Movimiento de los Focolares

María Voce: el desafío de vivir el carisma

Sep 25, 2012

Como parte de LoppianoLab, el laboratorio en Italia patrocinado por el grupo editorial Ciudad Nueva, Polo Lionello Bonfanti industrial, Instituto Universitario Sophia y la ciudadela de Loppiano, se presentó el libro-entrevista de la presidente de los Focolares, Maria Voce

Tres salas conectadas, 3.000 personas y la transmisión en directo por Internet, subrayan la gran expectativa suscitada por la presentación del libro-entrevista en donde María Voce  aceptó gustosa responder a las preguntas de todo tipo de los periodistas Michele Zanzucchi y Paolo Lòriga (respectivamente director y jefe de redacción de la Revista Città Nuova): “¿Qué hacen y qué piensan los focolarinos después de Chiara Lubich? ¿Son progresistas o conservadores? ¿Trabajan para conquistar cargos de relieve en la Iglesia y en la política? ¿Son buena gente que sonríe demasiado…?”.

La apuesta de Emmaus”, es el título del volumen cuya primicia fue presentada el 22 de septiembre mediante un diálogo entre la presidente de los Focolares y Lucetta Scaraffia (historiadora y columnista de “L’Osservatore Romano”) y Marco Politi (escritor y columnista de “Il Fatto Quotidiano”). Scaraffia y Politi no perdieron la posibilidad de tener delante a María Voce en persona y la entrevista tocó los argumentos más variados: ¿Cómo afrontar el tema de la imagen después de un tiempo de estar a la sombra; la solicitud que los Focolares se vuelvan promotores de grandes temas como el protagonismo de los laicos, el ecumenism, el diálogo interreligioso y con personas de convicciones diversas; la mujer, el fin de la vida, la familia y el trabajo, los musulmanes en Europa; el carisma femenino de Chiara Lubich como don para la Iglesia, el reducido número de focolarinos que hacen una elección de vida radical en relación con el vasto Movimiento, y algo más.

Parecía que María Voce estaba en la sala de su casa con dos amigos. No se inmuta y responde inmediatamente y con lucidez. “No tenemos la “fijación” de estar escondidos, pero tampoco nos interesa hacernos publicidad. Más bien queremos que las personas puedan conocer la incidencia positiva que logramos tener en las realidades humanas. Yo siento que como María Voce no tengo cosas significativas que decir, pero como Movimiento de los Focolares, sí”.

«Los laicos no tienen necesidad de que les den ánimo, sino más bien de que los dejen libres de actuar en un contexto eclesial de mayor confianza”, se lee en el libro. Esta frase, particularmente apreciada por Scaraffia, es la base para reflexionar sobre los laicos y sobre la mujer: “Chiara antes de ser mujer, es laica (…)[El suyo] en una gran adelanto, el de hacer sentir la fuerza vital del laicado en la Iglesia. Por lo que respecta a la presencia femenina, Chiara amaba decir que la mujer tiene, como característica propia, una capacidad mayor de amar y de sufrir. Esto se manifiesta sobre todo en la maternidad. Por lo tanto diría que la mujer tiene, en modo especial, la capacidad de crear la familia, la comunión, la síntesis de todas las aspiraciones de la humanidad, la mujer tiene una función importante. Pero –como siempre dijo Chiara- estoy convencida de que el hombre y la mujer delante de Dios son igualmente responsables. En el Evangelio está escrito: “No hay ni hombre ni mujer, ni judío ni griego”, por lo tanto lo importante es que tanto el hombre como la mujer sean lo que tienen que ser, es decir Cristo en la Iglesia”.

Después de un intermedio musical Marco Politi propone “un focolar de coloquio”: promover regularmente reflexiones sobre los grandes temas. “Es más un desafío que una pregunta”, contesta María Voce, “será algo apropiado para nuestro estilo, para nuestra forma de hacer las cosas, porque no sería una confrontación de grandes ideas, sino de experiencias –como por otra parte ha sido la experiencia de estos dos días en el Loppiano Lab-. El testimonio que queremos dar es el de la relación con quien está a nuestro lado, no con los grandes sistemas”.

