6 Jul 2015 | Focolare Worldwide
Metodología didáctica: enfoque interactivo, con posibilidad de diálogo, intercambio y reelaboración conjunta con los docentes/expertos presentes, mediante seminarios, talleres, debates. Temáticas: propuestas, analizadas y estudiadas en los seis meses anteriores por una comisión preparatoria internacional conformada por algunos de los estudiantes participantes y coadyuvada por los expertos.
- Forma de relacionarse dentro de la actividad sanitaria
- La ética en la praxis clínica cotidiana, a partir de algunos documentos de instituciones médicas internacionales, hasta llegar a experiencias clínicas sobre aspectos como los cuidados de los enfermos terminales –
Destinatarios: estudiantes y jóvenes entre 20 y 35 años, de distintas profesiones del área de la biomedicina (médicos, enfermeras, fisioterapistas, terapistas ocupacionales, etc.), provenientes de varios países. Número máximo previsto: 50 participantes Idiomas: Portugués, inglés, italiano y español. Objetivos: ofrecer a los profesionales en el área de la salud las herramientas necesarias para hacerse cargo de la atención de la persona y no sólo de la patología, y para obviar la fragmentación del tratamiento, garantizando una atención integral del paciente. Al final del programa se entregará un diploma de participación. Sede: Ciudadela Arco Iris, Rua Senhora da Graça, 60 2580-042 Abrigada Tel. +351 263 799 995 + 351 263 790 131 Fax: + 351 263 799 091 Horarios: El – programa comenzará el martes 3 de septiembre a las 9,00 y terminará el 6 de septiembre a la 1,00 p.m. – Costo: La cuota es de 180 €. Incluye alimentación y alojamiento durante los días de la Escuela de Verano (a partir de la cena del 2 de septiembre hasta el almuerzo del 6 de septiembre),traslado del aeropuerto a la sede de la Escuela de Verano de ida y regreso y una excursión turística a Lisboa. Inscripciones: llenar y enviar la ficha de inscripción a la página (www.mdc-net.org) o la dirección mdc@flars.net. La inscripción se confirmará después de la recepción del pago a través de una transferencia bancaria a: ASOCIACIÓN MEDICINA DIÁLOGO COMUNIÓN (M.D.C.) IBAN: IT68L0335901600100000113321 BIC: BCITITMX Para más información dirigirse a: mdc@flars.net
6 Jul 2015 | Focolare Worldwide
Era algo que se veía venir. Demasiadas veces João había escuchado a sus padres pelear, por lo tanto, el hecho de que tuviera que irse de la casa con su madre y sus hermanos, porque su papá tenía una hija con otra mujer, no lo tomó por sorpresa. En aquel momento tenía dieciséis años, participaba en la vida de la parroquia, tenía amigos, sin embargo, interiormente se sentía desilusionado e insatisfecho. Sentía una fuerte exigencia de libertad, de ser él mismo. Esta inquietud lo llevó incluso a interrumpir sus estudios, que retomó años después, cuando encontró una verdadera razón para vivir. «Cuando tenía veinte años – cuenta João- participé, con el grupo de jóvenes de mi parroquia, en una actividad organizada por los Focolares. Durante esos días me di cuenta de que el Evangelio no era tanto para comentar o reflexionar, sino para ponerlo en práctica enseguida. Me impresionaron especialmente los textos que hablan sobre cómo comportarnos con el prójimo: el samaritano, la regla de oro. Había ido por pura curiosidad y resultó ser un evento que me cambió la vida. En mi ciudad, Sao José do Rio Preto (Estado de Sao Paulo), hay mucha gente que vive en la calle. Una noche, regresando a casa en bicicleta, me encontré frente a un hombre que caminaba descalzo. Sus pies estaban heridos y sucios. Viéndolo, no pude seguir pedaleando. «Ese hombre es mi prójimo, tengo que regresar donde él está». Antes de alcanzarlo, me quité los zapatos para dárselos. Él me miró sorprendido. Vi que llevaba la camiseta de mi equipo de fútbol y para que no se sintiera incómodo le dije: «¿Entonces eres ‘Santista’? ¡Yo también! ¿Cómo te llamas?». Tomó los zapatos y nos hicimos amigos.
