17 Abr 2011 | Focolare Worldwide
Un sábado especial para la gran familia de los Focolares en República Dominicana. En la Casa San Pablo de la Iglesia católica dominicana, alrededor de 700 personas se reunieron provenientes de todo el país, una pequeña nación con una docena de provincias, doscientos kilómetros por trescientos, pero rica de bellezas locales, de “regionalismos”, con todos los reflejos positivos y negativos ligados a los particularismos.
Se pudo constatar en el encuentro de María Voce y Giancarlo Faletti con 150 jóvenes cercanos al Movimiento de la República Dominicana: una variedad notable, una riqueza de expresiones. Por ejemplo, Pricilla contó cómo se transfirió de su provincia, Santiago Rodríguez, rural y conocida por sus enormes plantaciones de banano, a la capital, para estudiar psicología. No fue fácil ella cambiar de ambiente, amigos y forma de vivir. Pero la cercanía de muchachas y muchachos de los Focolares le permitió injertarse bien en la nueva realidad, convirtiéndose en una líder para muchos amigos.
La platea de los jóvenes se sentó silenciosísima: parecía extraño, dada la exuberancia de los jóvenes dominicanos, capaces de una gran generosidad y profundidad de vida. Sus preguntas pusieron en evidencia su deseo de radicalidad. Y por ende María Voce insistió, hablando de “vocación”, de aspiración a algo grande: «A su edad se aman los riesgos, debe ser, el espíritu de aventura, el tratar de hacer algo distinto. ¡Es precisamente en esta edad que se tiene la gracia para hacer cualquier locura! Es una locura por Dios, la de seguir su eventual llamado, aunque no estemos segurísimos. Vale la pena». Y Giancarlo Faletti subrayó como «la juventud por su naturaleza está en búsqueda, busca en el estudio, en el trabajo, en el deporte, en los afectos, en los compromisos. Es allí que se ponen en evidencia las potencialidades de cada uno, y también la capacidad de escucha. No sólo de escucha de las voces que provienen de afuera, sino sobre todo de la voz interior que me interroga sobre el por qué de todo lo que hago. No puedo esconderme en medio de tantas cosas, en una vida frenética: tengo que saber escuchar esa voz que me pregunta a donde va mi vida».
Se habló también de la fuerte influencia que tiene sobre los jóvenes la tendencia al egoísmo y la poca claridad, el ruido de la ciudad y del pecado, de la tentación: «Nuestro amplificador – respondió María Voce– es la presencia de Jesús en medio nuestro, que hace sentir su voz y la hace fuerte, más fuerte que los otros ruidos». Chiara Luce Badano, la joven del Movimiento recientemente beatificada, es para ellos un ejemplo, que los ayuda a afrontar las dificultades también cuando, con respecto a lo que podría parecer normal, se es juzgados por tener una vida cristiana comprometida, en todo caso contra la corriente. «Pero ¿es más importante preocuparse que Dios esté contento contigo, o que lo esté un compañero o compañera?», les pregunta María Voce. Después «hace falta que estos amigos puedan sentir la alegría que existe entre ustedes». No se trata de aislarse, sino de hacer avanzar la belleza de la vida “con Jesús”, hacer experimentar la belleza de los que se hace “juntos”.

Comentó Marguerita, una joven del Norte del país: «Cuando María Voce nos habló de Jesús en la cruz que gritó su abandono, entendí que no es sólo dolor; vivirlo no quiere decir quedarse en el sufrimiento, sino tener la alegría de vivir con Él y por Él». Mientras Pablo, de Santo Domingo, subrayó que «la alegría sencilla que experimenté hoy tengo que hacer que se convierta en un virus que contagia a mis amigos». «Sean generosos– concluyó María Voce –, me han demostrado que saben serlo. Por lo tanto son capaces de cosas grandes. Sigan sin miedo dando más».
De Michele Zanzucchi
16 Abr 2011 | Focolare Worldwide
Se sabe que República Dominicana es la “Suiza del Caribe”. Los barrios centrales de la capital de Santo Domingo imitan
a Miami o a Houston, pero sin lograr ocultar la grave desigualdad social que afecta a la sociedad dominicana. Nada que ver son sus vecinos haitianos y su dramática situación al límite de la sobrevivencia, a pesar de que un millón de haitianos vive en República Dominicana, desarrollando por lo general los trabajos más duros, desde albañiles hasta estibadores, a peones de las bananeras. Pero tampoco se puede dejar de hablar de indigencia, porque existen barriadas enteras en donde es difícil conducir una vida decente.
Uno de estos es Herrera, en el sector de El Café, hasta donde fue María Voce para conocer una de las obras sociales desarrolladas por el Movimiento de los Focolares. Se trata de una escuela llamada “Café con leche”, que recuerda la situación típica de los mulatos –ni café ni leche-; así como la gran mayoría de la población dominicana. La escuela cuenta con más de 500 estudiantes, que se alternan en cursos por la mañana y por la tarde, en una construcción que se ha ido ampliando poco a poco, a partir de 1990 que marca el inicio de la aventura de “Café con leche”.
