Movimiento de los Focolares
El carisma de Chiara Lubich, motor de transformación social

El carisma de Chiara Lubich, motor de transformación social

«El gran atractivo del tiempo presente” (3.3.2018, Castelgandolfo – Roma): http://chiaralubich.10anni.focolare.org


  Fare sistema oltre l’accoglienzaLa humanidad está viviendo una tercera guerra mundial a pedazos; la pobreza y el hambre están lejos de ser superadas; las relaciones personales y sociales se están deshilachando progresivamente debido a la falta de esperanza en el cambio. Y mucho más todavía. Ante estos dramas, ¿cuál es el aporte del “carisma de la unidad”, en colaboración con todas las personas de buena voluntad que trabajan por el bien de nuestro planeta? La respuesta llega de los numerosos hechos de vida y de las iniciativas de personas que, en todo el mundo, han abrazado los ideales de Chiara Lubich y se han comprometido sobre todo a transformarse a sí mismas, generando en todas partes numerosas obras sociales que dicen que un cambio de ruta en la humanidad todavía es posible. Son muchas las historias e innumerables las implicaciones en todos los países del mundo. Algunos ejemplos. En Sicilia (sur de Italia), uno de los epicentros italianos del fenómeno migratorio, Salvatore Brullo, con el proyecto “Hacer un sistema más allá de la acogida”, ha podido acoger a más de 40 menores extranjeros no acompañados que, gracias a la colaboración de muchas familias y empresas de distintas ciudades, se han podido formar en varias profesiones abriéndose a un futuro mejor que su pasado. E20180122-an otra parte del mundo, en Bolívar, a 3.500 metros de altura en los Andes peruanos, 250 niños hoy reciben educación en la nueva estructura escolar surgida gracias al proyecto “Una escuela en los Andes” de Acción Mundo Unido (AMU). Otros 1129 niños en todo el mundo han encontrado una familia gracias al proyecto de las adopciones internacionales de Acción para Familias Nuevas (AFN), la organización sin fines de lucro que promueve proyectos de apoyo y formación para la familia. Son sólo algunas de las iniciativas, pequeñas y grandes, que en este décimo aniversario sustanciarán, en todas partes del mundo, encuentros, celebraciones, conferencias. En Castel Gandolfo (Roma), la celebración se realizará el 3 de marzo. «En este evento se presentarán obras e historias que se han convertido en motores de transformación social y presentan otro rostro del Carisma de Chiara, con el título “El gran atractivo del tiempo presente”», explica Tim King, uno de los dos consejeros del Centro Internacional de los Focolares para el aspecto de la evangelización. «Estará enfocado – continua – en el rostro social del carisma de Chiara Lubich, presentado mediante la atención a las heridas de la humanidad, la pasión y la creatividad de empresarios, jóvenes, familias y gente común que han dado vida a una red mundial de pequeños proyectos o acciones de mayor escala inspiradas en las palabras de Chiara». La misma fundadora de los Focolares explicaba así el sentido de su forma de actuar en los inicios del Movimiento, de ese compromiso que entonces, en tiempos de guerra, de personal se volvió comunitario: «Todo empezó con un programa bien preciso: ayudar a resolver el problema social de Trento, nuestra ciudad». El evento del 3 de marzo será transmitido en directo vía streaming (de las 16.00 a las 19.00, hora de Roma) en italiano, inglés, español, francés y portugués.

¡Gracias Gis!

¡Gracias Gis!

Funerale Gis Calliari al Centro MariapoliCon gratitud por “su ejemplo de fidelidad heroica a su designio” María Voce, presidente de los Focolares, comunicó a todos los miembros del Movimiento en el mundo, la muerte de Gisella Calliari que esta tarde se apagó serenamente, después de una larga vida con la consigna de la unidad. “Aún en el dolor de esta gran pérdida”, dice la presidente, “permanecemos con ella, un corazón solo y un alma sola”. Gisella Calliari nació en Lavis (Trento, Italia) el 18 de abril de 1920. Conocida simplemente como Gis, fue una de las primeras jóvenes, que, junto con su hermana Ginetta, siguió a Chiara Lubich en aquella “aventura de la unidad” que marcó los comienzos del Movimiento de los Focolares y sus desarrollos en el mundo. Era la tercera de tres hermanas, se encontró con Chiara en 1944, en el pequeño apartamento que alojaba al primer focolar, en Piazza Cappuccini, en Trento. El día después había ya madurado la elección de seguirla por el mismo camino. La inicial hostilidad de la familia fue menor cuando la mamá conoció a Igino Giordani (Foco), de quien Gisella era secretaria en Roma. En su larga vida Gis vivió con Chiara durante más de 40 años. Después de haber sido la responsable de algunos focolares de Italia (en la ciudad de Trento, Roma, Milán, Florencia) se le confió la sección de las focolarinas. A continuación, trabajó al lado de la fundadora, junto con Oreste Basso, siguiendo los desarrollos de toda la Obra de María. Por esta tarea confiada, visitó varias veces las distintas comunidades del mundo. La suya fue una vida profundamente ligada al carisma de la unidad, al cual se mantuvo fiel hasta el final, con los efectos de una gran fecundidad espiritual en ella y alrededor de ella. Próximamente en focolare.org se publicará un perfil más amplio de ella.

