Movimiento de los Focolares
Economía de Comunión: aprendiendo de las abejas

Economía de Comunión: aprendiendo de las abejas

20140711_2Emprender una actividad productiva no fue fácil. Las dificultades económicas no permitían obtener una ganancia segura, hasta que llegó el momento justo, y Donatella Paolini Baldi lo logró: «El número de las colmenas de abejas y la cantidad de miel producida aumentó –cuenta- a tal punto que logró inscribirse en el registro de sociedades, sacar todos los permisos, constituir una verdadera empresita, dejar el otro trabajo y tener una pequeña ganancia como apicultora». “Miel de la playa” perfumada y aromática es el producto más vendido de su pequeña empresa, elaborada gracias a la ayuda del Ente de un parque natural regional de la Toscana: tiene una calidad especial por la que ha recibido premios. Forma parte de la Asociacíon de Productores, como proveedora de miel. Integra también el “Distrito de Economía Solidaria”: una alianza entre organizaciones, comercios mayoristas, productores y ciudadanos (consumidores), que vela por una producción y consumo sostenibles.. Se trata de una red de empresas que tienen objetivos  similares;  se preocupan principalmente de que la  producción local tenga pocos intermediarios, de la energía renovable, en los cultivos orgánicos y proponen una serie de servicios y productos con alto contenido social y ético. 20140711_3 El estilo de la Economía de Comunión impregna toda la actividad de la pequeña empresa productora de miel: dando el propio aporte económico cuando –no obstante la buena producción- no fue posible pagar los  sueldos (el propio y el de Pietro, un joven colaborador). O resistiendo al «canto de las sirenas» rechazando la propuesta de aprovecharse de un programa regional que permitía la exoneración de impuesto a los insumos para la apicultura.  «Sufrí mucho pensando en la materia prima que podía conseguir gratis – cuenta Donatella- o más bien, a costa de la comunidad, e imaginando las críticas de mis colegas, me costó decir “no”, pero lo dije. Hablar de honestidad es fácil, pero ir contra-corriente es “duro”. Finalmente resultó que la empresa  si calificaba y fue  totalmente financiada. Me sentí contenta al ver que mi conducta hizo que otros apicultores (que no sabían) pudieran ser financiados, y se incorporaron gradualmente al programa ». En la “mielería” donde va a extraer la miel, la empresaria conoce a G., un obrero que trabaja allí para descontar una condena. «Aún si el responsable de la estructura, el asistente social y el abogado me habían dado tranquilidad sobre esta persona, me resultaba muy difícil pasar junto a él muchas horas de trabajo. De hecho antes de conocerlo me habían contado con lujo de detalles su trayectoria como multi-homicida. Cuando me lo encontré delante, alto y robusto, amable y servicial, este muro seguía presente entre él y yo» Hasta que un día G escucha una llamada telefónica. «Yo estaba hablando con una amiga que se desahogaba conmigo buscando comprensión y ayuda. Traté de recordarle a ella algunos comportamientos como el de vernos nuevos todas las mañanas, ver lo positivo uno en el otro. G. había comprendido bien el sentido de mis palabras, de tal modo que me agradeció. Su agradecimiento me resultó de mucha luz…..». Hay algunas puntuales intervenciones providenciales, alegres, provenientes del “socio oculto”, Dios, a quien Donatella y su ayudante Pietro se confían continuamente. «Este año que fue particularmente difícil por el frio y la intensa lluvia. Estaba comprometida  la floración y por lo tanto la producción de miel. Entre los apicultores se produjo una cadena de llamadas telefónicas. En este clima, S. apicultor que con su trabajo mantiene la familia, me llama llorando. No sabe qué hacer. Está desesperado. Busca una floración importante como la del girasol, pero no sabe donde la puede encontrar. Le digo que se quede tranquilo y que tenga confianza. Me esfuerzo, busco y encuentro campos que…. limitan con 10 hectáreas de girasol. Podemos colocar las colmenas de las abejas en el terreno y ellas volarán al girasol del vecino, que está dispuesto a colaborar. No sé si tendremos una producción abundante de miel, pero el pedir y el dar tienen el mismo valor».    

