1 Abr 2011 | Palabra de vida, Sin categorizar
Pero al final, Jesús se vuelve a rendir a su voluntad:
«No se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú».
Jesús sabe que su pasión no es un acontecimiento fortuito ni una simple decisión de los hombres, sino un designio de Dios. Será procesado y rechazado por los hombres, pero el «cáliz» viene de las manos de Dios. Jesús nos enseña que el Padre tiene un designio de amor para cada uno de nosotros, nos ama con un amor personal y, si creemos en ese amor y correspondemos con el nuestro –ésa es la condición–, hace que todo coopere al bien. A Jesús nada le sucedió por casualidad, ni siquiera la pasión y la muerte. Y luego vino la Resurrección, cuya fiesta solemne celebramos este mes. El ejemplo de Jesús resucitado debe iluminar nuestra vida. Todo lo que se presenta, lo que sucede, lo que nos rodea y también todo lo que nos hace sufrir lo debemos saber leer como voluntad de Dios, que nos ama, o como una permisión suya, que de todos modos nos ama. Entonces, todo tendrá sentido en la vida, todo será extremadamente útil, incluso lo que de momento nos parece incomprensible y absurdo o lo que nos puede sumir en una angustia mortal, como a Jesús. Bastará con que, junto con Él, sepamos repetir con un acto de total confianza en el Padre:
«No se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú».
Su voluntad es que vivamos, que le demos gracias con alegría por los dones de la vida, aunque, ciertamente, a veces no es como nos la imaginamos: un objetivo ante el que resignarse, especialmente cuando nos topamos con el dolor, ni una serie de actos monótonos diseminados por nuestra existencia. La voluntad de Dios es su voz, que continuamente nos habla y nos invita; es su modo de expresarnos su amor para darnos la plenitud de su Vida. Podríamos imaginárnosla como el sol, cuyos rayos representan la voluntad de Dios sobre cada uno de nosotros. Cada uno camina por un rayo, distinto del rayo de quien está al lado, pero en cualquier caso un rayo del sol, es decir, la voluntad de Dios. De modo que todos hacemos una sola voluntad, la de Dios, pero para cada uno es diferente. Cuanto más se acercan los rayos al sol, más se acercan entre sí. También nosotros, cuanto más nos acercamos a Dios –haciendo cada vez más perfectamente la divina voluntad–, más nos acercamos entre nosotros… hasta que todos seamos uno. Si vivimos así, todo puede cambiar en nuestra vida. Más que estar con quien nos gusta y amarlos sólo a ellos, podemos relacionarnos con todos los que la voluntad de Dios pone a nuestro lado. En vez de preferir lo que más nos gusta, podemos entregarnos a lo que la voluntad de Dios nos sugiere, y preferirlo. El estar completamente proyectados en la divina voluntad de ese momento («lo que quieres tú») nos llevará como consecuencia a desapegarnos de todas las cosas y de nuestro yo («no lo que yo quiero»), un desapego que no buscamos adrede, pues buscamos sólo a Dios, pero que de hecho encontramos. Entonces la alegría será plena. Basta con sumergirse en el momento que pasa y hacer en ese momento la voluntad de Dios, repitiendo:
«No se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú».
El momento pasado ya no existe; el futuro todavía no está en nuestro poder. Es como un viajero que va en tren: para llegar a su destino no camina hacia adelante y atrás en el tren, sino que se queda sentado en su sitio. Así es como tenemos que estar: firmes en el presente. El tren del tiempo camina por sí solo. A Dios sólo lo podemos amar en el presente que se nos da pronunciando nuestro «sí» a su voluntad de un modo fuerte, radical, decidido y activo. Amemos, pues, ofreciendo una sonrisa, llevando a cabo un trabajo, conduciendo el coche, preparando la comida, organizando una actividad o amemos a la persona que sufre a nuestro lado. Y no deben atemorizarnos las pruebas ni el dolor si en ellos sabemos reconocer, como Jesús, la voluntad de Dios, es decir, su amor por cada uno de nosotros. Es más, podremos rezar diciendo: «Señor, haz que no tema nada, ¡porque todo lo que suceda no será más que tu voluntad! Señor, que no desee nada, pues no hay nada más deseable que tu voluntad. »¿Qué es lo que importa en la vida? Tu voluntad es lo que importa. »Que no me desaliente por nada, porque en todo está tu voluntad. Que no me enardezca por nada, porque todo es voluntad tuya». Chiara Lubich
Palabra de vida, abril 2003, publicada en Ciudad Nueva, nº 397, pág. 24.
