20 Jun 2017 | Sin categorizar
Cada año se celebra el 20 de junio esta Jornada programada por la ONU (UNHVCR) en el 2000, en ocasión del 50º aniversario de la Convención relativa al estado de los refugiados. La cita tiene como objetivo la sensibilización de la opinión pública sobre la condición de los emigrantes. Se trata de millones de personas obligadas a huir de las guerras y de la violencia, dejando los propios afectos, su propia casa y todo lo que formaba parte de su vida. Detrás de cada uno de ellos existen historias que merecen ser escuchadas, que encierran sufrimientos, humillaciones y el deseo de reconstruir un futuro. En la Relación Projectede Global Resettlement Needs 2017, se afirma que en el 2017 el número previsto de personas necesitadas de reubicación será de 1,19 millones, el 72% más respecto al 2014. Es ésa una de las soluciones mejores para los refugiados, junto a la acogida e integración en la sociedad y al repatriamiento voluntario.
20 Jun 2017 | Sin categorizar
Con Alessandro De Carolis, periodista de Radio Vaticana, en calidad de moderador, dialogaron con el autor, el Padre Julián Carrón (presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación) y Maria Grazia Vergari (vice presidente del sector adultos de la Acción Católica). La periodista Giorgia Bresciani de “Radio InBlu”, entrevistó a Jesús Morán el 30 de mayo. Presentamos algunos fragmentos: G. B. – La presentación de su libro ha sido la ocasión para vivir un momento de diálogo y fraternidad entre Movimientos Eclesiales. En Pentecostés 1998, Juan Pablo II y el entonces Cardenal Ratzinger quisieron abrir un camino de comunión entre los Movimientos. Le pido que nos ayude a entender qué sucedió ese día y a qué punto estamos en ese camino. J. M. – Pienso que la jornada del 29 de mayo fue especialmente bendecida por el Espíritu Santo, una gracia para nosotros. Recuerdo muy bien la Fiesta de Pentecostés de 1998: pienso que fue la más bella de mi vida. ¡Parecía una actualización de la primera Pentecostés, por la presencia de tantas personas, por la jornada, que fue bellísima! Yo llegué de Chile, donde estaba viviendo. Efectivamente fue un momento histórico un evento eclesial, porque, por primera vez, los nuevos Movimientos se reunieron en la Plaza San Pedro todos juntos. Un encuentro fundamental entre el Carisma de Pedro y los carismas suscitados por el Espíritu Santo en este tiempo. Fue un salir a vida pública, dar visibilidad a los carismas eclesiales, un momento de “reconocimiento” de esta realidad. Desde entonces el camino ha avanzado, con momentos alternos. Esta experiencia se ha difundido también a nivel ecuménico e hizo nacer “Juntos por Europa”. Por lo tanto nos comprometimos por la unidad de los cristianos. Pero se han creado muchos otros momentos de encuentro entre los movimientos. Pero en estos años, han fallecido algunos de los fundadores y esto, obviamente, ha enlentecido un poco el camino, la partida del Padre Giussani, de Chiara Lubich y de otros, obviamente ha tenido una influencia porque esta realidad de unidad y de comunión entre los Movimientos era decididamente querida por ellos.
Una ocasión como la del 29 de mayo nos dice que debemos continuar. Ahora en una fase distinta, post-fundacional; debemos retomar esa “profecía”. Y el momento de la presentación de mi libro iba en esa dirección. G.B. – Usted hizo referencia al fallecimiento de algunos fundadores. Precisamente usted, María Voce, el Padre Carrón, están entre aquellos que están viviendo la “post-fundación”, la “segunda fase”, que es una fase delicada, la tarea de ustedes es compleja y apasionante. A la luz de lo que ha emergido del intercambio entre ustedes, ¿qué necesita en esta fase un Movimiento Eclesial? J.M. – Creo que la fase “post-fundacional” es también una fase carismática. Existen gracias distintas vinculadas a la fundación, más en la perspectiva de la encarnación, el gran desafío es que el carisma, siguiendo la línea del fundador, se vuelva cada vez más “historia”. Por lo tanto es una etapa de servicio a la Iglesia y a la humanidad. Se necesita una madurez diferente. Tenemos que trabajar más juntos, poner en evidencia todos los talentos personales y comunitarios. Porque cuando está el fundador la luz del carisma es fortísima, lo “encarna” casi él solo. Ahora Dios nos pide poner en movimiento nuestra inteligencia del carisma, nuestras fuerzas. ¡Y tenemos que hacerlo juntos! Éste es el gran desafío. Y lo que he tratado de decir con ese concepto de “fidelidad creativa” (antes usado por Juan Pablo II), es decir, fidelidad al carisma y, al mismo tiempo, capacidad de innovación, de creatividad, siempre fruto del Espíritu. Implica una mayor inserción en la Iglesia y en la sociedad.