Fue Marisol Jiménez quien originó todo. Viendo el estado de extrema necesidad del barrio y el estado de semi-abandono de los niños, empezó por organizar un coro en la parroquia, y después a reunirlos para un campamento de verano, para 500 niños, que se repitió durante dos años. Después se hizo evidente que era necesario hacer algo para mejorar el nivel educativo de los niños, que muy a menudo se quedaban analfabetas. Poco a poco involucró a otras amigas y amigos, y así en 1995 empezó la escuela con tres maestras y unos diez niños.
María Voce –en un clima de alegría e intercambio, con los niños subidos por todas partes, mientras que en las casas adyacentes estaban reunidas familias enteras para participar en la fiesta- pudo constatar el progreso del proyecto, que se ha desarrollado gracias a las “adopciones a distancia” de Familias Nuevas y a tanta generosidad catalizada por la “Fundación Igino Giordani-Foco”, que hoy día es dirigida por otra apasionada, Margarita Rodríguez de Cano..
Una increíble serie de heroísmos y milagros, de crecimiento espiritual y material por parte de los niños, ha llevado a la escuela a acompañar hasta la plena madurez laboral a cientos de niños de El Café. Un ejemplo de “desarrollo integral”, que logra involucrar a las familias, a sostenerlas y valorarlas, para dar una esperanza de promoción humana. Para sostener la escuela se producen objetos de madera hachos por los muchachos, vestidos confeccionados por las muchachas y otras actividades comercializables localmente y en los Estados Unidos. El gobierno dominicano y el mismo presidente de la República han dado su aporte a la iniciativa.
«Aunque todo pueda parecer pequeño», dijo María Voce en el patio de la escuela, aquí se siente que el amor ha construido algo grande. «Y esto queda, el amor permanece para siempre».
De Michele Zanzucchi
16 Abr 2011 | Sin categorizar
El ingreso de Jesús a Jerusalén, entre aplausos y palmas, tiene un significado político, no sólo porque la multitud reconoce, instintivamente, en Él al jefe del pueblo, sino también porque es Él mismo, jefe pacífico, quien afirma en esa circunstancia el valor político de su mensaje.
En ese día, por lo tanto, precisamente mientras la turba (la masa, diríamos hoy) lo aclamaba como Rey de Israel, Jesucristo, al bajar del Monte de los Olivos, ante la panorámica de Jerusalén que se le presenta con sus casitas blancas alrededor del Templo resplandeciente, en medio de la alegría de todos, estalló en llanto, y gimió: <em>¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos. Porque sobre ti vendrán días, cuando tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes. Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación”.
En cambio precisamente en ese día, los jefes de la nación, yendo contra el sentir del pueblo, rechazaron su programa de paz para confirmar su programa de guerra. Precisamente ese día resolvieron definitivamente desembarazarse del Mesías pacífico, que venía a Jerusalén cabalgando sobre un burrito, porque le antepusieron al héroe escarlata de su mesianismo bélico.
Le entrada de las palmas fue por lo tanto la celebración del mesianismo pacífico, es decir una política sui generis, que enseguida fue truncada por la política de viejo estilo: aquella que creía (y quizás creerá) en Dios y en su ley, pero confiaba (y confiará) más en la de los propios escuderos: más en los tanques de guerra que en el anuncio del Sinaí: esta política decrépita y loca que infunde la guerra también en los tratados de paz y transforma el pueblo en ejército y la tierra para arar en campo para matar.
La política mesiánica de Jesús se recapitula bajo el nombre de Reino de Dios: es decir un régimen, cuya constitución es la ley de Dios, y cuyo fin, como en un principio, es y permanece siendo Dios. En ella se organiza el pueblo como reino; un reino propio y lo dirige por las vías de la paz. Este Reino de Dios se traduce también en una constitución social; su ley es el Evangelio, y comporta la unidad, la solidaridad, la igualdad, la paternidad, el servicio social, la justicia, la racionalidad, la verdad, así como la lucha contra la guerra, la opresión, la intimidación, las enemistades, el error, la estupidez…
Buscar el Reino de Dios es por lo tanto buscar las condiciones más felices para la expresión de la vida individual y social. Y se entiende: donde reina Dios, el hombre es hijo de Dios, un ser de valor infinito, y trata a los otros hombres y es tratado por ellos como hermano, y hace a los demás lo que le gustaría que los otros le hicieran a él; y los bienes de la tierra son fraternamente puestos en común, y circula el amor y el perdón, y no valen las barreras, que no tienen sentido en la universalidad del amor. Poner como fin el Reino de Dios, por lo tanto, significa elevar la meta de la vida humana. En este sentido, también por nosotros, Cristo “ha vencido el mundo”.
