al Ministerio. Ella está cansada de luchar, pero “comprendí que debía todavía ‘dar la vida por mi gente’ –confiesa. Acepté el rol de director para llevar el espíritu evangélico en ese ambiente tan difícil, manteniéndome firme contra la ilegalidad. Fui adelante porque no tenía ningún interés personal. Lo que hacía era dar mi contribución al bien del país. Ahora, aún estando oficialmente jubilada, presido una comisión de negocios públicos. He evaluado centenares de casos, evitando que se usara plata de forma ilegal”

“Recientemente– continúa- se me pidió que me postule  como candidata a diputado”. Las amenazas se hacen màs fuertes. “El día después de elaborar la nómina de las listas de mi partido, durante la noche, me despierto con una pistola que me apunta en el cuello…” A pesar de que su lista fue considerada por la mayoría como la mejor, sin explicación ganó otra. “Me puse en movimiento para convencer a todos sobre la importancia de votar, casa por casa, creando un lindo clima de familia en mi casa, que, mientras tanto, se había convertido en el centro de la campaña política. El dia de las votaciones otra amenaza: cinco militares armados llegan a mi casa, me buscan…. Pero no me encuentran. Las autoridades ya me lo habìan  advertido” .

Los resultados de las elecciones saldràn dentro de algunos días. Es probable que su partido gane, pero Patience afirma que su objetivo ya lo alcanzò, trabajar por el bien del paìs, mas allà de los resultados; y superando con la fuerza del Evangelio los temores y las amenazas.

Entrevista realizada el 12 de octubre de  2013 en el Centro Internacional de las Voluntarias –Movimiento de los Focolares, en Grottaferrata  (Roma).

Cuestión eutanasia. Una experiencia de Australia

Una Mariápolis en los bosques de Tegucigalpa

Mientras en Europa las Mariápolis han concluido, en Honduras y en otras partes del mundo continúan con el mismo desafío: construir, durante algunos días, la ciudad de María, donde reina el amor recíproco entre sus participantes.

A unos 30 minutos hacia al Norte de Tegucigalpa (Honduras), en medio de pinos y una hermosa naturaleza, durante la Mariápolis del 20 al 22 de septiembre pasado, hemos experimentado un pedacito de cielo.

De diferentes regiones y ambientes nos hemos reunido en una atmosfera de familia. Niños, jóvenes y adultos, todos creando un clima que contagiaba a quien llegaba.
El lema “El que está a mi lado es otro yo”, fue puesto en práctica desde antes de llegar, creciendo juntos en esta actitud hacia cada uno.

Muy importante el momento de reconciliación, durante la Misa, acompañado por la canción del Gen Verde “Tiempo de recomenzar”: un momento de reflexión, un fuerte testimonio de vida de una madre sobre el perdón hacia el asesino de su hijo, y como detuvo con firmeza a sus familiares que estaban por cobrar venganza.

Las experiencias de los presos de la cárcel de Puerto Cortés, otros testimonios que demostraron que el ideal de la unidad penetra por doquier. Algunos de los participantes quisieron escribir a estos hermanos privados de libertad.

“Construir la ciudad de María” significaba para cada uno ir más allá de las dificultades, apuntando al amor reciproco evangélico. Como resultado, muchos pudieron sentir el clima de sencillez generado, donde parecía que nos conocíamos desde siempre. Alguien comentaba: “Me ha gustado el hecho de que las experiencias las contara gente común, como nosotros”.

Y todo matizado con juegos, canciones, reflexiones, paseos en medio de la naturaleza, una bella capilla campestre que invitaba al recogimiento…

Ahora el desafío comienza: construir el mismo clima de familia y de recíproco amor experimentados en aquellos días, cada uno en el propio ambiente. La posibilidad de hacerlo realidad está en nuestras manos.

La comunidad de Honduras

Cuestión eutanasia. Una experiencia de Australia

El mundo literario premia “New City” de las Filipinas y “Living City”

El 2013 se recordará como un año positivo para las editoriales inglesas de los Focolares. La Organización Internacional Cristiana de los Medios (ICOM), con sede en Ginebra, Suiza, otorgó a la Revista New City de Filipinas la mención especial “por el diálogo interreligioso”. Asimismo fue reconocida con mención de honor en la categoría de “mejor cobertura sobre las Vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada y al Diaconado”, (a cargo de Sarah Mundell),  la Revista norte americana Living City. Este premio fue otorgado por la Asociación de la prensa católica (CPA) de Canadá y Norte América.

Desde las vocaciones de la Iglesia católica hasta la gran frontera del diálogo interreligioso. Es  un artículo y dos números de la revista los que han alcanzado mayor éxito. En la edición americana se trata del artículo de Sarah Mundell cuyo título es “Un seminarista con los zapatos de tip tap” (ver  artículo  original en inglés)  “Una gran expresividad y una historia inusual y fascinante sostienen la narración”, declaró la CPA en la presentación del premio.