19 Jun 2017 | Focolare Worldwide
«Que todos sean uno. Nacimos por estas palabras, por la unidad, para contribuir a su realización en el mundo». Las palabras de Chiara Lubich, comentadas por el obispo Felix Liam, Presidente de la Conferencia Episcopal de Myanmar, el primer día del encuentro de los Obispos asiáticos amigos del Movimento de los Focolares (1- 4 de junio de 2017), evidencian bien la finalidad del congreso, que este año se desarrolló en Yangon, en Myanmar, país de Asia Sur-Oriental, en el lado occidental de Indochina. Estos congresos, que empezaron unos 40 años atrás por iniciativa de Chiara Lubich y de Klaus Hemmerle (1929-1994), entonces obispo de Aquisgrán (Alemania), se llevan a cabo cada año a nivel internacional, ecuménico y regional. En Yangon, con una fuerte presencia del episcopado de Myanmar (19 obispos), se respira un clima de familia y de recíproca acogida. Entre los 31 participantes un buen porcentaje proviene de Filipinas, India, Malasia y Corea del Sur. Comunicando la experiencia de su encuentro con la espiritualidad de la unidad, el Card. Francis Xavier Kriengsak de Bangkok, moderador de los obispos amigos de los Focolares, invita a los obispos a que descubran y ahonden en uno de los puntos fundamentales de la espiritualidad de la unidad: Jesús crucificado y abandonado. Y a que lo pongan en el centro de la propia vida para ser instrumentos de comunión en la Iglesia y en la humanidad. De esto hablan los testimonios de miembros de la comunidad local de los Focolares, que se preparó para acoger de la mejor manera a los prelados. Pero también las experiencias de algunos obispos, como la del irlandés Mons. Brendan Leahy, quien ve en el misterio de Jesús abandonado “el rostro de la misericordia, la llave del diálogo y de la unidad y el camino para una santidad de pueblo”. A través de un PowerPoint se presenta la vida de Mons. Klaus Hemmerle. Breves videos muestran la sorprendente fecundidad del amor al Abandonado aun en los contextos más “candentes”. Muy actual el tema sobre “Evangelización e Inculturación en la Espiritualidad de la unidad”, que suscita especial interés en una nación en su mayoría budista. La historia de Chiara Lubich y del Movimiento al que ella dio vida, junto con las experiencias de los miembros de la comunidad del lugar, suscitan gran conmoción. El Cardenal Carlo Bo, arzobispo de Yangon: «Me impactó profundamente el relato de la vida de la fundadora carismática y profética de vuestro movimiento. Más que nunca la Iglesia necesita de movimientos como el Focolar. Cuando la arrogancia del poder dividía a las personas por el color de la piel y por su raza, Chiara creó una comunión a nivel mundial, en pos de la paz global».
El Obispo Matthias (Myanmar) comentó: «Generalmente, cuando se asiste a encuentros de obispos, se escuchan muchas cosas, pero son a nivel intelectual. En cambio aquí se habla de la vida y se ven personas felices». Y el Obispo Isaac (Myanmar): «La vida de un obispo no es fácil, a menudo nosotros mismos nos sentimos abandonados. Conociendo a Jesús Abandonado tendré la fuerza y la luz para seguir adelante». De Corea, Mons. Peter agregó: «Es la primera vez que participo en un encuentro de obispos. Estoy feliz de haber conocido y profundizado el misterio de Jesús abandonado. Aquí encontré a personas que tratan de amarlo en cada dificultad; personas que están detrás de bambalinas, que tratan de servirnos a todos nosotros», refiriéndose a los miembros de la comunidad local del Movimiento. La apertura al diálogo cultural e interreligioso asume los colores dorados de la Pagoda de Shwedagon, la más importante y conocida de la capital. La visita de este lugar sagrado, en el que están celosamente custodiadas las reliquias de los cuatro Buda, en la colina de Singuttara, a oeste del Lago Real, simboliza el respeto por el alma budista y por la cultura del lugar. En la cima de la Pagoda, salpicada de piedras preciosas, un anemoscopio de banderola muestra la dirección del viento. Si éste es bastante fuerte, el movimiento es acompañado por el sonido de decenas de campanillas. ¿Hacia dónde sopla el viento? Los obispos de Myanmar no tienen dudas: en la dirección de la unidad, hacia una Iglesia cada vez más “comunión”.