Estaba en la estación, de regreso de un encuentro que se había hecho en otra ciudad. A esa hora –las dos de la mañana- el transporte público no funciona, así que me encaminé a pie hacia mi casa, atravesando el Centro. A mi alrededor veía a muchas personas que, aprovechando que las tiendas estaban cerradas, dormían delante de las vitrinas. No sentía temor. Esta era mi ciudad. Pero en un momento dado se me acercó un hombre grande y fuerte que me pidió dinero. Tengo que confesar que en ese momento sí sentí un poco de miedo. ¿Quién me podía garantizar que no era violento? Pero pensé: «También él es mi hermano, esto es lo que enseña el Evangelio». Con calma le dije que no le podía dar nada porque tampoco yo tenía dinero. Empezó a contarme su historia; luego me pidió que me pusiera sus auriculares. Estaba escuchando el sermón de un pastor protestante. Escuché un rato la transmisión, de modo que le pude decir que esa persona estaba diciendo cosas bonitas y que era bueno cada tanto escuchar esos buenos mensajes. Él me preguntó: «¿Quién eres?». No sabiendo qué contestar le pregunté el motivo de su pregunta. Y él contestó: «Porque nadie nos trata tan bien». Seguimos hablando por unos 30/40 minutos. Pensé en el trayecto que todavía tenía que hacer para llegar a mi casa, y que además al día siguiente me tenía que levantar a las seis para ir al trabajo. Pero sentía que me tenía que quedar todavía un poco para acoger a ese hermano que tenía una gran necesidad de escucha y de compañía. Al final, después de pedirme la dirección para venir a hacer un asado en mi casa, nos despedimos. Me quedó la sensación de haber encontrado un hermano. Un día de lluvia, estaba regresando a casa en moto, cuando vi a un hombre, empapado, que intentaba levantarse de un charco sin lograrlo. Lo reconocí: era nuestro vecino que siempre está borracho. En el bar del lado varios hombres se limitaban a ver la escena sin hacer nada. Traté de no enojarme, me detuve, dejé allí la moto, lo acompañé a su casa, y le conté a su esposa lo que había sucedido. Al final volví al lugar donde había dejado la moto. Mientras regresaba sentí en el fondo del corazón el eco de una frase: «A mí me lo hiciste». Ya no estaba molesto. Esto me bastaba para sentirme feliz y no discutir con esos hombres que seguían mirándome sorprendidos».
6 Jul 2015 | Focolare Worldwide
«Quiero ser testigo de la alegría del Evangelio y llevarles la ternura y la caricia de Dios, nuestro Padre, especialmente a sus hijos más necesitados, a los ancianos, a los enfermos, a los encarcelados, a los pobres, a los que son víctimas de esta cultura del descarte». En el video mensaje, el papa Francisco se dirige con el corazón a los “queridos hermanos y hermanas de Ecuador, Bolivia y Paraguay” en vísperas del viaje que lo llevará a las tres naciones suramericanas del 5 al 13 de julio. El Papa pide que «el anuncio del Evangelio llegue a las periferias más alejadas y siga haciendo que los valores del Reino de Dios sean fermento de la tierra también en nuestros días». «Quiero ser testigo de la alegría del Evangelio y llevarles la ternura y la caricia de Dios, nuestro Padre, especialmente a sus hijos más necesitados, a los ancianos, a los enfermos, a los encarcelados, a los pobres, a los que son víctimas de esta cultura del descarte». En el video mensaje, el papa Francisco se dirige con el corazón a los “queridos hermanos y hermanas de Ecuador, Bolivia y Paraguay” en vísperas del viaje que lo llevará a las tres naciones suramericanas del 5 al 13 de julio. El Papa pide que «el anuncio del Evangelio llegue a las periferias más alejadas y siga haciendo que los valores del Reino de Dios sean fermento de la tierra también en nuestros días». https://www.youtube.com/watch?v=A5QEBJ8-IJw «Ya desde la preparación hemos intuido que esta visita sería una gracia providencial para el pueblo de Dios en esta tierra», escriben Bernardita y Fabián, responsables del Movimiento de los Focolares en Ecuador. Inés Lovato es miembro es miembro de la comisión organizadora. Piensa con gratitud en el camino recorrido en sólo dos meses de preparación: «Ha sido un descubrimiento nuevo conocer a miembros de otros Movimientos y de otras otras comunidades