Hemmerle: la Palabra y el Espíritu

Hemmerle: la Palabra y el Espíritu

Hemmerle_Innamorato_di_DioExiste un solo camino, y hasta el momento, yo no logro ver ningún otro, para poder vivir aquí y ahora el máximo de la unidad y de la comunión entre nosotros: este único camino coincide […] en que tú y yo, ustedes y yo y todos nosotros, con pasión, día tras día, en cada situación de nuestra vida y en cada situación que se interponga entre nosotros, nos afirmemos de forma sólida solo en Su Palabra (pág. 266) La Palabra de Dios supera las barreras que existen entre nosotros y crea la comunión. […]. Esto no puede quitárnoslo nadie, no nos lo puede prohibir nadie. Aquí no se puede volver atrás: éste es el punto esencial en donde se abre el camino para ir adelante […]. Si vivimos la Palabra en una realidad de reciprocidad y en forma radical, de tal modo que lo que tú vives y lo que yo vivo sean una única Palabra, somos todos juntos Su Palabra, entonces crece entre nosotros la unidad […]. Nos podemos preguntar: pero, ¿cómo hacemos para vivir en el único Espíritu que es la realidad más profunda e íntima de Dios, y cuál es la realidad más profunda e íntima de mí mismo? En el hecho de que en ti busco con tenacidad los dones del Espíritu, en ti que eres cristiano y creyente como yo. Te pregunto cosas durante largo tiempo, hasta que en ti haya descubierto el Espíritu. No me conformo con un compromiso diciendo: “En el fondo no estás mal, y no estoy mal tampoco yo: yo puedo encontrar un punto de encuentro ¡en el medio!”. No digo ni siquiera: “Tomo algo de lo tuyo y algo de lo mío para combinar una fórmula dentro de la cual ambos podamos ponernos de acuerdo sin modificar los fundamentos”. Pixabay-2183489_1280_01Yo en cambio, me pregunto: “¿Dónde está el Espíritu en ti?”. Ante la insistencia de esta pregunta no te obligo y no te limito, sino que te hago libre, para que tú puedas donarme los dones del Espíritu en ti. Estoy dispuesto a dejarme interrogar por ti hasta el último punto y hasta el extremo, de manera que, confiando en el Espíritu, también yo pueda ofrecer y donarte mis dones como dones de Dios. Donarse recíprocamente los dones, descubrir en la reciprocidad los dones del Espíritu en el otro: éste es el camino para el único Espíritu. (págs. 265-266). (15.6.79, diálogo con el Teólogo Evangélico Lukas Vischer) El que vive desde hace mucho tiempo la espiritualidad de la unidad no puede detenerse y decir: ¿Qué me cae bien de lo que está diciendo el otro? ¿Qué  no me cae bien? ¿En qué tema coincide con mi opinión? ¿En qué no es compatible? Yo, en cambio, tengo que hacerme uno con el otro, trato de pensar a partir del otro, no de forma de renegar lo que afirmo con seguridad en base a Cristo, sino en el sentido de que delante del otro me pregunto: ¿Qué luz quiere darme? Me miro por lo tanto a mí mismo partiendo del otro. Me hago uno con el otro y trato de releer mi verdad a través de la luz del otro. (pág. 268) (Extraído de Preguntas y respuestas en la Escuela ecuménica de Ottmaring) Winfried Hagemann: KLAUS HEMMERLE, enamorado de la Palabra de Dios- Città Nuova 2013.