18 Jun 2017 | Sin categorizar
«Un trozo de pan, en el que Jesús se transforma para saciar del hambre de todos los corazones: ésta es la biografía de Jesús reducida a lo escencial. Es la nuestra: la pequeña vía de su amor, amor fuerte en la debilidad». (de un artículo de mayo de 1980) «Cada vez que celebramos la Eucaristía, lo que sucede no es solamente una agradable comunión con los demás en el Espíritu de Jesús, entendido como una simple idea o sentimiento; no, cada vez que celebramos la Eucaristía se abate la barrera más radical de la realidad, la barrera de la muerte; lo que sucede es un don, un don que realmente viene a nosotros; es proximidad –proximidad en donde la distancia recíproca, interior y exterior, se anula. En la Eucaristía no sólo nos volvemos un único cuerpo los unos con los otros, sino que nos volvemos Su cuerpo para el mundo. Para quien verdaderamente está permeado por la Eucaristía, este mundo y esta sociedad no le pueden dejar indiferentes; él tiene en sí mismo esta dinámica y es la dynamis de Dios, que se ofrece, que se dona, que lleva con la humanidad, como algo que le es propio e íntimo, todo lo que la humanidad conlleva, todo aquello que ella hace». (de una conferencia del 31.8.1977) «Lo importante no sólo es que tengamos la Eucaristía aquí, en nuestra comunidad. Conservamos el espíritu de Jesús sólo si y cuando amamos concretamente la comunidad del otro como la nuestra, cuando nuestras comunidades se abren más allá de las barreras que las separan, cuando en el centro de la comunidad vive el Señor». (de un artículo de mayo de 1979) De “La luce dentro le cose”, Klaus Hemmerle, Città Nuova, Roma 1998, págs. 190, 186, 187, 192.
17 Jun 2017 | Focolare Worldwide
Mi gira empieza el último día del calendario ruandés, en el que se recuerda la masacre que aconteció en 1994. Sé que Jesús abandonado puede dar un sentido a todos los sufrimientos humanos, especialmente a aquellos que dejan profundas heridas en el corazón. Advierto un estrecho vínculo entre el sacrificio de Jesús y lo que sufrió el pueblo ruandés. Bajo la guía de P. Telesphore, sacerdote del lugar, conozco la capital Kigali, conocida por su limpieza. Sin embargo, los signos del desarrollo económico se notan sobre todo en el centro de la ciudad, que se parece a una capital europea. Pero no lejos de los edificios modernos, está la gente común, vinculada a la agricultura, que se desplaza para vender sus productos en el mercado: fruta, verduras, gallinas… Por mi tez blanca y mi alta estatura, mi presencia no pasa desapercibida. A menudo descubro miradas sorprendidas, pero es suficiente un gesto de saludo, «muraho», o una sonrisa, y se rompe el hielo con una linda sonrisa como respuesta. Las visitas a las principales ciudades del país las hacemos en auto. De vez en cuando nos detenemos para brindarle un pasaje a alguien. Entre las tantas personas a las que llevamos, me llama la atención una joven de unos 20 años. Detrás de su linda sonrisa hay una historia dolorosa. P. Telesphore me cuenta que sus padres fueron asesinados durante el genocidio de los años ’90. Ella estaba yendo a rezar sobre su tumba. Desde niña, junto con su hermanito, iban donde P. Telesphore. Allí ambos encontraron una familia que los colmó de amor. Y como ellos, encontré muchas otras situaciones parecidas. El día sábado lo transcurrimos en el seminario teológico que acoge a seminaristas de todo el país, unos 130. Durante la misa, impregnada de cultura ruandés, quedé profundamente impactado por la acción de lgracias después de la comunión, con cantos que ponen todo el cuerpo en movimiento. Es una especie de ritmo sagrado, no sincronizado entre todos, pero increíblemente armónico. Escuela Gen’s. En uno de los seminarios hacemos una “escuela” para los seminaristas que quieren conocer la espiritualidad de la unidad. P. Telesphore aclara desde el primer momento que “esta escuela no se hace con los libros, sino con la vida” y que “estamos aquí para construir la unidad querida por Jesús a través de nuestro amor recíproco”. De hecho, durante el encuentro, el amor evangélico se percibe de forma muy concreta entre todos. En efecto, después de un partido de baloncesto, pregunto: “¿Quién ganó?”. La respuesta: “Todos”. Donde reina el amor, la competencia se vuelve una buena ocasión para vivir el Evangelio. Profundizamos el punto de la espiritualidad de la unidad que se refiere al misterio de Jesús abandonado. Nos impacta el testimonio de dos sacerdotes, uno de Ruanda y el otro de Burundi, países que cargan con el peso de tantas incomprensiones recíprocas. Pero las diferencias, por el amor a Jesús en su abandono, abren el camino a la unidad que se incrementa entre ellos. Uno de los seminaristas nos expresa a todos: “Cuando se habla de corazón, se toca el corazón”. Los últimos días los dedicamos al encuentro con las familias y los jóvenes, pero también a las demás personas que comparten el mismo ideal de fraternidad. Finalmente, un peregrinaje al santuario de la Virgen, no muy lejos del seminario. Queremos agradecerle por este viaje y por los numerosos dones que recibimos. (Armando A. – Brasil)