Movimiento de los Focolares
Espiritualidad de comunión en la De Paul University de Chicago

Espiritualidad de comunión en la De Paul University de Chicago

“<strong>Te mostraré la vía de la Sabiduría”. Es el conocido lema latín que ondea en varios rincones de la De Paul University, universidad fundada a finales del siglo XIX por la Congregación de las Misiones de San Vicente de Paul, para asegurar una formación adecuada a los hijos de los emigrantes católicos en la ciudad de Chicago. Hoy, con veinticinco mil estudiantes, es el principal instituto Universitario de Illinois y está entre los primeros diez de los Estados Unidos.

El pasaje, sacado del Libro de los Proverbios, parece asumir un significado especial en estos días en los que la universidad está organizando la semana anual de reflexión World Catholicism Week con el título Catholic Spirituality: a global communion. En el curso de la semana están previstas intervenciones de figuras de primer orden. En la jornada inaugural, el 11 de abril, caracterizada por distintas mesas redondas, algunas en contemporánea, fueron invitados algunos expertos del Movimiento de los Focolares para presentar distintos aspectos de la dimensión de comunión de la espiritualidad de Chiara Lubich. La Profa. Judith Povilus presentó la experiencia interdisciplinaria, interétnica e intercultural del Instituto Universitario Sophia de Loppiano. El Prof. Donald Mitchell propuesto el aspecto de la ecología conjugado con el diálogo interreligioso, mientras que el Prof. Paul O’Hara afrontó el aspecto del perfil mariano.

En fin, María Voce habló de la Espiritualidad y la Teología Trinitaria en la vida y en el pensamiento de Chiara Lubich. En una sala repleta de personalidades académicas y de representantes del mundo católico, la Presidente de los Focolares puso en evidencia cuatro puntos de la espiritualidad de comunión –Dios amor, el amor al hermano, el amor recíproco y Jesús abandonado, como secreto para sanar todas las heridas provocadas por las divisiones y fracturas.

Haciendo referencia a la experiencia de luz vivida por Chiara Lubich en el verano de 1949 y de sus intuiciones sobre la espiritualidad de comunión, como reflejo de la vida trinitaria, leyó algunos fragmentos de los apuntes de la fundadora de los Focolares, subrayando que se trata de una experiencia comunitaria. Y concluyó subrayando la profunda consonancia entre la espiritualidad de comunión y el pensamiento expresado en la Novo Millennio Ineunte y presentando el reto del Instituto Universitario Sophia, que desea «suministrar fundamentos y perspectivas de un saber global, de una cultura que brota del carisma de la unidad, fruto de una espiritualidad comunitaria vivida profundamente como reflejo de la vida trinitaria».

A María Voce le respondieron dos teólogos, el Prof. Tom Norris, miembro de la Comisión Teológica Internacional, y el Prof. David Schindler, director del Instituto Juan Pablo II de estudios sobre el matrimonio y la familia en la Catholic University of America. Ambos indicaron, si bien desde perspectivas distintas, la actualidad del pensamiento trinitario de Chiara Lubich y la audacia de su propuesta a la Iglesia y a la reflexión teológica contemporánea. Norris recordaba, de hecho, que un teólogo afirmó recientemente que la Trinidad es la gramática de toda teología. Schindler puso el acento en el perfil mariano de la espiritualidad comunitaria de Chiara y en su capacidad de responder en forma positiva al Iluminismo.Fue imposible no pensar, al final de la velada, en la relación entre esa Vía de la Sabiduría que la De Paul pretende ofrecer a sus estudiantes y el carisma de comunión de Chiara Lubich, don de Dios para caminar por esa vía.

