“Los focolares: la espina dorsal de Fontem”
Con una carta dirigida «a la estimada Presidente María Voce», Asabaton Fontem Njifua, la máxima autoridad tradicional del lugar donde está situada una ciudadela de los Focolares (sudoeste de Camerún), escribe: «No tengo nada que decir en particular – se lee en la misiva enviada el 28 de agosto desde el Palais d’Azi – más que expresar mi profunda y sincera gratitud a los miembros de todo el Movimiento de los Focolares y sobre todo a los que trabajan en Fontem». «Ya estás al tanto – escribe dirigiéndose a María Voce – de la crisis sociopolítica que ha afectado a nuestro país, en modo particular a las regiones anglófonas. Fontem es una de las aldeas en las que el impacto de la crisis ha sido y es muy fuerte». Recordando el aplelativo atribuido a Chiara Lubich por su predecesor, en el año 2000, que era “reina enviada por Dios”, el Fon usa palabras amargas para describir la situación actual: «Como seres humanos, hemos intentado de distintas maneras hacer resurgir la paz que existía antes y ayudar a la gente a vivir la vida que Mama Chiara – Mafua Ndem nos enseñó, pero la mayoría, si no la totalidad, de nuestros esfuerzos se revelaron inútiles. Muchos de mi pueblo e incluso miembros del Movimiento han sido víctimas de la crisis. Me viene el pensamiento de que justamente las personas que trajeron a Fontem la vida, la esperanza, el amor, la unidad y la luz de Dios están sometidas ahora a un tratamiento inhumano. Mi corazón llora cuando pienso en los esfuerzos de desarrollo y las infraestructuras construidas por el Movimiento de los Focolares se ha destruido y no podemos hacer casi nada para salvarla. Todo ello y muchas otras cosas me llevan a expresar una profunda gratitud a todos los miembros del Movimiento residentes en Fontem, que han resistido la prueba del tiempo y han permanecido fieles a la causa de la unidad, de la paz y del amor».
«En la actual crisis – explica el soberano – miles de personas han escapado de sus casas y han encontrado refugio en el Centro Mariápolis de Fontem. Mi gratitud es aún más grande por el hecho que los focolarinos han decidido quedarse con mi gente, a pesar de que muchos han huido del país. Una recompensa le espera a cada uno de ellos en el Paraíso. En todo esto aprendí una gran lección – indicada con letras mayúsculas por el Fon – la de VIVIR JUNTOS COMO UNA FAMILIA. Ellos son realmente una familia leal. No nos han abandonado y pido que no nos abandonen. El Movimiento de los Focolares es como la espina dorsal de Fontem, sin la cual no somos nada». Tras haber pedido con palabras acongojadas que se rece al Padre por su pueblo, y para que vuelva la paz al Camerún, el Fon concluye: «Nuestro mayor deseo es el de vivir las palabras de Mama Chiara “QUE TODOS SEAN UNO”. Acuérdense de nosotros en la oración porque es la única cosa de la que tenemos necesidad ahora. El hombre fracasó, pero Dios no puede fracasar». Leer la carta (en inglés)
Conexión CH – Sábado 15 de septiembre a las 12.00 (hora italiana)
Soy libre de Amar
«Era el año 1975, yo iba al colegio, estaba en 4° año del Secundario, en la pequeña ciudad donde nací. Cicerón y la conjura de Catilina animan una disputa entre nosotros adolescentes: la libertad. La sabia profesora abre un debate entre, por un lado, los sostenedores de Cicerón, con un relator que era un compañero mío, y por el otro lado el grupo de Catilina, del que yo era relator. La defensa de la libertad me apasiona a tal extremo que un aplauso concluye mi arenga Desde ese momento la libertad se vuelve el leitmotiv de mi vida. Pero, ¿qué es la libertad? Y yo, ¿soy libre?». Francesco, italiano, de Sicilia, ahora tiene 59 años y está casado con Paola. Por el progreso de la enfermedad ya no puede mover el cuerpo ni hablar. Pero puede mover los ojos. El año pasado abrió un blog, siguiendo el consejo de un periodista que lo había entrevistado. Primero con los pulgares, luego, por el avance de la enfermedad, con un lector ocular, que requiere más tiempo. Francesco comunica lo que va tomando fuerza y dinamismo en su corazón, mientras el cuerpo se va inmovilizando día a día. El título del blog es: “ELA. Yo soy libre”. Libre de amar. «No soy un escritor, pero una voz interior me sugiere las palabras. Empiezo a ver una película de mi vida que no conocía. Es mi fuerza: empiezo a escribir algunas páginas. Recibo mensajes que me emocionan. Simplemente doné algunos pensamientos míos y recibí tanto amor: me comunican emociones, dolores, alegría, vida».