eclesiales. Una riqueza impresionante. Todos nos sentimos realmente hermanos». En este periodo todos hemos tratado de «testimoniar dar testimonio de este amor como preparación para la gracia que seguramente recibiremos». Muchos otros están comprometidos como voluntarios. Son miles en todo el país. «Alegría, humildad y amor, son las tres consignas que la Iglesia nos dio para el voluntariado», explica Adriana Guallasamín, joven voluntaria, coordinadora en el sector de la formación. Una misión de «anuncio, puerta a puerta, en contacto con muchas personas alejadas de la Iglesia, pero que poco a poco han aceptado la invitación a colaborar en la logística». «Estoy agradecida con Dios – concluye – por esta oportunidad única de servicio servir a la Iglesia». En la apretada agenda del Papa, en la primera etapa en Ecuador habrá dos misas multitudinarias en Guayaquil y Quito, un encuentro con el mundo de la educación, con los representantes de la sociedad civil, una visita a la casa de reposo de las Hermanas de Madre Teresa, un encuentro con sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas y con los Obispos del país. Además , Francisco saludará al Presidente Correa y a las visitas avisitará la catedral de Quito y a la iglesia de la Compañía. En Bolivia, con el lema “renovación y reconciliación” lo espera – entre las demásotras citas – el 2° Encuentro Mundial de los Movimientos Populares y la visita a los detenidos del Centro de Reeducación de Palmasola. En Paraguay la visita avisitará un hospital pediátrico y a la población de un barrio de Asunción, la capital. Concluirá con un encuentro con los jóvenes a orillas del río Costanera, “mensajero de alegría y de paz”. Para subrayar la variedad y preciosidad cultural de ese pueblo, podríamos decirlo en guaraní, idioma oficial de Paraguay junto al español: Oguerúva vy’a ha py’aguapy.
4 Jul 2015 | Focolare Worldwide
La “minga” es una actividad comunitaria que hace parte integrante de la cultura andina. Consiste en trabajar juntos, amigos y vecinos, en pos de una finalidad solidaria. En días pasados, el alcalde de Quito, Mauricio Rodas, se dirigió a los ciudadanos de la capital ecuatoriana, invitándolos a realizar una minga para embellecer la ciudad con vistas a la llegada del Santo Padre. Su propuesta encontró una adhesión inmediata. De tal suerte que el sábado 27 de junio, mientras los trabajadores municipales limpiaban el centro histórico de la ciudad – que en 1978 la Unesco declaró patrimonio cultural de la humanidad – los ciudadanos pintaban las casas, ponían flores en los balcones, arreglaban los andenes. También ésta es una manera para decirle al Papa que los ecuatorianos lo esperan con alegría. Mientras tanto miles de personas, jóvenes y no tan jóvenes, están involucradas en la organización de los distintos eventos. Escribe Catalina Hinojosa, joven quiteña del Movimiento de los Focolares: «Hace casi dos meses que estamos trabajando en la comisión de los líderes. Somos miembros de varios movimientos y de distintas parroquias. Al inicio no era para nada fácil trabajar juntos. Las dificultades que hemos tenido que afrontar eran las típicas de todas las personas que en algún momento llegan a interactuar: la diversidad de ideas, la impresión que las propias propuestas no son tomadas en cuenta, la expectativa de que los demás se comprometan de cierta forma, etc. En fin, estábamos corriendo el riesgo de que nuestras reuniones se transformaran en las típicas reuniones de copropietarios de un condominio. En cambio logramos elevar el termómetro del amor, también impulsados por el deseo que el Santo Padre encuentre ya aquí, entre nosotros, aquella alegría que él se ha comprometido en traernos: “Quiero ser testigo de esta alegría del Evangelio y llevarles la ternura y la caricia de Dios” nos dijo en su videomensaje. Además nos pidió que rezáramos por él, algo que hemos estado haciendo siempre, al inicio y al final de cada reunión. Ahora podemos decir que hemos hecho la experiencia de construir una verdadera familia, una gran familia. Estamos realmente dispuestos a vivir y ofrecer cada cosa el uno por el otro. “La esperanza no defrauda” dijo el Papa en su videomensaje. Y nosotros lo hemos experimentado».
