Movimiento de los Focolares

Junio 2011

Nos encontramos en la segunda parte de la Carta de San Pablo a los Romanos, en la que el apóstol nos describe la acción del cristiano como expresión de la nueva vida, del verdadero amor, de la verdadera alegría, de la verdadera libertad, que Cristo nos ha donado; es la vida cristiana como nuevo modo de afrontar, con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, las diferentes tareas y problemas frente a las cuales podemos hallarnos. En este párrafo, estrechamente ligado al precedente, el apóstol enuncia el objetivo y la actitud de fondo que deberían caracterizar cada uno de nuestros comportamientos: hacer de nuestra vida una alabanza a Dios, un acto de amor desplegado en el tiempo, en la constante búsqueda de su voluntad, de lo que más le agrada. «No se acomoden a la mentalidad de este siglo, antes bien, transfórmense con la renovación de su mente, para poder discernir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.» Es evidente que, para cumplir la voluntad de Dios es necesario, antes que nada, conocerla. Pero, el apóstol nos hace comprender que esto no es fácil. No es posible conocer bien la voluntad de Dios sin una luz particular, que nos ayude a discernir en las diferentes situaciones lo que Dios quiere de nosotros, evitando las ilusiones y los errores en los que podríamos caer fácilmente. Se trata de ese don del Espíritu Santo, que se llama «discernimiento» y que es indispensable para construir en nosotros una auténtica mentalidad cristiana. «No se acomoden a la mentalidad de este siglo, antes bien, transfórmense con la renovación de su mente, para poder discernir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto». Pero ¿cómo adquirir y desarrollar en nosotros este don tan importante? Sin duda se requiere, de nuestra parte, un buen conocimiento de la doctrina cristiana. Pero no basta. Como nos sugiere el apóstol, es sobre todo una cuestión de vida; es una cuestión de generosidad, de empuje en el vivir la palabra de Jesús, dejando a un lado los temores, las incertidumbres y los cálculos mediocres. Es una cuestión de disponibilidad y de prontitud a cumplir la voluntad de Dios. Éste es el camino para tener la luz del Espíritu Santo y construir en nosotros la nueva mentalidad que aquí se nos pide. «No se acomoden a la mentalidad de este siglo, antes bien, transfórmense con la renovación de su mente, para poder discernir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto». ¿Cómo viviremos, entonces, la Palabra de vida de este mes? Tratando de merecer, también nosotros, esa luz que es necesaria para cumplir bien la voluntad de Dios. Nos propondremos, entonces, conocer cada vez mejor su voluntad así como se nos expresa por medio de su Palabra, de las enseñanzas de la Iglesia, de los deberes de nuestro estado, etc. Pero, sobre todo, apuntaremos a la vida, ya que, como apenas hemos visto, es de la vida, es del amor de donde brota la verdadera luz. Jesús se manifiesta a quien lo ama, poniendo en práctica sus mandamientos (cf. Jn. 14,21). Así lograremos cumplir la voluntad de Dios como el don más bello que podemos ofrecerle. Y esto le será agradable, no solamente por el amor que podrá expresarle, sino también por la luz y por los frutos de renovación cristiana que suscitará a nuestro alrededor. Chiara Lubich

La “cuadrilla del grano de trigo”

La “cuadrilla del grano de trigo”

Tininha Cavalcanti

En todo el mundo, pero especialmente en Brasil donde nació, se está celebrando el vigésimo aniversario de la Economía de Comunión. Un proyecto que en aquella época fue definido como una “bomba”, porque ya se intuía que comportaba la capacidad de decir una nueva palabra a la actividad económica, poniendo a la persona, es más, sobre todo a quien pasa necesidad, en el centro de la economía misma. Tú eres brasileña, de Recife, entre las primeras que tuvieron contacto con la espiritualidad de Chiara. ¿cómo viviste esos días tan especiales? “En ese entonces trabajaba en la secretaría de Chiara y la acompañé al viaje a Brasil. Fueron días realmente extraordinarios, esperados durante mucho tiempo… Recordaba nuestros discursos con Vera Araujo, Heleno Oliveira y otros ‘apasionados’ como yo, del primer grupo de brasileños que conocimos esta nueva vida: cuando las esperanzas de ver resueltos los problemas sociales –tan fuertes y evidentes en nuestro país- se habían debilitado… Decidimos constituir la ‘cuadrilla del grano de trigo’ (haciendo referencia al grano de trigo del que habla el Evangelio, que muere para dar frutos), dispuestos a dar la vida para que un día naciera, a través del Ideal que nos había fascinado, una respuesta fuerte. Y la Economía de Comunión fue precisamente esa respuesta, y resonó como una “bomba” en nuestros corazones, superando toda expectativa”.

