Movimiento de los Focolares
Embajadores del Mundo Unido

Embajadores del Mundo Unido

UWPContestHay tiempo hasta el 1º de marzo, para participar en el concurso de diseños #FraterniTALES, organizado por United World Project, para convertirse en “Embajadores del mundo unido”. Los Embajadores seleccionados colaborarán con las Comisiones Nacionales de la UNESCO, presentando las buenas prácticas promovidas durante la Semana del Mundo Unido en sus respectivos países. «Además de transmitir acciones y proyectos de paz, los jóvenes deberán dar muestras de poseer una cierta destreza para descubrir hechos y decisiones a favor de la fraternidad», explicó Marco Desalvo, presidente de la ONG New Humanity que promueve el concurso y el más amplio United Word Project junto con los Jóvenes por un Mundo Unido de los Focolares. Pueden participar jóvenes entre los 18 y los 24 años, con competencia, pasión e interés por temas como la fraternidad universal, ciudadanía global, desarrollo sustentable, educación en Derechos Humanos, funcionamiento de las instituciones internacionales y liderazgo ético. Todos los #FraterniTALES  serán publicados en las páginas de Facebook e Instagram del Concurso. Los 30 candidatos más calificados se convertirán en verdaderos y reales portavoces del United World Project en su país natal después de un recorrido de formación que consta de dos fases, de los cuales, la segunda fase será en Manila, durante el Genfest. Para información y envío de los proyectos elaborados (video o texto): United World Project http://www.unitedworldproject.org

De un pesebre a la Cruz

De un pesebre a la Cruz

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Foto: Pixabay

Jesús es el pobre cuya vida tuvo inicio en un pesebre y terminó en una cruz –como hijo del carpintero, cuando dio inicio a su gran actividad pública, no tenía un lugar donde estar, ni donde apoyar la cabeza. Nada que comer. Su obra no actúa sobre el dolor ni sobre los abismos de las personas desde fuera, Él entra personalmente, lleva nuestros pesos, y los lleva hasta llegar al abandono y la muerte. No anula como un rayo el gran poder de sus enemigos, sino que se deja flagelar y escarnecer, y perdona a quien le hace daño. No trasforma las piedras en pan para saciar su hambre, pero suscita en nosotros el hambre de la Palabra de Dios, hambre de vida, de justicia, de verdad, mucho más grandes de lo que sacia y da bienestar en el momento. Cuando encuentra a los pequeños, a los pobres y a los que sufren, Jesús no pasa de largo porque tiene cosas más importantes que hacer que ayudarlos. El niño, el enfermo, el pecador, la madre adolorida cambian sus programas, le tocan el corazón. Jesús no tiene intereses ocultos, no tiene una personalidad oculta y misteriosa, él es totalmente franco y transparente. Quien lo ve a Él ve al Padre. Ante la culpa del mundo, ante nuestra miseria, Jesús no dice: “¡Pero mira!”; toma todo sobre sí, y así instaura la paz con su propia sangre. Jesús no se aleja de las contradicciones, sino que las lleva hasta las últimas consecuencias, y es el primero de la infinita cadena humana de perseguidos y desheredados. Éste es Jesús, y las personas que lo siguen experimentan ya desde ahora una libertad, una alegría, una profundidad en su propia humanidad que va más allá de cualquier cosa que hubiesen encontrado antes. (De una homilía del 11.1979)   Klaus Hemmerle – La luce dentro le cose – Città Nuova 1998 pp. 49-50

Año nuevo en China

Año nuevo en China

ChineseNewYear_Loppiano_03La fiesta de la primavera (春節, 春节, chūnjié) o capodanno lunare (農曆新年, 农历新年, nónglì xīnnián), en Occidente conocido como el Año Nuevo chino, es una de las fiestas tradicionales más importante y sentida, que celebra el comienzo del año nuevo de acuerdo con el calendario chino. Las celebraciones comenzarán el 16 de febrero y durarán alrededor de dos semanas hasta el Festival de los Faroles, con numerosas actividades, espectáculos y mercados. En la víspera de Año Nuevo, las familias se reúnen para la «cena de encuentro», la comida más importante del año. En esta ocasión, varias generaciones se sientan alrededor de mesas redondas, probando comida y disfrutando juntos. Las calles, casas y edificios están decorados de rojo, el color principal de las vacaciones. Rezar en un templo durante el Año Nuevo se considera de buen augurio para el año que comienza. En Shanghai, miles de personas llegan al Templo de Longhua, el más grande de la ciudad. En Loppiano, la ciudadela internacional de los Focolares, donde muchos residentes provienen del continente asiático, celebrarán la entrada en el «año del perro» con una fiesta, el sábado 17 de febrero, una oportunidad para entrar en las culturas asiáticas a través de juegos, arte, música y bailes.