31 Mar 2011 | Focolare Worldwide
31 Mar 2011 | Focolare Worldwide
30 Mar 2011 | Focolare Worldwide
Dejando Montreal, la Presidente de los Focolares llegó a “Luminosa”, la ciudadela de los Focolares de Norteamérica, su primera etapa en el “descubrimiento” de los Estados Unidos. Es la primera vez que la presidente y el co-presidente van a los Estados Unidos. Con un tripudio de alegría fue acogida a su llegada a la ciudadela, que se encuentra en la zona de Hyde Park –famosa por ser la cuna del presidente Roosvelt –, a dos horas de distancia en carro de Nueva York. Una pancarta colorida de bienvenida adornada con globos la recibió, al inicio de la calle que conduce a la ciudadela, era la fiesta tributada por sus habitantes que hondean la bandera de estrellas y barras de los Estados Unidos y el estandarte de los Focolares, con la gran estrella dorada sobre un fondo azul, diseñada precisamente aquí por Chiara Lubich en 1990.
La fundadora de los Focolares visitó la ciudadela en 1990 y en 1997. Fueron signos de su cercanía y participación en un proyecto que tenía en su corazón para esta inmensa e influyente nación. La primera idea la tuvo Chiara en octubre de 1984. Desde entonces se empezó a buscar la localidad apropiada y se empezó a recoger el dinero, gracias a la generosidad de tantos y a la intervención de la Providencia.
Se inauguró el 14 de septiembre del ’86, a pesar de que Chiara, a último momento, no pudo participar por motivos de salud. Pero su ausencia marcó el valor profético del contenido del mensaje que dirigió para la solemne ocasión: “Tendrá su belleza y su vocación”, indicaba, y se preguntaba: “¿Será ecuménica o participarán personas de otras religiones?”. Y decía confidencialmente: “Todo hace entender que sí, porque antes que nada tiene que ser la expresión de un pueblo, y como el pueblo americano ha sabido componer en uno a personas, grupos étnicos, proveniente se estados y continentes distintos, así será la ciudadela de los Estados Unidos, un boceto ejemplar de la unidad de los pueblos, aspecto social de la oración de Jesús “que todos sean uno”.
Veinticinco años después, en esas 33 hectáreas han surgido 22 edificios, una piscina al aire libre y una cancha. Los habitantes son unos cincuenta, de varios países del mundo, y durante el verano es numerosa la presencia de quienes quieren compartir por un período prolongado la experiencia de una fraternidad cosmopolita. Casas para familias y para jóvenes, para sacerdotes y religiosas se alternan con las sedes de los Focolares. En el centro de la ciudadela surge la Iglesia dedicada a la Virgen de la Luz. Las distintas salas albergan encuentros hasta para 500 personas, desde muchachos hasta obispos, a familias. Un laguito y un pequeño torrente completan el paisaje, frecuentado por una simpática variedad de animales, entre los cuales amigables ardillas.
En este marco, María Voce y Giancarlo Faletti se encontraron durante dos días con los responsables del Movimiento de Canadá, EEUU, el Caribe y Oceanía. A partir del martes 29 empezó un retiro espiritual para 260 focolarinos y focolarinas de Norteamérica.
