Movimiento de los Focolares
1° de septiembre, inicia el “Tiempo de la Creación”

1° de septiembre, inicia el “Tiempo de la Creación”

Con motivo del XI Día Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebra el 1 de septiembre, el Papa León XIV escribió un mensaje titulado “Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas” (Is 2:4).

Es un texto para leer repetidamente y meditar, empezando por el título, que retoma una de las imágenes más famosas de la Biblia. Isaías imagina que el objeto construido para la guerra se transforma en una herramienta agrícola. Lo que antes se usaba para destruir se convierte en una herramienta para la producción de vida. Es una hermosa descripción de la paz. Y es relevante para los acontecimientos actuales. Hoy, persisten relaciones delicadas con conflictos armados que destruyen el medio ambiente y amenazan la vida de millones de personas.

El Papa León XIII recuerda la profunda conexión entre la paz, el cuidado de la creación y la dignidad humana, e invitar a destinar recursos a la vida y la sostenibilidad. “Pero hoy, frecuentemente somos testigos de lo contrario, mientras los esfuerzos se siguen centrado en la violencia y la guerra”, escribe el Pontífice. La guerra “deja una destrucción social y ecológica que perdura por generaciones. Más aún, la interacción entre el conflicto armado y degradación ambiental a menudo crea círculos viciosos que destruyen ecosistemas, contaminan recursos esenciales, como el aire y el agua, y merman la seguridad de los alimentos. Esto genera pobreza, desigualdad y nuevos conflictos sociales que pueden contribuir al surgimiento de conflictos futuros”.

La creación es la «naturaleza», ¡todo lo que nos rodea! Y el ser humano no es un mero observador, sino parte de ella. La esperanza de Isaías hoy se convierte en un llamado a “transformar el mal en vida”. Una conversión que no puede ignorar el retorno no solo al corazón, sino a quien lo sana: el Señor. Porque donde el individuo se renueva, se abren nuevas posibilidades.

“Lo que se ha sido utilizado para la destrucción puede ser redirigido hacia la vida: al cuidado de los pobres, al sustento alimentario de los hambrientos y al cuidado de la creación”, afirma el Papa. “Este es el camino de la auténtica conversión ecológica, donde los efectos de nuestro encuentro con Jesucristo se hacen evidentes en nuestra relación con el mundo que nos rodea. La paz entonces comienza en nuestro corazón y se proyecta hacia nuestras relaciones, nuestras comunidades y al mundo en su conjunto”.

LEE EL MENSAJE DEL PAPA

Cada año, el 1 de septiembre marca el inicio del Tiempo de la Creación, el camino ecuménico de oración y compromiso con el cuidado de nuestra Casa Común, que culmina el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís. Es un tiempo en el que la Iglesia, junto con otras comunidades cristianas, está invitada a renovar su compromiso con la Creación, guiada por la oración, la conversión y actos concretos de cuidado. El tema de este año, “Agua Viva”, analiza a Ezequiel 47:9 y 12 como una poderosa visión bíblica de esperanza y sanación ecológica. La imagen del agua viva que brota del santuario de Dios simboliza la sanación divina que regenera.

El Tiempo de la Creación es también una manifestación de gestos concretos. Y entre las numerosas iniciativas que nos llegan de diversas partes, destacamos dos de Latinoamérica: Brasil y Uruguay.

En Brasil, el proyecto Decarbonize está transformando las escuelas en espacios donde los jóvenes pueden aprender, comprender y abordar de manera concreta los desafíos ambientales de nuestro tiempo.

Estudiantes y docentes participan en un programa de formación sobre cambio climático, sostenibilidad y justicia ambiental, desarrollando no solo conocimientos, sino también la capacidad de participar y asumir responsabilidades en sus comunidades.

Esta experiencia surgió del programa internacional “Decarbonize” del Centro de Educación Global, desarrollado en colaboración con la Universidad de Alberta, Canadá. El programa se centra en el liderazgo juvenil, la justicia climática, la lucha contra el racismo ambiental y la participación política, en consonancia con la Agenda 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Carta de la Tierra y los derechos humanos.

