Movimiento de los Focolares
El Papa Francisco en Loppiano

El Papa Francisco en Loppiano

En Loppiano todo está preparado para recibir al Santo Padre.  Están llegando más de seis mil personas de toda Italia, pero serán varios miles los que se conectarán en streaming desde los cinco continentes.  Le hemos preguntado a María Voce, presidente de los Focolares, cómo se desarrollará este encuentro tan esperado.   «Queremos presentar al Papa – explicó – esta pequeña ciudad, la primera que nació entre otras 24 esparcidas en todo el mundo, que quiere ofrecer un modelo de convivencia fundado sobre los principios del Evangelio de la solidaridad y la fraternidad, sin duda una experiencia única, pero  exportable y difusiva.  En Loppiano el Papa no se encontrará sólo con los 750 habitantes – prosiguió María Voce – sino también con una representación de la familia mundial  del Movimiento de los Focolares.   Le harán algunas preguntas sobre temas que nos tocan de cerca: el reto de la fidelidad a la idea carismática de Chiara Lubich en el contacto con las cambiantes condiciones de hoy; la formación de los jóvenes a una cultura de la fraternidad; la contribución del modelo de convivencia de Loppiano a un anuncio actual del mensaje cristiano y a la superación de barreras, nacionalismos y prejuicios». El Movimiento de los Focolars es una constelación variopinta que coloca en el centro del propio actuar el diálogo y un estilo de vida que ayuda a construir en el mundo la unidad y la paz.  Cuenta con más de 2 millones de adherentes pertenecientes a muchas Iglesias Cristianas, pero también de distintos credos religiosos y de inspiración laica. Son alrededor de mil las obras sociales que funcionan en los distintos países, y alrededor de 800 las empresas que en el mundo trabajan según los principios de la Economía de Comunión. Llegó al décimo año de vida el Instituto Universitario Sophia, que tiene sede justamente en Loppiano. A su llegada a la ciudadela, el Santo Padre se dirigirá directamente al Santuario María Theotokos, adonde entrará para un breve momento de oración.  Se detendrá frente al cuadro de la Virgen con el Niño, obra de un pintor de religión hindú, símbolo del diálogo que es uno de los pilares de la convivencia en Loppiano.  A continuación, en el atrio, María Voce le transmitirá al Papa el saludo de los Focolares.  Algunos ciudadanos de Loppiano le dirigirán luego algunas preguntas.  El diálogo con el Santo Padre tendrá algunos intervalos con trozos musicales de artistas provenientes de distintos países y contextos religiosos. Al final, unos treinta ciudadanos saludarán personalmente al Papa, quien – tras la bendición – dejará el atrio para regresar a Roma.   Live streaming 10.5.2018, 10.00 – 12.00 (CEST): Vatican Media Live http://live.focolare.org