USA: El Dado Empresarial

http://vimeo.com/album/2915095/video/98719503 El empresario es alguien que persigue una idea productiva. La de John Mundell, de Indianápolis (USA), es muy original. La empresa de este ingeniero civil, en la que trabajan 19 colaboradores, adhiere al proyecto de Economía de Comunión (EdC). En el mundo existen casi un millar de empresas que adoptaron este modo de actuar evangélico en el ámbito económico. Existe una fuerte presencia de estas empresas en Europa y un notable crecimiento de las mismas en América Latina y Africa. La sencilla pero triunfadora idea lanzada por Mundell se llama “The Company Cube(El Dado Empresarial). Se trata de un simpático instrumento que ayuda a vivir de forma práctica el estilo de vida característico de la Economía de Comunión. The Company Cube, es un modo práctico para recordar los valores que construyen un ambiente de trabajo fundado en el respeto mutuo, en el compromiso y en la responsabilidad compartida. No sólo esto, sino que aspira aún a más, pues se propone como un cotidiano “modus operandi” para realizar cambios sociales a través de decisiones que tienen como centro a la persona. Y, ¿cómo funciona? “Toma el dado y… lánzalo –explica John Mundell-. Lee la cara que sale y trata de vivirlo en tu lugar de trabajo. Al final del día, piensa cuánto ha cambiado tu forma de actuar y comparte tu experiencia: Lánzalo, Léelo, Vívelo, Compártelo, Siéntelo. ¡Experimentarás resultados sorprendentes!” Pero, ¿qué es lo que está escrito en las caras del dado? Construya (relaciones cada día!), Apoye (con acciones, no sólo con palabras); Comparta (experiencia, tiempo, sí mismo); Valore ( cada persona, cada idea); Sea el Primero (en ayudar a los demás); Competidores (pueden ser amigos también). Con respecto a la cara que dice “Competidores”, una colega cuenta: “Cuando descubrí que una persona de la competencia había ganado un proyecto para el cual los dos habíamos presentado propuestas, la llamé para felicitarla. Ella se sorprendió de recibir mi llamada. Durante nuestra conversación, ella compartió su estrategia y me dio una idea para mi nuevo proyecto” En agosto de 2013, durante un congreso internacional de EdC desarrollado en la Ciudad de México, que tenía como título “Persona y comunión, por una refundación de la Economía”, John Mundell lanzó “The Company Cube” en su versión en español: “El dado empresarial”. Para conocer más: The Company Cube

Economía de Comunión: aprendiendo de las abejas

Arrancar pedazos de cielo

20140708_2Que la soledad, en el silencio, no te asuste: ella está hecha para proteger, no para atemorizar. De todas formas, hemos de sacar provecho también de este sufrimiento. La máxima grandeza de Cristo es la cruz. Nunca estuvo tan cerca del Padre y tan cerca de los hermanos como cuando desnudo, herido, gritó desde el patíbulo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Con ese sufrimiento nos redimió: en esa fractura reunió a los hombres con Dios. Por lo tanto no se debe pensar que los sufrimientos, que tampoco faltarán en este momento de pausa,  son un obstáculo sino que por el contrario, son  un estímulo. Por lo tanto (…) escucha aquella Voz, para empezar el coloquio. Es una Voz que surge desde lo profundo de tu alma y desciende desde la altura de los cielos. No estás acostumbrado a escucharla y por lo tanto, en los primeros encuentros, te parecerá que se escapa, casi como si se interpusiera entre ella y tú una gruesa pared o una lejanía cósmica. Es porque viene desde tu intimidad y tú estás acostumbrado a los clarines que vienen de fuera. Proviene de los planetas, del sol, de la naturaleza […] y te trae una voz profunda: la del autor del cielo y de la tierra. […] Ponte a escucharla. Ponte a contemplar, dentro del silencio en el que Dios habla. Es ésta, en la jornada de la vida, la hora tardía de la contemplación, cuando las criaturas se retiran para hacer un balance del trabajo realizado y preparan el quehacer del mañana, un mañana que hunde sus raíces en la eternidad. […] Desapego del mundo, por lo tanto, y apego a Dios. No separación de los hombres, en cuanto son hermanos, miembros de la misma familia humana y divina. A ellos les es útil el tesoro de experiencias de quien ha pasado el examen de la vida: pero sobre todo les sirve esa sabiduría, que la religión llama santidad. El místico introduce en las arterias del Cuerpo místico la virtud de la contemplación: gérmenes de lo divino, que se expanden por el cuerpo social. Y de esto tiene necesidad más que nunca. […] Por lo tanto nos (…) desapegamos de las criaturas para volverlas a encontrar en Dios, donde no se separaran nunca más. Cuando el Señor –la Trinidad- vive en ti, con Su amor amarás a las criaturas: y amarlas es unirse a ellas. […] Y como Dios es la serenidad, ésta se alcanza más fácilmente en la distensión del espíritu y posiblemente del cuerpo, en este período de pausa; buscando la distensión al establecer la paz con todas las criaturas, perdonando y olvidando, de modo que ninguna idea sobre ellas nos turbe o nos detenga, sino que nos reúna a todas en la casa del Señor poniéndonos en comunión. […] En esa estación nos encontramos con valientes compañeros de viaje, que, ante el dilema entre: ¿lo Eterno o el mundo?, eligieron, para sorpresa de sus parientes y escándalo de sus conocidos, lo Eterno. Ellos hicieron de la tarea que se les confió en el tiempo, un camino de conquista –casi de asalto- de la Eternidad y arrancaron fragmentos de cielo, dando así a las generaciones la idea de lo Infinito. Pablo, Agustín, Bernardo, Francisco, Tomás, Dante, Catalina… Y también Juan de la Cruz y Teresa, Pascal, Newman y Manzoni…  […] Meditar sus escritos – hasta asimilarlos – conduce al alma a la divinidad. Se escala la cima con ellos, que saben el camino, y nos dan los instrumentos. Y la cima es la estancia de la paz y también de la alegría, porque roza el paraíso. (Fragmentos tomados de “Città Nuova” XXIII/13 10 de julio de 1979, pp.32-33)

