Brasil. IV Congreso Internacional : HEALTH DIALOGUE CULTURE
HDC Health Dialogue Culture (anteriormente conocido como MDC – Medicina Diálogo Comunión) promueve un Congreso en Sao Paulo, Brasil, del 7 al 10 de septiembre de, 2017 titulado: Promovendo a Saúde Global: estratégias e ações a nível individual e coletivo.
Mayor colaboración editorial de los Focolares
Representantes de 21 grupos editoriales de los Focolares se ha reunido desde el 24 al 26 de marzo en Castelgandolfo (Italia), con el objetivo de una comunión profesional respecto a la propia identidad y a nuevas formas de colaboración a nivel internacional. Maria Voce les ha agradecido por la importante función que ejercen a servicio de la difusión del mensaje del Movimiento.
Gen Rosso: Unidos sin barreras
Esta noche en escena la eliminación de la diversidad. Podía ser éste el anuncio del espectáculo del sábado 18 de marzo en el “Mandela Fórum” de Florencia (Italia), que acogió al musical “Campus”, un evento artístico único en su estilo, en donde personas con distinto tipo de discapacidad, la mayoría jóvenes, se unieron alrededor de verdaderos profesionales, miembros del grupo musical internacional Gen Rosso, que nació en 1966 a partir de una idea y del carisma de Chiara Lubich. La elección del lugar no podía ser mejor: el céntrico estadio cubierto de Florencia (Italia), destinado a la realización de manifestaciones públicas, competencias, conciertos, debates, que en el 2004 cambió su nombre a “Nelson Mandela Fórum”, para injertar en los eventos culturales de altísimo nivel de la comunidad también el sentido de la apertura, del intercambio, del feliz encuentro entre “diversidades”, no importan cuáles sean.
«El objetivo de la libertad – decía Mandela – es crearla para los demás». Y si para algunos la libertad de moverse y cantar al ritmo de la música etno-afro, samba, jazz, rock, pop o rap puede parecer normal, para quien tiene que manejar la difícil cotidianidad de estar en una silla de ruedas y quizás encontrarse con una acera que no permite el paso, o con los límites que impone una discapacidad psíquica, puede parecer un sueño. Un sueño que “Unidos sin barreras”, asociación que trabaja en el ámbito de la discapacidad en el territorio, ha querido transformar en una realidad, gracias al encuentro con el Gen Rosso y a la colaboración de otras asociaciones, entidades y realidades comprometidas en lo social. «Campus – the musical» es un espectáculo inspirado en hechos reales, que pone a disposición toda la gama de colores y decibeles de la que el Conjunto es capaz para dar voz y alma al arma pacífica (tan querida por Mandela) del diálogo. Ambientado en un campus universitario- en donde se entretejen las historias de nueve chicos de diferentes nacionalidades, jóvenes en busca de un camino, con un pasado difícil a sus espaldas y la incógnita de un futuro que está todo por inventar –es un musical de amplitud global, sostenido por una estructura narrativa que apunta al corazón de los desafíos de la contemporaneidad, gracias al lenguaje universal de una banda sonora rigurosamente en vivo. El proyecto llega a la escena después de una larga reflexión sobre temas “fuertes” de nuestro tiempo: el encuentro entre culturas, la lucha contra el terrorismo de todo tipo, la integración. Son propuestas, más que respuestas. Pero concretas, como el proyecto “Italia por”, que el grupo internacional lleva adelante a través de talleres y espectáculos que cada vez se dedican a una problemática específica.
