Movimiento de los Focolares
Jóvenes, protagonistas de la historia

Jóvenes, protagonistas de la historia

b_900_600_0_00_images_2016_GMG4Entusiasmo, deseos de comprender y de ser protagonistas del propio futuro: son las notas que caracterizaron la experiencia post JMJ para el grupo de jóvenes que se encontró, desde el 1 al 6 de agosto, en Jasna, en Eslovaquia. «No podíamos imaginar algo así. Si estamos contentos con la comodidad, con ser “cristianos de sofá”, nunca seremos  de verdad protagonistas de la historia», declara Anita, joven argentina, en el momento de volver a su país. «Las propuestas alentadoras del Papa durante la JMJ pedían una adhesión inmediata, pero también una conciencia que debe madurar, y es esto lo que tratamos de hacer aquí en Jasna», explica Gianluca Falconi, filósofo. Junto con el teólogo Michel Vandeleene y la psicóloga Antonella Deponte animaron los momentos de profundización, ofreciendo un tramado de perspectivas distintas y una aproximación pluridisciplinar. Francisco en Cracovia habló de derribar el miedo, de difundir la paz en un mundo tan lleno de odio, del valor de la misericordia y de la Cruz, de los obstáculos que hay que superar para encontrar a Jesús. Pero ¿cómo traducir estos desafíos concretamente en la vida cotidiana? Los días pasados en Eslovaquia fueron la ocasión para considerarlos en detalle, para comprender las razones, para preguntarse personalmente sobre la propia vida. La experiencia internacional dio la posibilidad de un diálogo con personas procedentes de contextos muy distintos: desde el Líbano a Australia, desde Francia a los Estados Unidos, desde Rusia a Ucrania. «Una de las temáticas más fuertes – explican los organizadores- no era tanto la de la existencia de Dios o de los grandes problemas, sino la relación con el otro, con el que es distinto, – polos alrededor de los cuales se desarrollaba la reflexión común.  Se ponían en evidencia los cuestionamientos personales sobre la búsqueda del sentido de la vida, las preguntas  sobre lo que vale cada uno  de nosotros, las oportunidades y las dificultades de las relaciones con el otro, con el enemigo, con el que piensa diferente» WYD_01Todas las preguntas partían de experiencias personales. Como la del joven iraquí que puso en relieve las dificultades de relación que vive en su propio país. Para alguno el paso  de ir “hacia el otro” resultaba imposible. Y entonces la “escuela” ofreció la oportunidad de ir a fondo en pequeños grupos, pero también con coloquios personales: espirituales, psicológicos, o para proporcionar  actitudes estratégicas en las relaciones humanas. Y se habló también de la relación consigo mismo, de la autoestima, de la dignidad personal, de las emociones y de la apertura mental Otro de los grandes temas que trataron fue el del futuro: tomar las riendas de la propia vida y darle una dirección. Los que dialogaban de este modo eran adolescentes, jóvenes universitarios, trabajadores. Cristianos de distintas iglesias, agnósticos y no creyentes. Vocaciones distintas, 12 lenguas. Era por lo tanto una gran variedad de público,  mancomunado por la sed de verdad, interesados y apasionados. «Este modo de presentarse de los jóvenes no es común en la sociedad de hoy», comenta Gianluca, en su larga experiencia de educador. «Tengo 15 años y en mi grupo había personas de más de 30 años – cuenta Carla, italiana-. Es lindísimo porque pude confrontarme, pedir explicaciones, adquirir seguridad». Un tramado de generaciones, de idiomas y de culturas: «Entre nosotros la filosofía no es muy apreciada porque el acercamiento a la realidad es distinto- explica Antoine del Líbano-, pero estoy contento de conocer otras mentalidades distintas a la mía». Fraternidad vivida como antídoto del mal, sueños que se realizan.  Estos son algunos de los nuevos paquetes que han colocado dentro de la valija los jóvenes: «El Papa nos ha dicho que no dejemos de soñar- confiesa Anna de Milán-. Y lo que estamos viviendo es un sueño que se convirtió en realidad»

Roger Schutz: constructor de paz, profeta de esperanza

Roger Schutz: constructor de paz, profeta de esperanza

Roger Schutz 2«Trastornados por la noticia de la imprevista y absurda desaparición del amado Hermano Roger Schutz, nos unimos, en el más profundo dolor y en la oración, a toda la Comunidad de Taizé. Su vida, totalmente donada a Dios y a los hermanos, fue coronada por la palma del martirio. El Hermano Roger fue un constructor de paz, un profeta de esperanza y de alegría. “Dios nos quiere felices”, me escribía hace apenas dos meses, y ahora creemos que él se encuentra en la plenitud de la alegría en el seno de la Trinidad. Nos sentimos muy cercanos en esta circunstancia. Quisiéramos que la amistad que desde hace 40 años nos unió profundamente al Hermano Roger y a la Comunidad de Taizé, continúe también ahora que El alcanzó el Cielo». Chiara Lubich También hoy lo queremos recordar así: como un constructor de paz, un profeta de esperanza y de alegría.  