Tininha con Chiara Lubich

Cuando Chiara volvió de Brasil, en el ’91, ¿Cómo te sentías, qué hiciste?  “Estuve un mes en Recife sumergida en una parte de humanidad sufriente y sedienta de justicia. ¡Pero esta vez era todo distinto! Las situaciones que encontré, aun siendo dolorosísimas, no me hicieron perder la paz. ¡Había nacido la respuesta que tanto esperaba desde cuando conocí el ideal de la unidad en 1958!     No sabría decir nada más. Cada contacto con mi tierra natal ha sido fructuoso y lleno de esperanza. Y yo, con gran maravilla, me daba cuenta de que ya no era la misma; me sentía como una ‘astilla incandescente de esa bomba’. Sólo puedo decir que en ese momento tuve la certeza de que valió la pena invertir todas mis energías. Y ahora vemos los efectos positivos de la EdC en todo el mundo, reconocida como un proyecto que sabe responder a las fuertes desigualdades de Brasil y no sólo, pero también acogida por el mundo académico”.

La “cuadrilla del grano de trigo”

Congresos gen 4 en Filipinas

Este año, en el mundo gen 4, ha habido una novedad importante: dos grandes citas para las gen 4 filipinas. La primera en Cebú –isla del archipiélago filipino, rodeada por 167 islas más pequeñas-, donde se han reunido 68, llegadas también de las otras islas. Después, 75 se reunieron en Tagaytay, en los alrededores de Manila, donde está la ciudadela asiática de los Focolares. Estuvo presente en sus congresos Cristiane Heisendorff, del Centro Gen 4 mundial.  Gran atención hacia el argumento central: el hilo de oro del amor de Dios en el antiguo testamento, desde Abraham a Moisés. Y después, la vida de Chiara Lubich –de quien las gen 4 han nacido- como respuesta de amor a la voluntad de Dios.  Una historia fascinante: su ‘aventura más grande’, como Chiara misma había contado a los y las gen 4 en el 1988, cuando en Loreto entendió su camino. Para todas las niñas presentes, un descubrimiento luminoso: ¡hacer la voluntad de Dios hace que la vida se convierta realmente en una aventura!  Los juegos, las representaciones teatrales, las canciones y en particular, las danzas, modernas y típicas, en este clima de amor recíproco han creado una atmósfera hermosa. ¡No nos habríamos marchado nunca!  Las gen 4 venían de situaciones familiares y sociales muy variadas, alguna también con muchas dificultades – pero somos verdaderamente una familia y sus necesidades han dado a nuestro corazón el empuje para encontrar nuevos caminos para hacerlas llegar al menos lo necesario para vivir, también mediante la ayuda a distancia y los proyectos desarrollados con el Movimiento de los Focolares.  Algún flash directamente con sus palabras: “He sido muy feliz durante el congreso. He aprendido muchas cosas. He aprendido a amar”. “Una niña me ha dado un golpe. Me dolía y he llorado, pero me ha pedido perdón, entonces la acepté y la perdoné. No me enfadé con ella y somos ya amigas nuevamente”.  «Querido Jesús, gracias porque he podido ir a Tagaytay. Gracias también por las bendiciones que nos has dado, por las nuevas amigas que he conocido. Gracias por mi familia y amigos. Gracias también por la niña que me ha prestado sus zapatillas. Y aunque la otra niña me cansa, la quiero lo mismo”. A cargo del Centro Gen4

La “cuadrilla del grano de trigo”