En el “Nelson Mandela”, después de muchas horas de ensayo, jóvenes y niños con discapacidad, y también cuatro niños pequeñitos con sus mamás, debutaron cantando y bailando un sueño de unidad y fraternidad, con el orgullo de haberse convertido en protagonistas y la emoción de las voces y los rostros, mientras que los artistas profesionales daban un paso atrás para dejarles todo el escenario y los aplausos (había unas mil personas en la sala). “Campus”, seguramente, ha alcanzado un objetivo: invertir los cánones tradicionales con los que por lo general se entiende la discapacidad, y demostrar cuáles son los verdaderos límites de nuestra existencia, cuando construimos barreras materiales y culturales que dividen, y nos relacionamos con los demás pensando que tenemos un “quid” de más para enseñar o mostrar. «Parecía imposible hasta que se realizó» habría repetido Mandela.
Mi vida como Nuncio Apostólico
Llegué a Bagdad como Nuncio Apostólico de Irak y Jordania, dos semanas después del terrible atentado del 2010 en la catedral sirio-católica que provocó la muerte de 2 sacerdotes, 44 fieles y 5 soldados. Visitando la catedral, pueden imaginarse la desolación y la sen que advertí en mi interior al haber sido enviado allí para compartir ese dolor. Las relaciones entre los cristianos y los musulmanes eran conflictivas desde hacía años, a tal punto que incluso en la Nunciatura para cualquier trabajo o compra se elegían sólo a los cristianos. Sentía que tenía que ir contra la corriente. Comencé tratando de aprender el árabe (¡lamentablemente con poco éxito!) para poder saludar a todos. Cuando se me permitía, iba a conversar con los guardias dedicados a la protección de la Nunciatura, a veces compartiendo la cena preparada por ellos, aunque los soldados no son los mejores cocineros. La religiosa que me traducía no estaba muy de acuerdo, pero yo estaba convencido de que algo había que hacer. Sentía que tenía que “confiarme”, aunque si esto me ocasionaba alguna sorpresa. Una vez un peluquero musulmán al cual había comenzado a ir, para cortarme el pelo de las orejas, puso un poco de gas de su encendedor y después prendió fuego. Sabía que era un ingenuo, pero era una ingenuidad que yo quería mantener, queriendo conocer las razones del otro. El único musulmán que trabajaba en la Nunciatura era el jardinero. Cuando me fui me dijo: “Te vas, y yo quisiera que me dejaras un poco de tu paz”. Tal vez había captado que se trataba de esa paz interior que sólo Jesús puede dar. Una vez Chiara Lubich, hablando con los gen (los jóvenes de los Focolares), recordando al Emperador Constantino que había visto en el cielo una cruz con un escrito: “En este signo vencerás”- dijo que nuestra arma es Jesús Abandonado y que no existe otro camino para la unidad que el de la cruz. Allí Jesús tomó sobre sí mismo cada división, cada separación, y resucitó. También para nosotros la derrota se transformará en victoria. En mayo de 2015 fui trasladado a Cuba. Estaban en curso los preparativos para la visita del papa Francisco. Todo iba muy bien, pero un pequeño incidente diplomático de último momento perturbó los preparativos. Y yo en un momento perdí la paz interior, justo mientras el Papa estaba presente. Entrando en la plaza de la Revolución de La Habana para la Misa solemne, vi el retrato estilizado del Che Guevara, con el escrito: “¡Hasta la victoria, siempre! Y enseguida pensé en la clave de nuestra victoria: Jesús Abandonado. Y comprendí que no podía llegar a la victoria si no pasaba por esa derrota. Jesús no podía resucitar sin morir. Jesús Abandonado no es el instrumento para usar en caso de necesidad para que resuelva nuestros problemas, es el Esposo con el cual somos “una carne sola”. Y si me lamento de algo o de alguien, me doy cuenta de que me lamento de Él. No puedo decir que Lo elegí si prefiero que no esté. Comprendo que debo estar contento cuando está, más que cuando no está. Entonces los problemas, las divisiones, las guerras, la pobreza, etc., no me asustan más. No vivo esperando que terminen pronto, sino en la esperanza que nace de la certeza que en Él ya están resueltos. Entonces vivo sereno, y puedo transmitir la paz también a aquél que no comparte mi fe, como al jardinero de la Nunciatura de Bagdad.



