Movimiento de los Focolares
Lampedusa: la experiencia del compartir

Lampedusa: la experiencia del compartir

Nos escriben desde la isla: “Los huéspedes llegaban empapados con el agua del mar y en su mayoría descalzos. Enseguida se estableció, entre ellos y nosotros, una relación de empatía y gratitud. Se disculpaban por todo, por el tráfico que bloquean, por las filas que crean en la panadería, en los supermercados…”.“En los últimos meses, al proseguir los desembarques, vivimos una experiencia de pueblo. Todos se dieron qué hacer con grandísima generosidad, para ayudar a estos hermanos procurándoles indumentos, alimentos, etc.”.

Se hicieron muchas experiencias: “Los días anteriores a los desembarques me habían robado la cartera con todo lo que había dentro, incluyendo el celular. Compré otro que todavía tenía en el paquete en la cartera. Un joven tunecino se dio cuenta de que su teléfono no funcionaba y me dice: “¡Mamá llora porque no tienen noticias mías!”. Pensé en el teléfono que acababa de comprar. A él le servía. Se lo di. El muchacho estaba feliz y después de poco logró hablar con su mamá”.

También los Jóvenes por un Mundo Unido, con algunas comunidades de Sicilia en colaboración con la Cáritas de Agrigento, hicieron llegar a Lampedusa, en pocos días, un conteiner con ropa y artículos de primera necesidad.

Después de este primer momento de gran dedicación, entre los habitantes empezó a entrar el desánimo, porque el 90% de la población vive del turismo: “En la certeza de que Dios no nos dejará solos, que no se dejará vencer en generosidad, tratamos de animar, de sostener a todos, de no dejarnos abrumar por la preocupaciones por el futuro…”.

El obispo de Agrigento, Mons. Montenegro, intervino, invitando a ver en estos hermanos el rostro de Jesús hambriento, forastero… Escribió al Presidente de la República y enseguida las autoridades empezaron a intervenir y en todos quedó la alegría de haber recibido mucho, más de lo que dieron. Se vivieron y se siguen viviendo con todos bellísimas experiencias: hay quien adoptó un niño por ese período, quién ofreció trabajo a jóvenes que se quedaron aquí, quien brindó su casa para una comida, una ducha, para no mencionar el dinero, alimentos… Los pescadores regalaron cajas de pescado y los huéspedes los asaban en barbacoas improvisadas.

Ahora la comunión de experiencias y de bienes materiales prosigue y se está extendiendo a toda Italia.

Lampedusa: la experiencia del compartir

El inútil combate

Dos actores, Mercedes y el Comanche, y un viejo director de teatro agonizante, Adriano Di Marco, alias “el Conde” –tres personajes habitados por el nomadismo, la orfandad, el humor y un incondicional amor por la belleza– se descubren y establecen una tan entrañable como disparatada relación durante la corta pero obligada estadía que tienen que pasar en el hospital del Balneario de Santa Bernardita. La temporada y el glamoroso “Festival Internacional de Teatro” en el que Mercedes y el Comanche “se han alzado con todos los premios” ha terminado, y el lugar parece ahora un balneario del fin del mundo. En ese agujero casi siniestro que es para Mercedes el hospital, reino de Moby Dick –la enfermera de la noche– se irán desplegando distintos temas, como la imaginación con sus excesos y arideces, y los entrañables textos y personajes de otros (Shakespeare, Emily Dickinson, Espronceda, boleros populares), que nos sostienen tanto como lo hacen nuestros huesos. También los fantasmas de la infancia (puntos ciegos que en tanto no podamos mirarlos a la cara nos seguirán persiguiendo), harán lo suyo. Así como el dolor. Y la muerte, y su profundo misterio. Novela de amor que intenta soslayar los lugares comunes, en la que la pasión y el erotismo son como un fuego dentro de otro fuego: el de la suprema aventura de dar la vida los unos por los otros. Como una tenue luz de fondo o una musiquita que se escuchara a lo lejos, un Otro parece querer abrirse camino una y otra vez en El inútil combate, casi empeñado, pareciera, en descubrirnos que, paradójicamente, es aún más íntimo a nosotros que nosotros mismos (leer más)