Más allá de este significado, Jesús no se ocupa de la política, y ni siquiera los apóstoles. Pero en su enseñanza están incluidos los principios, quizás no de la política concreta, inmediata y particular, pero sí la alta sabiduría directiva, que sostiene la grande y universal arte del gobierno de todos los tiempos. Jesús no se refiere a las instituciones existentes, pero transforma el espíritu, transformando los sentimientos de los hombres. No les dice a los soldados que hay que disertar, ni a los publicanos que dejen la recaudación de impuestos, ni a los miembros del Sinedrio que renuncien al Gran Consejo: a cada uno les dice que cumpla su función con un espíritu nuevo. No provoca una agitación, provoca la revolución. Y la provoca en el espíritu, donde precisamente tiene que hacerse.
Dentro de una semana Jesús será presentado como anti-hebreo, según la ley teocrática, al tribunal de Israel; como anti-romano, según la ley imperial, en el tribunal del procurador. Tantas acusaciones, tantas calumnias: aunque en efecto “subversor del pueblo”, tal como era acusado, en realidad lo era, en un sentido; la política de Jesús lleva a subordinar cada cosa al fin último; por lo tanto no es el esfuerzo para aglomerar la potencia en las manos de los hombres, sino para permitirle a los hombres gobernar su vida temporal en modo de favorecer el desarrollo de la propia perfección religiosa. No es dominio, sino servicio; no apunta a la guerra, sino que propugna la paz; no le importan las hegemonías y la exclusividad, sino la colaboración fraterna, en la universalidad del amor, en la igualdad de los hermanos, en la dignidad de todos los componentes.
Igino Giordani, Le Feste, SEI, Turín, 1954, pp. 104-110.
15 Abr 2011 | Sin categorizar
14 Abr 2011 | Focolare Worldwide
Del 1 al 3 de abril, en la ciudadela Pace de Tagaytay, en Filipinas, se ha desarrollado un curso organizado por la School for Oriental Religions (SOR), que ha reunido 250 participantes de diversas naciones de Asia. Estaban presentes, de hecho, de Pakistán a la India, también de Tailandia, Myanmar y Vietnam, y todavía, de Hong Kong y Taiwan, hasta Corea y Japón. La mayoría de los presentes provenía de las islas Filipinas, en especial de Manila y Cebú y sus respectivas comarcas.
Fundados en el 1982 por Chiara Lubich, durante su primer viaje a Asia, que abrió el diálogo con los budistas mahayana de la Rissho Kosei kai, los cursos de la SOR, desde 2009, se realizan con cadencia bienal y se dirigen a formar cristianos de varios países de Asia en una mentalidad de diálogo con seguidores de las grandes tradiciones religiosas de aquel continente. Tanto el curso de 2009, como el de este año, se han revelado momentos, además de formativos, de encuentro y de intercambio de experiencias.
</Se trata de una verdadera ágora, donde surgen los desafíos y las problemáticas de los distintos contextos –por ejemplo, Pakistán- pero también de experiencias proféticas como la del diálogo con el budismo monástico de la tradición theravada de Tailandia. Es de mencionar, sobre todo en las semanas sucesivas al terremoto y a la crisis nuclear de Japón, como los años de diálogo hayan permitido al Movimiento de los Focolares y al de la Rissho Kosei Kai vivir estos terribles momentos en un clima de profunda amistad y de apoyo recíproco. Prometedor también el diálogo a nivel académico y social, que se ha construido en la India con hindúes de distintas organizaciones gandhianas y con instituciones académicas.
En Asia, las comunes características espirituales nacen junto a las diferencias y tradiciones específicas de cada país y área cultural. Se evidencian también diversos modos de relación entre cristianos y seguidores de hinduismo, islam, budismo y de culturas como el confucianismo y el taoísmo. Los Focolares viven, en primera línea, los desafíos que la Iglesia Católica advierte en estos mundos.
En la presentación de los trabajos de la escuela ha surgido claramente, que diálogo y evangelización, son aspectos diversos de la misma misión de la Iglesia, y que antes que nada debe dar un testimonio, personal y sobre todo comunitario, para garantizar una presencia constructiva y creíble del anuncio de Jesucristo. Por otro lado, las culturas asiáticas captan a menudo aspectos que el cristianismo occidental aún no ha profundizado.
La School for Oriental Religions se ha concentrado este año en el amor en las distintas tradiciones. Importante subrayar la presencia del arzobispo de Bangkok, Mons. Francis Xavier Kriegesak, decano de la Escuela, y los apaortes del monje, prof. Phramaha Sanga Chaiwong, abad de un importante templo en los alrededores de Chiang Mai en el norte de Thailandia, y del profesor filipino Julkipli Wadi, musulmán, docente de Islamística en la University of the Philippines.
Tres días de diálogo e intercambio, que a largo plazo, y también ya en el presente, no podrán sino producir –como ha sido comentado- “adecuados antídotos a los fundamentalismos y a las intemperancias”.
De Roberto Catalano
Fuente: Città Nuova