Del enviado Paolo Lòriga
30 Mar 2011 | Focolare Worldwide
“Ustedes son un pueblo nacido del Evangelio, Chiara nació de la Palabra, ella fue aquel ‘aquí estoy’ de María. El ‘hágase’ colorea toda su vida. Se ha dejado siempre conducir por Dios, la humilde, la disponible clave preciosísima para entrar en el Evangelio”. Estas las palabras pronunciadas por el arzobispo de Cosenza en la misa celebrada en ocasión del tercer aniversario de la partida de Chiara al cielo.
La Región Calabria ha rendido homenaje a la fundadora del movimiento de los Focolares en diez ciudades distintas, desde Locri a Lamezia hasta Aiello, ciudad natal de la actual presidente María Voce. El obispo de Vibo, ha dicho: “Chiara es un Evangelio viviente, ha penetrado en el corazón del Evangelio: el mandamiento nuevo. Ella es un matrimonio de humanidad y espiritualidad”.
En Teramo, en Abruzzo, el 15 de abril los dos Consejos provinciales y locales, han dedicado a Chiara un jardín. Al terminar una misa en la catedral celebrada por el obispo, mons. Michele Seccia.
La ciudad de Foggia, en Puglia, ha querido también dedicarle dos momentos importantes. “Nombrando la escuela materna Girasol 2 y el parque, la ciudad ha encontrado el modo de recordar en el tiempo esta importante figura, ha subrayado el asesor de la Instrucción Pública Morlino, la Lubich nos ha dejado un gran patrimonio de valores que se basan en el amor hacia el prójimo y en el respeto por la persona”.
Continuando en Puglia, en Bari se ha reflexionado sobre la dignidad y misión de la mujer, repasando nuevamente la condición femenina a lo largo de los siglos hasta la Encíclica Mulieris Dignitatem del Papa Juan Pablo II. Como parte central una conversación en vídeo de Chiara, en la que delinea el surgir y el afirmarse del perfil mariano junto al perfil petrino en la Iglesia.
Entre las muchas y variadas iniciativas que han recorrido Italia, la IV Edición del “Premio Fraternidad-Ciudad de Benevento”, organizado por el Movimiento de los Focolares de Campania, Puglia, Basilicata y Albania, por la Administración de la capital sunnita el Centro La Paz de Benevento y por la Asociación Focus, con el reconocimiento de la Presidencia de la República, de la Presidencia del Consejo y de la Unesco. Entre los foros realizados: personas de confesiones, religiones y culturas distintas se han confrontado sobre “Diálogo y Fraternidad: la herencia de Chiara Lubich”.

Inauguración de la escuela “Chiara Lubich” en Brà
Del Sur al Norte. El 3 de junio 2002, Chiara recibió la ciudadanía honoraria de la ciudad de Bra, en la provincia de Cuneo, en Piamonte. Ahora en Bandito, la fracción más poblada de Bra se nombra una escuela infantil y se desarrolla el Congreso: “Una ciudad por la fraternidad”. “Chiara vive junto a nosotros”, con estas palabras la intendente, Bruna Sibille, abrió los festejos.
Concluimos esta breve reseña con el concierto Festival de la Paz y de la Fraternidad –Homenaje a Chiara Lubich, organizado por la Asociación Ciudades por la Fraternidad, de las municipalidades de Rocca di Papa y Castelgandolfo y de sus corales, desarrollado el domingo 20 de marzo en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo, que contó con la presencia de 160 personas entre coristas y acompañantes provenientes de tres estados de los Estados Unidos y 4 corales de Roma, de los Castillos Romanos. Además de Maurizio Colacchi, intendente de Castelgandolfo estaban presentes Pasquale Boccia, intendente de Rocca di Papa: “me pregunto: ¿pero Chiara tiene necesidad de nuestro homenaje?. Quizá somos nosotros quienes tenemos aún necesidad de un regalo de Chiara y me dirijo a ella para pedir que se desarrolle cada vez más esa base social que es la Fraternidad”.