Movimiento de los Focolares
“Caminando juntos” se construye el Sínodo 2021-2024

“Caminando juntos” se construye el Sínodo 2021-2024

El Camino sinodal ha entrado en la etapa continental. El Movimiento de los Focolares ha dado su aporte a través de una reflexión y un trabajo realizado a nivel mundial. Para saber más sobre el contenido de la síntesis presentada, entrevistamos a Francisco Canzani, consejero del Centro internacional de los Focolares para el aspecto “sabiduría y estudio” y coordinador de la Comisión para el Sínodo. ¿Qué valoración hacen del trabajo realizado en el Movimiento de los Focolares para el Sínodo? Una valoración muy positiva. Más de 15.000 miembros del Movimiento participaron en la primera etapa del proceso sinodal, distribuidos en 520 comunidades en el mundo. Han llegado 21 resúmenes regionales que demuestran la profundidad de reflexión y el interés mostrado por los Focolares en todas las culturas. A este trabajo interno del Movimiento – en respuesta a los materiales propuestos por la Secretaría del Sínodo, que nos había pedido un aporte específico – se suma la participación de muchos miembros del Movimiento en sus diócesis y parroquias. Luego fue particularmente relevante la implicación en el proceso de reflexión de personas de diferentes Iglesias cristianas y de fieles de diferentes religiones. También han llegado dos aportes importantes de grupos de diálogo entre cristianos y personas sin convicciones religiosas presentes en el ámbito del Movimiento. ¿Cómo puede ayudarnos esta profundización a adquirir prácticas de sinodalidad dentro del Movimiento?

Equipo del Sínodo Movimiento de los Focolares

Es posible participar en el camino sinodal “caminando juntos”. La experiencia de reflexionar y compartir nuestras experiencias, inquietudes y preguntas ya fue muy buena de por sí. Surgieron algunos temas muy importantes: corresponsabilidad, misión, jóvenes, opción por los pobres, vida comunitaria, papel de la mujer en la Iglesia que en su mayoría también han estado muy presentes en la Asamblea General del Movimiento, que se realizó entre enero y febrero de 2021, pero que aún necesitan implementación, encarnación. El proceso sinodal fue la etapa ulterior de un camino de actualización de nuestra vida en los tiempos que Dios nos da para vivir. Habiendo concluido este aporte como Movimiento, ¿cómo podemos participar en la etapa actual, es decir, en la etapa continental? Es imprescindible que todos “entremos” en profundidad en la Síntesis que nos ha propuesto el Secretariado del Sínodo para la etapa continental. Que lo leamos, lo meditemos, que todavía podamos responder a sus preguntas en comunidad. Nos daremos cuenta, entre otras cosas, de la gran sintonía que hay con el documento síntesis que enviamos como Movimiento de los Focolares a la Secretaría del Sínodo. Para ser parte de la etapa actual, podemos luego seguir participando en todas las ocasiones que nos ofrece nuestra Iglesia local. ¿Hay algún subsidio que pueda ayudar a los miembros del Movimiento a profundizar en el tema de la sinodalidad? Creo que es importante que todos consulten el documento de síntesis que enviamos como Movimiento de los Focolares a la Secretaría del Sínodo. También hemos hecho un video de presentación, que ayuda a entenderlo mejor. Entonces, como ya he dicho, es fundamental leer el documento de la etapa continental y seguir reflexionando sobre los temas que allí se presentan. Además, sería de gran utilidad para las comunidades del Movimiento poder responder a las preguntas que plantea el documento, las mismas que se plantea toda la Iglesia. También es muy importante formarnos en la sinodalidad. Por ello, el Instituto Universitario Sophia, a través de su centro de investigación Evangelii Gaudium, está iniciando un articulado corso on-line sobre el tema. Creo que todos podemos, y tal vez deberíamos, hacer uso de ello.

 Carlos Mana

Aportación del Movimiento de los Focolares a la Secretaría del Sínodo – Bajar PDF https://youtu.be/q4yaQASxVcQ

Niños por la paz

KidsAction4Peace es la iniciativa a la que adhieren los más jóvenes del Movimiento de los Focolares, los y las Gen4 y los y las gen 3, con la que invitan a los niños y niñas a implicarse en la construcción de la paz. Una forma sencilla pero concreta de orientar nuestra mirada a quienes, en este momento, viven el sufrimiento y la injusticia de la guerra. Para hacer una contribución, tenemos tiempo del 25 al 30 de enero de 2023   ¡Hola a todos! Somos unos niños comprometidos en la construcción de la paz en la escuela, en el hogar, en el deporte, tratando de ser amables y de ayudar a los necesitados. ¿Cómo podemos ayudar a nuestros amigos que están en medio de la guerra? ¡Pedimos a nuestros jefes de gobierno o de estado que ayuden a los pueblos en guerra a hacer la paz! ¿Quieres echarnos una mano?

