Movimiento de los Focolares
La familia y su designio

La familia y su designio

En la inauguración, en primer plano: el beato Juan Pablo II, en cuyo pontificado dedicó “una atención prioritaria y apasionada a la familia”. El Cardenal Ennio Antonelli, Presidente del Consejo Pontificio para la Familia, en su discurso, puso en evidencia como “para el Papa de la nueva evangelización, la familia, pequeña iglesia o iglesia doméstica, no era sólo un modo de decir. Se trata de una forma de acción de nuestra Iglesia específica y real: de hecho los cónyuges –como está escrito en la Familiaris Consortio “no sólo reviven el amor de Cristo convirtiéndose en comunidad salvada, sino que están llamados a transmitir a los hermanos el mismo amor de Cristo convirtiéndose en comunidad salvadora” (FC 49). En la tarde, el esperado encuentro con la Presidente de los Focolares, María Voce, quien entretejió con los participantes, más de mil de todos los continentes, un diálogo profundo, expresando la alegría de estar con familias que se ofrecen como instrumentos de unidad en los ambientes donde viven. Los testimonios pusieron en evidencia como, la confianza en el Amor, transforma e ilumina la cotidianidad y es un soporte y guía en los momentos más difíciles: enfermedades, incertidumbres, separación, viudez. En colaboración con la sección juvenil de los Focolares, en un intento por compartir objetivos educativos y colaborar para alcanzarlos, se dedicaron dos momentos al tema de la educación de los hijos. Y de la educación se habló también en los talleres por grupo: educación a un estilo de vida sobrio, a la afectividad y al uso de los medios, relativo a los distintos grupos etarios. Después fue significativo el espacio dedicado a las familias jóvenes. Seguida por muchísimos puntos de escucha en el mundo, la transmisión en directo por Internet, durante la cual se habló sobre afectividad, comunicación y espiritualidad. Mensajes de coparticipación y alegría llegaron de: Canadá, Venezuela, Israel, El Salvador, Brasil, España, etc. “Agradecemos infinitamente por este amor concreto que nos ha dado la posibilidad de seguir el congreso en directo, -escriben por ejemplo desde Panamá- reafirmando el valor de la familia y la fe que Jesús nos ayuda a construirla. La sociedad transmite la idea de que la familia pasó de moda, pero hoy escuchándolos, sentimos que la familia es algo moderno y actual”. «Han iluminado nuestra vida matrimonial en todos sus aspectos –dicen desde Eslovenia- Vivir la espiritualidad del Evangelio nos lleva a la plenitud de la felicidad y refresca el amor que quisiéramos lleva a la mayor cantidad de familias posible”.

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Nuevo empresariado: el camino al mercado

No está en el lugar de más tráfico de los 650 participantes en la Asamblea de la Economía de Comunión, pero es el stand más visitado durante los intervalos de trabajo. Se venden carteras de mujer, chaquetas y accesorios para dama. El éxito está a la vista de todos. La línea de los productos artesanales son una mezcla de calidad y diseño moderno, con un bien logrado toque de originalidad, resulta única también la proveniencia de la materia prima utilizada: manteados de camiones que ya no se usan y retazos de cuero y jeans que no sirven para otras cosas, recuperados porque ecológicamente son compatibles. Pero la principal característica de la empresa es que son chicos y chicas menores o mayores de edad desde hace poco, que viven en situaciones difíciles. La marca de fábrica “De la calle” explica perfectamente la iniciativa empresarial que el pasado abril abrió su sede en el polígono empresarial Spartaco, a cinco kilómetros de la Mariápolis Ginetta. Conociendo sus orígenes, parece más una apuesta que una realidad productiva, pero viendo las decenas de chicos y chicas a la obra y escuchando las motivaciones que los impulsan se entiende la bondad de los resultados productivos que le dan garantía al futuro de la empresa. Los jóvenes trabajadores provienen en su mayoría de uno de los barrios donde la pobreza es evidente, el barrio Jardín Margarida, en Vargem Grande Paulista, a 30 kilómetros al Sur de Sao Pablo. «La nuestra es más que una empresa. Entre nosotros nos ayudamos, porque el nuestro es un trabajo en equipo, pero también porque hay un clima de familia. Todos los días empezamos con la Palabra de vida sacada del Evangelio y ella nos ayuda a superar las dificultades». Divani tiene 18 años, llegó aquí después de un año de formación profesional en una fábrica en el Nordeste, en Recife, en la empresa madre ligada a los principios de la Economía de Comunión. Detrás de la empresa está la dulzura y la determinación de João Bosco Lima de Santana, un empresario que fue a Italia a especializarse en la producción de carteras y después regresó a su patria para montar una actividad productiva. Siendo joven había encontrado la espiritualidad de los Focolares y quedó impresionado por la propuesta de Chiara Lubich de “morir por la propia gente”. Después la vida lo llevó por otros caminos. Pero cuando conoció al Padre Renato y su casa para los muchachos, que recoge jóvenes y niños de la calle, se consolidó su deseo: «Poner a disposición sus competencias y la vida para dar a los jóvenes una profesión. Educar al trabajo es una forma de desarrollo y hemos constatado que el amor vivido por una gran causa es capaz de renovar las cosas, ideas y personas que vienen de la calle». Es sobre la base de esta verificación cotidiana que João Bosco puede afirmar con credibilidad que «aquí en la empresa el primer lugar lo tienen ellos, los jóvenes, su formación, no la produccióna pesar de que apuntamos a la calidad». Una paradoja en la lógica empresarial, pero que da sus frutos. Desde Costa de Marfil llegó la solicitud de aprender esta actividad productiva para encaminarla en el lugar, mientras que mediante los Jóvenes por un mundo unido, a través de la cooperativa Equiverso, empezó la exportación de carteras a Italia. Las pequeñas multinacionales de la EdC crecen. Del enviado Paolo Lòriga