2 Jul 2015 | Focolare Worldwide
https://vimeo.com/132331626 Quienes experimentan los efectos de la Economía de Comunión (EdC), afirman que se trata de una forma de vivir, además de ser una manera de administrar una empresa. Tal vez es precisamente por esto que las más variadas empresas deciden administrar la propia actividad según el espíritu de EdC. Complex Projekt, que se desempeña en el diseño y la construcción de carreteras, autopistas, puentes, es una de ellas. Cuando, a principios de los años ’90, nació en Brasil la EdC, la empresa polaca atravesaba una situación muy difícil. La caída del régimen comunista generaba fuertes dudas e inseguridades y la transición al sistema capitalista suscitaba un sinnúmero de preguntas y mucha desconfianza. El concepto mismo de propiedad creaba en los empresarios inquietudes y desazón interior. Andrzej Miłkowski, presidente de Complex Projekt, encontró en la EdC la respuesta a su necesidad de «liberarse de la presión de la propiedad», como él mismo advertía. Gracias a la EdC descubrió que era «simplemente un administrador» y que –sus palabras son, comprensibles en dicho contexto – «el propietario de la empresa era Dios». Así que Milkowski se dio cuenta de que es el capital humano lo que más cuenta en la empresa. Una buena administración, afirma, depende de los valores en los que se cree. En su caso se trataba de los valores evangélicos, puestos en práctica aplicando la enseñanza de S. Juan Pablo II: “ser más que hablar”. Éste es un lenguaje que podría parecer ajeno al mundo de la empresa, pero que a la larga ha marcado realmente la diferencia en Complex Project. «Nuestro trabajo consiste en realizar proyectos complejos de infraestructura y esto comporta una elevada responsabilidad – explica Milkowski. En la propuesta de EdC encontré la necesaria libertad interior y la distancia de mí mismo, valores que me han llevado a tomar decisiones ya no sólo mías, sino que eran fruto de objetivos compartidos. Decisiones que luego demostraban ser las correctas para el desarrollo de la empresa». Milkowski cuenta que con los colegas y el personal tratan de vivir teniendo como fundamento el respeto recíproco, buscan difundir una atmósfera de confianza y ponen en primer lugar las relaciones interpersonales. De hecho, en el reglamento interno se menciona la Regla de Oro presente en casi todos los textos sagrados de las distintas religiones: ‘Todo lo que quieran que los hombres les hagan a ustedes, háganles de igual manera a ellos’, «es como una oportunidad – explica el presidente – para que cada empleado haga sus elecciones con libertad».
Hace 2 años Andrzej Miłkowski empezó a pasar gradualmente la administración de la empresa a su hijo Stanisław. También este cambio generacional se está dando a la luz de los valores adquiridos en estos años. «Pienso – reflexiona Andrzej – que éste es el resultado del estilo de vida laboral que todos en la empresa, el personal y los administrativos, recibimos de Dios. Si cada día hacemos el intento, aunque pequeño, de vivir los valores evangélicos, practicando la oración y acercándonos a la Eucaristía – concluye el empresario polaco – recibimos del Creador un ‘algo más’ de capacidad también ante los problemas que comporta el diseño de los proyectos, como también en la resolución de cuestiones profesionales y familiares; y para escuchar y hablar. Así construimos el Reino de Dios… y lo demás se nos dará por añadidura. Esto lo experimentamos cada día. En efecto, a pesar de la crisis, la empresa sigue desarrollándose y creciendo».
1 Jul 2015 | Focolare Worldwide