«Durante toda mi vida traté de buscar un momento, durante la jornada, para tener un coloquio íntimo y personal con Dios. No siempre lo conseguí, pero todas las veces que pasaba cerca de una iglesia, saludaba a Jesús con un hola, a ese Jesús presente en el sagrario. A menudo entraba, para dedicarle un poco de mi tiempo. Y me quedaba en silencio, para que él me hablase. Antes de marcharme le confiaba las dificultades de ese día. A veces bromeaba con él: Jesús, éste es un problema tuyo, solo no puedo. Y nunca me decepcionó». «Cuántas veces, aun teniendo una vida llena de todo, percibimos una sensación de vacío, de apatía, que enturbia nuestra vida con una leve infelicidad. Un hombre me abrió una espiral de luz: Agustín de Hipona. Sus confesiones me prepararon a un encuentro, que el 1 de agosto de 1976 cambiaría mi vida: Dios es Amor y te ama inmensamente. ¿Cómo puedo corresponder a este amor infinito? La Escritura, que había leído y no vivido, me dio la respuesta: ¿cómo puedes amar a Dios que no ves, si no amas al hermano que ves? Fue una revolución copernicana. Éramos un grupo de amigos los que hacíamos esta experiencia. Leíamos el Evangelio y tratábamos de ponerlo en práctica. Mi corazón estallaba de alegría y empecé a experimentar que el dolor es vida».
«Aún recuerdo el olor del mar, a pesar de que la enfermedad me ha quitado el olfato, (…) siento el agua que me roza la piel, aunque no nade desde hace tres años. Sin embargo, no tengo nostalgia, ni dolor, por lo que era y por lo que soy. Cierro los ojos, y mi cuerpo flota, no es un sueño, o mera locura, es mi Señor, que me repite: no temas». «La ELA estaba impresa en mi corazón, desde que nací, pero no lo supe hasta hace pocos años. Mi código fiscal empieza con ELA, y no es una coincidencia. No creo en la fatalidad, en el hado; creo sin embargo en el Hada que me escogió como su hijo y nunca me abandonó. María, la madre de Jesús, es mi red, como la del trapecista (…) Es una experiencia que se repite, cada vez que me asalta la duda y la esperanza se transforma en pesado lastre. María siempre está allí, y no puedo temer (…) María me había trazado el camino y Chiara Lubich me enseñó a orientar la brújula hacia Jesús Abandonado en la cruz. Él es el secreto para buscar la Verdad». «Vive el momento presente perfectamente y estarás en Dios eternamente, me enseñó Chiara. Y en el momento presente puedo gritar, no con la voz, sino con el corazón: Soy libre de Amar». Extraído de su blog (en italiano)
Año nuevo islámico
Esta vez el año nuevo islámico se celebra el 10 o el 11 de septiembre, dependiendo de los distintos países. Es el primer día del primer mes, o muharram (en árabe المحرم), uno de los cuatro meses sagrados del año. El calendario islámico es un calendario lunar, por lo tanto, el muharram se mueve todos los años, si se compara con el calendario gregoriano. En esta fiesta se celebra la migración (la Hegira) del Profeta Mahoma de su ciudad natal, la Meca a Yathrib, llamada ulteriormente Medina, es decir la ciudad (del Profeta). En el 10 Muharram, el ‘Ashura’, se recuerda en cambio el martirio del Imán Husayn, el sobrino del Profeta, y de otros miembros de su familia, en Kerbala, Iraq. Por este motivo, los primeros diez días de muharram son días de luto para los chiitas y para una parte de los sunitas. . Otros sunitas consideran esta fecha como un día de fiesta, porque así se celebraba mientras vivía el Profeta. Se dice que coincidía con la Pascua judía, y fue cuando el Profeta entró en la Medina.
