14 Dic 2011 | Senza categoria
La Navidad es considerada por la mayoría como una gran fiesta entre tantas, más suntuosa que sagrada, por ende es bueno volver a algunos de los aspectos más auténticos de este evento. Hay un contraste abismal entre el nacimiento de un potente de la tierra, como lo soñaba y realizaba el mundo antiguo, y el nacimiento oscuro e ignorado de Jesús; un contraste que ya de por sí caracteriza su infinita originalidad, inesperada, un Cristo – rey, que nace de una pobre mujer, en un establo, en el frío y la desnudez. No resulta que sea realmente un Dios. Un inicio de una revolución así no prevé el aspecto de la soberbia: sino de la humildad, para llevar al cielo a los hijos de Dios, empezando por quienes comían y dormían al descubierto: los esclavos, los desempleados, los forasteros: la plebe. Con ese infante nació la libertad y el amor. Este es el inmenso descubrimiento. El amor universal que Él nos enseñó apunta a hacer desaparecer un sistema de convivencia formado en gran parte por la prepotencia política, el abuso de la autoridad, la usura ociosa, el desprecio del trabajo, la degradación de la mujer, la envidia corrosiva, base sobre la cual se implanta el régimen sobre millones de esclavos, es decir seres sin derechos, auténticos vivientes muertos. Lógicamente para las personas inscritas en este sistema este anuncio es una locura: cosa de galera y de patíbulo. Él lo sabe: “Serán odiados por todas las naciones por causa de mi nombre”. Bienaventurados los pobres que se vuelven pobres para ayudar a los miserables. “Bienaventurados ustedes que ahora tienen hambre… pero ¡ay de ustedes ricos!”. Imagínense la furia, el escándalo de estos, para quienes el dinero era el sumo bien y signo de la bendición de Dios, ellos que asesinaban y asesinaban para adquirir hectáreas y hectáreas, y desencadenaban desórdenes demagógicos y terminaban enfermos del hígado o con infarto con tal de aumentar el capital. “Amen a sus enemigos, hagan el bien a quien los odia… A quien te pega en la mejilla, preséntale la otra… Da a quien te exige y a quien te pide de lo tuyo no le pidas que te lo devuelva… Fue dicho por los antiguos: no matarás: quien mate será llevado a juicio. Pero yo les digo que todo aquél que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal…”. La máxima parecía y parece perjudicial para el honor de los soldados y de las industrias bélicas; porque no odiarse con el hermano equivale a ponerle fin a las luchas, las facciones, la violencia. Dicha máxima haría de la sociedad -¡pobres nosotros!- una cohabitación pacífica. La vida, en paz, consentiría hacer de cada día una Navidad. Y esta es la revolución de Cristo: hacernos renacer continuamente contra la maldición de la muerte. Por lo tanto el máximo mandamiento –Él lo dijo- es amar al hombre; que es amar a Dios. Amar al otro hasta dar la vida por él y no odiarlo hasta matarlo. Esto, en síntesis, es el significado de la Navidad nueva de la humanidad, establecida para permitirle remontarse a la divinidad. Revisión del pasado, fin de las guerras, de las pasiones indecentes, de la avaricia; inicio del amor universal, que hace “de todos uno”, y no admite divisiones de casta, clase, política… con su vida y con su muerte, Jesús predica y enseña la vida. Pero los malos no quieren la vida: quieren la muerte. Y por ello han trabajado con intensidad concorde, hoy con las armas atómicas, la intoxicación ecológica, la anarquía en la distribución del petróleo y de los víveres, preparan el fin de la humanidad. Muchos se ilusionan divirtiéndose con mitologías. Aman la paz, pero intentan tratados bélicos; buscan la igualdad económica, y con el odio de clases alimentan las diferencias; desencadenan desórdenes y huelgas no necesarios con los que dañan a la gente común, suscitando en estos años, como en 1920-22, el deseo de un régimen presuntamente “fuerte” creyendo que con esto se pueda vivir tranquilos. Una incoherencia, la Navidad se celebra con el panettone, si ayuda a suscitar el amor; pero se celebra sobre todo con la reconciliación, que pone fin a las enfermedades del espíritu y da más salud. Se celebra con la gratitud al Señor y a María, que sufrieron para enseñarnos y ayudarnos a poner fin a nuestro sufrimiento. en: «Città Nuova», 1974, n.24.