Los Focolares y la unidad de los cristianos

Los Focolares y la unidad de los cristianos

P1320465_01¿Sobre cuáles vías y con qué perspectivas se mueve el compromiso ecuménico de los Focolares? En su intervención en un reciente Congreso de obispos en Katowice, Jesús Morán Cepedano (español, nacido cerca de Ávila, en España, en 1957), desde el 2014 co-presidente del Movimiento de los Focolares, trazó las premisas y características de una espiritualidad que la II Asamblea Ecuménica Europea, en 1997, definió como “ecuménica”. «Con la palabra “espiritualidad” quiero decir una forma de traducir en vida la fe cristiana». Una referencia personal: «Conocí a Chiara Lubich y al Movimiento de los Focolares en 1974. Como español, crecí en un ambiente católico, meditaba el Evangelio en la Iglesia, pero estos nuevos amigos me propusieron ponerlo en práctica. Quería cambiar la sociedad, pero la primera sorpresa fue que el Evangelio me cambiaba a mí». Eran los años de los contactos de Chiara Lubich con personalidades de varias Iglesias, entre ellas, el Patriarca ecuménico de Constantinopla Athenágoras I y el arzobispo Robert Runcie, entonces primado de la Iglesia de Inglaterra. «Este carisma suscitaba gran interés también, y a todavía más, en quien no era católico». P1320467_02Recordando las palabras de la fundadora de los Focolares, dirigidas a una platea de 7 mil sacerdotes y religiosos, reunidos en 1982 en el Aula Pablo VI en el Vaticano «la Obra de María no pertenece sólo al mundo católico. Somos una sola realidad entre todos nosotros, si bien con los límites que comportan las divisiones que todavía existen», Morán explica: «El carisma donado por Dios a Chiara entierra sus raíces en una dimensión eclesial que puede ser compartida por todas las confesiones, porque se nutre en el corazón del Evangelio. Y ésta está vinculada con la naturaleza de la espiritualidad que nace de este carisma: una espiritualidad de comunión, a imagen de la Trinidad». Una espiritualidad que hace que, en las relaciones ecuménicas, se le dé la prioridad al “diálogo de la vida”, al “ecumenismo del amor”, “de la verdad”, “del corazón”; todas formas que subrayan la reciprocidad del amor, el cual no sustituye al diálogo teológico pero que hace posible el «acercamiento, en un profundo ‘intercambio de dones’ que enriquece a unos y a otros”. La unidad y la reconciliación empiezan en el corazón, a partir del encuentro entre las personas, de la apertura acogedora, subraya Morán. Pero «la unidad que vivimos y que buscamos –argumenta- no es uniformidad, es el Espíritu Santo mismo quien suscita la diversidad». No es un enfoque teórico, por lo tanto, sino una experiencia viva de amor evangélico, un “taller ecuménico” que, en la experiencia de los Focolares, reúne a cristianos pertenecientes a más de 300 Iglesias y que se ha expandido, al menos como autoconciencia, dentro de innumerables contextos eclesiales. «El diálogo de la vida es fructífero –agrega- también en y entre las parroquias de varias Iglesias: mediante alianzas que ayudan a conocerse recíprocamente y a encontrar nuevas formas de colaboración para proyectos sociales y culturales. También los jóvenes pertenecientes a distintas Iglesias están comprometidos en primera línea en sostener acciones de primera necesidad y ayudas a los más necesitados». ¿Cuáles son las repercusiones a nivel teológico? «Algunas personas expertas han sido llamadas para participar de procesos de diálogo oficiales. También a nivel regional y sobre todo diocesano, y muchos están comprometidos en primera persona». Un ejemplo, entre otros, son los simposios teológicos instaurados entre los profesores de la Facultad rumano-ortodoxa de Cluj-Napónica (Romania) y los del Instituto Universitario Sophia de Loppiano (Italia), donde ha sido instaurada, el 14 de diciembre pasado, una cátedra ecuménica dedicada al Patriarca Athenágoras y a Chiara Lubich. «Silenciosa, pero tenazmente, Dio está trazando un camino irreversible para alcanzar su designio sobre la humanidad, la fraternidad universal». La reflexión de Morán  concluyó con las palabras de la “Declaración de Ottmaring” con las que el Movimiento de los Focolares inauguró las celebraciones por el quinto centenario de la Reforma: «Con todas nuestras fuerzas queremos sostener a las Iglesias en su compromiso de llegar a la plena y visible comunión. Haremos todo lo posible para que nuestras actividades e iniciativas se caractericen por esta actitud de apertura y fraternidad entre los cristianos». Lee el texto integral

