Movimiento de los Focolares

Nos ha dejado Piergiorgio Colonnetti

Jul 18, 2013

Desde el 2007 era miembro del Consejo general del Movimiento como corresponsable del Centro para el Diálogo con los Movimientos y las nuevas Comunidades en la Iglesia católica. Falleció en la mañana del 17 de julio, después de una breve enfermedad, rodeado por familiares y focolarinos.

Hombre de una grandísima humildad, poseía como característica la capacidad de ponerse al servicio de los demás con gran inteligencia, profunda actitud de escucha y comprensión.

Había nacido en Turín en 1930. En 1956 conoció a los Focolares, participando después en una de las primeras Mariápolis en Fiera di Primiero. En 1957 se casó con Simonetta. Juntos constituyeron una de las primeras familias focolar. Se mudaron a Roma, en 1967, cuando a Pier Giorgio le pidieron que trabajara en la fundación “Ayuda a la Iglesia que sufre”. Chiara Lubich lo llamó desde 1987 a ocupar cargos de responsabilidad en diferentes ámbitos del Movimiento.

El funeral se celebró el jueves 18 de julio de 2013, a las 15 hs., en el Centro Internacional de los Focolares en Rocca di Papa.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a la Newsletter

Pensamiento del día

Artículos relacionados

Vivir el Evangelio: el amor como plenitud de vida

Vivir el Evangelio: el amor como plenitud de vida

El amor es un don de Dios que estamos llamados a compartir con los demás, transformándonos de personas amadas en personas capaces de amar. Amar al prójimo significa elegir el bien de manera concreta, tal como Jesús nos enseña con su vida y como escribe san Pablo: “El amor no hace mal al prójimo. Por lo tanto, el amor es el cumplimiento de la Ley” (Rom 13, 10).

40 años de trabajo en el Consejo Mundial de Iglesias (CMI)

40 años de trabajo en el Consejo Mundial de Iglesias (CMI)

Luzia Wehrle, focolarina suiza, trabajó durante cuatro décadas en el Consejo Mundial de Iglesias (CMI). En esta entrevista, reflexiona sobre cómo empezó a trabajar en el CMI en 1969, a los 23 años; sobre las visitas de Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, y sobre por qué cree que nada puede separarnos del amor de Dios.