Se llevará a cabo del 26 de enero al 1 de febrero de 2026 la semana residencial conclusiva del programa bienal de formación a la acción política promovido por New Humanity ONG del Movimiento de los Focolares, en colaboración con la Pontificia Comisión para América Latina.
L’evento, con la metodologia dell’Hackathon, vedrà la partecipazione di 100 giovani leader dei cinque continenti, impegnati nei propri Paesi in ambito politico e sociale, di diverse culture e convinzioni politiche. Dopo mesi di intenso lavoro online, i giovani si ritroveranno a Roma in presenza per tradurre il percorso di apprendimento, che hanno condiviso da remoto, in proposte di incidenza politica: la sfida che dovranno affrontare è quella di ideare processi e strumenti idonei ad affrontare i punti di crisi che emergono nell’esercizio del potere politico, nelle relazioni e nelle istituzioni politiche.
Se prestará mucha atención a la dimensión participativa de las políticas (policies), hasta definir pistas compartidas que se evaluarán y se presentarán en la velada abierta al público, a los jóvenes y políticos interesados.
“Oggi ci troviamo di fronte a problemi gravissimi – spiega Javier Baquero, giovane politico colombiano, presidente Movimento politico per l’unità/Mppu internazionale -. Ciò che va coltivata è una cultura politica che guardi all’umanità che è una e al pianeta come casa comune. A nostro parere, c’è un diverso paradigma che dobbiamo esplorare e sperimentare insieme, imparando a comporre le nostre diverse visioni a partire da alcuni valori universali”.
«Una respuesta acabada a las preguntas de nuestros pueblos no podrá llegarnos solamente de la reforma de las fórmulas institucionales o de un trato de mera gestión, que a menudo se presenta como desprovisto de contenidos democráticos» –confirma Argia Albanese, presidente del Mppu Italia–. “Nuestro punto de partida sigue siendo el vínculo social y comunitario, la fraternidad y la sororidad universal”.
La semana concluye la formación interdisciplinaria –centrada en ecología integral, economía civil, governance colaborativa y comunicación generativa– que tuvo su lanzamiento en el mes de mayo de 2025, con el apoyo de expertos calificados provenientes de varias instituciones académicas: Rotterdam School of Management/Países Bajos, Universidade de Coimbra/Portugal, Universidad Nacional de La Plata/Argentina, Georgetown University/Washington DC, University of the Philippines, Universidade de Ribeirão Preto/Brasil, Escuela Superior de Administración Pública, Bogotá/Colombia, University of Dschang/Camerún, Instituto Universitario Sophia/Italia.
Esta es la estructura principal de la semana romana:
Dos jornadas de Hackathon, en las cuales los jóvenes, subdivididos en grupos lingüísticos, deberán encontrar soluciones a problemas colectivos asignados.
Diálogos con expertos y personas que toman decisiones políticas para conectar la reflexión y las propuestas en un amplio cuadro internacional.
Un encuentro público para presentar los trabajos del Hackathon y conocer la experiencia de políticos comprometidos en varios niveles y de distintas inspiraciones.
Visitas y actividades de taller en Roma, en centros de investigación y de compromiso social (en favor de los migrantes, para los derechos de las mujeres, la justicia climática, el trabajo, el tema de los armamentos…).
Workshop para implementar la red global del II año y su governance.
El sábado 31 de enero ya está en el calendario la esperada audiencia con el papa León XIV en San Pedro. Participarán allí también los representantes de los Centros Mppu que vendrán a Roma para la ocasión y podrán evaluar con los jóvenes los resultados de la experiencia y programar las nuevas etapas.
Es un laboratorio intensivo en el que es posible trabajar para encontrar soluciones a problemas colectivos. La idea viene del mundo de la innovación digital aplicando a la esfera cívica la lógica de “actuar juntos y rápidamente”.
Integrando competencias políticas, administrativas, económicas, comunicativas, sociales, y tecnológicas se articula en fases diferentes: análisis de los problemas y de las necesidades, definición de las prioridades y de los actores, desarrollo de propuestas operativas y herramientas para la acción pública.
En el marco de los temas profundizados a lo largo del año, los participantes tendrán que afrontar algunos desafíos: por ejemplo, la corrupción, la governance oligárquica, los monopolios mediáticos, la polarización, la crisis de la representación, el abstencionismo electoral…
En el tiempo disponible, con el apoyo de los coaches, cada grupo pasará del diagnóstico a la propuesta, construyendo un mapeo de los problemas, analizando datos disponibles y proyectando ideas implementables. Al final, los grupos presentarán las soluciones alcanzadas: prototipos de planes de intervención, iniciativas políticas y proyectos de impacto cultural, modelos participativos, instrumentos y planes de comunicación…
El valor agregado no radica solo en las ideas elaboradas, sino también en el método, que muestra que las soluciones a los problemas públicos pueden ser proyectados en conjunto, con creatividad y rigor. De esa forma se valoran y se integran perspectivas diferentes, en la búsqueda de soluciones eficaces para hacer crecer las cualidades de una política al servicio de la unidad de la familia humana.