  1. Haz un dibujo, o escribe un poema o una carta sobre la paz.
  2. Escribe en él el slogan #KidsAction4Peace (también puedes pedirle a un adulto que tome la foto y la suba a las redes sociales con este slogan).
  3. Envíalo entre el 25 y el 30 de enero a la dirección postal de tu jefe de gobierno o estado. Incluso puedes hacer más y enviarlos a otros gobernantes. Aquí encontrarás la lista por países. (El 30 de enero es también el día escolar de la no violencia).
  4. Pida al menos a otros 5 niños que hagan lo mismo y pase este mensaje.

Hemos escuchado que los días 9 y 10 de febrero muchos de estos gobernantes se reunirán en Bruselas, por lo que esperamos que nuestras cartas y dibujos lleguen a sus corazones. ¡¡Adiós!! Sofia (12), Agnese (10), Matteo (10), Costanza (10), Nicola (9), Mattia (8), Teresa (8), Cristina (7), Anastasia (7) de Italia; Leonor (11), Margarida (9), Leonor (9), Joao (8), Leonor (8) de Portugal; Thiméo (12), Mathilde (11), Adéline (8), Aurélien (5) de Bélgica https://www.youtube.com/watch?v=LTKfunyCnNA

Benedicto XVI: el recuerdo de María Voce

Benedicto XVI: el recuerdo de María Voce

Durante su desempeño como Presidente del Movimiento de los Focolares, de 2008 a 2021, María Voce tuvo la posibilidad de conocer y encontrarse personalmente varias veces con el Papa Ratzinger. En una entrevista nos contó de su relación con el Papa emérito y su impresión acerca del aporte del pontificado del Papa Benedicto a la Iglesia y el mundo. “Cuando me recibió en audiencia en su estudio, mi impresión fue la de que estaba entrando en una sala familiar, en donde era posible hablar y sentirse contenidos con amor y, diría más, con amorosa atención.  Al mismo tiempo, con una distinguida fineza, tacto y delicadeza”.  Cuando se supo la noticia del fallecimiento del Papa Benedicto XVI los recuerdos de María Voce, ex Presidente del Movimiento de los Focolares, se retrotraen enseguida a aquel 13 de abril de 2010, ocasión en la cual ella y el que era en ese momento el Copresidente de los Focolares, el presbítero Giacarlo Faletti, fueron recibidos por el Papa. Habían pasado dos años de la muerte de nuestra fundadora, Chiara Lubich –continúa diciendo María Voce–. Junto con el Copresidente fuimos a depositar en las manos del Papa la vida del Movimiento. Y allí nos dimos cuenta de que él tenía presentes en su mente muchas cosas de nosotros. Le contamos del viaje a varios países asiáticos del que acabábamos de regresar.  Nos manifestó su complacencia, particularmente por la etapa que habíamos hecho en China, porque ese país era una gran frontera para la Iglesia.  Se alegró por lo que el Movimiento hacía para ayudar en el camino de reconciliación entre los Obispos chinos y el Papa.  También nos dio su bendición y nos impulsó a seguir adelante en el camino de la santidad. Personalmente, me impresionó especialmente, como siempre, su fina cortesía, y al mismo tiempo el cálido y familiar recibimiento. Tenía una gran sentido de la armonía, quizás gracias a su amor por la música, que se manifestaba incluso en la decoración de su estudio: un lugar acogedor como una casa y  sagrado como una iglesia”. ¿En qué otras ocasiones se encontró Ud., como Presidente de los Focolares, con el Papa Benedicto XVI? “En el año 2008 me recibió a mí y al Copresidente Faletti, días después de la Asamblea General de los Focolares durante la cual habíamos sido elegidos, la primera tras la muerte de nuestra fundadora. Después me invitó a mí –y tuve la ocasión de viajar en su mismo tren junto a numerosas personalidades– a la “Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo”, celebrada en Asís el 27 de octubre de 2011, a los 25 años de la primera jornada realizada por el Papa Juan Pablo II en 1986.  