
Mons. Lazzaro You Heung-sik
Esta 38ª reunión de obispos ha encontrado un fundamento más en lo que fue el tema central, «Eucaristía, misterio de comunión», a cuya reflexión dio una contribución especial Maria Voce, Presidente de los Focolares, partiendo de la experiencia y la doctrina espiritual de Chiara Lubich. De ahí se desprendió que los desarrollos del Movimiento han estado íntimamente ligados al Sacramento, instituido por Cristo en la Última Cena. Tanto es así que, la misma Lubich, llegó a afirmar muchas veces que la Obra que nació «es un asunto entre yo y Jesús Eucaristía». La fuerza del sacramento de la unidad se presentó como la raíz y el alimento de la Iglesia, causa de la comunión entre hermanos, origen de la familia de los hijos de Dios, estímulo para salir al encuentro del mundo en profundo diálogo con todos, creyentes y no creyentes.
En diálogo con María Voce y el co-presidente Giancarlo Faletti, los obispos tuvieron la oportunidad de tratar los principales temas en programa para la próxima Asamblea General del Movimiento de los Focolares, del mes de septiembre próximo, en Castel Gandolfo (Roma). En el programa se dio amplio espacio a la reflexionar sobre los retos actuales de la Iglesia y al intercambio de los rostros que éstos asumen en los diferentes continentes. Evocativa la concelebración de la Eucaristía de los 52 obispos en la Catedral de Trento, junto con el arzobispo del lugar, Luigi Bressan, que manifestó que «no había habido en nuestra catedral, un número de obispos y cardenales tan grande desde la conclusión del Concilio de Trento, el 4 de diciembre de 1563». El encuentro se inserta en la iniciativa, con 38 años de historia, iniciada por Chiara Lubich y monseñor Klaus Hemmerle, obispo de Aquisgrán. Actualmente el moderador es monseñor Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij, arzobispo de Bangkok. La ciudad elegida esta vez fue Trento, cuna de la fundadora de los Focolares y ciudad que vio nacer el Movimiento de los Focolares durante los terribles años de la Segunda Guerra Mundial. En el escenario dramático de los actuales conflictos en el mundo, regresar a los orígenes de la espiritualidad de la unidad – han subrayado los obispos procedentes de regiones afectadas – ha sido motivo de esperanza y una confirmación más de “que Dios no abandona nunca a Su pueblo”. 



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