Kalera es una pequeña aldea del Alto Katanga, en la República Democrática del Congo, lugar de nacimiento del abad Jean Baptiste Ilunga Binsela, sacerdote y animador del Movimiento Laudato Si’.
Se encuentra en una región extraordinariamente rica de minerales como cobalto y coltán, recursos que alimentan tecnologías y economías en todo el mundo. Sin embargo, Jean Baptiste creció en una realidad muy distinta. Su aldea no tenía electricidad, había pocos servicios sanitarios, tenía un acceso limitado al agua y a los servicios higiénico-sanitarios y ninguna escuela local ni carreteras en condiciones. Las inundaciones a lo largo de los años afectaron la comunidad en forma repetida.
Jean Baptiste dejó Kalera para continuar sus estudios y llegar a ser sacerdote. Luego volvió a su pueblo en donde, en el año 2023, algo empezó a cambiar.
A través de la formación de los Animadores del Movimiento, Jean Baptiste ha profundizado uno de los mensajes centrales de la encíclica Laudato Si’:
Todo está interconectado: fe y creación, pobreza y energía, dignidad humana y economía. Los minerales que se encuentran bajo la tierra y la vida de las personas que viven por encima de ellos.
Esta conversión ecológica llevó a Jean Baptiste a plantearse una pregunta difícil: ¿cómo era posible que una comunidad rodeada de recursos que ayudan a alimentar el mundo, quedara privada de esa misma energía?
Su respuesta nos recuerda que la conversión no puede ser solo una experiencia espiritual personal.
El Agua Viva está hecha para fluir: fluye cuando la contemplación se vuelve compasión, cuando la fe nos ayuda a ver los vínculos entre la Tierra y las personas que de ella dependen, y cuando esa conciencia nos lleva a actuar.
En Kalera, ese fluir se ha manifestado bajo forma de energía renovable. Jean Baptiste ha comenzado a trabajar para que se transformara en una aldea sin combustibles fósiles. La instalación de la energía solar ha abierto a nuevas posibilidades de manera gradual. Los niños ahora pueden estudiar después del atardecer. Las familias pueden cargar sus teléfonos y estar siempre conectadas. El centro sanitario local puede refrigerar los medicamentos. La Capilla de Santa Ana Rita tiene energía eléctrica, reforzando la vida pastoral de la comunidad.
A la gente de Kalera estos cambios le parecieron casi milagrosos. Jean Baptiste dice que incluso han comparado su aldea con Cafarnaúm, recordada en el Evangelio como un lugar de sanación y transformación.
La energía solar ha llevado la luz al pueblo. Pero algo más profundo empezó a fluir: la esperanza.
De hecho, cuando la conversión interior se extiende hacia afuera puede alimentar las relaciones, puede restablecer la dignidad y reforzar las comunidades, haciendo surgir nuevos caminos en sitios olvidados.
La historia de Jean Baptiste se puede ilustrar diciendo que es un como un arroyo en un río mucho más grande. Pues en todo el mundo son muchas las comunidades que están encontrando su forma de sumergirse en el Agua Viva. De esta manera se alimenta un río que trae consigo curación, unidad y esperanza y la transmite a toda nuestra casa común, en este Tiempo de la creación 2026.
El Movimiento de los Focolares es socio del Movimiento Laudato Si’. El Tiempo de la Creación empezó en el año 1989 por iniciativa del Patriarca Ecuménico ortodoxo Demetrio I de Constantinopla, quien instituyó la Jornada de Oración por la Creación el 1 de septiembre. En 2007, la Tercera Asamblea Ecuménica Europea ha extendido esta celebración transformándola en un período de un mes que concluye el 4 de octubre, día de San Francisco de Asís. Por último, en 2015, el Papa Francisco agregó oficialmente esta conmemoración al calendario de la Iglesia Católica Romana, consolidando así su carácter ecuménico global. En 2026 varias Iglesias han integrado a su propio calendario litúrgico la nueva festividad de la «Fiesta de la Creación en Cristo» y el Papa León XIV ha aprobado la “Misa para custodiar la Creación” que se celebra el 1 de septiembre, inicio del Tiempo de la Creación.
Con motivo del XI Día Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebra el 1 de septiembre, el Papa León XIV escribió un mensaje titulado “Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas” (Is 2:4).
Es un texto para leer repetidamente y meditar, empezando por el título, que retoma una de las imágenes más famosas de la Biblia. Isaías imagina que el objeto construido para la guerra se transforma en una herramienta agrícola. Lo que antes se usaba para destruir se convierte en una herramienta para la producción de vida. Es una hermosa descripción de la paz. Y es relevante para los acontecimientos actuales. Hoy, persisten relaciones delicadas con conflictos armados que destruyen el medio ambiente y amenazan la vida de millones de personas.
