3 Jun 2015 | Focolare Worldwide
Por darle una mirada al futuro, la última mañana ha visto cómo el Congreso se volvía hacia las nuevas generaciones. Desde los primeros compases, Anouk Grevin implica a todos los presentes: «Cuando nace un niño, toda la comunidad lo cuida, el hijo que nace es de todos«. Y estalla un aplauso porque esta afirmación representa uno de los valores más queridos del pueblo africano («para que un niño crezca, hace falta toda una aldea»). Y luego explica: “con los jóvenes que han asistido a la International EoC School hemos vivido sueños maravillosos». Ante su pregunta: “¿queremos dejarlos solos?”. La respuesta de la sala es inmediata, además de apasionada y envolvente: algunos empresarios se van sucediendo al micrófono para expresar el deseo y el compromiso de apoyar estos sueños en primera persona. John Mundell lanza una llamada a sus amigos: abrid las empresas para introducir a las nuevas generaciones en el mundo laboral: “La experiencia en las empresas EdC hace gustar la riqueza de las relaciones verdaderas, aparte de la profesionalidad!”
Los acontecimientos de vida vivida de empresarios -sobre todo jóvenes- de distintas partes del mundo hacen vislumbrar un futuro mejor: Desde Italia a Argentina o a Paraguay, hasta la presentación de una tesis sobre la EdC de una joven brasileña que está a punto de concluir sus estudios en el Instituto Universitario Sophia. Hoy la mirada está fija en el futuro-presente pero es también un momento importante de compromisos fuertes y vinculantes: «debemos prometernos que no volveremos ya hacia atrás –es el deseo de Luigino Bruni–. En estos días hemos asistido a milagros, nuestras historias vitales se anuncian a todos. La EdC no es un bien de consumo. Hay muchas personas en el mundo esperando. Debemos seguir siendo «productores» de comunión, y no solo consumidores”. El documento final es una fuerte llamada: La promesa de gastar la vida por una economía de comunión. En ese momento, los empresarios quieren dejar una signo de su compromiso personal, que se materializa en un “pacto” que, libremente, quien lo desea, rubrica con su firma.
La “clausura” del Congreso le corresponde a Genéviève Sanzé: “Se dice que las cosas bonitas se terminan pero creo que debemos cambiar esta frase. Hemos vivido un Congreso tan fraterno, tan alegre… que esto no puede terminar. Ahora comienza de verdad nuestra carrera: es el momento de salir y lanzarnos al mundo”. No basta con una empresa, en analogía con “no basta con una ciudad”, uno de los escritos más conocidos de Chiara Lubich, es la reflexión final de estos riquísimos cinco días y enciende la pasión por vivir un gran sueño: ver el mundo “invadido” de empresas de EdC. “Contando con un Dios que te visita cada mañana si así lo quieres, una ciudad es demasiado poco … apunta más lejos: a tu país, al mundo. Que cada vez que respiras, cada vez que actúes, tu objetivo sea este…”
3 Jun 2015 | Focolare Worldwide
«La Economía de Comunión volvió a África. Llegamos aquí provenientes de todas partes del mundo atraídos por las bendiciones y las heridas de este gran continente, para mirar la economía mundial desde la perspectiva africana. También para aprender de estos pueblos, de su gran vocación a la vida, a las relaciones sociales, al encuentro. Siempre me impresionó la capacidad generativa y la vida de África. Existe en África mucha fiesta, sobre todo la danza de las mujeres. Como en la Biblia, donde se lee que muchas veces las mujeres bailan. Y, esto es estupendo, en África, se ve danzar a muchas personas mayores, tanto hombres como mujeres. Hoy en Europa y en los países del Norte del mundo es muy raro ver que mujeres y hombres mayores festejen por gratuidad y por la alegría de la vida en comunión. Y esto es porque nuestra cultura del consumismo y de las finanzas no los deja bailar. Vinimos a África también para aprender a bailar, jóvenes, niños, adultos y ancianos. África tiene verdaderamente una vocación de generar la vida en todas sus dimensiones. La fraternidad con la tierra y con la naturaleza es