Esa fuerza que hace superar cada dificultad

 

 

Desde hace algunos años estoy en Turquía por motivos de trabajo. Tengo mucho tiempo libre y me he dedicado a traducir del italiano algunos libros de espiritualidad. Horas y días transcurridos delante de la computadora a sudar para traducir en turco –que no tiene raíces cristianas- las expresiones de otra cultura, de una espiritualidad cristiana. En ciertos momentos me preguntaba por qué lo hacía; �no será un esfuerzo inútil? Pero confié toda preocupación al Padre. Sí, ese trabajo tenía un único sentido. darle a Él mi tiempo y mis fuerzas.

Una vida transformada
Estaba por salir de vacaciones, cuando me llamó por teléfono el tipógrafo que había impreso esos libros: “He sabido que se va; debería hablar con usted urgentemente”. A la mañana siguiente cuando le abro la puerta casi no lo reconozco. Ha adelgazado, envejecido, tiene los ojos rojos como si hubiese llorado. Lo hago acomodarse mientras le ofrezco un café. Empieza enseguida: “Discúlpeme si la molesto, pero sentí que no podía dejar de decirle lo que me ha sucedido. �Sabe que ese libro que me ha dado para imprimir ha transformado mi vida? Lo he leído y releído. Me ha dado una fuerza inimaginable. Y he recomenzado mi vida desde cero. Desde hace un mes y medio mi esposa me abandonó. Después de 26 años parecía imposible. Pero nuestra familia ha sido destruida por la brujería, por el mal de ojo… a propósito, �usted cree en estas cosas?”

Esa fuerza más fuerte que cualquier dificultad
Ante mi respuesta negativa y que creía en Dios Omnipotente y que Él guía nuestra vida, me dice: “Lo entendí leyendo ese libro; como quisiera que mi esposa lo leyera. �Sabe que he llegado al punto de querer suicidarme? Lo he intentado ya dos veces, pero no lo he logrado. Estuve en tratamiento con un psiquiatra. Ahora ya no voy más, ni siquiera tomo las medicinas. He entendido que dentro de mí existe una fuerza mayor y que puedo superar cada dificultad. Este punto central que he encontrado en este libro lo tengo aferrado a mí”. Mi amigo el tipógrafo hacía poco a poco el descubrimiento de un Dios vivo, cercano, que socorre a quien está en dificultad. Le prometí que rezaría para que su esposa regresara a casa. Saliendo parecía transformado, rejuvenecido, aliviado.
R.M. Turquía

Extraído de Cuando Dios interviene – Experiencias de todo el mundo Città Nuova Editrice 2004

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