Con respecto al “problema de la construcción de las mezquitas, por ejemplo, considero que la cosa más importante es que los musulmanes se sientan acogidos y comprendidos por los cristianos también en su forma de expresar la propia religiosidad”. Prosigue afirmando  que el Movimiento llega a la reflexión sobre los grandes temas con su estilo propio, de cercanía, de experiencia vital. “Por ejemplo en una escuela, en un hospital, se unen las personas del Movimiento que trabajan allí y comparten las experiencias de su profesión vividas cristianamente. A menudo de la vida nace también una reflexión que genera iniciativas concretas y líneas de pensamiento de después se pueden ofrecer”. “El carisma de por sí tiene las respuestas. Son las preguntas las que cambian según los tiempos. Ante los nuevos cuestionamientos es necesario encontrar nuevas formas de formular las respuestas de de todos modos se encuentran en el carisma”.

Con respecto al ecumenismo: “Creo que es un camino difícil. Es una vergüenza para todos los cristianos el estar divididos. Si nos damos cuenta de ello, sufrimos. Y participar todos del mismo sufrimiento no puede dejar de llevarnos a dar los pasos para superarlo. Pero puede ser que sea difícil dar esos pasos hacia la unidad. Para llegar a la unidad es necesario saber perder algo, todos, y esto cuesta. Nosotros creemos que como Movimiento nuestra función es precisamente la de estar en la fractura”. “¡Debemos caminar! Creo que es algo que tenemos que buscar juntos”.

Acerca del pequeño número de focolarinos: Precisamente porque es una elección radical, el consumarse en unidad –que significa amarse recíprocamente, perdiéndose completamente en el otro, para que Dios esté entre nosotros –es una elección exigente a la cual no todos están llamados, pero sí a la elección de Dios que hacen todos en el Movimiento”. Y concluye: “A nosotros nos interesa que avance la idea de la fraternidad universal. Es Dios quien conduce la historia, por lo tanto no tenemos que tener miedo”.

La hora pasó volando. Entre los tres que estaban en el palco y los 3.000 presentes se creó un “feeling” que no se quisiera interrumpir. Pero la “apuesta de Emmaus” ya ha sido lanzada y acogida.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a la Newsletter

Pensamiento del día

Artículos relacionados

35 años de EdC: un camino de regeneración

35 años de EdC: un camino de regeneración

Encuentro, celebración y compromiso: así se vivió el aniversario de los 35 años de la Economía de Comunión. Celebrando el camino recorrido para renovar juntos el compromiso de seguir construyendo una economía más humana y regenerativa.

Una herencia preciosa: el Paraíso ’49 de Chiara Lubich

Una herencia preciosa: el Paraíso ’49 de Chiara Lubich

El 22 de mayo de 2026, en la Sala Pablo VI de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, tuvo lugar la primera presentación del libro «Paraíso ‘49» de Chiara Lubich, una recopilación de escritos a través de los que la fundadora del Movimiento de los Focolares da testimonio y comparte su experiencia mística vivida entre 1949 y 1951.

Chiara Lubich: ¿Sabes dónde estamos?

Chiara Lubich: ¿Sabes dónde estamos?

Es el 16 de julio de 1949. Chiara Lubich se encuentra en Tonadico, en las Dolomitas, al norte de Italia, para pasar unos días de descanso junto con algunos de los primeros compañeros y compañeras. Allí se les une el diputado Igino Giordani, a quien Chiara llamaba Foco. Ese día, Chiara y Foco sellan un Pacto de Unidad, preludio de la experiencia espiritual y mística que Chiara vivirá entre 1949 y 1951. Un período conocido como «Paraíso ‘49», cuyos textos se han publicado recientemente en un volumen. En la introducción al mismo, el teólogo Piero Coda ofrece algunas reflexiones «Para una lectura teológica» del texto. Publicamos un extracto, relacionado precisamente con el Pacto del 16 de julio, junto con un breve vídeo de Chiara Lubich del 20 de diciembre de 1999, en el que cuenta a los Gen, los jóvenes de los Focolares, esta experiencia de luz.