un gran valor de las culturas africanas. Éste es uno de los dones que África hace a toda la Economía de Comunión en el mundo, y muchos de nosotros los tendremos que descubrir juntos en los próximos años y en las próximas generaciones. ¿Cuál es el mensaje que desde la Economía de Comunión puede llegar a África hoy? Los caminos africanos ante la propuesta de Chiara Lubich deben nacer de la comunión de África con todo el mundo. La primera contribución que la EdC quiere aportar a África es una mirada de estima por lo que África ya es y no sólo por aquello en lo que podría llegar a ser. La primera fuerza de los pueblos son sus sueños, sobre todo los sueños colectivos y los sueños de los pobres. Tomemos en consideración nuestras historias, grandes y pequeñas y desde allí encaminémonos hacia una nueva tierra. La palabra “generar” está muy vinculada a una palabra económica importante, para África y para todos: innovación. Un primer mensaje que nos llega desde la lógica de la innovación en capullo es la subsidariedad: nuestras manos y la tecnología pueden solo subsidiarla, es decir ayudar al capullo para que florezca; no pueden inventarlo. Las innovaciones económicas y sociales de África, nacerán antes que nada de su humus, de su tierra y no manos extranjeras. La EdC es el don de los ojos que son capaces de ver los capullos donde los demás sólo ven desiertos. Aquí, en las tierras africanas, hay muchos jóvenes que se han puesto en camino, a menudo juntos. Es a partir de estos capullos que debemos aprender a ver el bosque. La energía esencial en todo inicio es el hambre de vida y de futuro de los jóvenes y de los pobres, que aquí en África es abundante. Para que los pobres y los excluidos puedan convertirse en el motor de cambio de un país es esencial el rol de las instituciones, políticas y económicas. Desde la EdC están naciendo nuevas instituciones financieras. Pero los bancos y todas las otras instituciones pueden solamente ayudar a las innovaciones económicas, no pueden crearlas ni inventarlas. Sin personas con creatividad, talento, competencia y pasión, no se puede darvida a ninguna experiencia de economía nueva. Es necesario que cada uno active su propia capacidad innovadora y, si puede, se junte con otros que tengan su mismo deseo de hacer cosas y de crear. Nuestro sueño es el de crear también aquí en la ciudadela “Mariápolis Piero” una de estas instituciones. Un centro que pueda ser un ‘lugar de confianza’ para acompañar y estar al servico de nuevas ideas de EdC que nacerán, sobre todo de parte de los jóvenes».
1 Jun 2015 | Focolare Worldwide
«Hace cincuenta años yo era chico y jamás hubiera imaginado poder vivir una aventura tan fascinante como la del diálogo, en el camino abierto por Nostra Aetate [el documento conciliar profético que marcó la apertura de la Iglesia hacia un diálogo constructivo y positivo con las distintas tradiciones religiosas del mundo]. Mirando hacia atrás, no puedo hacer otra cosa que agradecer a Dios, pero también a decenas de personas que he encontrado por este camino, un camino que jamás hubiera imaginado recorrer. Empezando por mi familia, en la que aprendí que dialogar es siempre mejor que chocar, con los compañeros de universidad en la protesta de los años setenta, con los jóvenes de los movimientos católicos en los que crecí, con el mundo del trabajo en el que me injerté a los veinte años y, luego, con personas de Asia, América, África y de varias partes del mundo, incluidas Nueva Zelandia y Australia. Una riqueza inmensa, a lo largo de un camino que en 1965 el mundo ni siquiera podía imaginar ». Es un recuerdo personal, al margen del congreso que celebró los cincuenta años de la conclusión del Concilio Vaticano II (Georgetown, Washington, 22-24 de mayo), organizado por Ecclesiological Investigation, un grupo de teólogos que se reúnen una vez al año y debaten sobre un argumento específico. Este año, el tema elegido fue Vatican II, Remembering the future. No faltaron exponentes procedentes de Roma, entre los cuales el Card. Kasper y el Card. Tauran.