Economía de Comunión, el futuro está aquí

Economía para el futuro. Diecisiete jóvenes de varias partes del planeta en sus pripios idiomas leyeron el mensaje elaborado por ellos – “De Sao Paolo al mundo”-, un verdadero programa de trabajo: “Que la economía del 2031 sea de comunión, para nosotros y para todos”. Es el signo de aquello en lo que ellos creen, en lo que osan esperar, pero también el resultado de un camino emprendido.  Los 1.700 participantes en el congreso “La profecía se hace historia. Veinte años de Economía de Comunión” acogieron con profunda escucha las convicciones y las solicitudes articuladas por estos muchachos, intolerantes ante la lógica del capitalismo. “Nosotros jóvenes aquí en Sao Paolo en mayo del 2011, con las raíces en mayo de 1991, pero más que nunca responsables de cómo serán la economía y el mundo en el 2031, creemos que la EdC vino a la tierra, a esta tierra brasileña hace veinte años, también para alimentar y hacer posible nuestra esperanza”.  Sus proclamas ideales son el sello sobre las reflexiones de los expertos y los testimonios de los empresarios que caracterizaron el congreso, acto conclusivo de la asamblea, con 650 participantes de 37 países, desarrollada los cuatro días anteriores.  Excelente la idea de realizar en Brasil la gran cita de la EdC. La asamblea tuvo como marco la Mariápolis Ginetta, a 50 kilómetros de Sao Pablo, precisamente allí donde Chiara Lubich comunicó por primera vez la intuición que había madurado en ella observando con dolor el anillo de miseria alrededor de los rascacielos de la metrópolis paulista. No menos significativa la decisión de realizar el encuentro el domingo 29 de mayo en el Auditorio Simón Bolívar en el Memorial de América Latina, un centro, diseñado por el gran arquitecto Niemeyer, quien quiso favorecer, mediante el arte, las relaciones más estrechas entre los pueblos del continente.

Luigino Bruni

 La EdC tiene “la potencialidad de transformar desde dentro la vida económica, no sólo de las empresas, sino también de las familias, de las instituciones financieras, de las políticas económicas”, hizo presente María Voce, presidente de los Focolares, en el saludo dirigido para la ocasión. Recordó que hace falta tener presente una condición de fondo: “La EdC tendrá un nuevo empuje si tiene como horizonte el mundo unido y es capaz de mover los corazones, las acciones, el entusiasmo de quien tiene la exigencia de grandes ideales por los cuales jugarse la vida”. Ella no duda que “se abre una nueva estación de creatividad y de protagonismo de todos ustedes y que responderemos a la cita con la historia”.  Como soporte de estos mensajes el empresario Alberto Ferrucci presentó el fecundo trabajo de la Asamblea; Rubens Ricupero, rector de la Universidad Faapi de Sao Pablo, delineó los desafíos y las esperanzas de la Economía; la sociólogo brasileña Vera Araujo puso en evidencia los fundamentos de la cultura del dar, mientras que el economista Stefano Zamagni habló de la EdC como “resurgimiento” para la economía de la sociedad global.  “Hemos venido a Brasil para comprender mejor la inspiración de Chiara”, precisó Luigino Bruni, coordinador de la comisión internacional de la EdC. Delineando las perspectivas, indicó que “hoy hace falta cambiar la escala, que todos y cada uno iniciemos una empinada si queremos encaminarnos con esperanza hacia el 2031”, porque “la EdC cura la pobreza y transforma a las personas, pero ahora es necesario cambiar también las instituciones económicas”. Superando la orientación dominante que pone como centro el capital, Bruni hizo presente que “el primero y fundamental factor de toda empresa y de la economía son las personas. Es su creatividad, su pasión la que marca la diferencia”. Finalmente, “la EdC ha nacido y nace todos los días de un carisma: también por este motivo existe una profunda relación entre la EdC y los jóvenes: los carismas y los jóvenes tienen en común la esperanza, la fe en el futuro, los grandes proyectos e ideales”. Las nuevas generaciones en la EdC son un fruto precioso de estos primeros veinte años, pero también una garantía para caminar velozmente en el futuro.  Del enviado Paolo Lòriga

La “cuadrilla del grano de trigo”