La familia y su designio

Cuánta vida en Hungría

Es bajo el signo de la vitalidad que se desarrolla el viaje a Hungría de María Voce y Giancarlo Faletti. La primera etapa es con los sacerdotes en contacto con el Movimiento de los Focolares. Muchos de ellos han traído y difundido aquí su espíritu y hoy hablan de su compromiso de reconstruir la Iglesia, su servicio como párrocos, directores de seminarios, vicarios generales, su papel a nivel de la docencia o en distintos encargos diocesanos, la relación sencilla con la gente que suscita la comunidad, atrae a los jóvenes, acompaña a quien no tiene una referencia religiosa. Pero, además de las actividades, donan a los presentes su vida de comunión que sostiene y alimenta todo. En la tarde del primer día tiene lugar un encuentro con los dirigentes de las distintas ramificaciones en las que se articula el Movimiento en Hungría. Las familias llevan los frutos de un compromiso en todo sentido con parejas jóvenes, novios, divorciados, otras familias de distintas edades; los responsables del Movimiento Humanidad Nueva, expresión social de los Focolares, apasionan a todos con sus iniciativas en el mundo de la sanidad y de la economía, de la política y de la pedagogía y del deporte; laicos y sacerdotes hablan de la renovación en acto en muchas parroquias de las 13 diócesis del país. El diálogo es abierto y toca muchos aspectos. El equilibrio entre la dimensión local y universal: “Si el impulso a realizar el testamento de Jesús ‘Que todos sean uno’, nació en una pequeña ciudad en Trento y a partir de allí asumió las dimensiones del mundo –recuerda María Voce-, quiere decir que interesarnos por un particular es una escuela de amor que después permite ampliar la mirada más allá. Tener un corazón ensanchado sobre la fraternidad universal no significa no ocuparse de lo particular”. Inversamente, subraya más adelante, “sentimos el impulso a salir de nuestros confines. No podemos desinteresarnos de la gran familia del Movimiento esparcida en el mundo, tratemos de hacerlo con todos los medios”. La pregunta de una gen 2 sobre los varios estímulos también de carácter espiritual a los que hay que dar una respuesta, da la presidente la ocasión para recordar una de las consignas que Chiara Lubich sentía fuertemente de dejar a los suyos: “Deja a quien te seguirá sólo el Evangelio, nada más que el Evangelio”. Todo el resto es un instrumento que ayuda a concretar el Evangelio, explica, pero “la cosa más importante es vivir la palabra de Dios. Preguntarse siempre cómo viviría Jesús”. En el encuentro de los dirigentes, así como al día siguiente durante el de los focolarinos y las focolarinas que viven en Hungría, no faltaron preguntas sobre cómo mejorar las relaciones interpersonales en distintos niveles, interrogantes lícitos para quien se ha decidido por una espiritualidad colectiva. El leit motiv es el de un amor más grande que exige el máximo de sí mismos, un amor libre del perfeccionismo o del deseo de alcanzar ciertos resultados, que siempre sea capaz de ir más allá de la natural diversidad entre hombres y mujeres, entre grandes y pequeños, entre quien se ocupa de un aspecto o de otro. Un amor que genera, que pone en juego la propia vida hasta “dejar vivir a Jesús en nosotros”. “Yo he sido creada como un don para quien me está cerca y quien me está cerca ha sido creado como un don de Dios para mí”, repetía con convicción Chiara Lubich. María Voce lo subraya a los presentes recordando el modelo en el que Chiara se inspiraba: “La familia de Nazaret, o, todavía más, la vida de la Trinidad”. El máximo de la relación, del amor, modelos audaces pero no inimitables. La experiencia lo demuestra. De la enviada Aurora Nicosia