En la edición filipina se trata el tema del frágil proceso de paz en el sur de las Filipinas en Mindanao (N. 1/2013) y de la educación hacia una cultura del diálogo (N. 6/2012). El premio –otorgado en ocasión del congreso mundial del ICOM en la  Ciudad de Panamá desde el 28 de septiembre al 5 de octubre- reconoce a New City de Filipinas, el compromiso en calmar  las tensiones que nacen de conflictos culturales y religiosos relatando hechos de vida en que se respira reciprocidad, respeto, solidaridad.

El evento de Panamá reunió periodistas y productores literarios de varias partes del mundo, que tuvieron la posibilidad de sumergirse en la problemática del continente americano. En este contexto se desarrolló la entrega de los “International Journalism Awards” (Premios Internacionales del Periodismo), el 4 de octubre en la sede de la Universidad.

José Aranas, jefe de redacción del periódico filipino vinculado al Movimiento de los Focolares, al recibir el premio, remarcó  el contexto religioso y cultural de su país, única nación de Asia con mayoría cristiana. Dejó constancia de que los artículos que permitieron ganar  este premio son principalmente experiencias vividas por miembros de los Focolares, pertenecientes a varias religiones, en quienes se resalta el esfuerzo en vivir la conocida regla de oro del Evangelio, presente también en los textos sagrados: “Todo lo que quieran que los hombres hagan a ustedes, háganlo también ustedes a ellos” (Mt 7, 12)

Los infinitos matices del amor

La Palabra de vida de octubre nos anima a “ser los primeros en amar a cada persona que encontramos, cada uno con quien hablamos por teléfono, a quien escribimos, o con los que vivimos. Y que nuestro amor sea concreto, que sepa comprender, prevenir, que sea paciente, confiado, perseverante, generoso”. Las experiencias de vida  que siguen, ponen en evidencia la reciprocidad que al actuar así, brota naturalmente:

Despertarse de noche – “Trabajo en una escuela, mientras que mi esposa Betty queda en casa todo el día con los niños. Durante la noche, a menudo, ellos se despiertan y empiezan a llorar. Esto es un peso para mi. Trato de refugiarme debajo de las frazadas, me tapo la cabeza para no sentir el ruido. Me repito que mi esposa se las puede arreglar sola. Viendo que Betty seguía levantándose y cuidando a los niños, reflexiono sobre el amor al prójimo y una noche me doy cuenta que mi prójimo inmediato es mi esposa y los niños. Hasta ese momento mi amor había sido parcial: amaba solo cuando no había dificultades. Decidí empezar enseguida. Y esa misma noche, cuando los niños se despertaron, fui a ayudarla a hacerlos dormir nuevamente. Fue difícil pero lo logré. Hice así por algún período, hasta que los niños dejaron de llorar de noche”. B.-Uganda

Prófugos- “Soy una musulmana escapada de Bosnia, donde dejé a mi marido que es católico. Dos primas mías escaparon para Spalato. Una de ellas esperaba un niño. Me pidieron que las ayude y por esto estoy en Dalmacia. Traté de hacer de todo para ayudar en esta situación. Era un apartamento pequeño y en determinado momento llegó también otra mujer, anciana y enferma. Me faltaban las fuerzas. Pensaba en mi marido, en la familia que quedó en Tuzla… Cuando no veía ningún camino de salida, la señora que nos recibió en su casa me invitó a un encuentro en el que sentí por primera vez hablar del Evangelio. Comprendí que amando a los demás puedo cambiar yo   misma y cambiar las situaciones de mi alrededor. Empecé  a buscar a los otros prófugos de la ciudad. Nació un grupo que crecía cada vez más. Juntos nos ayudábamos a encontrar los medicamentos que se precisaban, a mandar cartas a los familiares, a cuidar a los niños. Ahora somos 87. Nos sentimos una verdadera y única familia, aunque somos de nacionalidad, etnia y religión diversa”. T. Bosnia.

Una semilla de unidad – “Estuve internado en el hospital por una pequeña intervención y leí un libro que mi novia me había dado. Eran hechos de Evangelio vivido, muy lindos, pero dentro mío decía: “Es imposible vivir así”. Luego ella me presentó alguna de estas personas y, hablando con ellos comprendí y vi que contrariamente  a lo que yo pensaba, sí, se podía vivir así. Desde allí se abrió para nosotros un camino nuevo. Nos casamos para formar una familia abierta a los demás. Antes yo no era religioso, aunque pertenecía a la Iglesia evangélica, pero Anna es católica. Comenzando a reflexionar, comprendí que para amar a mi Iglesia debía tratar de llevar allí mi testimonio. Así lo hice. He establecido relaciones fraternas y ahora integro el consejo parroquial. Quisiéramos mostrar a nuestros hijos y a todos, con la vida, la belleza del cristianismo, siendo como familia una semilla de unidad”.D.J.K.- Alemania.

Fuente: El Evangelio del día, octubre  2013, Editorial  Città Nuova