«La conferencia era de alto nivel – prosigue Roberto Catalano. Hubo intervenciones en plenaria, pero también sesiones simultáneas de gran valor teológico y cultural. Gran apertura humana e intelectual, deseos de ahondar en un evento como el Concilio, desde varios puntos de vista: geográfico sin duda, pero sobre todo en su perspectiva y contenidos. Hubo intervenciones que trataban de contextualizar lo que sucedió y por qué sucedió, entre 1962 y 1965. Otros analizaron el aspecto histórico que llevó a la realización del evento conciliar. Pero fueron importantes también las lecturas de lo que pasó después y de cómo estos cincuenta años no hayan sido suficientes para su aplicación en la práctica. Las opiniones se alternaban en un clima de gran escucha, interés y apertura intelectual y espiritual». «Aún en medio de distintas posiciones, el Concilio, a medio siglo de su conclusión, emergió de estos días de estudio como un evento que cambió la Iglesia y la humanidad. Impresiona sobre todo la dimensión profética que caracterizó de manera especial los documentos que fueron promulgados al finalizar la cumbre conciliar». Y es precisamente en esta dimensión de la profecía, que se centró también su intervención, sobre el rol de algunos movimientos, como los Focolares y San Egidio, en la actualización de Nostra Aetate. Diálogo como deber, diálogo como cultura del encuentro, diálogo como peregrinación y diálogo como pensamiento abierto y empático, éstos son algunos de los puntos desarrollados por Catalano. Una de las sesiones del congreso se dedicó por completo al ecumenismo y a lo que el Concilio significó en este aspecto. Hubo intervenciones de católicos, luteranos, presbiterianos, ortodoxos y episcopalianos: «No faltaron las sombras por citas fallidas y por obstáculos que aún permanecen para lograr una verdadera comunión entre las varias Iglesias. Pero la intervención más significativa, subrayada por un largo y estrepitoso aplausos en la National Cathedral (episcopaliana), fue la del cardenal Walter Kasper quien, después de un análisis magistral de la historia y de los aspectos teológicos de la cuestión ecuménica, concluyó con su optimismo, pragmático pero visionario: “Unity perhaps has already started!” [tal vez ya empezó la unidad]». «Nos damos cuenta – concluye – que en estos 50 años se han dado enormes pasos hacia adelante y que la unidad jamás será un ‘regreso’ o una unificación, sino una ‘comunión’».
31 May 2015 | Focolare Worldwide, Senza categoria
El 26 de mayo pasado, en la ciudadela Fiore, María Voce y Jesús Morán, presidente y copresidente del Movimiento de los Focolares, durante la visita en curso a Polonia, se encontraron con un grupo de sacerdotes y religiosos vinculados de distinta forma a los Focolares. El Padre Zdzislaw Klafka, redentorista, habló de su encuentro con la espiritualidad de la unidad y de los efectos positivos de vivir su vocación específica en forma radical. «Le agradezco a Chiara Lubich por haber sido un instrumento dócil en las manos de Dios y hacer nacer en la Iglesia una espiritualidad que me ha ayudado a vivir las dificultades que he encontrado en la vida. Cuando fui nombrado superior me encontré ante un desafío. Estaba en Roma, y antes de regresar a Polonia, le pedí que me señalara una frase del Evangelio que pudiera iluminar mis pasos. Ella me respondió: “Nadie tiene un amor más grande que quien da la vida por sus amigos”. Entonces tenía 29 años y esa frase se convirtió en la brújula que me indicaba el camino. Viviendo la espiritualidad de la unidad empecé a ver a San Alfonso, mi fundador, en forma nueva. No sólo descubrí mis raíces, sino la fuerza evangélica que estaba encerrada en todo carisma de la Iglesia. Alguien me preguntó si mi adhesión a la espiritualidad de los Focolares no era un robarle tiempo a mis deberes de redentorista. El hecho es que he experimentado en más de una ocasión, que cuando regreso de los encuentros con otros religiosos de otras órdenes, tengo más deseos de vivir más radicalmente mi elección de Dios».
«La familia numerosa de la que provengo –recuerda el Padre Zdzislaw – me ayudó a vivir por Dios, pero “junto a los demás”. Después del noviciado con los redentoristas vino a dar una conferencia un profesor, Wlodzimierz Fijalkodwski quien, entre otras cosas, dijo que había conocido a los focolarinos. Nos dejó la dirección y fuimos a visitarlos. Nunca olvidaré ese encuentro. Me encontré con personas realizadas que me dieron la clave para construir relaciones de caridad, hasta experimentar la presencia del Resucitado. Y también otra clave que me permitió tener la paz: Jesús Abandonado, la gran intuición de Chiara Lubich, que ayuda a no sucumbir ante el miedo. No había terminado los estudios en Roma cuando, con otro religioso, nos llamaron a Polonia para confiarnos la formación de los seminaristas. Los invitamos a que asumieran la responsabilidad de cada aspecto de la vida del seminario. De parte nuestra, en cambio, decidimos estar al lado de ellos, escucharlos, tratarlos con seriedad. El rostro del seminario cambió. Tuvimos esa responsabilidad durante tres años, después me volvieron a mandar a Roma para completar los estudios. Como tantos en el Movimiento me pedían que hablara de mi fundador, y sobre todo viendo como Chiara amaba a los santos, saqué la licenciatura y el doctorado sobre San Alfonso María de Liguori. Aunque era joven fui elegido por dos trienios como superior de la provincia de los Redentoristas. En 1991, después de la caída del muro de Berlín que marcó una página nueva para los católicos del Este de Europa, nació una radio. Este medio se convirtió en un medio para formar las conciencias de los católicos que, durante el comunismo, habían quedado paralizadas. Seguidamente nació una red televisiva y el Instituto Superior de Cultural Social y Mediática, del que soy el rector desde hace 14 años. El instituto tiene más de 400 estudiantes». Mirando a la presidente de los Focolares el Padre Zdzislaw, concluyó diciendo: «Admiro en María Voce su simplicidad, su sabiduría. Me fascina su libertad de vivir el ideal de la unidad, y ésta es la esencia de la vida de Chiara Lubich».
