Movimiento de los Focolares

Un refugiado rechazado e ignorado

Dic 11, 2016

Para los cristianos es tiempo de adviento, de espera, de nuevas esperanzas, de nueva vida. Les proponemos algunos pensamientos de Igino Giordani que nos preparan para la Navidad.

rubens-2Para los antiguos, Cristo quería decir rey. Pero Cristo fue un rey que no encajaba en el esquema aceptado, porque nació en un establo de una hija de campesinos, entre ganado y pastores. Allí donde los demás soberanos procedían desde lo alto, descendiendo de  tronos y alcobas, para dominar, él vino desde abajo – desde el  último estrato, para servir; por debajo de todos para ser el siervo universal. E hizo que su realeza consistiera precisamente en  este servicio. Todo es sencillo y encantador, como un idilio, en este nacimiento de un niño en el corazón de la noche ventosa – en el corazón de la noche de los tiempos -; y todo es al mismo tiempo trágico y revolucionario, porque este nacimiento es preludio de un patíbulo. Este hijo de rey, este hijo de Dios, aparece entre criaturas humildes, en un refugio precario, tal como un refugiado rechazado por la gente adinerada e ignorado por aquella miserable; y desde la nada pone en marcha la revolución. Cuando apareció el Salvador, una gran luz iluminó la noche. La noche permanece, pero permanece también la luz, y en el cristianismo siempre es Navidad. Y Navidad trae la alegría entre las lágrimas, incluso hoy. Desde que Dios descendió entre nosotros, nosotros subimos hasta Dios; Él se humaniza y nosotros nos divinizamos; el punto de encuentro es Su corazón. Jesús nació en un establo, para demostrarnos que puede nacer también en nuestro corazón, que a veces es una habitación igualmente sórdida Y cuando nace en nuestro corazón, así como por encima de la gruta se elevaron los ángeles a cantar, resplandece en la noche la luna y en la tierra llueve la paz. Es así que, de cierta forma, el Verbo – la razón –  se encarna hoy entre nosotros, y puede transformar un establo en un vestíbulo de Paraíso. Igino Giordani  Le Feste  S.E.I. (1954)  pp. 36-42  

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Suscríbete a la Newsletter

Pensamiento del día

Artículos relacionados

Evangelio Vivido: “Quédate con nosotros, porque anochece” (Lc 24,29)

Evangelio Vivido: “Quédate con nosotros, porque anochece” (Lc 24,29)

¿Cómo podemos reconocer la presencia de Jesús cuando la noche, la injusticia y la desigualdad nos envuelven? ¿Cuándo las dificultades y el sufrimiento parecen oscurecer toda esperanza? El camino a Emaús se convierte en un símbolo de cada uno de nosotros, de nuestro camino de fe, de nuestro profundo deseo de redescubrir a Cristo en nuestras decisiones cotidianas; un encuentro que nos lleva a la alegría y al testimonio compartido. Es la conmovedora invitación que todos podemos hacerle, para que, una vez encontrado, permanezca con nosotros y entre nosotros.

Pascua: el fundamento de la Gran Esperanza

Pascua: el fundamento de la Gran Esperanza

Esta reflexión acerca de las razones y los orígenes pascuales de la esperanza cristiana, que “se atreve” a hablar aún a los hombres de hoy, nos la ofrece Declan J. O’Byrne, teólogo y rector del Instituto Universitario Sophia.

Ojos de Pascua

Ojos de Pascua

Klaus Hemmerle (1929-1994), obispo de Aachen (en Aquisgrán, Alemania), teólogo y filósofo, gracias a su especial característica, dio un aporte importante a la profundización doctrinal del carisma de la unidad. Con estas palabras, nos introduce en el misterio de la Pascua y de la Resurrección de Cristo, invitándonos a sumergirnos plenamente en este momento y a adoptar una nueva perspectiva.