Espiritualidad de la Unidad: Jesús Abandonado

Ave Cerquetti, ‘Crocifissione’ – Lienz (Austria) 1975

Ave Cerquetti, ‘Crocifissione’ – Lienz (Austria) 1975
El aluvión que se ha abatido varias veces sobre Italia, en particular en las regiones de Liguria y Toscana, ha causado muertos, heridos e importantes daños. Pueblos enteros aislados días y días: aún la situación es crítica. El Consorcio Tassano, empresa de Economía de Comunión ha salido al campo, empresarios y trabajadores juntos, para unirse a la ola de solidaridad y a los grandes esfuerzos para reducir los daños. Nos cuenta, en directo, Maurizio Cantamessa, presidente del Consorcio Tassano Colocación de Empleo, que tiene varias estructuras en las zonas dañadas. «Tres estructuras han sido dañadas de distinta manera: dos han quedado aisladas completamente y por tanto, se puede imaginar lo que esto ha comportado para los suministros, los cambios de turno del personal: solo por decir que el presidente del Grupo Tassano, Giacomo Linaro, cuando le llamé el viernes por la mañana estaba pelando patatas para la comida de los que se hospedan allí, porque él mismo había quedado aislado en la estructura. En Brugnato, sin embargo, en la casa con 133 personas ancianas ha entrado el agua a un metro de altura y por tanto, apenas fue posible desalojamos en masa.
«Hemos encontrado fango por todas partes, hemos tenido que sacarlo con palas: nos hemos encontrado en una situación casi surrealista, en un pueblo donde había fango por todos sitios y gente caminando en medio. Desde Sestri Levante hemos ido una veintena de personas y en la estructura encontramos a otras cincuenta personas de protección civil trabajando. Por el pueblo había otros grupos de trabajo en los lugares más diversos, con toda la gente que interactuaba y se asistía a escenas inusuales. «Cuando suceden estos cataclismo nos encontramos en una sociedad transformada: la gente se mueve con una predisposición de ayuda y todo es distinto. He visto un coche en medio de la calle cortar el paso y gente que bajaba a la calle para ayudar al conductor a moverla; o un pequeño accidente entre coches en el que uno de los conductores asumía la culpa de lo sucedido. Parece una sociedad invertida. Cierto, no nos deseamos aluviones, pero constatamos que a veces desgracias como esta sacan de las personas lo mejor. «Hemos trabajado al máximo sábado y domingo para lograr llevar a las habitaciones a la gente que se hospeda allí, porque temporáneamente habían sido transferidos a otros lugares, con varias molestias. Esto no quiere decir que las cosas están bien pero se va adelante» A cargo de Antonella Ferrucci Lee todo: http://www.edc-online.org/it/home/eventi-italia/2026-quando-i-disastri-tirano-fuori-il-meglio-che-ce-in-noi.html
Jesús, resucitando de la muerte, apareció a las mujeres, venidas al sepulcro y les dijo: «No teman, vayan y anuncien a mis hermanos…». En el momento conclusivo, les dio a los discípulos el nombre de hermanos. Así como se presentó entonces, se presenta todavía ahora, como hermano: el primogénito. Resucitando había vencido la muerte y recuperado la fraternidad. Había venido a la tierra para restablecer la paternidad del Padre; había bajado al infierno para vencer al enemigo de los hombres; ahora declaraba la reconstruida fraternidad de los hijos, de la familia de Dios.
El mundo de hoy está dominado por el temor y por el egoísmo. Y ¿cuál es el resultado? (…) La humanidad sufre porque entre pueblo y pueblo, clase y clase, individuo e individuo, la vida no circula, o circula sin rumbo: y vida son las riquezas y la religión, la ciencia y la técnica, la filosofía y el arte… Pero a su vez filosofía y arte y técnica y ciencia y bienes económicos no circulan si el amor no les da el impulso, no abre de par en par los caminos y no supera las divisiones. La religión misma ha de ser liberada, redimida, a cada momento, de las incrustaciones, limitaciones y fracturas causadas por las culpas de los redimidos.
La circulación de los bienes no ocurre cuando y como debería ocurrir, porque los hombres ya no se reconocen hermanos, es decir, no se aman.
El hombre que nos molesta en el tranvía: que pasa desdeñoso o distraído o enigmático a nuestro lado, por la acera; ese hombre que explotamos en la oficina y en el campo o en el banquillo de la justicia o de la moneda, no lo vemos como a un hermano. El hombre que rechazamos, porque es de otra clase o de otro credo, no lo consideramos hijo de nuestro Padre: al máximo parecerá hijo ilegítimo, digno de lástima. El hombre al que le disparamos en la guerra o que nos dispara, no nos parece hermano: lo consideramos un artefacto homicida. La criatura, que traficamos para nuestra lujuria, no vive como nuestra hermana: es carne en venta, y vale menos que el dinero con que se paga. Desde esta perspectiva, la sociedad se parece a un leprosario, o una segregación celular.