30 May 2015 | Focolare Worldwide
Homs, Banias, Kfarbo y Tartous, llegaron desde Damasco, Alepo. ¿Quién hubiera imaginado pasar un fin de semana con jóvenes de todas partes de Siria? ¿Una locura? Esto se preguntan los organizadores. Tal vez, pero fue una realidad. El número de participantes fue creciendo día a día hasta que llegaron a ser 67. «Nuestra aventura comenzó así», cuentan. «Elegimos un lugar seguro al cual todos pudiéramos llegar, aún teniendo que viajar durante 10 horas. La idea era pasar tres días juntos y vivir, compartir, rezar, llorar, jugar, disfrutar la naturaleza, pero siempre con el amor recíproco entre nosotros» «¿Qué es lo que importa en mi vida?» fue el lema del fin de semana. Una pregunta que resuena más fuerte en una situación precaria como la que están viviendo los jóvenes sirios. Se dividieron en cuatro grupos con distintos temas: “UnMovimento dei Focolaria amistad especial con el Padre”, “Cada día donde Jesús”, “El Amor que nos hace libres”, “El Amor a María”. Los jóvenes profundizaron estos temas en base a fragmentos de la Sagrada Escritura, de los Papas y de los Santos, que acompañaron con historias verdaderas de jóvenes que los precedieron en la carrera hacia la santidad. Cuando llegué al fin de semana estaba cansada por la guerra – confiesa Fátima- y sentía que la vida estaba como estancada, pero allí experimenté nuevamente la presencia de Dios en mi vida y su Amor por mí a través del amor de los demás. Ahora cuando paso momentos difíciles, me es suficiente pensar que hay alguien que está rezando por mí y que está tratando de vivir del mismo modo. Esto me da una gran paz interior. Comprendí que lo más importante es vivir la vida… amando a Jesús en cada prójimo»
El primer día profundizaron uno de los puntos fundamentales de la espiritualidad de la unidad, «Dios Amor». Recordando la historia de los comienzos de los Focolares en Trento durante la segunda guerra mundial, cuando todo se derrumbaba, simultáneamente fueron iban reviviendo la realidad de Siria hoy. «Todo cae; sólo Dios queda», afirmaba alguien, por lo tanto, «¿Qué es lo que importa de verdad en mi vida?». Uno de ellos dijo: «Vivir el cristianismo de forma radical». El segundo día, a partir de un histórico discurso de Chiara Lubich dirigido a los jóvenes en la década del ’70, «Jesús Maestro», se puso en evidencia la sed que todos tenían de Dios. «No faltaron noches con cantos, danzas y juegos que nos hicieron sentir que somos una verdadera familia», escriben Murad y Lina. Cuando partían para sus ciudades alguno decía: «Agradezco a Jesús por todos los momentos de alegría y de dolor». «Sentí de nuevo la caricia de Dios – escribe Haashim- siento la responsabilidad de llevar esta gracia a todos los que están alrededor nuestro». Fueron días inolvidables para todos. «Fueron días»- escribe Samir- «en los que recibimos paz, serenidad y que nos han dado la fuerza para volver a vivir en esta situación dramática». «A pesar de todo lo absurdo de la guerra – concluye Nahda- no me siento sola».