13 Dic 2011 | Focolare Worldwide
Dos semanas de conferencia de la ONU sobre el cambio climático. ¿cuál es el balance?
En Durban se alcanzó a última hora un acuerdo modesto: la conferencia duró un día más de lo esperado y no produjo un nuevo convenio vinculante, posponiendo su redacción para el año 2015 y su entrada en vigor sólo para el 2020. Este resultado confirma la tendencia general de las negociaciones internacionales sobre el clima: un punto muerto. Estamos asistiendo, en una escala global, a una escena típica de una pelea entre hermanos: todos se preguntan quién debe dar el primer paso para resolverla. El Protocolo de Kyoto, para reducir los gases de efecto invernadero, que se extendió hasta el año 2015, es insuficiente, no sólo porque ofrece objetivos limitados, sino porque los países que son altos productores de contaminantes no adhieren a él. Algunos grandes contaminadores «tradicionales» quisieran que fueran los llamados países emergentes los que redujeran las emisiones contaminantes. A pesar de todo sigo siendo optimista: creo que la humanidad va a encontrar una solución. Algunos países ya han comprendido la importancia estratégica de la energía renovable. En este contexto, la Unión Europea se sitúa de manera positiva, con el plan «20 20 20» (para el año 2020 reducción de gases de efecto invernadero del 20%, del consumo de energía en un 20% y del 20% de nuestras necesidades energéticas a través del uso de energías renovables). ¿Existe el riesgo de que estas decisiones afecten a los países en desarrollo? El riesgo existe. De hecho, algunos, con razón, apoyan la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero también poniéndose de parte de los países emergentes, donde la mayoría de la población sigue sin electricidad y agua. Se debería apoyar el desarrollo de la energía limpia y nos preguntamos: ¿por qué los países ricos no ceden sus patentes? ¿Por qué la exportación de industrias contaminantes? Entre los que apoyan esta posición está también la Iglesia Católica. En Durban estuvieron presentes negociadores de 190 países que están en busca de importantes acuerdos entre los Estados. Y en el nivel micro, ¿hay algo que podamos hacer? Sí, por supuesto. El compromiso a nivel personal, las opciones de consumo y de voto, un estilo más sobrio de vida, son todas acciones importantes. Además EcoOne intenta elaborar una reflexión sobre una nueva relación entre la persona y la naturaleza… ¿Puede explicar mejor? ¿Cuáles son las propuestas de EcoOne para un estilo de vida más sustentable? La propuesta de EcoOne tiene sus raíces en el pensamiento de Chiara Lubich. ¿Qué es lo que Chiara nos ha enseñado? No tanto las más modernas técnicas para ahorrar energía, sino a poseer una mirada en la naturaleza que es nueva. Ella nos hizo apreciar la presencia de Dios debajo de las cosas. Ella nos hizo comprender la fraternidad universal, lo cual significa la fraternidad con otros pueblos en nuestra generación y entre las generaciones, para responder a las preguntas «¿Qué planeta que dejaremos a nuestros hijos? ¿Qué aire respiraremos? «.
En esta reflexión sobre la relación renovada entre el hombre y la naturaleza, encontramos la superación de un antropocentrismo excesivo, es decir la del hombre como dominador absoluto que destruye la naturaleza con el fin de ganar dinero, sino también la de considerar la naturaleza como centro de todo, hasta el punto de considerar a la persona humana como una «perturbación» del cosmos. Nosotros creemos que la respuesta se encuentra más bien en el don de sí mismo, en la persona que vive el don de sí mismo con sus semejantes y con la naturaleza, de la que se siente no el dueño sino el administrador y el custodio, porque Dios se la ha confiado. Luca Fiorani, investigador de ENEA y profesor de Ecología y Educación Ambiental de la LUMSA, es el coordinador internacional de «EcoOne«, una iniciativa cultural promovida y apoyada por profesores, investigadores y profesionales que trabajan en el campo de la ciencia del medio ambiente, unidos por el deseo de enriquecer sus conocimientos científicos con una lectura humanista y sapiencial de los problemas ambientales. En 2010 publicó por Ciudad Nueva, junto con Antonello Pasini, «El planeta que quema, comprender el debate sobre los cambios climáticos».