Del corresponsal Roberto Catalano

Espiritualidad de comunión en la De Paul University de Chicago

Encuentro interreligioso en Chicago

© CSC

La Sinagoga Kehilath Anshe Maarav (KAM) de Chicago, construida en 1847, ofreció el ambiente ideal para el encuentro entre los doscientos fieles de diversas religiones, como conclusión de las celebraciones por el 50° de los Focolares en Norteamérica. Situada en Hyde Park, en la 5ta. Avenida, fue la primera sinagoga del Mid-West. Su arquitectura parece inspirada en los valores del diálogo. El acontecimiento reunió a luteranos, presbiterianos, católicos, pero sobre todo a hebreos, musulmanes, hindúes, budistas, sikhs y zoroastrianos.

Unos treinta entre los presentes se intercambiaron en el palco para compartir momentos de comunión espiritual, vividos a lo largo de los últimos treinta años en el espíritu de fraternidad sembrado por Chiara Lubich y de su encuentro con representantes de los diversos credos en varias partes del mundo: momentos de profecía que en los últimos años poco a poco han realizado.

Se revivieron con conmoción los encuentros entre Chiara Lubich y el Imán W.D. Mohammed, en la Mezquita Malcolm Shabazz de Harlem en 1997 y en Washington D.C. en el 2000, y se recordó el pacto de amor recíproco, estrechado entre los dos líderes, vigente todavía hoy. Pero también la representante del Movimiento budista de la Rissho Kosei kai recordó el encuentro de su fundador Nikkyo Niwano con Chiara. Impresionantes los testimonios de los “hermanos y hermanas mayores”: Emily Soloff, directora asociada para las Relaciones Interreligiosas del Comité Hebreo de América (American Jewish Committee), una de las presentadoras de la jornada, confesó que los momentos de diálogo con los miembros de los Focolares le recuerdan las celebraciones del shabatt hebreo por la solemnidad y el espíritu de familia. Lo mismo subrayó Laila Mohammad, hija del Imán W.D. Mohammad, quien confesó que la experiencia del encuentro islamo-cristiano de Roma tuvo la intensidad espiritual y produjo frutos espirituales comparables a una peregrinación a La Meca.

© CSC

El Prof. Donald Mitchell, con el Imán Mikal Saahir y el Imán Kareem Irfan, presentó la experiencia del diálogo vivido entre académicos y líderes religiosos en el curso de un viaje de estudio a Asia. Fueron fundamentales para el éxito de la misión algunos momentos compartidos en Filipinas y en Tailandia, donde el espíritu de la fraternidad universal experimentado en los centros de los Focolares donó esperanza y valor al diálogo como solución del conflicto con minorías islámicas en el sur de los dos países asiáticos. No faltó la participación de los jóvenes que trabajan en proyectos de cooperación social para ayudar a las personas en necesidad.

Al final del programa, María Voce, presidente de los Focolares, saludó a los presentes junto con el co-presidente Giancalo Faletti, respondiendo a las preguntas propuestas por una cristiana, una musulmana y una hebrea.

Se puso en evidencia que el diálogo en el que están comprometidos los Focolares, parte del sueño de Chiara Lubich de contribuir a la unidad de la familia humana y que no es sólo una parte del Movimiento la que dialoga sino todos, juntos: jóvenes y adultos, ancianos y niños. Fue especialmente eficaz la intervención de Giancarlo Faletti quien subrayó cómo, por una parte, el evento de hoy había sido como ojear un álbum de familia, que permitió volver a los momentos que construyeron la historia común. Por otra parte, animó a no caer en la nostalgia, sino a crecer en el amor entre todos.

Al final María Voce propuso una imagen eficaz: “A menudo las religiones han sido esferas que se rozaban. Se necesitaron años para tener el valor de agujerear las esferas en modo tal de que las riquezas de la una pudieran ser compartidas con las de otra. Éste ha sido el papel profético de Chiara Lubich, Nikkyo Niwano, Dadaji del Movimiento Swaydhaya, del Imán W.D.Mohammad y de otros. Gracias a ellos hemos podido descubrir riquezas que no conocíamos. Se ha superado el miedo. Ahora tenemos que proseguir por este camino”. La invitación final fue acogida con una ovación: “Llevemos a todas nuestras comunidades las riquezas que hemos descubierto. Ustedes ayudan al Focolar y juntos ayudamos a la humanidad”.