Por lo tanto, los estudiantes no solo escuchan o estudian, sino que también investigan, comparten sus hallazgos y participan en la vida pública.

La experiencia cobró aún más sentido cuando los estudiantes tuvieron la oportunidad de participar en eventos institucionales como las conferencias de la COP, el Congreso Nacional Brasileño y las asambleas legislativas estatales.

De este modo, Decarbonize demuestra que educar sobre sostenibilidad también significa dar voz a los jóvenes, herramientas y confianza, para que puedan convertirse en ciudadanos activos y protagonistas en el cuidado de nuestra casa común.

En Uruguay, a pocos kilómetros de Montevideo, el Centro Mariápolis “El Pelícano” ofrece un enfoque práctico y atractivo para educar a la ecología integral. El centro, surgido de la experiencia del Movimiento de los Focolares, está rodeado de vegetación y ofrece a los niños un espacio donde la naturaleza se convierte en un lugar de aprendizaje y descubrimiento. A través de programas educativos al aire libre, los niños pueden conectar con el medio ambiente, observándolo, conociéndolo y aprendiendo a respetarlo.

En 2022, esta experiencia dio un paso más gracias al proyecto “El Pelícano: centro de recursos ecológicos para la educación infantil”, apoyado por el Seed Funding Programa de New Humanity.

La idea es transformar El Pelícano en un centro de recursos para la educación ambiental de niños pequeños. Talleres, caminatas por la naturaleza, un huerto orgánico y actividades de reciclaje se convierten en oportunidades de aprendizaje práctico. Un niño que cultiva un huerto, observa una planta, camina por el bosque o aprende a dar nueva vida a los desechos no solo adquiere conocimientos: construye una relación con la naturaleza.

Y la experiencia no se limita a los niños. A través de ellos, el proyecto también busca involucrar a las familias, para que lo vivido y aprendido se refleje en la vida cotidiana.

El Pelícano nos brinda así una valiosa experiencia: la ecología se puede enseñar desde la infancia mediante la belleza, la concreción y la participación, ayudando a las nuevas generaciones a sentirse parte de la casa común y responsables de su cuidado.

Lorenzo Russo

Foto: © Vatican Media; Facebook Centro Mariapoli «El Pelicano»

Evangelio vivido: mirar a los hermanos

Evangelio vivido: mirar a los hermanos

Ayer viví uno de esos momentos inolvidables con una de mis colaboradoras. Es una joven con un hijo discapacitado y un exmarido maltratador con quien actualmente está en litigio.

Es muy comprometida con su trabajo, por lo que pensé en darle una bonificación económica porque había completado muy bien una tarea que le encomendé. Aunque, dada su situación, a veces falta por el juicio con su exmarido o por problemas con su hijo, siempre está dispuesta a trabajar. Cuando le di la bonificación, rompió a llorar. Ese fin de semana le habían robado dinero de un cajero automático, y necesitaba este dinero para compensar la pérdida; además, era una cantidad mayor que la que había sufrido. Fue una oportunidad para hablarle de la Providencia, y entonces recordé lo que había oído en una reunión de Economía de Comunión: que “debemos anticiparnos a las necesidades de los demás”. También le di un adelanto de su sueldo, que ella, por modestia, no se atrevió a pedir. Solo somos administradores.

CK (Argentina) (de «Noticias de familia»)

Soy un sacerdote anciano que colabora en una parroquia de Milán, Italia.

También atiendo a personas necesitadas, solas, a quienes ayudo con las donaciones que recibo. Últimamente, la situación se ha complicado. Ya había reservado un albergue de verano para unos días de vacaciones y había apartado 140 € para imprevistos. Decidí, tras un momento de oración, darle la mitad a la persona necesitada y quedarme con el resto.

Esta mañana, después de misa, un anciano se me acercó y me dio un sobre con 150 €. Una vez más, no estuve solo en gestos solidarios.