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USA: Premio “Luminosa” 2014

20140707_01«La Biblia que el mundo más lee es la que ve en nosotros”. Con estas palabras, el ganador del Premio “Luminosa por la Unidad 2014”, el Rev. John Armstrong, desafió al público durante una mesa redonda realizada el 21 de junio en la Mariápolis Luminosa (Hyde Park, NY). “¿Cómo se puede entender la Biblia si los cristianos están divididos entre ellos? –insistió-. Si la gente pudiera leer en nosotros los cristianos el mensaje fundamental del Evangelio, “Ámense los unos a los otros como yo los he amado” (Jn. 13, 34), entendería su esencia. El Rev. John Armstrong es el fundador de la ACT3network (Advancing the Christian Tradition in the Third Millennium). Su ministerio tuvo inicio con un focus sobre la renovación espiritual, pero después se abrió a lo que él llama “ecumenismo misionero”, sobre todo entre cristianos y evangélicos. En el discurso de aceptación del premio, citó a la fundadora de los Focolares, Chiara Lubich: “En el cristianismo, el amor es todo”. Y agregó que “Si los cristianos verdaderamente creen en este amor puro, la consecuencia es la presencia de Jesús en medio de ellos (Mt. 18, 20)”. Según él es en esta óptica que se puede esperar la renovación no sólo de la Teología y del Ecumenismo, sino también de los varios ámbitos de la actividad humana. “Nuestro business  -afirmó- es el de vivir el Evangelio en comunidad: estar unidos por el Espíritu por medio del vínculo de la paz”. En la mesa redonda: “¿Cómo podemos dar testimonio del mandamiento nuevo?”, los cuatro relatores compartieron sus historias personales en campo ecuménico. El Padre John Crossin, director del Secretariado para asuntos ecuménicos e interreligiosos de la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estadios Unidos, invitó a concentrarse en la misión que une a todos los cristianos, más que ver las cosas que nos dividen. La Rev. Elizabeth Nordbeck, ministro de la Iglesia Unida de Cristo y docente de la “Andover Newton Theological School” (Massachusetts), compartió cuatro historias ecuménicas. Todas subrayaban que la amistad y la confianza preceden el diálogo ecuménico y que muy a menudo estas relaciones fraternas ayudan a “llevar adelante juntos iniciativas compartidas». «A menudo tendemos a rechazar las cosas que no conocemos o que nos dan miedo –afirmó Nordbeck –. En cambio, tenemos necesidad del otro para aprender a abrir la mente”. El Rev. Bud Heckman, director de la Fundación El Hibri y ex director ejecutivo de Religiones por la Paz de Estadios Unidos, puso en evidencia la necesidad de saber dialogar con quien no se identifica con una iglesia particular. Los tiempos han cambiado: “Crecí en una pequeña ciudad de Ohio, donde todos éramos cristianos –recordó-. Un chico del otro lado de la calle no vino a mi iglesia: ‘¿Eres cristiano?’, le pregunté. ‘No, soy católico’, fue su respuesta”. Tener un católico como amigo era entonces una excepción. En 1990, el 86% de la población de los Estados Unidos se decía cristiana; en el 2001, este número bajó al 76%. Para el 2050, menos de la mitad de la población será cristiana. En cambio el grupo de quienes no tienen un credo está en crecimiento. “Hay necesidad del testimonio del amor recíproco también entre las religiones, con los hechos, y no sólo con las palabras –repitió-, porque son las experiencias de vida las que inciden en nosotros”. Después recordó el congreso del 2004 en el Parlamento de las Religiones por la Paz en España, cuando la comunidad Sij ofreció a los presentes platos vegetarianos: “Al final cada uno recordaba la hospitalidad, las relaciones construidas, y no los discursos hechos”. La diversidad de opiniones, según Armstrong, no debería impedir el diálogo: “No pretendo que el otro esté de acuerdo conmigo, de lo contrario no habría diálogo. Se trata en cambio de tener las puertas abiertas al otro y al Espíritu que trabaja”. Con el Premio Luminosa por la Unidad, desde 1988 los Focolares ponen en evidencia a personas o asociaciones que han dado un aporte significativo a la unidad entre las iglesias cristianas, entre las grandes religiones y con personas de buena voluntad. Fuente: Living City

