Movimiento de los Focolares
Por una política de fraternidad

Por una política de fraternidad

«Los exhorto a cooperar cada vez más en el estudio de formas participativas que involucren a todos los ciudadanos… Sobre estas bases será posible edificar esa fraternidad universal que ya entre ustedes jóvenes se anuncia como signo de un tiempo nuevo».

© Vatican Media

Con estas palabras, el Papa León no alentó simplemente a cien jóvenes líderes políticos reunidos en Roma; “reconoció” su misión. Vio en ellos lo que muy a menudo a la política tradicional le cuesta ver: que el futuro nacerá de procesos inclusivos, no de contraposiciones. Nacerá de comunidades vivas, no de estructuras rígidas; de una fraternidad que no es un sentimiento ingenuo, sino una categoría política concreta.

El 31 de enero pasado eran cien, en la audiencia, de 36 países; en Roma para la semana conclusiva del primer año de la escuela política plurianual “One Humanity, One Planet” (una humanidad, un planeta). Siete días que han confirmado en ellos que la fraternidad no es un ideal. Es un método ya, un estilo, una práctica cotidiana. Provenían de un recorrido de trabajo online en 16 comunidades de aprendizaje, se encontraron para un hackathon político – literalmente un maratón creativo y colaborativo– dedicado a lo que hoy hiere más el tejido social global: corrupción, desigualdades, violencia difundida, transición digital sin ética, emergencia ecológica, participación cívica en decadencia. El programa, promovido por el Movimiento Político por la Unidad y por la ONG New Humanity con la Pontificia Comisión para América Latina, que apuntaba a devolver a los jóvenes un rol activo en los procesos decisionales, desde lo local hasta lo global.

El Santo Padre ofreció una visión tan exigente como liberadora. Les pidió a los jóvenes que miraran al mundo a través de la lente de la escucha y de la colaboración entre culturas y credos diferentes; que buscaran la paz no como concepto abstracto, sino como opción cotidiana en los lugares en donde viven, estudian y trabajan. Les dijo que construyeran políticas capaces de involucrar a todos los ciudadanos, hombres y mujeres, en las instituciones. Recordó que la paz es un don, una alianza y una promesa al mismo tiempo, y que ninguna sociedad se podrá llamar justa si sigue excluyendo a los débiles, ignorando a los pobres, si sigue siendo indiferente a los refugiados y a las víctimas de la violencia.

Algunas ponencias durante el Hackathon – © Agenzia WARFREESERVICE (3)

La presidenta de los Focolares, Margaret Karram, cuando se vio con ellos, les habló de una cultura política nueva, fundada en la fraternidad, siguiendo la línea de lo que Chiara Lubich había dicho, la fundadora de los Focolares. Los alentó a “vivir” un liderazgo que ponga en el centro el nosotros, que genera confianza, que busca convergencia en la diversidad. No es un método para pocos, sino un enfoque exportable a todas partes, a los partidos, a los movimientos sociales, a la sociedad civil.

Los testimonios de los participantes lo confirman con fuerza. Cristian, de Argentina, cuenta: “Es la experiencia de fraternidad universal más importantes de mi vida… cada uno de nosotros, con su idioma, con sus danzas y su carisma, ha creado la sinfonía de una armonía global”. Para Joanna, polaca residente en Italia, la experiencia ha sido “un estímulo al compromiso concreto”, alimentado por talleres, buenas prácticas y encuentros con parlamentarios italianos y coreanos. Zé Gustavo, de Brasil, habla de una “experiencia intensa y provocadora”, capaz de volver a encender una esperanza adulta, lúcida, nacida no de la ingenuidad, sino de las cicatrices de la política vivida. Y Uziel, de México, lo resume todo en una frase simple y verdadera: “Esta es la verdadera globalidad”.

Los jóvenes participantes en distintos momentos – © Agenzia WARFREESERVICE (3)

Ahora la escuela entra en su segunda fase, involucrando a 600 jóvenes de los cinco continentes para continuar compartiendo visiones, instrumentos y acciones de impacto real.

Roma, durante una semana, ha sido un laboratorio vivo de lo que la política podría volver a ser: un lugar generador. Una palestra de fraternidad. Un espacio en el que las diferencias dejan de ser muros y se vuelven la materia prima del futuro. Un testimonio, concreto y visible, que otra política no solo es posible, sino que ya ha empezado.

Stefania Tanesini

Foto de portada: © Joaquín Masera – CSC Audiovisivi

En Argentina: prepararse para votar a los 16 años

En Argentina: prepararse para votar a los 16 años

El domingo 27 de octubre se vota en toda Argentina y por primera vez son admitidos al voto los adolescentes a partir de los 16 años. Los Chicos por un mundo unido de la Ciudad de Buenos Aires quisieron prepararse para este paso fundamental en el ejercicio de ciudadanía. Para ello invitaron a candidatos de distintos partidos políticos. Respondieron tres: María Eugenia Estenssoro (UNEN), Laura Alonso (PRO) y Liliana Piani (Frente Progresista Cívico y Social). La cita fue el sábado 19 de octubre en un lugar emblemático de la ciudad: la “Manzana de Las Luces”, precisamente en la Sala de Representantes construida en 1821, cuando comenzaba a forjarse la Argentina.

El encuentro fue moderado por cuatro de los chicos que pidieron a las candidatas que contaran su historia personal y el por qué del compromiso político. En un clima de confianza e intimidad, las candidatas se animaron a compartir su trayectoria, algo poco común en encuentros políticos tradicionales.

En un segundo momento, las políticas, presentaron sus respectivos partidos políticos y explicaron por qué formaban parte de los mismos. Las tres coincidieron en la necesidad de que en la política argentina existiera una alternativa al bipartidismo que se afirmó en las últimas décadas del siglo pasado. Casualmente, los partidos que ellas representan surgieron luego del estallido social de diciembre del 2001.

Finalmente, los chicos plantearon a las candidatas su agenda de temas y las invitaron a exponer sus propuestas con respecto a los mismos. Los chicos habían trabajado previamente en la elección de temas y la generación de las preguntas. Los argumentos elegidos fueron Seguridad, Medio Ambiente y Educación. Las preguntas, planteadas desde la perspectiva de los jóvenes, de acuerdo a sus propias vivencias, y el diálogo que fue surgiendo, estuvo regido por el espíritu de fraternidad: escuchar sin prejuicios, estar dispuestos a aprender del otro y -la regla de oro- «hacer al otro lo que quisieras que te hagan a ti». De ese modo las candidatas pudieron plantear sus diferencias de manera respetuosa y casi no hubo interrupciones durante las exposiciones.

A lo largo del encuentro, las candidatas resaltaron la importancia de que los jóvenes se involucraran en política y que se generaran espacios de diálogo como ese. Coincidieron en que si bien la política requiere sacrificio, también da muchas satisfacciones al constituirse como vehículo para construir un país más justo. «Mi deseo es que los jóvenes no nos acompañen, sino que nos reemplacen«, señaló Liliana Piani. María Eugenia Estenssoro les dijo que no debían acostumbrarse a la pobreza que hoy parece estructural, porque en el pasado no era así. Laura Alonso, por su parte, dijo que «la política ha sido generosa conmigo«.