Movimiento de los Focolares
Un “Signo de contradicción” en común

Un “Signo de contradicción” en común

En 1977 el editor de “Vita y Pensiero” (Vida y Pensamiento) publicó “Signo de Contradicción”: un volumen que recogía los ejercicios espirituales predicados en 1976 por el Cardenal Karol Wojtyla al Papa Pablo VI y a la curia romana. Un año después tuvo lugar la elección de Wojtyla al trono pontificio, Igino Giordani le escribe al nuevo Pontefice:

25 de noviembre de 1978

Padre Santo,

soy un focolarino (¡de 84 años cumplidos!)

Leí Su libro: Signo de contradicción y lo disfruté por dos razones: primero porque el alto sujeto es tratado con una sabiduría y una limpidez raras; la segunda, porque, también yo, hace más de 40 años, con notable presunción, escribí un libro con el mismo título.

Me permito enviarle una copia de la última edición, solamente como humilde homenaje, un signo de la alegría que también yo, como todos los focolarinso y como casi todos los vivientes, siento por Su elección como Pontífice y por la profundidad y espontaneidad de su apostolado cotidiano.

Devotísimo,

Igino Giordani

La inmediata la respuesta, que nos llegó mediante la Secretaría de Estado:

1° de diciembre de 1978

Ilustrísimo Señor:

Con un gesto de apreciada cortesía, usted ha enviado como homenaje a Su Santidad junto con la aprecidad carta del 25 de noviembre pasado, un ejemplar del volumen por usted realizado, “signo de contradicción”, publicado en su quinta edición.

El Santo Padre me encargó de hacerle partícipe de sus sentimientos de viva complacencia y de cordial reconocimiento por el delicado obsequio, que él ha apreciado mucho.

El Sumo Pontífice está contento de corresponder a tanta veneración concediéndole su deseada Bendición Apostólica, como signo de estima por su larga actividad al servicio de la Santa Iglesia y en auspicio de siempre abundantes favores celestiales.

Con gusto aprovecho la circunstancia para susbribirme con distinguidos saludos a su Ilustrísimo.

Devotísimo.

+Cardenal. Caprio
Subsecretario

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Viaje a Europa Oriental

El viaje se desarrollará en 3 etapas:

  • 13-19 de mayo: Rusia (Moscú)
  • 19-25 de mayo: República Checa (Praga)
  • 25-31 de mayo: Hungría (Budapest)

María Voce visitará las distintas comunidades de los Focolares presentes en dichos países. De relieve el encuentro que tendrá en Moscú con el Arzobispo Mons. Paolo Pezzi y con el Nuncio apostólico Mons. Ivan Jurkovic. En Praga la presidente se encontrará con el Arzobispo Mons. Dominik Duka. El 21 de mayo se llevará a cabo un encuentro abierto para recordar los 10 años de la visita de Chiara Lubich y el lanzamiento de la operación “Praga de Oro”, promovida por ella misma en aquella ocasión para realizar la “nueva evangelización”. El Movimiento de los focolares está presente en los países del ex-bloque comunista desde 1961. En julio de 1960 el obispo de Lipsia Mons. Otto Spulbek, dada la necesidad de médicos, le ofreció a Chiara Lubich la posibilidad de enviar focolarinos médicos a trabajar en los hospitales de la diócesis. Hace exactamente 50 años, el 13 de mayo de 1961, llegaron a Lipsia los primeros focolarinos. Desde Alemania del Este, a través de contactos personales, el Movimiento se difunidió rápidamente en la entonces Checoslovaquia, en Rusia, Lituania y en los demás países del bloque comunista. Actualmente, el Movimiento de los focolares está presente en todos los países de la región.