La familia y su designio

Cardenal Scherer: Hablen fuerte de la Economía de Comunión

Asista a las transmisiones de Brasil 2011 via Internet http://live.focolare.org/EdC2011/ Flickr Photo Gallery ______________________________________________________________________________________________________ «¡Hablen! ¡Hablen fuerte! Tengan la valentía de hablar de la Economía de Comunión incluso a los grandes economistas del mundo. Tal vez al principio no les den crédito, pero como es una realidad basada en la verdad de las cosas, con el tiempo se consolidará». Son las palabras de ánimo, que invitan a la acción, pronunciadas por el cardenal Odilo Scherer, arzobispo de San Pablo, durante su visita a la Asamblea internacional de la EdC, celebrada del 25 al 28 de Mayo. «He querido venir – ha dicho a los 650 participantes, procedentes de 37  países – para darles una palabra de ánimo que aliente los trabajos de esta iniciativa». Y explica: «Este acontecimiento propone algo nuevo para la sociedad». El cardenal – una de las figuras a las que más escuchadas en América Latina – afirma que existe una exigencia y una búsqueda en la sociedad: «Ciertamente muchos tienen interés en saber qué significa la expresión Economía de Comunión, qué puede traer de bueno para la economía de nuestros países, para resolver la crisis». Tampoco tiene dudas sobre los fundamentos de la EdC. «Veo que la propuesta de la EdC sintoniza plenamente con lo que propone la Doctrina Social de la Iglesia para la economía». Y explica: «En esta propuesta, elaborada a partir del carisma de los Focolares, tenemos una experiencia concreta que dice que es posible, que la Doctrina Social de la Iglesia no es utópica, sino que puede traducirse en realidad. Por eso esta experiencia debe ser compartida con la sociedad». De esta consideración nace su perentoria invitación: «¡Hablen! ¡Hablen fuerte!». El purpurado ha madurado una convicción: «La EdC ofrece la posibilidad de una salida distinta a los problemas económicos del mundo», porque «el sistema económico basado en el binomio socialismo-capitalismo no dará solución a la economía, sobre todo teniendo en cuenta el crecimiento de la población, la disminución de los recursos naturales y el desarrollo de los descubrimientos científicos y tecnológicos aplicados a la producción». En efecto, comenta: «Si la economía no cambia de orientación, en el sentido de la comunión y de la solidaridad,  como advierte el papa Benedicto XVI en la encíclica Caritas in veritate, nos encaminamos hacia el desastre. Porque el mundo no posee recursos inagotables. La riqueza, si no se comparte, genera conflictos». Y continúa: «la propuesta de la Economía de Comunión podrá ser una luz para la economía de todas las naciones. Empieza por lo pequeño, por la economía de las familias, por pequeños grupos que, sumados, podrán dar comienzo a un gran cambio que podrá producir una verdadera transformación». Además ve que la EdC «es una propuesta de globalización de la solidaridad, como Juan Pablo II reclamó tantas veces y la Iglesia sigue haciendo presente. La globalización de la solidaridad indica un camino de soluciones a los problemas de la pobreza y  tiene en cuenta los riesgos medioambientales». Hablando de su inminente viaje a Roma, el cardinal ha dicho que ve «en la EdC un instrumento particularmente adecuado para la nueva evangelización en el campo de la economía». Las palabras del cardenal Scherer apelan directamente a la conciencia de los presentes. «Por eso me da tanta alegría saludarlos, estimularlos y animarlos. Sigan adelante con mucha fe, con mucha esperanza en este camino, compartiendo estas experiencias en todo el mundo, para que esto pueda producir un efecto cada vez más amplio». por Paolo Lòriga