Movimiento de los Focolares

Sola con Dios

Abr 19, 2019

Igino Giordani dedicó muchas páginas a María, a la comprensión de su misterio. Entre ellas, ésta en la que invita a mirar a María a los pies de la Cruz, a ser como Ella.

Igino Giordani dedicó muchas páginas a María, a la comprensión de su misterio. Entre ellas, ésta en la que invita a mirar a María a los pies de la Cruz, a ser como Ella. Que tu modelo sea María Desolada. Ella, después de haber dado vida a Jesús y haberlo amado y servido, aun sintiéndose separada de Él y rechazada por la masa que no era todavía Iglesia, sin embargo, en la fidelidad, no vaciló; y en la prueba suprema no faltó a la cita bajo la cruz. Fue tal cual el Espíritu Santo la había modelado: corazón en el que las ofensas de los hombres se extinguían; centro del que brotaba solo el amor. Donación total. Muerta a sí misma, vivía de Dios: no vivía en Ella más que Dios. (…) Los hombres te dejan solo, para que tú te quedes solo con Dios. Y entonces, tu alma ya no estará distraída o sustraída: entonces, en el silencio dialoga con el Eterno. Está, con el Crucificado, a la altura de Dios.

Igino Giordani

(Igino Giordani, Maria Modello perfetto, Città Nuova, Roma, 1989, 131-133)

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a la Newsletter

Pensamiento del día

Artículos relacionados

Noticias 4 – Asamblea General 2026

Noticias 4 – Asamblea General 2026

Con profundidad y realismo para orientar el futuro  La Asamblea General ha entrado en materia con un intenso trabajo de diálogo y co-elaboración.   Del 6 al 11 de marzo, la Asamblea, en...

Emergencia Oriente Medio

Emergencia Oriente Medio

La Coordinación de Emergencias del Movimiento de los Focolares renueva un llamamiento a la solidaridad para ayudar a los miles de familias desplazadas.

Evangelio vivido: “Levántense, no tengan miedo.” (Mateo 17, 7)

Evangelio vivido: “Levántense, no tengan miedo.” (Mateo 17, 7)

Una invitación que nos recuerda la Resurrección y abre a una vida nueva cuyo fundamento no son nuestras fuerzas, sino la gracia de Dios que vence cualquier miedo. Incluso en las dificultades, en las crisis, el amor de Cristo se hace presente y, si se lo vive en la comunión con el otro, es capaz de dar aún más empuje y esperanza para volver a empezar.