14 Mar 2020 | Sin categorizar
Las palabras de Jesús Morán, Copresidente del Movimiento de los Focolares, en la Homilía de la Misa celebrada en privado y transmitida a través de streaming el 14 de marzo 2020. Homilía del 14 de marzo de 2020 (…) En estas últimas semanas -entre otras cosas, de Cuaresma bien entrada- en mi alma predominaba un pensamiento: la vanidad de todas las cosas, la precariedad de nuestra inteligencia para comprender profundamente la realidad, la vida, el curso de la historia. De hecho, ha sido suficiente un virus, un microorganismo acelular para poner en peligro todos nuestros grandes razonamientos y nuestras seguridades, nuestros planes económicos, nuestras estrategias políticas; para desatar el pánico en todo el mundo y poner de relieve las miserias de la así llamada globalización. Como tituló un periódico hace unos días, usando la jerga del fútbol: Coronavirus 1 – Globalización 0. Esa es la triste verdad. Cuando pensaba en las cosas que en los últimos años se han escrito sobre el fenómeno de la cultura en nuestros tiempos, los innumerables análisis y contraanálisis acerca del futuro de la historia, etc. etc., me invadía un sentimiento de desolación y de tristeza casi paralizante. Pero fue entonces cuando llegué a un redescubrimiento formidable: la Revelación, la Palabra de Dios dirigida al hombre en palabras y en la inteligencia del hombre; el pensamiento de Dios con palabras humanas sobre las profundidades de la vida y de la historia; una bocanada de sentido. De hecho, creo que solo la Palabra de Dios nos da respuestas para este momento que vivimos, porque solo ella conserva una sabiduría eterna que va más allá de los tiempos sin perder el significado. A la luz de la Revelación nos damos cuenta de un hecho que es tanto más desconcertante cuanto paradójico: que vivimos un tiempo de gracia. ¡Sabiduría! Esta es la clave exacta. Este es verdaderamente el momento de la sabiduría, un tiempo para la sabiduría; una visión de la realidad que viaja en otros parámetros, hoy extremadamente obligatoria e indispensable. (…) Sabiduría que conduce a una inteligencia de la realidad iluminada por el amor y que, precisamente por esta razón, desencadena un formidable movimiento de fraternidad. Verdaderamente Dios puede hacer cosas prodigiosas, incluso en medio del mal. Lo derrota con su designio de amor. Chiara recorrió con su vida casi un siglo, y lo hizo como un río de sabiduría que ha irrigado la tierra. Atenta a los acontecimientos de la historia, no se detuvo en la superficie de las cosas, sino que se adentró en profundidad y altura para acceder al pensamiento y a la visión de Dios y desde Dios. Por eso no prestó atención a nada más que a Su Palabra. La unidad, en efecto, es el proyecto de Dios sobre la humanidad, el testamento de Jesús, el Verbo encarnado. Ahora podemos ver cómo esta palabra, unidad, puesto que está anclada en la Revelación, va más allá de los episodios pasajeros, los tiempos y las épocas. Ella representa una perspectiva de significado que involucra el pasado, el presente y el futuro. Una perspectiva profética capaz de desencadenar las mejores energías de los hombres y de las mujeres de todas las latitudes, culturas, razas y condiciones sociales. Fuertes en la unidad, podemos transformar la “globalización de la indiferencia” en “globalización de la fraternidad” La competición no ha terminado. Estamos seguros de una cosa: el triunfo será de la misericordia Dios.
22 Feb 2020 | Sin categorizar
El Movimiento de los Focolares recomienda adoptar escrupulosamente las medidas de precaución y seguridad establecidas por las autoridades sanitarias del propio país Tras la detección de casos de infección por Coronavirus (COVID-19) también en Italia, el Centro Internacional del Movimiento de los Focolares, al tener la propia sede en Italia y siendo organizador y sede de eventos en los que participan personas provenientes de muchos países, invita a la gran familia del Movimiento de los Focolares de todo el mundo a vivir con la atención necesaria y con un gran sentido de responsabilidad esta emergencia sanitaria en vista de la salud personal y del bien común. En particular el Movimiento de los Focolares recomienda adoptar escrupulosamente las medidas de precaución y seguridad establecidas por las autoridades sanitarias del propio país y seguir atentamente las comunicaciones al respecto. En lo que se refiere a los eventos organizados en el Centro Internacional, el Centro mismo está en estrecho contacto con las autoridades sanitarias y civiles locales para monitorear los desarrollos y adoptar las medidas que sean necesarias. El Centro Internacional recomienda hacer lo mismo en lo que se refiere a los grandes eventos en otros países. En cualquier caso, sigue siendo válida la invitación de María Voce (Emmaus) del 1 de febrero para tener –precisamente como familia mundial de los Focolares- un amor incondicional hacia todos, un amor “que no hace ninguna diferencia, que no tiene miedo. Porque, de todos modos, el hermano que puede contagiarte sigue siendo tu hermano y tienes que cuidarlo“.