El Papa León XIII recuerda la profunda conexión entre la paz, el cuidado de la creación y la dignidad humana, e invitar a destinar recursos a la vida y la sostenibilidad. “Pero hoy, frecuentemente somos testigos de lo contrario, mientras los esfuerzos se siguen centrado en la violencia y la guerra”, escribe el Pontífice. La guerra “deja una destrucción social y ecológica que perdura por generaciones. Más aún, la interacción entre el conflicto armado y degradación ambiental a menudo crea círculos viciosos que destruyen ecosistemas, contaminan recursos esenciales, como el aire y el agua, y merman la seguridad de los alimentos. Esto genera pobreza, desigualdad y nuevos conflictos sociales que pueden contribuir al surgimiento de conflictos futuros”.
La creación es la «naturaleza», ¡todo lo que nos rodea! Y el ser humano no es un mero observador, sino parte de ella. La esperanza de Isaías hoy se convierte en un llamado a “transformar el mal en vida”. Una conversión que no puede ignorar el retorno no solo al corazón, sino a quien lo sana: el Señor. Porque donde el individuo se renueva, se abren nuevas posibilidades.
“Lo que se ha sido utilizado para la destrucción puede ser redirigido hacia la vida: al cuidado de los pobres, al sustento alimentario de los hambrientos y al cuidado de la creación”, afirma el Papa. “Este es el camino de la auténtica conversión ecológica, donde los efectos de nuestro encuentro con Jesucristo se hacen evidentes en nuestra relación con el mundo que nos rodea. La paz entonces comienza en nuestro corazón y se proyecta hacia nuestras relaciones, nuestras comunidades y al mundo en su conjunto”.
Cada año, el 1 de septiembre marca el inicio del Tiempo de la Creación, el camino ecuménico de oración y compromiso con el cuidado de nuestra Casa Común, que culmina el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís. Es un tiempo en el que la Iglesia, junto con otras comunidades cristianas, está invitada a renovar su compromiso con la Creación, guiada por la oración, la conversión y actos concretos de cuidado. El tema de este año, “Agua Viva”, analiza a Ezequiel 47:9 y 12 como una poderosa visión bíblica de esperanza y sanación ecológica. La imagen del agua viva que brota del santuario de Dios simboliza la sanación divina que regenera.
El compromiso de las comunidades de los Focolares en el mundo
El Tiempo de la Creación es también una manifestación de gestos concretos. Y entre las numerosas iniciativas que nos llegan de diversas partes, destacamos dos de Latinoamérica: Brasil y Uruguay.
En Brasil, el proyecto Decarbonize está transformando las escuelas en espacios donde los jóvenes pueden aprender, comprender y abordar de manera concreta los desafíos ambientales de nuestro tiempo.
Estudiantes y docentes participan en un programa de formación sobre cambio climático, sostenibilidad y justicia ambiental, desarrollando no solo conocimientos, sino también la capacidad de participar y asumir responsabilidades en sus comunidades.
Esta experiencia surgió del programa internacional “Decarbonize” del Centro de Educación Global, desarrollado en colaboración con la Universidad de Alberta, Canadá. El programa se centra en el liderazgo juvenil, la justicia climática, la lucha contra el racismo ambiental y la participación política, en consonancia con la Agenda 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Carta de la Tierra y los derechos humanos.
Por lo tanto, los estudiantes no solo escuchan o estudian, sino que también investigan, comparten sus hallazgos y participan en la vida pública.
La experiencia cobró aún más sentido cuando los estudiantes tuvieron la oportunidad de participar en eventos institucionales como las conferencias de la COP, el Congreso Nacional Brasileño y las asambleas legislativas estatales.
De este modo, Decarbonize demuestra que educar sobre sostenibilidad también significa dar voz a los jóvenes, herramientas y confianza, para que puedan convertirse en ciudadanos activos y protagonistas en el cuidado de nuestra casa común.
En Uruguay, a pocos kilómetros de Montevideo, el Centro Mariápolis “El Pelícano” ofrece un enfoque práctico y atractivo para educar a la ecología integral. El centro, surgido de la experiencia del Movimiento de los Focolares, está rodeado de vegetación y ofrece a los niños un espacio donde la naturaleza se convierte en un lugar de aprendizaje y descubrimiento. A través de programas educativos al aire libre, los niños pueden conectar con el medio ambiente, observándolo, conociéndolo y aprendiendo a respetarlo.
En 2022, esta experiencia dio un paso más gracias al proyecto “El Pelícano: centro de recursos ecológicos para la educación infantil”, apoyado por el Seed Funding Programa de New Humanity.