Y, por último, participé en su última audiencia el 27 de febrero de 2013, tras el anuncio de su renuncia”. ¿Qué reflexión suscitó en Ud. esa decisión?   “Cuando se dio cuenta de que ya no tenía fuerzas para desempeñar su tarea, tuvo la valentía de dejar el sitio a otros, que según su parecer tenían más vigor y posibilidades de trabajar mejor.   Como dije en ese momento, fue una decisión que nos ofreció un fruto de su reflexión teológica y espiritual.  Puso de relieve la primacía de Dios, el sentido de que la historia está conducida por él. Y nos encaminó a reconocer los signos de los tiempos y responder a ellos con el coraje de opciones sufridas, pero innovadoras. Con una clara nota de esperanza hacia  “la certidumbre de que la Iglesia es de Cristo”.  Pienso que no me equivoco si afirmo que la Iglesia que el Papa Benedicto ha tenido en su mente, incluso al tomar esa decisión, es una “Iglesia-Comunión”, fruto del Vaticano II, pero también que ve en perspectiva, “cada vez más expresión de la esencia de la Iglesia” como él mismo había destacado. Pero ese “cada vez más”  nos dice que aún no la hemos realizado plenamente y nos invita, a cada uno de nosotros, a trabajar en esa dirección con una responsabilidad cada vez mayor”. Al día siguiente de su elección como Pontífice, Chiara Lubich había escrito: “Por el conocimiento directo que tengo de él, sabiendo que posee talentos especiales para acoger la luz del Espíritu, no dejará de sorprendernos y de superar toda previsión”. Para Ud. ¿cuál ha sido el aporte más significativo que el Papa Benedicto XVI ha dado a la Iglesia? ¿Qué le dice a la Iglesia de hoy y a la Iglesia que el Sínodo está preparando para el futuro? “El Papa Ratzinger supo captar la realidad de los Movimientos en la Iglesia como una “primavera del Espíritu”.  Fue fundamental su discurso, cuando aún era Cardenal, al Congreso de los Movimientos antes del gran encuentro de Pentecostés de 1998 con el Papa Juan Pablo II.  Hay un texto suyo de 1969, dentro de un ciclo de conferencias radiofónicas, que es impresionante si pensamos en los tiempos actuales; allí manifiesta su profunda espiritualidad y esencialidad y una perspectiva que siempre quedaría presente en su corazón durante todo su pontificado.  De hecho, él afirmaba que para la Iglesia se estaban preparando tiempos muy difíciles, que su verdadera crisis acababa de comenzar y que debería enfrentar fuertes agitaciones. Sin embargo, el que en ese momento era el Cardenal Ratzinger decía que estaba seguro de lo que quedaría al final: no la Iglesia del culto político, sino la Iglesia de la fe. Ella dejará de ser la fuerza social dominante de la forma en que lo era hasta hace poco tiempo. Concluía diciendo que la Iglesia, por el contrario,  conocería un nuevo florecimiento y se presentaría como la casa del hombre, allí donde éste podría encontrar vida y esperanza más allá de la muerte”.

