Movimiento de los Focolares

Iglesia italiana: la valentía de ser humanos

Nov 14, 2015

Al V° Congreso eclesial nacional de Florencia (9-13 de noviembre), el Papa Francisco auspicia un gran viraje para la iglesia católica en Italia. Entrevista al co-presidente de los Focolares, Jesús Morán.

V° Congreso eclesial nacional de Florencia (9-13 noviembre), Foto: Cristian Gennari/Siciliani

Se concluyó el congreso de Florencia. “En Jesucristo el nuevo humanismo”: ¿cómo leer el significado profundo de este evento para la iglesia italiana? «Habría muchas claves de lectura, pero pienso que es un momento decisivo e histórico para la iglesia italiana. Primero que nada por el fuerte mensaje que el Papa entregó a los 2000 delegados, ante la presencia de toda la Conferencia Episcopal. Después porque el evento tuvo lugar en el corazón de su pontificado, en un momento donde las reformas se hacen apremiantes y concretas. Teniendo como espejo la reforma que quiere Francisco, la iglesia italiana se ve empujada inexorablemente a reformarse a sí misma. El discurso del Papa ha sido sobre todo un llamado a la conversión, en todo sentido: conversión de las personas, de las comunidades, de las estructuras…». ¿Cuáles fueron los puntos centrales de las palabras de Francisco? «La figura que el Papa nos ha presentado es el Ecce Homo: el Cristo que se despoja di sí mismo, que no se apoya en los procedimientos ni en la organización, que no pretende ocupar espacios de poder, sino que se hace cargo de los dolores de la humanidad. Es Jesús en su auténtica esencia, en su misión como enviado del Padre para la salvación de todos los hombres. Ésta es la primera cosa. Después, el Papa ha invitado a la iglesia italiana a ser más evangélica, a ser más como la quiere el Espíritu en el hoy de la historia. Como él mismo dijo, sólo una Iglesia que logra ser humilde, desinteresada, que se refleja en las bienaventuranzas, puede parecerse a este Maestro, a este Ecce Homo, y puede presentarse como amor para la sociedad.
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EL Papa Francisco en Florencia. Almuerzo en el comedor de los pobres. Foto: Ansa

Por otro lado el Papa radicalizó el humanismo cristiano sobre la base de la superación de los dos riesgos que él indico. El riesgo del pelagianismo, es decir la tentación de querer hacer todo nosotros, de confiar sólo en nuestras capacidades, en nuestros instrumentos, en el poder, y también en la capacidad de programar. Y el riesgo del gnosticismo que quiere decir el riesgo de la desencarnación, de la no-encarnación propiamente. Es decir, presentar un Jesús que no se puede tocar con las manos, que no se puede aferrar. Actualizar el humanismo cristiano significa que debe partir de Jesús, que debe estar centrado en Él, no en nuestras fuerzas. Debe ser encarnado, no puede quedarse en los documentos, en las proclamas y tampoco en las obras de arte, bellísimas, como las que hemos visto aquí en Florencia. El humanismo cristiano se tiene que encarnar en la vida de la gente». El 50% de los participantes eran laicos, eso indica una fuerza en la Iglesia que quiere entrar en juego. ¿Cuáles fueron las novedades de los trabajos de grupo? «Una de las novedades de Florencia fue la metodología. Un día y medio fue dedicado a trabajos en grupo, lo que hizo posible una mayor participación, cada uno pudo donarse a sí mismo. Pero, si sobre 2000 participantes, la mitad es del clero, todavía no es suficiente. Porque la sociedad, la iglesia no son así. Sí, hay mujeres, pero todavía pocas. Sí, jóvenes, pero todavía pocos. Esperamos que se avanze en este sentido, hacia una mayor representatividad». ¿Una impresión inmediata, después de haber participado en todo el Congreso? «Un clima bellísimo, de apertura, de cordialidad en el sentido profundo, estuvimos mezclados entre todos. Los obispos almuerzaban con todos, en los grupos eran uno más, lo mismo los sacerdotes. Y ya esto de por sí genera un clima de familia y por lo tanto había entusiasmo, alegría, muchas posibilidades de compartir, comunión, un profundo deseo de escuchar y esto ha dado mucha esperanza». Lee también sobre el Congreso de Florencia: (en italiano) Attualizzare l’umanesimo cristiano Francesco inizia da Prato «Mi piace una chiesa italiana inquieta» Ripartire dalla Fortezza da Basso Francesco, il profeta di una chiesa povera e dei poveri A Firenze non si parte da zero Un Dio che si svuota  

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