La idea es transformar El Pelícano en un centro de recursos para la educación ambiental de niños pequeños. Talleres, caminatas por la naturaleza, un huerto orgánico y actividades de reciclaje se convierten en oportunidades de aprendizaje práctico. Un niño que cultiva un huerto, observa una planta, camina por el bosque o aprende a dar nueva vida a los desechos no solo adquiere conocimientos: construye una relación con la naturaleza.
Y la experiencia no se limita a los niños. A través de ellos, el proyecto también busca involucrar a las familias, para que lo vivido y aprendido se refleje en la vida cotidiana.
El Pelícano nos brinda así una valiosa experiencia: la ecología se puede enseñar desde la infancia mediante la belleza, la concreción y la participación, ayudando a las nuevas generaciones a sentirse parte de la casa común y responsables de su cuidado.
Sin duda este momento que vive la humanidad es muy difícil: guerras que se prolongan, polarizaciones de todo tipo, millones de personas que abandonan su tierra en busca de un futuro mejor que se les niega, cambio climático, catástrofes naturales…
Chiara Lubich, a finales de 2001, escribió esta oración a la Virgen María, Nuestra Señora Desatadora de nudos a petición de una persona que le había enviado una postal con la imagen de un cuadro del siglo XVIII conservado en la iglesia de San Pedro de Augsburgo. Parece escrita para los momentos que el mundo está atravesando actualmente.
Ayer viví uno de esos momentos inolvidables con una de mis colaboradoras. Es una joven con un hijo discapacitado y un exmarido maltratador con quien actualmente está en litigio.
Es muy comprometida con su trabajo, por lo que pensé en darle una bonificación económica porque había completado muy bien una tarea que le encomendé. Aunque, dada su situación, a veces falta por el juicio con su exmarido o por problemas con su hijo, siempre está dispuesta a trabajar. Cuando le di la bonificación, rompió a llorar. Ese fin de semana le habían robado dinero de un cajero automático, y necesitaba este dinero para compensar la pérdida; además, era una cantidad mayor que la que había sufrido. Fue una oportunidad para hablarle de la Providencia, y entonces recordé lo que había oído en una reunión de Economía de Comunión: que “debemos anticiparnos a las necesidades de los demás”. También le di un adelanto de su sueldo, que ella, por modestia, no se atrevió a pedir. Solo somos administradores.
CK (Argentina) (de «Noticias de familia»)
Solidaridad
Soy un sacerdote anciano que colabora en una parroquia de Milán, Italia.
También atiendo a personas necesitadas, solas, a quienes ayudo con las donaciones que recibo. Últimamente, la situación se ha complicado. Ya había reservado un albergue de verano para unos días de vacaciones y había apartado 140 € para imprevistos. Decidí, tras un momento de oración, darle la mitad a la persona necesitada y quedarme con el resto.
Esta mañana, después de misa, un anciano se me acercó y me dio un sobre con 150 €. Una vez más, no estuve solo en gestos solidarios.
PL (escribe desde Milán, Italia)
Riconoscersi
Hace algún tiempo, empecé a fijarme en esas personas que pocos notan y a las que nadie siquiera saluda. Un día, mientras corría para alcanzar el autobús, perdí mi billetera y volví a buscarla. Encontré a un barrendero que la había encontrado y estaba tratando de localizarme. Samuel se negó a aceptar ninguna compensación, y desde entonces nos hemos visto muchas veces para tomar un café.
Fátima es marroquí, musulmana y trabaja como limpiadora en un restaurante del barrio. Con el tiempo, me ha contado muchas cosas sobre su familia y su tierra natal. Hemos hablado de creencias, fe y respeto, y me demuestra su cariño cada vez que me ve, porque nadie se detiene a hablar con “la limpiadora”.
Chaouki es un chef tunecino que ha trabajado en Italia y Alemania. Habla varios idiomas y es una persona muy culta. Se hizo cargo de un restaurante llamado “Ciudadano del Mundo”: un verdadero programa de respeto y tolerancia. Le dije que compartía sus ideas y que me entusiasmaba sumar esfuerzos hacia un mundo mejor. Un día fui a desayunar con unas amigas, y su sorpresa fue similar a la mía al ver a personas de diferentes orígenes que piensan como él. Es maravilloso sentirse rodeado de gente de bien que no hace ruido.
Franco y Anna estaban casados desde el año 1991 y habían tenido tres hijos: Benedetta, Francesca y Federico. En agosto de 2025 Franco partió de improviso al Cielo, a la edad de 63 años. Esta noticia conmovió a muchas personas, no solamente en su ciudad, Poggio Mirteto (Italia), sino también a los muchos amigos del Movimiento de los Focolares que lo habían conocido. Había sido un gen (jóvenes de los Focolares) y luego, siempre encendido por el Ideal de la Unidad, había dicho su sí al llamado a vivir por Jesús, tanto en su trabajo (durante años trabajó en la Casa Editorial Città Nuova – Ciudad Nueva italiana). Allí había tenido contacto con gran cantidad de personas.