Roberto Catalano

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Espiritualidad de comunión en la De Paul University de Chicago

Costa de Marfil: el testimonio de los Focolares en el país

La emergencia humanitaria generada por el conflicto en Costa de Marfil, con la presencia de miles de refugiados y desplazados, ha suscitado el compromiso de varias organizaciones no gubernamentales internacionales en el país que, junto con la Iglesia local, trabajan para ofrecer a cuantos es posible, refugio y asistencia. En las cercanías de Man, a 600 Km. al Oeste de la capital, surge una ciudadela del Movimiento de los Focolares que quiere ser un testimonio estable de una vida caracterizada por el amor evangélico y la fraternidad. ¿De qué manera están involucrados sus habitantes en este momento en la difícil situación del país?

Adriana Masotti se lo preguntó a Vitoria Franciscati, responsable de la ciudadela, quien desde hace 20 años está en Costa de Marfil.

Estamos involucrados de una forma bastante directa: actualmente Man se ha convertido en una ciudadela de acogida, porque a 80 Km. de aquí hay un frente, siempre en el Oeste, donde la situación no es fácil y de donde provienen muchos refugiados. Pero vienen también de abajo, de la capital: de Abidjan. Y nosotros estamos comprometidos, junto con todas las otras fuerzas de la diócesis, de la ciudad, a acoger lo mejor posible a estos refugiados. En la ciudadela tenemos un dispensario, un ambulatorio médico y un centro de lucha contra la desnutrición. Ha aumentado mucho el número de enfermos y de niños que siendo muy pequeños los dejan abandonados, a veces con un abuelo o una abuela que no saben cómo hacer. Por lo tanto todo este trabajo realmente se ha multiplicado y continúa. También somos un punto de referencia para los organismos humanitarios, que llegan para trabajar en la región para combatir el hambre: Médicos sin fronteras, la Cruz Roja y otros. En la ciudad falta el agua y por lo tanto vienen a buscarla a nuestro pozo. A menudo no hay electricidad y como nosotros tenemos un generador que funciona durante algunas horas al día la ponemos a disposición. Por lo tanto, hay mucha colaboración entre todos.

Ustedes están lejos de la capital, pero hay algunos miembros del Movimiento que viven precisamente en Abidjan y cerca de la residencia misma de Gbagho, que en este momento, está tomada por los conflictos. ¿Qué experiencia están haciendo en estos días?
Abajo tenemos personas nuestras en todas las barridas de la ciudad, pero más precisamente en la zona donde está la casa del presidente saliente. Nos mantenemos en contacto con ellos varias veces al día y están decididos y realmente comprometidos a vivir y difundir la vida del Evangelio, a ser constructores de paz mediante la vida del amor, porque es la única fuerza capaz de desarmar los corazones, que es la cosa más difícil y la más necesaria.

En el país se han conformado dos bloques opuestos, una contraposición que existe también en las familias. ¿Cómo viven esta división?
Cierto, está precisamente allí el punto: empezar por la casa, por la familia. Algunos muchachos dicen: “Yo ya no reconozco a mi padre, no lo reconozco”, porque la división entra, es algo que penetra profundamente. Antes no era así. El marfileño es muy sensible y está dispuesto a cambiar, no es tan duro. Por lo tanto, hace falta creer en esta capacidad, siendo un pueblo acogedor, acostumbrado a la convivencia étnica e interreligiosa. ¡Nunca había habido problemas!

Entonces, ¿Cuál es el principal aporte que ustedes sienten que quieren dar y su compromiso por la sociedad marfileña?
Precisamente el de la fraternidad. La “regla de oro”: ¡hacer a los demás lo que nos gustaría que nos hicieran. Es el aporte específico.