27 May 2019 | Sin categorizar
Jesús Resucitado nos invita a “salir” de nosotros mismos, de nuestras seguridades frágiles y de nuestros límites El examen aprobado El clamor de una pelea entre dos estudiantes se oía hasta en el corredor, en donde, esperando mi turno para dar examen, paseaba de un lado a otro ansiosamente. Pasó por mi mente la idea de ir a calmarlos, pero me frenaba la preocupación de que justo en ese momento me llamaran para rendir y que pensaran que estaba ausente. Mejor que otros hagan eso… Pero los gritos subían de tono, no me podía quedar indiferente ante la necesidad del prójimo, que para mí era muy importante. Entonces, al rato, fui corriendo a separarlos y tranquilizarlos a los dos. Cuando volví al piso superior, algunos minutos más tarde, oí mi nombre. En el aula respondí a todas las preguntas y aprobé. Un examen superado. Pero no había fracasado tampoco en mi otro examen. (Antonio – Italia) En el convento Después de algunos años de entusiasmo desde cuando había entrado en el convento, lentamente se abría camino en mí la sensación de vivir una vida sin afecto, casi sin humanidad. Un día, internada en un hospital, estaba completamente sola, mientras veía a todas las otras pacientes circundadas de afecto y ternura. Más tarde, con la angustia de haberme equivocado en la vida, me puse a rezar y entendí que Dios me confiaba la misión de ser yo, para las demás, la fuente de ese afecto que buscaba para mí. Cuando volví, me sentía “curada”, tenía la fuerza de recomenzar. Y las cosas ya no eran como antes. (G.d.G. – Eslovenia) Tecnología A mi esposo le interesan todas las novedades informáticas; mientras que yo, frente a ciertos instrumentos me siento inútil y soy lenta para adecuarme a lo nuevo. Con el tiempo fue naciendo en mí una sensación de inferioridad, que él acentuaba, haciéndome notar lo que yo no entendía o incluso poniéndome en ridículo frente a nuestros hijos. Terminé deshaciéndome del celular y me encerré en un gran mutismo. Pero nuestro hijo mayor le hizo entender a su padre que algo no andaba bien, como por ejemplo, que yo había ido al médico y él ni siquiera me había preguntado cómo me había ido, agregando: “Si tu técnica te hace estar tan distraído, ¿para qué quisiste formar una familia?”. Cuando, más tarde, mi esposo vino a pedirme perdón, le dije que teníamos que estar agradecidos por los hijos que tenemos. (E.d.F. – Eslovaquia) Divorcio Cuando nuestra hija nos comunicó que estaba por divorciarse, nos propusimos compartir su dolor, sus dudas, sus problemas, sin juzgar. A menudo le hablábamos por teléfono para hacerle sentir que no estaba sola. Cuando con sus hijos vino a nuestra casa, durante algunos días la acogimos con particular afecto. Cuando volvió a su casa después de esos días, nos llamó para decirnos que ya no quería seguir con los trámites del divorcio, y deseaba hacer todo lo posible para salvar y reconstruir su matrimonio. (J.S. – Estados Unidos)
Recogido por Chiara Favotti
20 May 2019 | Sin categorizar
Jesús resucitado nos propone hacer con Él una experiencia de vida nueva y paz, para que luego podamos compartirla con los demás. Para los demás Desde una edad temprana, impulsados por nuestras convicciones cristianas, mi esposo y yo nos propusimos trabajar para los demás. Venimos de familias pobres: las mías trabajaban en una mina, mientras que los padres de Ramón eran campesinos, y conocemos bien las dificultades y las necesidades debido a la falta de recursos. Nuestro deseo se materializó cuando se nos pidió administrar un fondo para niños incluidos en un proyecto de adopción a distancia. Gracias a las contribuciones que hemos recibido, ahora podemos ocuparnos de 23 niños y hemos podido comprar un terreno donde hemos construido una estructura que alberga a una veintena de niños de familias pobres, lo que permite a los padres ir a trabajar. También está en funcionamiento un pequeño taller de costura para las madres. A través de la generosidad de muchos, pudimos desarrollar esta actividad para beneficio no solo de los niños sino también de