12 Dic 2011 | Focolare Worldwide
Lonavla es una localidad famosa por su clima agradable, situada en el altiplano del Deccan, a dos horas en coche de Mumbai. Los 60 estudiosos se reunieron allí para sostener el IV Simposio hindú-cristiano, una iniciativa que tuvo lugar la primera vez en el 2002 en Castelgandolfo (Roma), el año siguiente de la visita de Chiara Lubich a la India y de sus encuentros en el ámbito académico y gandhiano en la inmensa nación asiática. Fue absolutamente un estreno. El Movimiento de los focolares ya en aquel momento era activo desde algunas décadas en el campo interreligioso y teológico, pero nunca había enfrentado el aspecto académico y teológico con fieles de distintas religiones y tradiciones. Desde el 2002 se han subseguido varias iniciativas académicas con budistas, judíos y musulmanes; en Roma y en otros lugares del mundo. El descubrimiento y la valorización del ambiente académico en el sector del diálogo entre fieles de distintas creencias, aun cuando no tenga que volverse ni prioritario ni exclusivo, está adquiriendo cada vez más un papel central para un verdadero conocimiento de la espiritualidad, de la ritualidad y de la ética del otro. El titulo del evento – Leer, interpretar y vivir las Escrituras para realizar la paz y la fraternidad universal – ofrece propuestas vitales, las cuales tendrán que ser profundizadas también intelectualmente. Entre los cristianos, además de los representantes del Movimiento de los focolares de la India, participan los miembros de la Escuela Abba – el centro de estudios – y del Centro del Diálogo interreligioso de los Focolares. De parte hindú, un grupo de gandhianos comprometidos en una línea social y práctica, como también profesores de distintas y prestigiosas universidades.
11 Dic 2011 | Sin categorizar
Todo comienza después de la Navidad de 1980, cuando Chiara Lubich visitando el centro de una importante ciudad, queda desconcertada por los llamativos escaparates, “llenos de gnomos, papás Noel y pequeñas hadas”. Pero, ¿dónde ha quedado Jesús? El verdadero homenajeado está totalmente ausente, sustituido en los escaparates por miles de luces de colores, trineos y costosos regalos. Chiara escribe: “Han desalojado a Jesús”: “Pero en mi corazón brota la incredulidad y, después, casi la rebelión. ¡Este mundo rico se ha adueñado de la Navidad y de todo su entorno, y ha desalojado a Jesús!”.
Las y los Gen 4 – los niños del Movimiento de los focolares – responden a la invitación de Chiara. Cada año, centenares de Gen4 en ciudades de todo el mundo, juntos a sus amigos, preparan unas estatuitas de yeso del Niño Jesús, que luego ofrecen por doquier. En las plazas, en las escuelas, en los mercados, para encontrarles una casa y calentar el corazón de muchos, en el día en el cual Él viene en medio nuestro.
Muchas las experiencias…
En Córdoba, en Argentina, el papà de una Gen 4, que pertenece a la Renovación del Espíritu, quedó impactado por el texto de Chiara Lubich sobre “Han desalojado a Jesús”, afirmando: “Esta mujer tuvo una gran inspiración y nosotros no debemos dejar escapar la oportunidad de dar a Jesús, de esto necesita hoy la sociedad”. Enseguida comenzó a trabajar en su Parroquia, para involucrar en la acción “Navidad Solidaria” a más personas. Así, distintos grupos de la Renovación del Espíritu prepararon 150 Niño Jesús, el grupo de los Scouts 300 más, la Escuela Católica otros 300 y las y los gen4, ayudados por muchas otras personas, prepararon unos 450. En total se ofrecieron 1200 Niño Jesús.