Fraternidad episcopal

Fraternidad episcopal

Vescovi Braga 6Cada verano, obispos provenientes del mundo entero pasan juntos un periodo de descanso que les permite compartir sus vivencias y preguntarse cómo ser Iglesia, signo e instrumento de unidad, en los más variados escenarios de un mundo global surcado por tensiones y contradicciones. Este año se reunieron del 2 al 11 de agosto en Braga, Portugal. «Hoy en la Iglesia vivimos el momento de la unidad y de la comunión; es un momento en el que estamos invitados a experimentar a Dios juntos. No estamos aquí sólo porque somos obispos sino porque somos hermanos. Deseamos ser como los Apóstoles con Jesús, un cuerpo de hermanos». Estas son las palabras de la homilía pronunciada por el Card. João Bráz de Aviz durante la Misa en la Capilla de las Apariciones, con ocasión de la peregrinación de 67 obispos de 27 naciones a Fátima el pasado 4 de agosto. Vescovi Braga 4«Durante estos días hemos sido realmente felices. Hemos vivido como hermanos. Nos hemos sentido libres y hemos podido abrir el corazón el uno al otro. Entre nosotros ha estado realmente el único Maestro. Nos hemos sentido en la casa de María», dijo el Card. Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij, arzobispo de Bangkok y moderador del encuentro, resumiendo al final de ese periodo la experiencia realizada. Los obispos fueron acogidos, por invitación de Mons. Jorge Ortiga, arzobispo de Braga, en el Centro apostólico “Mater Ecclesiae”, a la sombra del Santuario de Nuestra Señora de Sameiro. Era un ambiente muy adecuado para poder tratar, en un clima de distensión, cuestiones como el escenario que nos presenta el mundo de hoy, con el experto en política internacional Pasquale Ferrara, o la reforma de la Iglesia, siguiendo el surco trazado por el Papa Francisco, con el teólogo Piero Coda. Teniendo todo esto como telón de fondo, los presentes se han preguntado cómo ser obispos con un estilo sinodal y actuar una cultura pastoral marcada por la comunión. Vescovi Braga 1Las sesiones plenarias y los encuentros de grupo, los paseos y los momentos de sobremesa, han servido para poner en común situaciones dolorosas y señales de esperanza: el grito angustiado que se eleva de las Iglesias de Oriente Medio; el crecimiento de una fecunda interacción entre comunidades eclesiales de base y nuevos Movimientos y Comunidades en una gran diócesis de Brasil – significativo ejemplo de lo que desea la Carta Iuvenescit Ecclesia publicada en junio por la Congregación de la Doctrina de la fe – ; los desafíos y las potencialidades que plantea la inculturación en un contexto plural como el de India; los frutos que pueden nacer cuando un obispo y sus auxiliares viven juntos y cuando un obispo logra hacerse hermano y amigo de sus sacerdotes; el duro trabajo de la evangelización en un contexto marcado por la pobreza como en Madagascar. Vescovi Braga 7 La participación de tres obispos de otras Iglesias durante un par de días – dos luteranos y un siro-ortodoxo, y una tarde de encuentro con siete obispos de Portugal, han sido fuente de un gran enriquecimiento. El encuentro tuvo como temática espiritual de fondo, por un lado, a Cristo crucificado en cuanto punto cardinal de la espiritualidad de la unidad y, por otro, la pasión por la Iglesia. Sobre estos temas intervinieron la presidente de los Focolares, María Voce (Jesús abandonado, ventanal de Dios – ventanal de la humanidad”) y el copresidente Jesús Morán (“La genialidad eclesial de Chiara Lubich y el carisma de la unidad”).