Economía de Comunión: aprendiendo de las abejas

Padre Cosimino Fronzuto, un recuerdo vivo

«Quisiera contarles lo que es el sacerdocio para mí, qué significado tiene para mí hoy ser sacerdote. Es ser, contemporáneamente, en la medida de lo  posible para  un ser humano, el Jesús  del Cenáculo y el Jesús del calvario, el Jesús de las multitudes y el Jesús  del Getsemaní, el Jesús del hosanna y el Jesús  que dice “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, el Jesús  de la muerte y el Jesús  de la Resurrección. Es ser cada vez más, cada día un poquitito más, Jesús, así como el Eterno Padre lo desea y dispone en su amorosa voluntad. […]. Que se sirva de mí como El quiera. Tengo sólo el momento presente. En éste, poder hacer algo o no, sea humanamente como sacerdotalmente, no importa; cuenta sólo lo que la voluntad de Dios quiere para mí» 20140705-03Así escribe el Padre Cosimino a sus parroquianos por el 25º aniversario de su ordenación sacerdotal, en 1988, ya afectado por la enfermedad que lo llevará a concluir el 5 de julio de 1989 su experiencia terrena. «Jesús murió a los treinta y tres años – escribe-. ¿Por qué yo no puedo morir a los 49 o 50?  Jesús pudo decir. “Está todo cumplido” mientras que todo era una derrota a su alrededor, y sin embargo lo dice. ¿Por qué pienso en tantos proyectos y proyectitos? También para mí todo quedará “cumplido” (es decir completado perfectamente) si permanezco, como Jesús en el designio del Padre». El Padre Cosimino entra en el seminario en 1950. En este período de formación, él fue un ejemplo, sea en el camino espiritual que vivió con gran compromiso, como en el estudio. Fue siempre importante para él un gran deseo: comprender cómo vivir para hacerse santo. Es ordenado sacerdote en Gaeta (Italia) el 14 de julio de 1963. Después de un año de su ordenación participa en Ala di Stura (en el Norte de Italia) en un encuentro del Movimiento de los Focolares. Aquí, como el mismo dijo repetidas veces, encontró la respuesta a su deseo de santidad, encontró “El IDEAL”, como desde aquella época decía. De modo que se puso enseguida empeñosamente a atesorar en su corazón todo lo que recibía, tratando de no perder ni siquiera una palabra y su compromiso estaba en comprender, pero sobre todo en vivir la espiritualidad de la unidad. 20140705-04En 1967 fue nombrado párroco de S. Paolo, en Gaeta, su ciudad natal. Aquí, con su típico estilo lleno de amor y atención hacia todos, en especial hacia los últimos (madres solteras, ex presidiarios, drogadictos, desahuciados, abandonados), encaminó su comunidad orientado simplemente, pero con fuerza y decisión, sólo a vivir el Evangelio en todas las situaciones y en las realidades más distintas. No faltaron ocasiones de tomar posición también en los temas de realidades sociales que estaban lejanas de la dimensión verdaderamente humana y cristiana. Trabajó muchísimo por el Movimiento sacerdotal y por el Movimiento parroquial, dos expresiones del Movimiento de los Focolares. De este modo, muchos, también a nivel internacional, pudieron conocerlo, y lo demostraron en la gran participación que hubo en todo el período de su enfermedad. 20140705-06Un aspecto destacado para comprender su vida es su relación de unidad con los otros sacerdotes, en el sentido que supo pasar de una mentalidad individualista a una vida de comunión. Su único objetivo era el de crecer en la caridad, dejando de lado los discursos sobre nuevas técnicas de apostolado, de catequesis y sobre modernas y atractivas expresiones de liturgia, como estaba de moda en aquel momento, para dejar lugar a la comunión, tal como se hace en una familia donde se ponen en común los bienes, el sueldo, los gastos, los amigos, las luces y las pruebas, la salud, la ropa, las ideas. Con radicalidad y convicción se ensimismó con el símbolo del movimiento sacerdotal de los Focolares: el lavado de los pies. Escribe: «La consideración de la acción del lavado de los pies fue para mí fundamental. Porque Él lo hizo, tengo que repetir este gesto también yo para los hombres de estas generaciones. ¡Qué dignidad sublime! Pero Cristo en su dignidad divina renuncia a su investidura y lava los pies. Yo, cura, repetiré a Cristo, despojándome de mi honorabilidad falsa que poseo y me acercaré a los hombres para realizar el lavado de los pies, la redención. Lavaré los pies en el confesionario, en el hospital, cuando celebro la Misa, atendiendo a los pobres, a los ancianos. Pero deberé despojarme. Esto es lo esencial».