Un “Signo de contradicción” en común

La santa Rusia

Un matrimonio da oficialmente la bienvenida a María Voce y a Giancarlo Faletti

Un oloroso pan y sal son los dones que Rusia ofrece a quien llega a esta tierra sin límites que se extiende desde Europa hasta Asia, del mar glacial Ártico al océano Pacífico. Alla y Valodia, de rojo y azul, colores tradicionales de los trajes típicos rusos, ofrecen el alimento a María Voce y a Giancarlo Faletti, presidente y copresidente del Movimiento de los Focolares, dando así oficialmente la bienvenida de toda la comunidad del Movimiento. Desde San Petersburgo hasta Krasnoyarsk llegaron a Moscú afrontando incluso viajes de 42 horas como para los de Celijabinsk quienes atravesaron en tren 3.500 km de estepas y bosques. El lugar que hospeda esta cita, definida por muchos como histórica, es la Catedral Católica dedicada a María Inmaculada. Convertida por el comunismo en una fábrica de embalaje de vodka, ahora, en cambio, es la sede del episcopado. Las heridas de la historia soviética todavía arden: Anatolij, entre los primeros ortodoxos que conocieron la espiritualidad de la unidad, tiene recuerdos muy vivos del socialismo y de sus intentos de borrar a Dios, mientras que Alla, más joven, recuerda la sangre derramada por cristianos ortodoxos para permanecer fieles a su fe.

Regina Betz (a la derecha) fueuna pioniera del Focolar en Rusia

Sin embargo en esta oscura cortina, que parecía impenetrable ante el mundo, las visitas turísticas de algunos focolarinos, el traslado de una familia húngara, los encuentros en el Occidente con algunos sacerdotes, hicieron que se difundiera silenciosamente la espiritualidad de Chiara Lubich, precisamente en la tierra madre del comunismo. Las historias de los pioneros son conocidas para muchos de los 200 presentes: es la primera vez que los miembros del Movimiento esparcidos en este territorio se encuentran. Hacen presentes los audaces detalles de las citas secretas, pero también los recuerdos de las persecuciones, contados por Oleg, uno de los seguidores del padre Alexander Men`, asesinado en 1990. Men` había creado una pequeña comunidad de estudio del Evangelio, con gran apertura ecuménica y tantos de sus fieles se acercaron a la experiencia de los Focolares. Después, el descubrimiento de una espiritualidad evangélica que no se detenía ante las diferencias o la desconfianza entre las iglesias. El Padre Vladimir, sacerdote ortodoxo de San Petersburgo, recuerda que sus «prejuicios hacia el catolicismo, se borraron ante el encanto de la vida espiritual del Focolar que no conocía fronteras confesionales y encarnaba el cristianismo, el amor recíproco en lo cotidiano». ¿Hoy, que la libertad impera y las iglesias vuelven a poblarse, mientras que el materialismo y la competencia económica conquistan cada día más terreno y personas, Rusia tiene todavía una particularidad, un aporte para dar también a Occidente? María Voce responde a esta pregunta en medio de un denso diálogo con la sala, a partir de la historia: «Rusia intentó construir una unidad sin Dios, intentó formar un pueblo de iguales, pero no lo logró. Esta nación lo puede decir al mundo, a partir de su experiencia, que sin Dios no es posible alcanzar esta meta y lo dice el drama del martirio de quien se resistió, algunas veces en forma fuerte, otras en el silencio, pero fue siempre martirio». Después pasó a una confidencia espiritual: «Llegando a Rusia me encontré sumergida en una unión profunda con Dios –cuenta la Presidente de los Focolares- y recordé una expresión, quizás estudiada en la literatura que decía: La santa Rusia. Me sentí llevada por esta vida de santidad que se respira en esta nación, en la historia de su cristianismo. Y entendí que el don para mí y para la humanidad que Rusia puede hacer es esta santidad, gracias también a los mártires, de todas las iglesias».En cambio, Giancarlo Faletti, refiriéndose al estilo de muchas iglesias ortodoxas, cuyas cúpulas son doradas, subrayó que «Dios es el oro de la ciudad, de la iglesia ortodoxa y de la católica y es la garantía de este camino de comunión que en esta tierra tiene testimonios importantes». Era evidente la conmoción en tantos de los presentes, que pudieron dar un nuevo significado a los años oscuros, vividos, y al mismo tiempo advirtieron el reto de dar testimonio de la antigua y nueva “revolución” del Evangelio. Entre los compañeros de este reto está quien donó en este territorio sus fuerzas, entusiasmo, inteligencia, como Eduardo Guedes, el focolarino portugués, que murió en enero pasado, recordado por muchos de los presentes: sin proclamas, en forma dócil dio testimonio de un Dios que no abandona y no olvida, y que siempre sabe acoger a los desheredados y a los potentes haciendo crecer en esta “santa Rusia”, el deseo de una santidad moderna y para todos. De la enviada, Maddalena Maltese [nggallery id=39]