Jóvenes sirios, atletas del alma

Jóvenes sirios, atletas del alma

FB_IMG_1470750480992«Aprendí cómo transformar lo negativo en algo positivo y cómo transmitirlo a mis amigos» y no «estar desesperado frente a las dificultades». Estas palabras pronunciadas en un contexto como el que se vive en Siria, donde los jóvenes están «sometidos a constantes presiones psicológicas» adquieren un peso especial. «Desde Siria, lamentablemente, siguen llegando noticias de víctimas civiles de guerra, en particular de Alepo», recordó una vez más el papa Francisco en el Angelus del pasado 7 de agosto. «Es inaceptable – continuó- que muchas personas inermes –también muchos niños– deban pagar el precio del conflicto, el precio del corazón cerrado y de la falta de voluntad de paz de los poderosos». Y exhortó a todos a estar «cercanos con la oración y la solidaridad hacia los hermanos y las hermanas sirios». El clima de guerra es desgastante, aunque no faltan semillas de esperanza, y es en ellas en las que hay que afirmarse. «Sentíamos que teníamos que hacer algo distinto con los jóvenes, para apoyarlos desde el punto de vista espiritual y humano», cuentan Lina Morcos y Murad Al Shawareb, educadores del Movimiento de los Focolares, «y así fue que nació la idea de invitar al Sr. Noha Daccache, libanés, del Sagrado Corazón, docente de la universidad con especialización en lo social. Hemos elegido profundizar en el año de la misericordia, “la misericordia en nuestra vida cotidiana y la oración”». «Ya desde la preparación –hecha por whatsapp– se sentía una gran madurez», que se manifestó en el desarrollo de los tres días (desde el 10 al 12 de junio pasados). La intervención del Sr. Noha sobre la misericordia y la oración, y sobre la Sagrada Escritura –que tocaba la vida espiritual de los jóvenes– generó preguntas y reflexiones.FB_IMG_1470750449838_b «El primer día nos dimos cuenta de que estábamos muy estresados por causa de la situación que estamos viviendo, por lo tanto, hicimos una hora de diálogo y después alguien propuso hacer un momento de oración. Fue un momento muy fuerte con cantos y meditaciones, en el que los jóvenes rezaron espontáneamente pidiendo con mucha fe el don de la Paz». «El segundo día profundizamos varios aspectos de la vida que impiden la plena correspondencia a lo que Dios nos pide cada día. Mientras que el último día, el escrito de Chiara Lubich “Mejor que ayer”, proporcionó mucha luz porque nos indicó una clave concreta para amar a Jesús cada vez mejor». «Comprendí que tenía que vivir el momento presente con solemnidad, ofrecer el dolor y vivirlo por Jesús; todo lo demás es secundario – escribe una chica- . Durante la oración sentí que Jesús me decía: estoy contigo». «Ustedes son jóvenes muy capaces -dijo el Sr. Daccache cuando se marchaba-. Los llevo a todos en el corazón y rezamos intensamente por la Paz». Maria Chiara De Lorenzo

Nada es imposible al amor

Nada es imposible al amor

Experience-01Nadie de mi familia conocía a los Focolares y, por lo que recuerdo, el impulso de asistir todos los sábados al encuentro para profundizar el Evangelio se debía al hecho de que había encontrado gente que me quería desinteresadamente. Nací y crecí en Ascoli Piceno (Italia), y cada año asistía a cursos de formación para jóvenes, consolidando así mi camino de fe. A los 19 años tuve que operarme la rodilla y en seguida se presentaron algunas complicaciones inesperadas. Mientras estaba todavía en el hospital, los médicos me dijeron que no podría jugar nunca más al voleibol y que mi pierna nunca tendría su completa movilidad. En ese momento comprendí claramente el significado de la frase: “Dios es un ideal que no se derrumba” y decidí confiarme a Él. Si no podía practicar más ningún deporte, El encontraría seguramente otra cosa que me gustara hacer. Después de los estudios superiores ingresé en la universidad, pero cada sábado volvía a mi ciudad para trabajar como animador en la parroquia, aprovechando mi capacidad de preparar juegos para los adolescentes y los jóvenes. Aunque no podía jugar, descubría que era igualmente muy divertido y gratificante hacer jugar a los otros, tal vez ¡sometiéndolos a pruebas de acrobacia! En esos años comencé a advertir en el corazón un fuerte llamado de Dios a gastar mi vida por El en los demás. En la Mariápolis del 2007, después de haber recibido a Jesús Eucaristía, sentí en el corazón cuál era mi camino: llevar el carisma de la unidad a mi diócesis. Era una elección total de Dios, puesta al servicio de una realidad particular. Esta zambullida en Dios me llevó a vivir la vida en la plenitud de la alegría, y de modo particular me permitió enfrentar una situación que humanamente nunca hubiera logrado enfrentar. En el 2010, comencé a tener nuevos problemas en la pierna operada, después en la otra, en la espalda, y en el plazo de pocos meses hacía mucho esfuerzo para caminar y estar de pie. Los médicos no encontraban la explicación, y, dado que faltaba poco para graduarme, supusieron que era una especie de agotamiento nervioso o depresión. Yo seguía sintiendo en el corazón la alegría de vivir junto con mis compañeros de aventura ideal y no comprendía lo que me estaba pasando. Una noche, me refugié en la iglesia y recé delante de Jesús Eucaristía: “Si es tu voluntad que comience un tratamiento, dame una señal. Si, en cambio, tengo una enfermedad extraña, haz que lo comprenda, porque yo quiero seguir siendo un don para los demás”. Luego de un enésimo análisis se descubrió que yo sufría una rara enfermedad genética que desencadenaba toda la otra problemática que estaba viviendo y que aún ahora me obliga a convivir con un dolor crónico. Enseguida mi cabeza fue invadida por todo tipo de pensamientos, preguntas y angustia. ¿Cómo haría para seguir viviendo por los demás? Comprendí que el Amor de Dios no cambiaba ni siquiera frente a todo este dolor, tal vez yo lo percibía de forma distinta, pero su amor era siempre inmenso. ¿Qué podía hacer entonces? Seguir amando y construyendo la unidad con todos, aunque ahora fuera más difícil, aunque tuviera ganas de estar solo. Algunos meses después me pidieron que atendiera a un grupito de chicos muy jóvenes. Pensaba: ¿podré? Dejé de lado los miedos y decidí ponerme otra vez al servicio de los demás. Hoy debo decir que, en estos años, los muchachos del grupo a menudo han sido mi fortaleza y los que me han dado ánimo. Porque amando todo se supera. Son muchas las ocasiones que nunca hubiera imaginado que lograría sostener físicamente, y sin embargo lo logré, constatando que de verdad “Nada es imposible para Dios”.