Hungría, casa para todos

“¿Qué esperas de nosotros?”, habían preguntado las focolarinas de Hungría a Chiara Lubich en el ´85. La fundadora de los Focolares respondió: “Así como hace 42 años no había nada o quizás una sola persona con este Ideal, y ahora estamos prácticamente en todo el mundo, espero que en este país, el Movimiento, que ahora está presente con cierto número de personas y con cierto desarrollo, invada todas las ciudades, los pueblos; colabore con sus instrumentos, con sus varios Movimientos en campo religioso y en el campo humano, a reforzar la Iglesia y a renovar la sociedad; y que junto con otras invenciones e la Virgen haga que un día el Corazón Inmaculado de María triunfe”. Quizás qué diría Chiara al ver el desarrollo que ha habido desde el ´85 en las tierras húngaras. “Hay que agradecer a Dios porque lo que hacen es maravilloso”, afirmó la presidente actual, María Voce, ante al pueblo focolarino reunido el 28 de mayo en Budapest. Testimonios de compromiso en todos los campos de la acción humana hacen entrever un Movimiento en acción, llamado hoy a vivir una nueva etapa de su historia. El encuentro se desarrolló en un ex-comando ruso y a alguno de los 650 presentes no se le escapó el sentido simbólico del hecho, casi como para confirmar que el carisma de la unidad tiene la fuerza para transformar la sociedad. Se empieza con la reconstrucción inédita del viaje de Chiara en 1961 a Budapest, el primero de los países del entonces bloque comunista. Un impacto duro, a la vista de lo que el régimen estaba obrando en el país y en las personas. Pero así como el dolor era muy fuerte en Chiara, igualmente lo era la impresión de que “la Virgen había empezado su obra”. Y que esto no fue sólo una impresión resultó evidente en la presentación de las varias comunidades esparcidas en todo el país. 20110529-11A este pueblo orgulloso, con una identidad bien definida y contemporáneamente en búsqueda de un equilibrio entre nacionalismo y apertura a la dimensión universal, entre el anhelo de libertad y la capacidad de asumir responsabilidades, María Voce, auguró que se logre “superar la desconfianza hacia los otros pueblos” que a veces puede ser un obstáculo para la reciprocidad. “Es justo afirmar la propia identidad, pero en el concierto de las naciones –subrayó la presidente-. El reto está en darse cuenta de los talentos que hay en Hungría, donarlos, y acoger los de los otros pueblos, aprendiendo cada vez más a colaborar”. Las personas del Movimiento están llamadas a hacer su parte para realizar esto, subrayó María Voce. Los voluntarios, por ejemplo, en cuyo ADN está ínsito el llamado a transformar la humanidad con la conciencia de que “nuestra pequeña parte, allí donde estamos, contribuye a hacer avanzar el Reino de Dios en el mundo entero”; las personas comprometidas con Humanidad Nueva, llamadas a “testimoniar el Evangelio a veces en medida heroica, sin dejarse aplastar por las situaciones, sino transformándolas con el amor. Porque como decía Chiara en una meditación, ¿sabes qué hacer cuando se ha extra-amado? Se ama todavía”; las familias, interpeladas por las tantas dificultades que minan su solidez, a dar una respuesta con “un amor más grande, siempre renovado, con una apertura sin límites, encontrando en Dios la raíz de este amor”; los niños que quieren saber de la presidente donde encontrar a Dios y que se sienten satisfechos al saber que, por ejemplo, lo pueden encontrar en los hermanos; los chicos que corren el riesgo de ser marginados si no se uniforman al grupo y que partieron fortificados por la certeza que “también Jesús no fue entendido por todos. No se preocupen de esto sino de lo que Dios quiere. Ya sólo por el hecho de que logras llevar tu idea, eres un ejemplo y una provocación”, alentaron María Voce y Giancarlo Faletti.

El encuentro de María Voce con los jóvenes de Hungría

Pero no podía faltar una pregunta sobre lo que será el gran evento mundial para los jóvenes y que tantos de ellos han querido que se desarrollara precisamente en Budapest: el Genfest, del 1 y 2 de septiembre del 2012. Ya el día anterior, en un tú a tú abierto y profundo con unos setenta gen, y después del gran encuentro del sábado, los jóvenes quisieron entender cuáles son las expectativas de esta importante cita. María Voce les abrió el corazón: Debería ser una gran fiesta, darnos una grandísima alegría a nosotros que lo preparamos y a los jóvenes que vendrán. Mediante el testimonio de ustedes debería ser evidente que no hay nada más bello que la revolución evangélica, la única capaz de cambiar nuestra vida. Es una gran oportunidad, un ejemplo de lo que Hungría tiene la capacidad de dar. Tienen mucho que hacer para preparar la “casa” para los jóvenes de todo el mundo. No veo la hora de que llegue el momento”. [nggallery id=46] [nggallery id=47]