Soy Letícia Alves y vivo en Pará en el norte de Brasil.
En 2019 participé en el Proyecto Amazonia, y durante 15 días con un grupo de voluntarios dedicamos nuestras vacaciones a convivir con la gente de la baja Amazonia, en la ciudad de Óbidos, Brasil.
Antes de embarcarme en esta aventura, me preguntaba si sería capaz de entregarme por completo a esta experiencia, ambientada en una realidad tan diferente a la mía. Durante el proyecto visitamos algunas comunidades ribereñas que viven a orillas del río Amazonas, y todos nos acogieron con un cariño sin igual.
Prestábamos servicios sanitarios, jurídicos y de apoyo familiar, pero lo más importante era escuchar profundamente y participar de las vidas, de las historias y de las dificultades de quienes encontrábamos. Las historias eran de lo más diversas: la falta de agua potable, la del niño que tenía un cepillo de dientes para toda la familia, o incluso el hijo que quería matar a su madre… Cuanto más escuchábamos, más comprendíamos el sentido de nuestra presencia allí.
«El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye el esfuerzo de unir a TODA la familia humana»
LS, 13
Y entre tantas historias, pude comprobar hasta qué punto podemos marcar la diferencia en la vida de las personas: hasta qué punto una simple escucha marca la diferencia, hasta qué punto una botella de agua potable marca la diferencia.
El proyecto fue más que especial. Pudimos plantar una semilla de amor en medio de tanto dolor y «construir juntos» nos hizo crecer. Cuando Jesús está presente entre nosotros, todo se hace inspirador, lleno de luz y de alegría.
No fue algo que viví durante 15 días y se acabó, sino que fue una experiencia que realmente transformó mi vida, sentí una fuerte presencia de Dios y eso me dio las fuerzas para abrazar el dolor de la humanidad que tengo a mi alrededor y en esta construcción diaria de un mundo unido.
Me llamo Francisco. Nací en Juruti, en el Amazonas, en un pueblo cerca de Óbidos. Me quedé sorprendido cuando supe que personas de varias partes de Brasil atravesaban todo el país para donarse, para cuidar de mi pueblo y quise unirme a ellos.
Lo que más me impresionó fue la felicidad de todos, de los voluntarios y de la población local, que aun viviendo con tan pocos bienes materiales experimentaban la grandeza del amor de Dios.
Después de vivir el proyecto Amazonia en Óbidos, volví a Juruti con una nueva perspectiva y el deseo de continuar esta misión, pero en mi propia ciudad. Allí vi las mismas necesidades que había encontrado en Óbidos. Este deseo se convirtió no sólo en el mío, sino en el de toda nuestra comunidad, que abrazó la causa. Juntos pensamos y dimos vida al proyecto Amazonia en la comunidad de São Pedro con el objetivo de escuchar y responder al «grito» de los que más lo necesitan, que a menudo no son escuchados. Elegimos una comunidad del continente, empezamos a hacer un seguimiento de sus necesidades y después fuimos en busca de profesionales voluntarios.
Con la colaboración de varias personas, llevamos a toda la comunidad la vida del Evangelio, asistencia médica, asesoramiento psicológico, medicamentos y atención odontológica. Sobre todo, tratamos de detenernos para escuchar las dificultades y las alegrías de aquellos con los que nos encontrábamos.
Tengo una certeza: para construir un mundo más fraterno y unido, estamos llamados a escuchar el grito de los que sufren a nuestro alrededor y a actuar, con la seguridad que ¡nada es pequeño de lo que hacemos con amor y puede cambiar el mundo!
Los jóvenes del Movimiento de los Focolares, juntamente con el Genfest de Brasil, organizaron también 44 Genfest locales en todo el mundo. He aquí algunas imágenes de los eventos en los distintos países y algunos breves testimonios de Costa de Marfil, Etiopía, Egipto, Jordania, Eslovaquia y Corea.
El Genfest 2024, evento internacional promovido por los jóvenes del Movimiento de los Focolares, tuvo lugar en Brasil en el mes de julio y contó con la participación de más de 4000 jóvenes de todo el mundo. Esta edición se dividió en tres fases.
En la primera, los jóvenes cooperaron como voluntarios en algunas actividades sociales en varios países de América Latina.
Después, en la segunda fase, los jóvenes se reunieron en la gran arena de Aparecida para vivir dos días de fiesta y compartir testimonios de vida.
En la tercera fase se dividieron en pequeñas comunidades según la propia experiencia profesional para concretar el ideal de Chiara Lubich: la unidad y la fraternidad.