sus familias. (R. J. – Bolivia) Cuarto embarazo En la novena semana del cuarto embarazo, contraje rubéola. Los días siguientes fueron los más difíciles de nuestra vida matrimonial, nos enfrentábamos a un problema mayor que nosotros mismos. Los médicos nos advirtieron que la posibilidad de tener un bebé sano se reducía al 5 por ciento. Rechazar el embarazo, razonando con la mentalidad actual, parecía la solución correcta. Mi esposo me dejó libre para elegir, pero yo quería que me dijera que aceptara esa nueva criatura. En mi corazón de madre, de hecho, lo había hecho desde el primer momento. Creo que nunca oré tanto en mi vida. Un día mi esposo me dice: “¿Qué pasaría si nuestro hijo no tuviera nada o poco?”. Era la señal que estaba esperando: nos abrazamos y desde ese momento nos sentimos más unidos. Después de seis meses nació un niño hermoso. Sano. (J.O. – Suiza) Robo en casa De regreso a casa, construida con tanto esfuerzo, encontramos todo devastado: los ladrones se habían llevado incluso el lavabo y el inodoro. Al no tener la posibilidad de comprar todas las cosas que faltaban, empezamos una ronda de tiendas de segunda mano. Hasta que en uno de estos reconocimos algunos de nuestros objetos. Quienes los vendieron dijeron que se los habían comprado a algunos de los muchachos del vecindario, a quienes conocíamos bien porque eran nuestros vecinos. Fuimos a su casa, con la intención de recuperar lo que era nuestro, pero también para hacerles entender su error. Ante la realidad, no negaron y con ellos fuimos a recuperar los bienes robados. Durante el viaje, hablamos abiertamente de los valores que dan sentido a nuestras vidas, mientras que ellos hubieran esperado una reacción más dura. Quizás con esto hemos dado nuestra pequeña contribución a la paz. (B.O. – Venezuela)
por Chiara Favotti
4 Abr 2019 | Sin categorizar
A finales de marzo la Coordinación de Emergencias del Movimiento de los Focolares se puso en marcha para ayudar a las comunidades afectadas por el aluvión en África sudoriental, en especial a una misión en Dombe. Ildo Foppa, el responsable, nos ha mandado un mensaje. “Aquí tenemos cuatro casas de recuperación, una escuela agrícola y un centro diurno, que quedaron totalmente bajo el agua. Perdimos todo: muebles, documentos, animales, tractores. Ahora estamos alojados en nuestro pequeño hospital, que se salvó junto con la iglesia, la casa de las religiosas y el colegio. Nos estamos haciendo cargo de 1.300 personas alojadas en las dos escuelas. Las necesidades son muchas. Sobre todo necesitamos tiendas de campaña, comida, cobijas, botes sencillos para poder atravesar el río. Alrededor de nuestra misión murieron muchas personas, sobre todo niños. Son muchos más de los que se han reportado. Cuando bajó el nivel de las aguas, se encontraron cuerpos colgados a los árboles. Ayer por la calle encontré a un joven desesperado, que no sabía dónde ir, buscando quién sabe a quién. Cuando me contó su historia no pude contenerme, lo tomé conmigo y lo traje a la misión a vivir con nosotros: “El agua subió repentinamente”, me dijo. “Perdí a mi niño de ocho meses, mi esposa y mis dos hermanos subimos a un árbol. De repente el árbol se cayó y vi como el agua se los llevaba uno a uno. Sólo yo me salvé porque me aferré al tronco. Estuve 30 horas en el agua, a tres millas de mi casa”. Su nombre el Silvestre y tiene 22 años. Historias como éstas las escuchamos continuamente. Nos quedamos aquí, decididos a ayudar a esta gente que ya antes sufría mucho. Pero algo me dice que algo muy bueno nos espera. Les pedimos sus oraciones para que tengamos salud y fuerza suficientes para seguir adelante en esta misión que Dios nos ha confiado. ¡Un gran abrazo!”. Ildo Foppa Quien quiera puede contribuir con las siguientes modalidades: Acción por un Mundo Unido ONLUS (AMU) IBAN: IT58 S050 1803 2000 0001 1204 344 Banco Popolare Etica BIC: CCRTIT2T Emergencia Mozambique O bien: Acción Familias Nuevas ONLUS (AFN) IBAN: IT55 K033 5901 6001 0000 0001 060 del Banco Prossima Código SWIFT/BIC: BCITITMX Emergencia Mozambique