Anna Lisa Innocenti

Benedicto XVI: reformador en la continuidad

Benedicto XVI: reformador en la continuidad

El teólogo Piero Coda recuerda al Papa Benedicto XVI y el extraordinario aporte de sabiduría que ha dado al camino de la Iglesia de nuestro tiempo. Monseñor Coda, en el año 1998 en el Congreso Mundial de los Movimientos eclesiales, el que en ese momento era el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Cardenal Joseph Ratzinger, pronunció un histórico discurso acerca del rol de los Movimientos eclesiales. Según su opinión, ¿cuáles son los puntos esenciales de ese texto? ¿En qué medida esas palabras han hecho un aporte para cambiar el rol de los movimientos en la Iglesia? Sí, ¡fue sin duda un discurso histórico!  Lo escuché presencialmente, porque yo estaba en ese Congreso. La gran competencia teológica y el conocimiento de la historia de la Iglesia, como así también la experiencia del Concilio y de su implementación a nivel universal (esto último particularmente por el rol que más adelante desempeñara en el Vaticano) le permitieron a Ratzinger ubicar con claridad el significado de los Movimientos eclesiales en la misión de la Iglesia. El punto central que propuso consiste en reconocer en ellos la acción del Espíritu Santo que a lo largo de los siglos, cada vez de una forma nueva, con oleadas sucesivas, renueva al Pueblo de Dios con el don de los carismas: San Benito, las órdenes mendicantes en el medioevo, la Compañía de Jesús y las órdenes misioneras en los últimos siglos, y justamente el inesperado florecimiento carismático en concomitancia con el Concilio. De allí la afirmación de Juan Pablo II, en sintonía con las enseñanzas del Vaticano II, según la cual la Iglesia está edificada gracias a la co-esencialidad de los “dones jerárquicos” –el ministerio conferido por el  sacramento del Orden– y de los “dones carismáticos”, que son el libre regalo de gracias especiales de luz y vida a todos los discípulos de Jesús. Con ocasión de la muerte de Chiara Lubich, fundadora de los Focolares, el papa Benedicto  XVI escribió un extenso mensaje de condolencias. ¿Qué relación tuvo Chiara Lubich con él? Chiara me dijo a mí personalmente que había quedado muy impactada por ese discurso del Cardenal Ratzinger en 1998 y siempre le quedó profundamente agradecida por haberlo escrito. Además, visitando el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo (Italia) y celebrando allí la Santa Misa en la fiesta de la Inmaculada, el 8 de diciembre de 1989, comentó una parábola evangélica.  Dijo que veía el crecimiento de un gran árbol nacido de una pequeña semilla, en el que encuentran descanso los pájaros de cielo… Los primeros años del pontificado de Benedicto XVI coincidieron con los últimos de la vida de Chiara. Por ello, para Chiara no fue posible encontrarse con él personalmente y gozar por el hecho de que, a un año de su muerte, el Papa Ratzinger, en la encíclica Caritas in veritate, mencionara la economía de comunión. ¿Qué dicen el pensamiento y la vida del papa Benedicto XVI a la Iglesia de hoy y a la del mañana, que el Sínodo actual está delineando? Su imperdible aporte ha sido recordar con su autoridad moral de hombre de Dios y de gran teólogo una verdad decisiva: la obra de renovación que puso en movimiento el Vaticano II debe promoverse relacionándola directamente con el núcleo vivo del Evangelio de Jesús y en el álveo de la Tradición eclesial. Así lo remarcó en el magistral discurso a la Curia romana en diciembre de 2005 –era el primer año de su pontificado– cuando trazó la clave resolutiva de interpretación: “reforma en la continuidad”.  No es casualidad que el libro más conocido del aún joven teólogo Ratzinger, aparecido en su primera edición en 1968 y traducido a los principales idiomas, tenga el título de  Introducción al cristianismo. Ello para señalar que el trampolín de lanzamiento para un profético salto hacia adelante es la fe de siempre en Jesús. Tampoco carece de significado que, ya siendo Papa, haya querido dedicar tres encíclicas a las virtudes teologales: la caridad, la esperanza y la fe.  Haciendo hincapié con fuerza en la primacía de la primera, pues evoca el mismo nombre del Dios que se revela en Jesús. Ese Jesús al que dedicó una apasionada trilogía como invitación al encuentro con el principio vivo de la fe, que no es justamente una bella idea, sino que es él mismo. Por lo tanto, fidelidad al patrimonio de la fe. Pero para que de ella surjan la riqueza y la novedad del Evangelio.  Ése es el secreto de la fuerza y de la fascinación duradera del magisterio de Benedicto XVI. Y Ud. Personalmente, ¿cuál es el recuerdo más bonito que conserva en su interior del Papa Ratzinger? Me encontré con él muchas veces, primero cuando era Cardenal y luego durante su papado.  Siempre experimenté su gran cordialidad y su exquisita atención. Incluso pude conversar extensamente con él de teología, en el contexto de una serie de seminarios con otros estudiosos, a nivel internacional, cuando era Prefecto de la Doctrina de la Fe. Con creciente gratitud a Dios, siempre capté en él su extraordinario aporte de sabiduría al camino de la Iglesia en nuestro tiempo. De acuerdo con Chiara le comuniqué al Papa Benedicto la idea de hacer nacer el Instituto Universitario Sophia: “Es algo hermoso…–exclamó– y si consiguen hacerlo…”. Recuerdo, por último, su gozosa sorpresa cuando, durante una audiencia en la que le presenté al primer grupo de estudiantes, uno de ellos, Caelison, un estudiante no-vidente, espontáneamente le manifestó: “¡En Sophia hemos encontrado la luz!”.

Stefania Tanesini

“La última palabra de la historia del mundo será la comunión”

“La última palabra de la historia del mundo será la comunión”