Junto a Anna, ese “sí” inicial que había pronunciado, a formar una familia fiel al “donde dos o más…”, se enriqueció con un compromiso en la comunidad local, a lo largo del itinerario de vida que recorrieron juntos. De una manera particular fueron muy activos en el Movimiento Familias Nuevas (rama de los Focolares, compuesta por familias que se proponen vivir la espiritualidad de la unidad) y con el acompañamiento a parejas en su proceso de preparación al matrimonio y al bautismo de los hijos.
Tras un largo período en la Casa Editorial, Franco empezó una nueva experiencia laboral como docente de religión en un Instituto técnico, dedicándose completamente y con pasión para tratar de ayudar a sus alumnos en un crecimiento sereno, aun en medio de las dificultades y dolores personales que los mismos chicos le contaban. El recuerdo que todos conservan más vivamente son las clases al aire libre, a la sombra de los árboles, en el jardín externo del colegio; su profunda capacidad de escucha y su sonrisa. Esa sonrisa la habían conocido también sus compañeros de trabajo, sus colegas, juntamente con su compromiso a crear en la escuela un clima de familia, con paseos por las montañas y momentos de convivencia.
En el último período de vida Franco respondió a un llamado que sintió: el de ser Diácono al servicio de la Iglesia. Lo hizo con humildad, en silencio pero estando siempre presente, dispuesto a ayudar a todo aquel que lo estuviera necesitando ante un problema. Todos los que se cruzaron con él recuerdan su gran sonrisa y que lograba transformar el humor de los que se le acercaban.
En las fotos: Franco con toda su familia; una excursión a la montaña; durante su servicio como diácono
Su casa estaba siempre abierta a todos y lo sigue estando, pues muchos amigos son un apoyo para Anna y sus hijos, gracias al amor que él sembró en estos años.
Incluso durante la internación de Franco en el hospital, la última semana antes del fallecimiento, los médicos quedaron impresionados por las continuas visitas de jóvenes que iban a verlo para despedirse de él, para darle un abrazo a la familia, o simplemente para estar allí presentes a su lado, y rezar juntos.
Un colega suyo, que se manifestaba como no creyente, lo saludó diciéndole que había sido “la persona más cercana al Evangelio” que hubiera conocido.
En la misa de despedida, su funeral, había muchísima gente, y numerosos los jóvenes que ocupaban incluso el atrio. Uno de los carteles que habían colgado decía: “Nos hablaste de fe pero nos ensañaste el amor”. Alrededor del altar un nutrido grupo de sacerdotes y diáconos junto al obispo, Monseñor Ernesto Mandara.
Durante la homilía, el padre Mauro Guida, párroco de la Catedral de la Asunción de Poggio Mirteto, citando a los Santos Lorenzo, Clara, Juana, Ponciano e Hipólito, recordados en los días anteriores, dijo: “Cada vez, cada nombre, cada palabra, cada rostro de santidad, parecía el retrato de nuestro querido Franco. Como hacían antes los niños, que se mostraban las figuritas y repetían el estribillo “la tengo, la tengo…”, de la misma manera Franco se había vuelto de golpe la imagen del que tuviera cualquier cualidad que se describiera, o que uno pudiera imaginar; ‘santidad de la puerta de al lado’, la llamó el Papa Francisco”.
“Hemos quedado profundamente conmovidos con la noticia de la partida al Cielo de Franco y encantados conociendo los detalles de su vida –afirmaron en una carta, Margaret Karram e Jesús Morán, Presidente y Copresidente (en 2025) de los Focolares–. Oraciones y profunda gratitud por su vida tan bella y luminosa. En la certeza de que ya ha sido recibido por Jesús, lo sentimos protector de Familias Nuevas y de las Nuevas Generaciones. Unidos de una manera muy especial a Anna e hijos”.
En las fotos: inauguración del aula al aire libre en el colegio donde daba clase
El colegio en el que Franco trabajó, el Instituto Gregorio da Catino de Poggio Mirteto, quiso dar su nombre a un aula al aire libre. El siguiente es el post publicado en la página del Facebook de la escuela: “Hay profesores que dejan una marca indeleble por su forma de mirar el mundo: Franco Fortuna era uno de ellos. Para recordar el amor que tenía por las clases al aire libre, hoy (5 de junio de 2026) hemos inaugurado una verdadera aula externa (…). Nuestro deseo es que pueda ser un lugar en donde los estudiantes sigan aprendiendo, dialogando y soñando, justamente como lo habría querido el profesor Fortuna”.
Lorenzo Russo Fotos: por cortesía de la familia Fortuna