Movimiento de los Focolares

Noorjeahan Majid, Premio Klaus Hemmerle 2016

Ene 31, 2016

Otorgan a una doctora musulmana de Mozambique, directora clínica del programa Dream para el tratamiento del Sida, el prestigioso reconocimiento en memoria del obispo de Aachen (1929-1994) dedicado a personas constructoras de puentes.

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Foto: Martin Felder

«Nuestro gran sueño – declaró Noorjehan Majid en la ceremonia de premiación, que tuvo lugar el 22 de enero en Alemania, ante la presencia de autoridades civiles y religiosas- es poder curar al millón y medio de personas de nuestro país enfermas de Sida. Hasta ahora lo hemos logrado con 300.000, de las cuales 70.000 niños. Además, mediante una terapia especializada, ha sido posible que más de 60.000 madres infectadas dieran a luz niños sanos». Aunque todavía la meta está lejos, estos deslumbrantes resultados dan esperanza, precisamente por el compromiso de personas como Noorjehan y su equipo, que trabajan en el programa Dream promovido por la comunidad de San Egidio. Noorjehan Majid es una creyente musulmana. Como mujer de fe, su acción no se limita al campo médico. Su atención se ha enfocado a hacer que cristianos y musulmanes se encuentren entre ellos, y que juntos puedan contribuir a generar un cambio de mentalidad que todavía hoy margina y estigmatiza a los portadores del virus. Su “construir puentes” en la multiplicidad de culturas y tradiciones, uniendo a las personas en nombre de la humanidad, «es un signo potente –dice en su mensaje María Voce, la presidente de los Focolares- del aporte que pueden dar las mujeres del continente africano al desarrollo humano y ético de la sociedad».
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Foto: Ulrike Comes

El premio, instituido en el 2004, es otorgado cada dos años a personalidades que se han distinguido como “criaturas puente” –entre las cuales el profesor judío Ernst-Ludwig Ehrlich (2004) y al patriarca ecuménico Bartolomé I – este año se quiso dar el reconocimiento a la obra de una mujer musulmana, definida por Annette Schavan, la embajadora de Alemania ante la Santa Sede, como una “buena samaritana de nuestro tiempo”.   De un artículo de Klaus Hemmerle (1980): Somos criaturas puente tendido del infinito al polvo. Sólo en esta tensión somos personas. Pero esta tensión se conserva solamente porque hay Uno que es Dios y polvo: Jesucristo. Él nos envía, Él vive en nosotros. Él viene a nosotros en cada persona. De: La Luce dentro le cose – meditaciones para cada día. A cargo de Erich Strick, Ed. Città Nuova 1998, pág. 127

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