El Movimiento de los Focolares, está presente en todo el mundo, tiene la fisionomía de una familia grande y variada. Nace en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, como una corriente de renovación espiritual y social.

“Un pueblo nacido del Evangelio”, así lo define la fundadora, Chiara Lubich (1920-2008), quien fue una persona carismática y una figura de referencia del siglo XX.

El objetivo: cooperar en la construcción de un mundo más unido, empujados por la oración de Jesús al Padre “Que todos sean una sola cosa” (Jn. 17, 21), en el respeto y la valoración de la diversidad. Privilegia el diálogo como método, y el compromiso constante de construir puentes y relaciones de fraternidad entre individuos, pueblos y ámbitos culturales.

A los Focolares pertenecen personas de todas las edades, vocaciones, religiones, convicciones y culturas.