28 May 2015 | Focolare Worldwide
«Mi actual parroquia está ubicada en uno de los barrios de Bratislava, capital de Eslovaquia – dice el padre Ludovit –. Cuenta con unos 4.300 habitantes aproximadamente, entre los cuales, 3.500 son cristianos, en continuo incremento. Llegué aquí en julio de 2009 y sabía que mi primera tarea era la de amar a las personas con el amor de Jesús. Ahora puedo decir que estoy feliz, porque se ha creado una hermosa comunidad entre personas de distintas edades y categorías sociales, procedentes a su vez de distintas ciudades de Eslovaquia, que han descubierto una nueva relación con Dios, no sólo a través de la Biblia y la oración, sino también a través de la comunidad y de las distintas actividades parroquiales. Aquí han encontrado la alegría de la fe por la cual vale la pena vivir. Cuando llegué faltaban los jóvenes. En efecto, el Estado había prohibido la construcción de viviendas nuevas, por lo tanto, las parejas jóvenes se habían trasladado a otros sectores. Por otra parte, no se había hecho un trabajo de formación en la fe para los pocos chicos que aún quedaban. Encontré a tres jóvenes con ganas de colaborar, pero estaban sumergidas en sus estudios y trabajos. Entonces invité a los chicos y a los jóvenes recién confirmados a un asado. Vinieron por respeto, pero nunca más volvieron: “Ya recibimos la confirmación, por lo tanto ya no necesitamos ir a misa”, me dijeron. Le confié a Jesús toda esta situación. Desde septiembre de 2009 doy clases de Catecismo en todos los grados de la primaria y del bachillerato (en total a unos 150 chicos). Simultáneamente, empecé a celebrar la misa dominical para las familias. Trataba de aprovechar todas las ocasiones para crear relaciones: saludar por la calle, ir a visitar a una persona a la casa, cruzar unas palabras en la tienda, en la oficina o en la escuela. Y también, invitar a un asado y a hacer deporte en la cancha de la parroquia, etc. Poco a poco las personas empezaron a participar. Paulatinamente se ha ido creando una comunidad. Los niños no quieren faltar, algunas jóvenes mamás han empezado a descubir muchas cosas en común entre ellas por la edad de sus hijos, los papás se invitaban recíprocamente para realizar algunos trabajos en la iglesia y en la casa parroquial, pero también para ir a jugar tenis o a tomar una cerveza juntos. Incluso el alcalde y algunos diputados han empezado a estar presentes. Un día Jesús me envió también a Blanka, la actual directora del coro parroquial y animadora de muchos eventos». «Muchos dicen que la nuestra es “una parroquia viva” – afirma Blanka –. Más allá de nuestras diferencias individuales, buscamos constantemente lo que nos une, y volvemos siempre a la fuente de la unidad, del amor y del perdón, que es Jesús. Nosotros, padres de familia, tratamos de crear las condiciones prácticas para que puedan desarrollarse muchas actividades. A menudo sucede que estas actividades van en detrimento de nuestro tiempo, del descanso o de los trabajos domésticos, pero es realmente hermoso ver que todos apoyan no sólo a los propios hijos, sino a todos “nuestros” chicos. Como pasó con Michele, uno de nuestros hijos ya adolescente que es autista. Me alegra mucho ver que los demás chicos le abren la puerta, lo invitan y lo tratan por igual. Michele los ama mucho y los siente a todos como su gran familia». «Soy médico imuno-alergóloga, trabajo en consulta privada y en el Hospital pediátrico universitario de Bratislava – agrega Dagmar –. El Centro pastoral y el Preescolar parroquial que se construyeron, se han convertido en centros de apoyo para varias actividades para nuestros niños, chicos y jóvenes, cuyo número crece constantemente. Un día, en mayo de 2012, el padre Ludo me preguntó si estaba disponible para participar como médico en un campamento de verano para los chicos de nuestra parroquia. En un primero momento contesté que no. Pero luego, recordé los rostros de los chicos que ya conocía. Al final dije que sí, ¡y ahora son ya 4 años que lo hago! Me he vuelto más sensible al dolor de los niños y a sus temores por la salud cuando se encuentran lejos de sus padres. Esta experiencia me ha ayudado también a profundizar el sentido del servicio a los demás». «Un encuentro muy importante – concluye el Padre Ludo – se llevó a cabo el año pasado en Benevento (Italia), organizado por el Movimiento Parroquial. Nuestros jóvenes trajeron de allí “una nueva fuerza espiritual, una relación con Dios más directa, – decían – y, sobre todo, las ganas de vivir ‘comprometidos en el amor’, porque cualquier cosa hagamos, si no es por amor, pierde su valor y su significado”. Para mí era una confirmación de que la comunidad no sólo ha nacido y se ha consolidado, sino que se basa también en la fe de los jóvenes. El futuro, por lo tanto, está garantizado».