La tercera fase del Genfest 2024, que se ha llevado a cabo en Aparecida (Brasil), incluyó talleres organizados por las llamadas United World Communities, lugares de encuentro en los que los jóvenes pueden compartir sus talentos y sus pasiones. Estas comunidades ofrecen la oportunidad de descubrir a personas de talento y formas concretas de compromiso; pueden encaminar acciones y proyectos finalizados a la construcción de un mundo más unido, que apuntan a responder a los retos locales y globales del mundo de hoy. Tienden a activar procesos de cambio personal y colectivo; a hacer crecer la fraternidad y la reciprocidad en todas las dimensiones de la vida humana. Una característica importante de estas comunidades es que son el fruto del trabajo entre personas de diferentes generaciones.
Siguiendo las experiencias de las fases anteriores del Genfest, en esta tercera fase los jóvenes han podido participar en talleres dentro de distintos ámbitos, cuya metodología estaba basada en la fraternidad y el diálogo, como un experimento para proyectos y acciones que en adelante podrán llevarse a cabo en la esfera “local” (proyectos locales con una perspectiva global). Las actividades se desarrollaron en los sectores de la economía y del trabajo, de la interculturalidad y el diálogo, de la espiritualidad y los derechos humanos, de la salud y la ecología, del arte y el compromiso social, de la instrucción y la investigación, de la comunicación y los medios, de la ciudadanía activa y de la política. Los equipos responsables de la gestión de los talleres estaban compuestos por jóvenes y profesionales que han trabajado intensamente durante meses para organizar esas actividades.
De ahora en adelante, las Comunidades tendrán un método de trabajo que consiste en tres fases: Aprender, Actuar y Compartir. La primera (Aprender) es una exploración y un análisis profundizado de los temas y de las cuestiones más actuales en toda community, con el objetivo de identificar problemas y presentar soluciones. La fase sucesiva (Actuar) consiste en la realización de acciones con un impacto principalmente local, pero con una perspectiva global. Por último, en la tercera fase (Compartir), se propone a la comunidad que se promuevan espacios de intercambio y diálogo continuo entre las iniciativas, con el objetivo de reforzar una red de colaboración global. Se ha creado una aplicación –la WebApp United World Communities– que es un instrumento para compartir las ideas, las experiencias y las noticias, además de ser un medio para la promoción de proyectos de colaboración.
“Dios ha visitado el corazón de todos”.
Al terminar la tercera fase del Genfest, las Communities presentaron de una forma creativa sus impresiones y algunos de los resultados de las actividades desarrolladas en los días anteriores. De ese trabajo nació el documento “The United World Community: One Family, One Common Home”(La Comunidad por un Mundo Unido, una familia, una casa común), que será el aporte de los participantes del Genfest 2024 al “Summit of the Future” de las Naciones Unidas del próximo septiembre. Según los jóvenes que presentaron el texto, éste no es un documento conclusivo, sino que quiere ser un “programa de vida y de trabajo” para las varias United World Communities, además de ser un testimonio para presentar al “Summit of the Future”.
“Con nuestras comunidades no queremos hacer pedidos, formular eslóganes o quejarnos frente a los líderes políticos”, dijeron los jóvenes. “En cambio, tratamos de dar un nombre a nuestros sueños comunes de un mundo unido. Sueños personales y comunitarios, que nos guiarán en las actividades que desarrollaremos en los próximos años”. Y concluyeron: “Esperemos que viviéndolas ‘juntos’ y paso a paso, se vuelvan signos de esperanza para otros”.
Concluyendo el Genfest 2024 intervinieron también Margaret Karram y Jesús Morán, Presidente y Copresidente del Movimiento de los Focolares. Jesús Morán afirmó que la experiencia del cuidado, a pesar de haber sido la más vivida en la historia de la humanidad, no es la que más ha sido objeto de reflexión.
Esa situación ha comenzado a cambiar, como lo ha demostrado el Genfest, en el que surgió el cuidado como una respuesta a la necesidad de dignidad humana. En este sentido, concluyó, es importante que los jóvenes sigan conectados a esta red global de comunidades generadoras. Margaret Karram, por su parte, dijo que había visto durante la experiencia del Genfest, que los jóvenes han dado un testimonio tangible de su fe y que ya están actuando para construir un mundo unido. Por lo que se refiere en particular a la Fase 3, hizo hincapié en la riqueza de esta experiencia para la creatividad, la impronta intergeneracional e intercultural y el hecho de que, a través de las communities, haya una posibilidad concreta de vivir la misma experiencia del Genfest en la propia vida cotidiana. Margaret Karram invitó a los jóvenes a sentirse protagonistas de estas comunidades, cuyo fundamento es la unidad: “Os ruego que no perdáis esta oportunidad única que estamos viviendo aquí: Dios nos ha visitado a cada uno de nosotros en su corazón y ahora nos llama a todos a ser protagonistas y portadores de unidad en los varios ámbitos en donde estamos involucrados”, concluyó.