PL (escribe desde Milán, Italia)

Hace algún tiempo, empecé a fijarme en esas personas que pocos notan y a las que nadie siquiera saluda. Un día, mientras corría para alcanzar el autobús, perdí mi billetera y volví a buscarla. Encontré a un barrendero que la había encontrado y estaba tratando de localizarme. Samuel se negó a aceptar ninguna compensación, y desde entonces nos hemos visto muchas veces para tomar un café.

Fátima es marroquí, musulmana y trabaja como limpiadora en un restaurante del barrio. Con el tiempo, me ha contado muchas cosas sobre su familia y su tierra natal. Hemos hablado de creencias, fe y respeto, y me demuestra su cariño cada vez que me ve, porque nadie se detiene a hablar con “la limpiadora”.

Chaouki es un chef tunecino que ha trabajado en Italia y Alemania. Habla varios idiomas y es una persona muy culta. Se hizo cargo de un restaurante llamado “Ciudadano del Mundo”: un verdadero programa de respeto y tolerancia. Le dije que compartía sus ideas y que me entusiasmaba sumar esfuerzos hacia un mundo mejor. Un día fui a desayunar con unas amigas, y su sorpresa fue similar a la mía al ver a personas de diferentes orígenes que piensan como él. Es maravilloso sentirse rodeado de gente de bien que no hace ruido.

LL (Majadahonda, Madrid) (de la Revista «Lar«)

a cargo de Carlos Mana
Foto: © Ivan S by Pixabay

Una amistad verdadera vale más que un riñón

Una amistad verdadera vale más que un riñón

Este vídeo forma parte de la serie On Point producido por Focolare Media. Esta serie web explora los puntos clave de la espiritualidad del Movimiento de los Focolares a través de reflexiones y experiencias de vida. Visita Focolare Media o su canal YouTube para acceder a más recursos de este tipo, disponibles con subtítulos y doblaje en varios idiomas.

Animados por el espíritu de la unidad

Animados por el espíritu de la unidad

El 25 de mayo de 2026, Margaret Karram y Roberto Almada, presidenta y copresidente del Movimiento de los Focolares, se reunieron con la comunidad de Trento (Italia), y subrayaron la importancia de vivir la unidad de una manera nueva y juntos, haciendo una verdadera conversión. Una oportunidad para permanecer anclados en el presente y mirar hacia al futuro.

Foto: © Pixabay

Desde Caracas (Venezuela): la solidaridad se hace tangible

Desde Caracas (Venezuela): la solidaridad se hace tangible

El miércoles 24 de junio de 2026, a las 6:04 de la tarde, Venezuela cambió su rostro en menos de un minuto. Dos terremotos, de magnitud 7.1 y 7.5, separados por apenas 39 segundos, sacudieron el centro-norte del país. El epicentro fue localizado cerca de Morón, en el estado de Carabobo, pero el impacto ha sido devastador, sobre todo en La Guaira, en Caracas y en las zonas limítrofes, en donde numerosos entre casas y edificios se derrumbaron. El balance de las víctimas, de los dispersos y de los heridos sigue subiendo mientras prosiguen las tareas de rescate. Equipos especializados provenientes de varios países están llegando para unirse a la búsqueda de los sobrevivientes, junto a las ayudas humanitarias y bienes de primera necesidad, en una respuesta internacional que crece hora tras hora.

Las réplicas no dan tregua; ya son más de 100. Algunas apenas se advierten, otras nos obligan a escapar de las casas continuamente. Vivimos en un estado de alerta constante. Dormimos poco. El cansancio pesa, pero también el miedo. A todo ello se suman las dificultades de una ciudad que trata de seguir funcionando. Las líneas telefónicas y la señal de internet funcionan en forma intermitente, la electricidad sufre continuas fluctuaciones y, en muchos edificios, la provisión de gas ha sido suspendida por precaución. Incluso las decisiones más simples requieren un gran esfuerzo: organizarse, concretar acciones, coordinar equipos o simplemente comunicarse con las personas queridas para saber si están bien. Todo se vuelve complicado cuando la tierra sigue recordándonos que aún no ha terminado de temblar.