Simone el tiburón

Simone el tiburón

Simone Barlaam

«Como pueden ver, por el color de mi cabello tengo algunos años más que ustedes. Pero también yo formo parte de la familia del Genfest. Los Genfest en los que participé siendo chico quedaron impresos dentro de mí. ¿Qué me quedó de esas experiencias? Dos cosas. La primera: para mí que provenía de un pueblo pequeño de Abruzzo (Italia), cada Genfest era una inmersión en una experiencia de mundialidad. La segunda: en el Genfest comprendí que cada uno es protagonista de su propio destino, que mi futuro dependía de mí. Desde entonces cada día trato de estar en la vida para realizar mis aspiraciones. También las más complicadas y aparentemente imposibles. Es lo mismo que hoy, con mi esposa Claudia, estamos tratando de transmitir a nuestros hijos. Me gusta pensar que existe un designio más grande sobre cada uno de nosotros. Como partes de un rompecabezas, los acontecimientos de la vida se entremezclan, se entrelazan, parece difícil encontrar su justo lugar, pero después repentinamente empiezan a calzar. En enero del 2000, Claudia y yo estábamos en Australia, en Sydney, en nuestra luna de miel y estábamos paseando por el novísimo parque Olímpico. Hacíamos programas y poníamos las bases para construir nuestra familia. Simone estaba por llegar y estábamos felices y llenos de amor. Nos sentíamos invencibles. Después la llegada de Simone fue difícil. El día que nació descubrimos que tenía una hipoplasia del fémur y una coxa vara. Una discapacidad permanente agravada por una fractura del fémur. Tenía un fémur quince centímetros más corto que el otro y era frágil como un pedazo de vidrio. A lo largo de los años, Simone ha sufrido doce operaciones quirúrgicas: para alargar la extremidad, intervenciones correctivas de la cadera, trasplantes óseos para consolidar el cuello del fémur que no se sostenía. Doce operaciones seguidas por larguísimos meses con un yeso que lo inmovilizaba del cuello para abajo. En los largos períodos en cama, Simone aprendió a dibujar, era lo único que lograba hacer estando acostado. Amaba dibujar peces, sobre todo tiburones por su fuerza y su velocidad. Tanto es así que un querido amigo nuestro lo apodó “Simone el tiburón”. Cuando tenía el yeso hasta el pecho, a menudo veíamos la película de Nemo, que tenía una aleta más corta que la otra. Yo me sentía como Marlin, el padre de Nemo. Ansioso ante su futuro. Lleno de temor ante lo que podría sucederle. Pero como Marlin, en un momento entendí que Simone podía afrontar solo su “océano”. Sin temor. También con una aleta más corta.  Simone empezó a hacer deporte. Nadar era el único deporte que podía hacer, para mover los músculos sin correr el riesgo de romper su hueso de cristal. Después de un tiempo empezó a competir. Algunos años después empezó a entrenar con los chicos del equipo nacional italiano de natación, todos los días, después de la escuela, durante dos horas y media, que llegaron a ser cinco antes de las competencias más importantes. Tanto que con 17 años, en los últimos mundiales de natación paraolímpica que se realizaron en Ciudad de México, en diciembre pasado, Simone ganó dos medallas de oro, en los 50 y 100 metros libre, una de plata y otra de bronce. Son las competencias más rápidas en natación. Ahora, exactamente 16 años después de nuestra luna de miel, Simone está en Australia como estudiante de intercambio para hacer su cuarto año de liceo y proseguir su entrenamiento de alto rendimiento. Sigue entrenando, estudia y compite con los mejores nadadores australianos en el Olimpic Aquatic Centre de Sydney, precisamente donde Claudia y yo lo llevamos cuando todavía estaba en el vientre. Bien, si hace algunos años alguien me hubiara dicho que iba a tener un hijo con dos títulos de campeón del mundo, habría dicho que estaba loco. Simone tiene una aleta más corta, pero es más fuerte de lo que todos creíamos. Tuvo el valor de abrirla y de volar. Les deseo, los invito, a que también ustedes abran sus alas. Que tengan valor. Y aprendan a volar. Sigan sus pasiones. No se den por satisfechos.» Riccardo Barlaam

Los caminos para un mundo unido

Los caminos para un mundo unido

La unidad del mundo. Queridísimos jóvenes: ¿Estamos tan al margen de los acontecimientos en los que nos encontramos sumergidos día tras día, que no vemos que nuestra época está marcada por tensiones, por guerras y guerrillas, incluso por el peligro de una conflagración nuclear, por divisiones de todo tipo, por el fenómeno del terrorismo, por secuestros, por los males más variados, engendrados, precisamente, por la falta de amor y concordia entre los hombres; que no vemos que hablar hoy de unidad es casi una utopía? […] Pero, gracias a Dios, no es sólo esto lo que caracteriza nuestra época, hay otros aspectos que pueden ser objeto de nuestra atenta observación. […] El mundo tiende sin duda a la unidad: es su destino o mejor dicho: es el designio de Dios sobre él. […] A las preguntas que han hecho responderemos no sólo con palabras, sino con la vida después de este Genfest, recorriendo con decisión los diferentes caminos que dan una solución al mundo dividido, unificándolo. Estos -sólo para dar algún ejemplo- son: el camino de la unidad entre las generaciones, entre las razas, los grupos étnicos, entre los diferentes pueblos, entre el Este y el Oeste, entre el Norte y el Sur; entre los cristianos de distintas denominaciones, entre los fieles de las religiones más diversas; el camino de la unidad entre ricos y pobres para llegar a una comunión de bienes; entre Países en guerra a favor de la paz; el camino de la unidad entre el hombre y la naturaleza; el camino de la unidad con los indiferentes, los que están solos, con los que de algún modo sufren; el camino del desarrollo, del progreso; el camino de la unidad entre los distintos Movimientos espirituales, entre las asociaciones laicas; entre personas de diferentes ideologías, de distintas culturas, etc. Y, como pueden constatar, algunos de éstos, son caminos que los jóvenes ya recorren porque los sienten suyos. […] Ellos quieren avanzar por los más variados caminos, pero recorriendo el Camino por excelencia […] el Camino que es Cristo. Él dijo de sí mismo: «Yo soy el Camino». (Jn 14,6). Y ¿qué tenemos que hacer para estar bien insertados en este Camino y así avanzar con frutos también en los demás caminos? Ser Él, otros Él. Viviendo la Palabra, toda la vida cristiana sembrada en nosotros mediante el bautismo volverá a florecer plenamente. Y a esta Palabra podrán unirse los jóvenes de todas las Iglesias o comunidades cristianas. La Palabra -en muchas de sus expresiones- es aceptada también por los jóvenes de otras religiones y por quien en buena fe se considera ateo. La Palabra hará de todos ustedes un bloque y serán fuertes e inquebrantables. […] Entonces, -si son fieles, si se difunden por el mundo como otros Jesús- el programa: «Que todos sean uno» no será una quimera, sino una realidad que estará cada vez más cerca, gracias también a ustedes. Florecerá una primavera en el mundo. ¡Veremos milagros! Podrá cumplirse en ustedes la afirmación de Cristo: «El que crea en mí, hará también las obras que yo hago, y las hará aún mayores”. (Jn 14,12). (Fragmentos de la intervención de Chiara Lubich en el Genfest. Roma (Palaeur), 29 de mayo de 1985)