Qué sucede concretamente en el día a día, cuando cada uno trata de vivir el amor hacia el otro, aunque sea diverso…
Precisamente al acoger al otro que es diferente a mí, que piensa distinto que yo, creo que tendrán que nacer nuevos sistemas políticos a partir de las culturas, de las raíces culturales africanas. Pero es muy importante la oración, en este momento, porque los corazones se han puesto duros y ahora se necesita la gracia de Dios.

Fuente: Radio Vaticana – Radio Periódico del 10/04/2011

Espiritualidad de comunión en la De Paul University de Chicago

¿Hacerse santos en el Medio Oeste?

Cuando se llega de Chicago desde la Costa Este te das cuenta enseguida de que estás en otro mundo. La ciudad se extiende 50 kilómetros, a lo largo del inmenso lago Michigan y la panorámica es impresionante con los rascacielos que despuntan al fondo, modernos e iluminados. La población aquí también es multiétnica, pero de manera diversa de Nueva York y Washington. Las distintas comunidades durante décadas, y a veces, durante un siglo han mantenido identidades bien definidas con los barrios típicos de sus lugares de origen. En las últimas décadas, con las nuevas generaciones se nota una mayor integración.

Algunos barrios tienen problemas no indiferentes de orden público. A menudo, se aconseja no cruzar una cierta calle si no se quiere terminar dentro de imprevistos desagradables. Sin embargo, aquí en Illinois y en todo el Medio Oeste, los valores religiosos y tradicionales son aún importantes y las familias tratan de transmitirlos a los hijos.

Los Focolares llegaron a Chicago hace 50 años. En la zona de Hyde Park, desde el 1966, hay un Centro Mariápolis situado en una gran mansión –casa de típico estilo americano del siglo XIX-, que la diócesis puso a disposición de los Focolares.

A poca distancia se encuentra River Side Norte. Aquí, Carol, una voluntaria que conoció el Movimiento en los años ‘60, dio vida a una experiencia envolvente. Con un hijo con una patología grave, Carol, particularmente sensible a las problemáticas unidas al sufrimiento, miró a su alrededor y construyó puentes con decenas de personas del vecindario, que sufrían por distintos motivos. Progresivamente se creó un verdadero movimiento de la atención recíproca, que desencadenó una revolución social, apoyada por aquellos que ya todos llaman el ejército de los ángeles, y sostenida por la administración social.

Un verdadero modelo sostenible de atención recíproca sobre todo en el ámbito de personas vulnerables, tanto a nivel físico como moral. Otras administraciones se han puesto en contacto con la de River Side Norte para colaborar con la solución de problemas que parecen insuperables. También el Presidente de Bahamas, conociendo la experiencia, pidió colaboración para aplicar la misma metodología en su país.

El sábado por la tarde, justo en el gimnasio de la sede administrativa del Municipio de River Side North, los muchachos de los Focolares organizaron un encuentro para jóvenes. Invitando a sus amigos, y no sólo, usando contactos personales, internet y Facebook. Difícil para todos prever cuantos habrían asistido. Al final la sala estaba llena, cerca de trescientos jóvenes provenientes también de otros estados cercanos.

El programa era audaz: una presentación de la vida de Chiara Luce Badano, actualizada con algunas experiencias de los jóvenes del Movimiento, vividas hoy en el contexto de la universidad y del trabajo. Una chica, bailarina, llegada de Ohio para la ocasión ofreció un delicadísimo fragmento de danza. Otra compuso una canción sobre Chiara Luce y la santidad.

Precisamente en ella se basó María Voce quien, desde el palco para saludar a los jóvenes, señaló que Dios todavía hoy se dirige a cada uno invitándolo a la santidad, y lo hace a través de personas como Chiara Luce que subrayan cómo es posible hacerse santos con la ayuda de los otros: la familia y los amigos que viven los mismos ideales. La Presidente de los Focolares concluyó con un llamamiento sin medias tintas: « ¿Quieres hacerte santo?, ¿si lo quieres porque no lo haces? ». La respuesta fue una ovación: también hoy hay ganas de santidad en el Medio-Oeste de los EEUU, como en todo el mundo.

Por el enviado especial Roberto Catalano

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