Mariápolis en Tierra Santa

Mariápolis en Tierra Santa

Mariapoli-2016-TS_02 «Fueron días espléndidos, sentí paz y seguridad. El diálogo en los grupos fue muy enriquecedor, especialmente en el de las familias». «Agradezco a Dios por la gracia que recibimos también como pareja. Entre nosotros dos estábamos discutiendo un poco, pero aquí muchas cosas cambiaron. Ahora estamos felices y dispuestos a comprometernos en cualquier actividad». «Por primera vez estuve ayudando donde se encontraban los más chiquitos: una experiencia muy especial. De ellos aprendí la sencillez y cómo vivir el amor en lo cotidiano». «Sentí que debo aceptar al otro así como es. ¡Estoy cargado de energía para seguir avanzando!». Éstas son algunas impresiones, como tantas otras, que la gente expresa en todo el mundo donde está en curso alguna Mariápolis, la cita típica de verano de los Focolares. Hasta aquí, nada nuevo. Lo extraordinario es que estas impresiones provienen de la sufrida Tierra Santa. «Nuestra Mariápolis –escriben desde Jerusalén- se desarrolló desde el 30 de junio hasta el 2 de julio, en Jenín, Palestina. Un lugar muy lindo, que favorece la distensión, que ayuda a profundizar el hilo de oro del programa que invitaba a experimentar la misericordia de Dios y con los hermanos. Asistieron 230 personas de distintas localidades; muchas de ellas participaban por primera vez, entre ellos muchos jóvenes y niños. Había también 20 personas de la Franja de Gaza que para la ocasión lograron obtener el permiso para salir del país». «Entre los participantes más representativos se encontraba el arzobispo melquita de Galilea Mons. Georges Bacaouni, cuyas palabras –según escribió un participante- fueron de gran luz, porque nos alentaban a todos a vivir de modo que alrededor nuestro se viera que amábamos a Jesús». Mariapoli-2016-TS_04«Estando en el Año de la Misericordia, estaba previsto también un espacio que llamamos “de tú a tú con Dios”. Después de un profundo examen de conciencia delante de Jesús Eucaristía, cada uno podía escribir los pasos que sentía que tenía que dar para crecer en el amor hacia Dios y hacia los demás. Luego quemaba el papel en una gran fogata, símbolo de la misericordia de Dios. Después de este momento solemne, una señora de Gaza nos confesó con muchísima alegría: “Yo lo hice, perdoné a todos.  Ahora recomienzo desde el principio”». Algunos reencontraron la relación con los Focolares después de mucho tiempo: «Vuelvo a la Mariápolis después de 15 años, pero la estoy viviendo como si fuese la primera vez. Escuchando los temas de Chiara Lubich comprendí que en cada momento es posible retomar el paso con los demás, es suficiente recomenzar  y amar en el presente. Experimenté nuevamente que cuando estamos juntos existe una fuerza especial que nos da la energía para ir adelante».