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Vivir el Evangelio como los primeros cristianos

20140630-01«Conocí a Chiara Lubich poco después de que terminó la guerra. Fui a Trento donde estaban esas chicas de quienes se decía que “vivían el Evangelio como los primeros cristianos”. Las palabras de Chiara me hicieron entrar en crisis. Provenía de una familia cristiana y estaba en la Acción Católica, pero me di cuenta de que mi religiosidad tenía poco de cristiana, porque prácticamente no vivía el Evangelio. Con nuestro grupo a menudo íbamos a Trento y también Chiara venía a Rovereto, nuestro pueblo, a visitarnos. Nos hablaba del Evangelio y hacía que nos enamoráramos de Jesús. Enseguida, en Rovereto se formó  una comunidad de la que formaban parte el director de la compañía telefónica, la profesora de matemáticas, el zapatero, el relojero, un papá, una mamá, chicos y chicas. Eramos muchos  y realmente nos queríamos. Cada tanto nos encontrábamos como comunidad y tratábamos de asumir siempre un nuevo compromiso de vivir el Evangelio, cambiando nuestras vidas y ocupándonos de los necesitados que nos rodeaban.

ViolettoSartori

Violetta Sartori

Un día, una amiga nos hizo conocer a un joven que había sido herido durante la guerra: una bomba le había explotado en la cara y se había quedado ciego. Cada vez que participaba en nuestros encuentros nos decía: “¡Qué baño de luz!”.  Tratábamos de comunicar nuestro descubrimiento, “Dios nos ama inmensamente”, a cada persona que encontrábamos. Muchos sintieron el llamado a seguir a Dios.   El Ideal de la unidad se expandió y la comunidad era visible. Había quien nos acogía y quien nos criticaba, y decía que éramos exagerados. Recuerdo que una vez, Chiara vino a hablar en un teatro y había muchas personas. Algunas personas la aceptaron y otras la criticaron. Igino Giordani, escribió en un periódico de Trento un artículo con el título “Los bomberos”. Él decía que los bomberos son los que apagan el fuego, que basta que vean el fuego un poco encendido, en el corazón de las personas, y están listos con las mangueras de agua para apagarlo. Ellos son como un ejército de personas que marcan el paso, es decir, se mueven, pero no avanzan. Pero Chiara explicaba que nosotros no podemos conocer el designio de Dios sobre cada criatura. No podemos juzgar por la apariencia, sino amar, amar, amar siempre. Estar siempre disponibles. Recuerdo otra oportunidad en la que Chiara dijo que a menudo sentimos que somos  nada, unas pobres personas. Pero Jesús dio la vida, murió por cada uno de nosotros: Es como si alguien viniera y nos trajera un regalo precioso –decía- y nosotros lo dejáramos de lado llenándose de polvo, sin tenerlo en cuenta  y seguimos sintiéndonos pobres”. En fin, nos animaba a apuntar a la misericordia y al amor de Dios por cada uno de nosotros. Y así, poco a poco, Chiara llenaba nuestros corazones del amor por Jesús y nosotros lo comunicábamos a muchos otros». (Testimonio contado durante el encuentro de los representantes de las comunidades locales de los Focolares en el mundo – Castelgandolfo, 29 de mayo de 2014)