Toda división, toda discordia es una barrera para el amor: y el amor es Dios, y Dios es la vida. Y si no pasa la vida, se estanca la muerte.
(…) Si Dios fuese exclusivamente Fuerza, Honor, Temor, se habría quedado solo; no habría generado un Hijo, ni suscitado una creación. Se habría encerrado en sí mismo, no se abría abierto. Pero el amor es trinitario: es un círculo: Padre, Hijo, Espíritu Santo. (…) La Trinidad es Tres y es Uno: Tres que se aman forman el Uno; Uno que se distingue en Tres para amar. Infinito juego de amor. A imagen y semejanza de la Trinidad, también las criaturas racionales descubren en el amor un impulso para generar otra vida. (…) El amor es la expresión de Dios hacia la creación: y es el regreso del Yo a Dios mediante el hermano.
[…] Este movimiento es circular: un partir de la fuente y un regresar a la desembocadura.
Se va a Dios si está el Hermano, se va al Hermano si está Dios: yo estoy si está Dios y si está el Hermano: sin ellos no tendría razón de ser, desde el momento que mi razón de ser es amar.
[…] Cristo volvió a poner en circulación todos los tesoros de la vida, en el cauce del amor, mediante el cual se transmite el calor, la luz, la inteligencia, para volvernos a abrir el camino que lleva a la unidad, donde está Dios.
Esto lo obtuvo viniendo entre nosotros, habitando entre nosotros, haciéndose de los nuestros, hasta que murió para redimirnos. La Redención, así como nos ha liberado de las divisiones, nos ha reunido con Dios. Cristo ha vuelto a poner a Dios en nosotros. Por ello nos mandó que nos amaramos: que donde está el amor, allí está Dios «Dios es amor: y quien está en el amor, está en Dios y Dios en él» (l Jn. 4, 16).
Il Fratello, Città Nuova, 2011, pp.29-30, 34, 36, 37-38.
A media hora en carro del aeropuerto de Eindhoven se encuentra la ciudadela del Movimiento de los Focolares en Holanda: Marienkroon (Maria cononada). Falta poco para la llegada y los autos que llevan a Marìa Voce, Giancarlo Faletti, se ven literalmente rodeados por una nube de bicicletas decoradas con globos y pequeñas luces, que tocan sus campanas. Acompañados por este cortejo, llegan delante del arco de la entrada mientras que cae la noche. El pesado portón está cerrado, es María Voce (Emmaus) quien lo abre, con una gran llave. Más allá del portón está un enorme prado verde, rodeado por las construcciones del ex monasterio cistercense que fue reestructurado en gran parte hace diez años, para adaptarlo a las exigencias de un moderno centro de cultura y espiritualidad. Mientras suena la tromba, la bandera del Movimiento con la estrella dorada de cuatro puntas sobre un fondo azul, es izada. Un momento sencillo, y lleno de significado. Cada uno de los habitantes de la ciudadela quiere darle la bienvenida personalmente a la presidente y al co-presidente.
Se prosigue con la visita del complejo que a menudo acoge a estudiantes y asociaciones que quieren conocer sus características y estilo de vida. Los eventos culturales que se realizan regularmente son muy apreciados por los habitantes de zona; cada año aquí tiene lugar, entre otras cosas, la feria del libro, una semana de vacaciones para muchachos de los alrededores, una subasta de plantas, además de realizar los más diversos encuentros de espiritualidad. También hay una torre, un laguito, dos establos, una capillita y un pequeño cementerio que, además de los padres que nos han precedido, acoge también a los primeros cuatro habitantes de la ciudadela que fueron al cielo. Situada en el centro de Holanda Marienkroon atrae a personas de todo tipo: jóvenes y adultos, cristianos y personas de otras religiones o sin una referencia religiosa. Después de una búsqueda que duró más de 10 años, en el 2000 el Movimiento le compró a los padres cirtercenses el terreno y las construcciones, por el valor simbólico de un euro. Dos de los padres viven todavía aquí, junto al cardenal Simonis: son tres amigos del Movimiento. En los próximos años están previstas muchas otras obras de remodelación de la ciudadela, para que sea cada vez más funcional y responda a la profecía de Chiara Lubich quien, en una visita suya a Holanda en 1982, decía: “Primero que nada tenemos que hacer ver la vida de una comunidad, el lugar donde se trata de vivir el Evangelio. Esto atrae y después la evangelización resulta espontánea”. Del enviado Giulio Meazzini