Un “Signo de contradicción” en común

Dobro Pozhalovat’ – Bienvenidos a Moscú

13 de mayo. Una fiesta significativa para la catolicidad: la Virgen de Fátima. Una fecha igualmente significativa para el Movimiento de los Focolares: la noche de “estrellas y lágrimas”, un conocido episodio de la vida de Chiara Lubich cuando debido al bombardeo de Trento tuvo que dejar su casa para refugiarse en el bosque Goccia d’oro (Gota de oro). Llorando durante horas observó el movimiento de las constelaciones y entendió que sólo el amor podía vencer la enorme tragedia. 13 de mayo, esta vez en el 2011. María Voce y Giancalo Faletti aterrizaron en Moscú para visitar la comunidad del Movimiento de los Focolares de Rusia. Un viaje que Chiara Lubich había querido realizar ya en los años ’60 tal como testimonia un discurso suyo de ese período, pero que efectivamente no pudo hacer, si bien muchas y muchos de sus primeros compañeros sembraron aquí la espiritualidad de la unidad desde los años ‘70. Al aterrizar en el aeropuerto de Sheremet`evo un tímido rayo de sol intentó retar el cielo incierto, en algunos momentos lluvioso. La estación, modernísima y luminosa, se confunde tranquilamente con las de las metrópolis occidentales: las marcas que invaden las tiendas y los lugares de esparcimiento son los mismos. Superados los controles de rutina, un poco más severos después del último atentado, se puede exclamar: ¡Henos aquí, llegamos a Moscú! Un pequeño grupo de los Focolares acoge con flores y sonrisas y tres abrazos a los recién llegados. Una brigada, observada a distancia por los jóvenes agentes de seguridad que muy pronto se distraen con otras cosas. Por la autopista para llegar a Moscú, has grandes obras en construcción, signo de una ciudad en crecimiento, desde el punto de vista comercial y residencial: cada vez hay más rusos que se trasladan y la población ya superó los 15 millones de habitantes. «Confiamos a María, en este día, el viaje a Moscú, las personas que encontraremos, todos los que están rezando por esta cita” fue la oración expresada coralmente por María Voce y Giancarlo Faletti, delante del ícono de la Virgen, mientras se celebraba la Misa dedicada precisamente a la Madre de Dios. Hay expectativa por el encuentro de hoy con los miembros de los Focolares del gran territorio ruso. Desde los inicios del Movimiento en estas tierras es la primera vez que desde Celjabinsk, Novosibirsk, Krasnojarsk , San Petersburgo, se encontrarán católicos y ortodoxos para testimoniar una presencia viva, alegre, activa, que sabe vencer la desconfianza, la diversidad y la notable distancia que pone en discusión los ocho husos horarios de la nación. Sin embargo, alguien quiso anticipar este momento “tú a tú” con la Presidente: las más pequeñas que se presentaron como tantas matrioskas coloridas, una bienvenida al mismo tiempo tradicional y festiva que expresa bien el alma de muchas ciudades, una combinación de modernidad e historia, de orgullo nacional y mundialidad ineludible. De la enviada, Maddalena Maltese