Movimiento de los Focolares

Un lugar para Jesús en Navidad

Dic 19, 2017

««Se acerca Navidad y las calles de la ciudad se llenan de luces. Este mundo rico se ha “adueñado” de la Navidad y ¡ha desalojado a Jesús!». Estas palabras de Chiara Lubich toman vida y cada año se repite una iniciativa de los niños del Movimiento de los Focolares.

  Volver a traer a Jesús al corazón de la Navidad no es una paradoja. En este período, especialmente en los países ricos, el consumismo y un cierto sentimentalismo ofuscan, e inclusive excluyen el centro que es el nacimiento de Jesús. También hace dos mil años no fue muy diferente: mientras viajaban hacia Belén, José y María no encontraban alojamiento, afortunadamente encontraron un refugio donde pudo nacer el Niño.  “Han desalojado a Jesús” repiten los gen 4, los niños del Movimiento de los Focolares, de todo el mundo. «Que por lo menos en nuestras casas ¡se grite Quién nació! Hagan que Jesús nazca en medio de ustedes con su amor», fue la invitación de Chiara Lubich. De aquí en 1996 nació una idea que se retoma cada año; realizar pequeñas estatuitas de yeso que representen al Niño y ofrecerlas por la calle o en las plazas a las personas apuradas que tal vez no saben, o no recuerdan, que Navidad es antes que nada la fiesta de Jesús. «Digámosle a ellas: ¿quieres llevarlo a tu casa? Alguna responde que no, algún otra pasa y ni siquiera se detiene. Pero otros se detienen y nosotros les damos estas estatuitas, o los pesebres que preparamos. En las plazas de las grandes ciudades, en los centros comerciales, en las casas de descanso para los ancianos, llamamos la atención con nuestros “puntos de venta”, o con las fiestas que organizamos para los niños. Es como una onda de felicidad que involucra a todos y lleva al verdadero festejado, al centro de la Navidad». Para donar Jesús a los demás, tratamos antes de conocerlo mejor. En la ciudadela “Pace”, de los Focolares, cerca de Tagaytay, en Filipinas, se realizó, para los gen 4, un encuentro de dos días. Al final todos los participantes le mandaron a Jesús una cartita. Sam escribe: «Jesús es mi héroe. Cuando tengo miedo, me protege. Cuando soy bueno, soy como Él». Kenneth: «Te pido que mi familia no se divida». Gioia escribe que aprendió a amar a todos, «también a los enemigos, en primer lugar, compartiendo los sufrimientos y las alegrías de los demás». Y Abril agrega: «Gracias porque me diste a mis padres y una buena hermana». En varias partes del mundo, desafían el frío o las dificultades o la indiferencia con una sonrisa que desarma y con el candor típico de su edad, los gen 4 abren una ventana inédita sobre la Navidad, otorgándole su verdadero significado. De América Central, donde se siente mucho la Navidad, incluso bajo el aspecto religioso, por ejemplo, con la tradición de las “Posadas”, que recuerda la difícil búsqueda de un alojamiento para María y José, los gen 4 de El Salvador  y de República Dominicana, también escribieron. Walter Francisco, de 8 años, se comprometió con los otros gen 4. «Ofrecí nuestros Jesús a todos los que nos pasaban cerca y ¡fue una experiencia muy hermosa!» Adriana y Juan Pablo son dos hermanos de 9 y 6 años. «Primero fuimos a una casa para niños huérfanos y compartimos con ellos la comida. Después fuimos a ofrecer nuestros Jesús Niño, y lo recaudado lo donamos a los pobres». La comunidad de Santa Tecla para la ocasión realizó una colecta de comida y juguetes. «Los llevamos también a los niños que li

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