En Scafati, cerca de Nápoles, las Gen4 escribieron una carta al Alcalde pidiendo permiso para poder entregar las estatuitas frente al Municipio. El Alcalde las recibió y se involucró en la iniciativa concediendo el permiso y comprando él mismo el primer Niño Jesús.
Muchas personas quedan impactadas por el amor de los niños. Los Gen 4 de un pueblo de Toscana, van recorriendo calle por calle, puerta tras puerta, para ofrecer al Niño Jesús a las familias. Un señor, bastante serio, recibe a los niños que le cuentan que son los gen4 y que desean ofrecerle un Niño Jesús. El hombre les responde seco: “¡No me interesa, yo soy ateo!”. “¿Qué quiere decir ateo?”, pregunta Lorenzo, y el señor le contesta: “¿Y qué quiere decir Gen 4?”. “Los Gen 4 son aquellos que hacen los actos de amor”, explica serio Lorenzo. Y el señor, conmovido: “No creo en las mismas cosa en las que crees tú, pero, ¡yo también quiero hacer un acto de amor!” y en seguida le acepta un Niño Jesús.
Como todos los años, muchas personas que reciben al Niño donan espontáneamente una ofrenda, para sostener las iniciativas de los Gen 4. Este año lo que se recaudará será enviado a África. Como dicen los Gen 4 en su pancarta: “Nosotros Gen 4 queremos llevar la felicidad al mundo” y, más adelante: “Jesús que estás en nuestros pobres, no tendrás más que sufrir porque estamos nosotros”.
Con este video, los Gen4 les deseamos una Feliz Navidad!
10 Dic 2011 | Focolare Worldwide
STRAMING INTERNET : http://www.mpv.org/mpv/download/STREAMING/Streaming2.html
“Amar, entonces, amar, amar, amar. Porque la vida, cada vida, en cada etapa de la vida, pide amor. A la cultura de la muerte tenemos que oponer una cultura de la vida”. Así declaraba Chiara Lubich en aquel polideportivo de Florencia donde el 17 de mayo de 1986, junto a la Madre Teresa de Calcuta, había sido llamada a dar su testimonio en la jornada “Cada vida pide amor”. Aún hoy se recuerda el “derecho a la vida” como el primero y fundamental entre todos los derechos humanos, inclusive a través del premio europeo del Movimiento pro vida, dedicado a la Madre Teresa, y otorgado este año en memoria a Chiara Lubich por la contribución dada por los Focolares en todo el mundo a la causa de la vida. Llegado a su tercera edición, el premio fue establecido en el 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, firmada el 10 de diciembre de 1948. Asignado por primera vez en Estrasburgo a la memoria del importante genetista, el Prof. Jerome Lejeune, éste es un reconocimiento para quien ha dado un testimonio particularmente generoso y eficaz de la dignidad humana, del amor y de la vida, y que por esto ha contribuido de manera ejemplar para construir una verdadera cultura de los derechos humanos. Lo recibirá la presidente de los Focolares, Maria Voce, el 10 de diciembre en Campidoglio (Roma), en presencia de Mons. Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia, del Alcalde de Roma, del Presidente de la Comisión para los asuntos constitucionales del parlamento europeo, del Ministro húngaro para los asuntos sociales y la familia, de otras personalidades civiles, religiosas y académicas y de los representantes de los movimientos pro vida de 13 países europeos. En el trascurso del programa se presentarán algunos testimonios de “genio femenino” y se leerán unos escritos de Chiara Lubich. “Cuando Dios vino a la tierra trajo el amor. – reflexionaba Chiara en el `86 – Él, creador de la vida y el propulsor de una nueva vida aún más importante, sabía qué se necesitaba para mantenerla: se necesitaba el amor. Y al final de la vida él mismo nos juzgará únicamente sobre el amor. Es importante, entonces, el amor. Salgamos pues de este polideportivo con el propósito de hacer de nuestra vida un único continuo acto de amor hacía cada prójimo, esperando comunicar este deseo al mayor número de personas posibles. Daremos así nuestra contribución a aquella civilización de la que tanto se habla: la civilización del amor”.