Palabras de Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares con motivo del fallecimiento de Su Santidad, el Papa Benedicto XVI Estima, reconocimiento y gran conmoción llenan mi corazón ahora mientras expreso mi más profunda gratitud por la obra y la vida del Papa Benedicto XVI, en mi nombre y en el del Movimiento que él siguió y acompañó con cercanía y amor. Con toda la Iglesia nos unimos en torno al Papa Francisco al devolverlo a Dios, seguros de que ya ha sido recibido en la gloria del Cielo y lo haré personalmente, el 5 de enero próximo participando a la misa exequial en la Plaza San Pedro. Tuve el don de acoger al Papa Benedicto, en mayo de 2009, en Jerusalén, participando en varias etapas de su peregrinación a Tierra Santa. Dos momentos me quedaron particularmente impresos, sus palabras en el Santo Sepulcro: “La paz aquí es posible”, “la Tumba Vacía ─continuó─ nos habla de esperanza, esa que no defrauda, porque es don del Espíritu de la vida”. Para mí fue también muy fuerte la participación en una misa privada en la Delegación Apostólica de Jerusalén, celebrada precisamente por el Papa Benedicto XVI. Capté su ternura paternal y la grandeza de su caridad que se expresaba con un gesto de reconocimiento por todo lo que el Movimiento de los Focolares había hecho para preparar su visita. En 1989, cuando todavía era Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Card. Joseph Ratzinger fue invitado por Chiara Lubich para un diálogo con las focolarinas, reunidas con ocasión de los ejercicios espirituales anuales, en los que yo también estaba participando. Respondió a preguntas muy variadas y en un momento determinado pronunció palabras que no he olvidado. A propósito del futuro de la Iglesia y de la humanidad dijo: “La última palabra de la historia del mundo será la comunión, será llegar a ser comunión, no solo entre nosotros sino que, incorporados en el amor trinitario, llegar a ser comunión universal, donde Dios es todo en todos” [1]. Hoy, en el momento en que el amadísimo Papa Benedicto XVI ha vuelto a la casa del Padre, esta expresión suya resuena en mí casi como un testamento espiritual. Son palabras de una actualidad extraordinaria, que hoy arrojan luz y esperanza sobre una humanidad afligida por conflictos de los que no vemos el final. Nos hemos nutrido de su pensamiento tan iluminado, el de un gran teólogo que, aún muy joven, participó en el Concilio Vaticano II, transmitiendo y presentando a lo largo de los años la novedad de una Iglesia-comunión, hecha de conocimiento de la Palabra y de caridad traducida en práctica. Al día siguiente de su elección como Pontífice, Chiara Lubich se expresó así: “Por el conocimiento directo que tengo de él, ya que posee dones particulares para captar la luz del Espíritu, no dejará de sorprender y superar cualquier expectativa” [2]. No olvidaremos el papel clave que desempeñó en 1998, cuando el Papa Juan Pablo II, con ocasión de la fiesta de Pentecostés, convocó en la plaza de San Pedro a los Movimientos eclesiales y a las Nuevas comunidades. En esa ocasión, el Card. Ratzinger dio una lección magistral titulada: “Los Movimientos eclesiales y su colocación teológica”, en la que delineó el perfil de los Movimientos y de las Nuevas comunidades y la relación imprescindible con la Iglesia. Algunos pasajes de su intervención siguen siendo, para mí y para el Movimiento, de gran luz para poder ser instrumentos de comunión en la Iglesia y brazos de Cristo para la humanidad: “Es muy evidente que el Espíritu Santo está también hoy actuando en la Iglesia y le concede nuevos dones ─dijo entonces gracias a los cuales ella revive la alegría de su juventud (cf. Sal 42, 4). Agradecimiento a tantas personas, jóvenes y ancianas, que se adhieren a la llamada del Espíritu y, sin mirar ni alrededor ni hacia atrás, se lanzan gozosamente al servicio del Evangelio. Agradecimiento a los obispos que se abren a los nuevos caminos, les hacen sitio en sus respectivas Iglesias, debaten pacientemente con sus responsables para ayudarlos a superar cualquier unilateralidad y para conducirlos a la justa conformación”[3]. Junto a toda la Iglesia, doy gracias a Dios por el don que el Papa Benedicto XVI ha sido para nuestro tiempo y rezo para que sepamos captar y traducir en vida la profundidad de su pensamiento teológico, la fidelidad al Evangelio y la valentía de un testimonio de vida capaz de conducir a la Iglesia por los senderos de la verdad, de la fraternidad y de la paz.

Margaret Karram Presidenta del Movimiento de los Focolares

[1] Visita del Card. Joseph Ratzinger al encuentro de las focolarinas, respuestas a las preguntas. Castel Gandolfo, 8 de diciembre de 1989. Archivo Chiara Lubich en Archivo General del Movimiento de los Focolares. [2] Declaración de Chiara Lubich en: Comunicado de Prensa Movimiento de los Focolares, 20 de abril de 2005 [3] Los Movimientos en la Iglesia. Actas del Congreso mundial de los Movimientos eclesiales, Roma, 27-29 de mayo de 1998, Coll. Laici oggi 2, Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano 1999.