Novios: la fuerza del testimonio

Novios: la fuerza del testimonio

P1320454Hace poco concluyó. en Castel Gandolfo (Roma), el Curso internacional para novios organizado por las Familias Nuevas de los Focolares en el que participaron 65 parejas. Se habló de la elección personal y de cómo identificar y superar las crisis en la relación, con amplias aclaraciones sobre comunicación, afectividad y espiritualidad, hubo momentos de intercambio, pero lo que tuvo mayor incidencia fueron las historias de vida. ¿Una entre todas? Massimo y Francesca de Roma, casados hace 17 años, él gerente de una compañía de telecomunicaciones y ella profesora de italiano para extranjeros. Francesca: Según los médicos no podríamos ni debíamos tener hijos y si quedase embarazada, era seguro que no lograría llegar a término. Una condena sin posibilidad de apelación. Sobre el desconsuelo de los primeros momentos llegó una tranquilizadora convicción: la fecundidad no es sólo la capacidad biológica sino el saber generar amor alrededor. Así seguimos llevando adelante con el mismo entusiasmo las iniciativas que habían acompañado nuestras elecciones juveniles en favor de los demás. Abiertos a la vida, a pesar del temor producido por los abortos seguidos y traumáticos. P1320237No habían pasado dos años cuando descubrimos que esperábamos un niño. Como era previsible fue un embarazo difícil que llegó a término no obstante el veredicto de los médicos, quienes no dejaron de recordarnos los grandes riesgos y los muchos cuidados que teníamos que tener. En muchos momentos difíciles apelamos a Dios, el autor de la vida. Esto nos hacía todavía más conscientes de la preciosidad de esa personita que quería crecer dentro de mí a pesar de la severa opinión de los médicos”.  La ternura del uno hacia el otro se intensificó, alejando los temores y dando sentido a nuestro dolor. Alessandro nació bien, sanísimo. También yo bien. Los médicos quedaron sorprendidos, pero  nos dijeron: ahora tienen un hijo, no se arriesguen más. Massimo: Nosotros en cambio seguimos abiertos a la vida y después de dos años llegó un nuevo embarazo, seguido por una nueva ola de incredulidad, escepticismo y recomendaciones por parte de los médicos. Ya cuando el embarazo iba avanzado surgió la sospecha del síndrome de Down, que había que confirmar con una amniocentesis. Una vez más, a pesar de lo traumático de la noticia, sentimos que era más fuerte la certeza en el amor de Dios por nosotros y por nuestro hijo, a quien queríamos dar una acogida incondicional. Por esto, renunciamos al test y a los riesgos que éste implicaba y nos quedamos con la duda hasta su nacimiento. Fueron meses de temor y de desaliento que superamos haciendo el esfuerzo por no dejarnos dominar por el dolor sino tratando de vivirlo como una posibilidad de amarnos entre nosotros y a todos. Cuando nació Matteo nos dijeron que no tenía síndrome de Down, sino una malformación cardíaca que requería una cirugía que se podía hacer sólo cuando tuviera 4 meses de vida. P1320257Francesca: Fueron cuatro meses en los cuales el cansancio y sobre todo la impotencia ante el dolor inocente nos llevaban a momentos de incomprensión. A veces, la disponibilidad de querernos parecía desvanecerse, porque yo tenía que quedarme en el hospital con Matteo y Massimo en casa con Alessandro o tenía que ir al trabajo; nos veíamos sólo en el reparto del hospital y a menudo una frase poco acertada provocaba una discusión. Massimo: Una noche, después de ir a verlos al hospital, al despedirnos en el pasillo ambos advertimos la exigencia de un diálogo sincero, benéfico, a corazón abierto. Comprendimos que en medio de todas las preocupaciones, la única que requería espacio era la de querernos. Y también ahora, cuando las inevitables tensiones cotidianas parecen tomar  preminencia, recordamos nuevamente esos momentos de luz en los cuales como familia el dolor regeneró en nosotros un amor más auténtico.