Más allá de los propios límites

Más allá de los propios límites

«Mi familia es cristiana y se opone a la idea de asesinar o de llevar armas». Quien habla es George, un joven sirio de Homs. Estamos en Loppiano, la ciudadela internacional de los Focolares cerca de Florencia, donde hace décadas, el 1° de mayo, jóvenes de toda Italia y de otros países, se reúnen para un meeting que al mismo tiempo es una posibilidad de testimonio, de comunión y de fiesta. Este año la tradicional cita se vincula idealmente a un gran evento internacional que tendrá lugar en Manila en el próximo mes de julio, el Genfest. La que tuvo lugar el martes pasado 1°de mayo fue la etapa italiana. Fueron 3700 los jóvenes participantes de la jornada en la que se vivió la fraternidad que pasa a través del compartir proyectos, de acciones de compromiso social, de experiencias personales a tú a tú con el dolor propio o el de los dramas de la humanidad. Como en el caso de George y Michael que dejaron sin aliento a los presentes, ante el relato crudo de lo que se vive desde hace años en su bella pero martirizada Siria. «Hemos visto morir a muchos – continúa George –. Durante un período también yo empecé a llevar un cuchillo por seguridad, para defenderme en caso de peligro. Fueron años de odio, de muerte, sin dignidad, que vaciaron mi corazón y me hicieron creer que el amor no existía. Esta idea sólo me la pudo quitar la Mariápolis (algunos días vividos a la luz de los valores del Evangelio, la experiencia típica de los Focolares ndr). Después de ese encuentro dejé de llevar el cuchillo y empecé a responder al odio con el amor». La invitación final dirigida a todos los jóvenes encontró una sentida acogida: «No se lamenten por su vida. Es bella, pero no se están dando cuenta». El hilo conductor de la jrnada, cuyo título fue “Beyond me”, era el deseo de ir más allá de los propios límites y confines para realizar un cambio personal y sobre todo social, y transformar el ambiente alrededor. Lo testimonian Roberto Spuri y Elena Sofía Ferri, relatando la experiencia del terremoto en Italia central; Alessio Lanfaloni y María Chiara Cefaloni, con su compromiso por una “economía desarmada(a favor del desarme ndt); Alessandra Leanza, con una experiencia de voluntariado con los niños gitanos de Cerdeña. Y las experiencias de Marco Voleri, tenor de fama internacional y fundador de “Síntomas de Felicidad” quien sensibiliza al público con el tema de la esclerosis múltiple; Simone Barlaam, campeón paraolímpico de natación en los mundiales de México; Michele Tranquilli, autor del libro “Una buona idea” (Una buena idea) y promotor del puente con el África YouAid; Sara Fabris, pintora. Proyectos adoptables. Cada historia contada en el Genfest de Italia es portavoz de una experiencia concreta, una asociación, una acción social, que cada uno de los participantes podrá después “adoptar” durante el año. Es la call to action (‘llamada a la acción’) lanzada al final del evento, con la invitación a cada uno a elegir una acción para replicar en todas partes. Para que sea más ágil para los chicos, en el sitio de United world project, están presentes, subdivididas por regiones, las asociaciones activamente comprometidas en las distintas ciudades italianas, para conocerlas y contactarlas. El Genfest de Italia  concluyó con la escenografía de una ciudad que “vuela”, una ciudad que se armó durante la coreografía final basada en las palabras del texto de Chiara Lubich “Una ciudad no basta”: «Para Dios, una ciudad es demasiado poco. Él, que ha hecho las estrellas y que guía los destinos de los siglos. Con Él podemos mirar más lejos, a la patria de todos, al mundo. Vivamos de modo que al final de la vida no tengamos que arrepentirnos de haber amado demasiado poco». Ahora Loppiano se prepara para recibir el próximo 10 de mayo al Papa Francisco. No por casualidad estuvieron presentes y trajeron su saludo algunos jóvenes de Nomadelfia, la comunidad que el Papa visitará el mismo día y con la cual, en este período de preparación, se ha intensificado la relación de amistad. Fuente: www.cittanuova.it Flickr foto gallery