Venezuela afronta este terremoto partiendo de una condición de vulnerabilidad. Muchos edificios se han construido sin criterios antisísmicos, que hoy son la norma en otras regiones, y algunos arrastran consigo años de desgaste y mantenimiento insuficiente. Esta emergencia se suma a una realidad socio-económica ya comprometida. Todo ello vuelve aún más complejo el proceso de respuesta.

Sin embargo, en medio de esta realidad tan frágil, estamos descubriendo también una fuerza inmensa que nace de la comunión.

Como Movimiento de los Focolares hemos abierto nuestras casas –los focolares, que afortunadamente no han sufrido daños estructurales– para acoger a los que han tenido que abandonar su vivienda. Algunas familias ya no pueden volver a sus casas, porque los edificios corren el riesgo de derrumbarse. Otras lo han perdido todo. Hemos ofrecido alojamiento, alimentos, ropa y todo lo que pueda aliviar las necesidades más urgentes e inmediatas.

Lamentablemente, el dolor ha tocado también a nuestra familia muy de cerca. Una voluntaria del Movimiento ha perdido a algunos familiares por el derrumbe de los edificios en donde vivían. Solo una sobrina se ha salvado y ya se ha recuperado tras su paso por el hospital. Como ellos, muchas familias esperan noticias entre los escombros; otras lloran a sus seres queridos y muchas siguen aferrándose a la esperanza de encontrar con vida a los que están dispersos.

La solidaridad forma parte de nuestra identidad y en estos días se hace tangible. Desde las primeras horas después del sismo se han multiplicado los viajes entre Caracas y La Guaira: se trata de autos privados, voluntarios, parroquias, organizaciones y vecinos que llevan agua, comida, medicamentos, ropa y artículos de primera necesidad. Enteras comunidades de otras regiones del país que nada más han advertido el terremoto se han organizado espontáneamente para equipar centros de recolección, distribución de las donaciones y preparar las ayudas que siguen llegando a las zonas más afectadas; a través de la Iglesia. Toda pequeña iniciativa, toda llamada telefónica, cada uno de los paquetes es preparado con cuidado, cada persona que ofrece su propio tiempo, teje una red de fraternidad que sostiene a quien más lo necesita.

Nos conmueve profundamente también la cantidad de personas, dentro y fuera de Venezuela, que desean ayudar. No hemos logrado aún responder a todos los mensajes que nos han llegado. Familiares, amigos, miembros del Movimiento y personas que quieren simplemente saber cómo estamos o preguntar cómo pueden colaborar. Estamos activando todas las sinergias posibles para que esta enorme generosidad encuentre canales concretos y llegue allí donde hay una necesidad mayor.

A todos ellos les queremos expresar un agradecimiento sincero. Gracias por las oraciones, por los mensajes de cercanía y por los gestos concretos de solidaridad que ya están actuando. En momentos como este experimentamos de una manera muy viva lo que Chiara Lubich nos ha dejado como horizonte: “Sean una familia”.

Tal vez el desafío más grande es vivir el momento presente. No anticipar el miedo al próximo temblor ni quedarse paralizados por la enormidad del dolor. Permanecer en el presente es, hoy más que nunca, el camino para descubrir lo que el Amor nos pide en cada momento.

Vivir el carisma de la unidad nos lleva, en este contexto, a dar una respuesta concreta: ser puentes en donde hay aislamiento, ofrecer fraternidad en donde el miedo divide y sembrar esperanza allí donde la incertidumbre parece imponerse.

Hay mucho camino por recorrer aún. La emergencia no ha terminado y la reconstrucción requerirá tiempo. Pero en el medio de tantas pérdidas somos también testigos de una humanidad que no se resigna, que se organiza, que comparte lo poco o lo mucho que tiene y que vuelve a recordarnos que cuando la tierra tiembla, el amor puede seguir siendo el terreno más sólido sobre el que reconstruir la esperanza.

La comunidad de los Focolares de Caracas
Fotos: © fotospublicas.com