Ecumenismo: la elección de Mirvet

Ecumenismo: la elección de Mirvet

syria-1886425_PixabayEl abuelo de Mirvet Kelly era Diácono: «Recuerdo la alegría de ir con él, cuando era chica, cada domingo a la Divina Liturgia sirio-ortodoxa. Orgullosa, lo miraba vestido de blanco recitar desde el altar sus oraciones». En Ad Homs, en Siria, donde Mirvet creció, están presentes varias Iglesias: la armenio-apostólica, la greco-ortodoxa y católica de varios ritos, la maronita, la melquita y la sirio-católica. Antes de la guerra, estando unidos a la propia iglesia, los fieles asistían también a otra iglesia sin problemas. No obstante esto, por conversaciones aquí y allá, ella percibía también las dificultades de esta pluralidad, por ejemplo que un joven no había podido casarse con su novia porque era católica, o viceversa. «Creciendo- continúa- muchas cosas cambiaron: el abuelo falleció y la Divina Liturgia me parecía larga y anticuada. En la escuela era la única cristiana en medio de muchos musulmanes. En Navidad y Pascua era la única que me ausentaba de la escuela y cuando volvía mis compañeros me hacían muchas preguntas a las que no sabía responder: “¿Por qué existen tantas Iglesias? ¿Por qué el Jesús de ustedes es crucificado y resucita en fechas distintas, según las Iglesias?”. Con otras amigas decidimos no volver a pertenecer a una u otra iglesia sino ser cristianas y basta. Y como muchas de ellas, también yo dejé de asistir a mi Iglesia». D20180118-01espués de algunos años, Mirvet encontró un grupo que trataba de vivir el Evangelio a la luz de la espiritualidad de los Focolares. «Con ellas descubrí que Dios es Padre de todos y que todos somos amados por Él como hijos. Mi vida comenzó a cambiar. Cada vez que trataba de amar, yendo por ejemplo a visitar a los ancianos y a los pobres, la alegría y la paz me llenaban el corazón. Un día, en un escrito de Chiara Lubich encontré la frase: “Debemos amar a la Iglesia de los otros como a la propia”. Yo no sólo no amaba a la Iglesia de los demás, sino que no amaba ni siquiera a la mía, que había criticado y abandonado. Hoy estoy agradecida a los Focolares que me acompañaron a integrarme nuevamente en ella. Comencé en el servicio, ayudando en el catecismo, en el coro y en otras instancias.Fue éste un primer paso para abrirme, en el tiempo, a conocer y amar también a las otras Iglesias». En ese momento, la historia de Mirvet, ya tan fecunda en el plano personal y ecuménico, tiene un nuevo salto de calidad. Advierte que Dios la llama a la extraordinaria aventura de donarse totalmente a Él. «En los distintos focolares donde viví – explica– me encontré siendo la única ortodoxa junto a católicas que eran de edades, países, idiomas, culturas, iglesias y pensamientos distintos. Tratar de vivir la unidad con todas estas diferencias es siempre un desafío, porque cada una de nosotras tiene sus propios gustos e ideas también en las pequeñas cosas. Pero cuando se trata de que la realidad del otro sea la propia, experimentamos que las diferencias se convierten en una riqueza. A menudo rezamos una por la Iglesia de la otra, en un crecimiento que es el mismo en la fe y en la relación con Dios. Y cMirvetKelly._01asi sin darnos cuenta llevamos el fruto de nuestra comunión a nuestras respectivas Iglesias, al trabajo, a la vida cotidiana. Parece una gota en el mar, pero también los pasos más pequeños, unidos a los de muchos otros en el mundo, pueden hacer la diferencia. En los países de Medio Oriente donde viví, por ejemplo, vi sacerdotes que ayudaban a las personas sin preguntarse a qué Iglesia pertenecían, o hacían proyectos entre Iglesias distintas a favor de muchos que se encontraban en necesidades, indiferentemente si eran cristianos o musulmanes. El año pasado, católicos y ortodoxos festejaron la Pascua el mismo día. Dos amigos sirios, que ahora viven en Viena, me contaban recientemente que ellos y muchos otros fueron ayudados por un párroco y por focolarinas católicas a encontrar la casa, las medicinas, el trabajo, y formaron un grupo en el que comparten y se ayudan en la común experiencia cristiana. Algunas sirias, que están ahora en USA me decían que son más de cincuenta los emigrantes sirio ortodoxos que se reúnen con periodicidad, una vez en la casa de los ortodoxos y otra en la de los católicos, experimentando que Dios está siempre con nosotros y que debemos rezar, vivir y amar a fin de que el testamento de Jesús: “Que todos sean uno”, se realice lo más pronto posible».