5 Sep 2017 | Focolare Worldwide
Cuando la furia de Harvey parece atenuarse y se llora por las víctimas cuyo número crece casi de momento a momento, comienza a ser más claro el trágico balance de la devastación dejada por el huracán, con una creciente preocupación por el riesgo de las aguas contaminadas, en particular en Houston, sede de centenares de grandes e importantes establecimientos químicos y petrolíferos. Una mezcla de pesticidas, desagües y solventes que pueden causar posteriores y serios daños a la salud del hombre y del ambiente, después del paso de Harvey. Es muy actual la solicitud coral de una mayor atención y “cuidado de la Creación”, del pasado 1º de septiembre, justo cuando están emergiendo, del agua que se retira, también las responsabilidades de los hombres. Reflexionamos no solamente sobre la potencia incontrolable de la naturaleza, sino también sobre las responsabilidades en el uso de los bienes de la Tierra. Con respecto al riesgo de contaminación, se calcula que millares de personas, en los 38 condados de Texas (USA) azotados por el huracán Harvey, poseen fuentes privadas de agua, que no están sometidas a los mismos controles de la red hídrica pública y por lo tanto son potencialmente de riesgo.
«Es el momento de reflexionar sobre el terrible poder de la naturaleza y sobre nuestra responsabilidad humana de ser buenos y sabios administradores del ambiente» escribe el Patriarca Ecuménico Bartolomé, conocido por su compromiso en favor del medio ambiente. «Estamos todos llamados a participar en la redención y en la gestión de nuestro mundo, trabajando para marginar la fuerza destructiva de este tipo de huracanes con una mejor planificación ambiental; o comprometiéndonos con mayor seriedad en combatir el grave problema del cambio climático y del modo en que interfiere con nuestro planeta; o aún más, a descender personalmente al sector afectado con proyectos de caridad que puedan ayudar a sostener a aquéllas personas cuya vida cambió tan drásticamente por causa de las transformaciones del clima en un abrir y cerrar de ojos». El Papa Francisco y el Patriarca Bartolomé- en el comunicado conjunto con ocasión de la Jornada de oración- afirmaron: «Nos dirigimos a todos los que ocupan una posición relevante en el ámbito social, económico, político y cultural; hacemos un llamado urgente a (…) apoyar un consentimiento global para que se resane la Creación herida. Estamos convencidos de que no puede darse una solución genuina y duradera al desafío de la crisis ecológica y de los cambios climáticos si no se produce una respuesta concertada y colectiva, sin una responsabilidad compartida que esté en grado de dar cuentas de todo lo que se ha realizado, sin dar prioridad a la solidaridad y al servicio»
Mientras tanto llegan noticias de la comunidad de los Focolares de Houston. Joelma, Carmina, Chiara y Kate nos escriben: «Gracias por las oraciones, por la cercanía y los numerosos mensajes que nos llegaron. Toda nuestra comunidad en Houston está a salvo. Algunos tuvieron que dejar sus casas, otros tienen su casa inundada pero no se vieron obligados a evacuar. Están en lugares seguros. La parte del barrio donde está la casa de los Focolares está ubicada en una zona alta, de modo que permanece bastante seca, pero se convirtió en una especie de isla pues las áreas circundantes están inundadas. Fue una experiencia muy dura seguir, desde una casa segura y seca, la inundación de las zonas de más abajo, sabiendo que muchas personas de alrededor estaban en peligro de vida. Lamentablemente supimos recientemente que los familiares de algunas personas de nuestra comunidad fallecieron, en Corpus Christi (la primera ciudad tejana que sufrió la fuerza del huracán). Se trata de una familia de seis personas que murió tratando de escapar del agua. Estamos tratando de comprender cuál es el modo más apropiado para ayudar en este momento, también porque conducir el auto es todavía muy peligroso. Mientras tanto, dos enfermeras de nuestra comunidad, Marga y Augie, están trabajando sin pausa, en sus hospitales, por causa de la ausencia del personal. Un joven pudo moverse en canoa y, junto a otros voluntarios y a una pareja, logró dar auxilio a otros, remando por el barrio»
4 Sep 2017 | Sin categorizar
Con este título, desde el 30 de setiembre al 1° de octubre 2017, se desarrollará el esperado evento LoppianoLab: laboratorio italiano de economía, cultura, comunicación, formación e innovación promovido anualmente por Città Nuova, polo Lionello Bonfanti, IUS y por la ciudadela internacional de Loppiano. Inmigración,trabajo, pobreza, inclusión social, lucha a la corrupción, compromiso por el bien común, familia, jóvenes, educación y muchos más, serán los temas de la octava edición del Laboratorio.
4 Sep 2017 | Sin categorizar
El borracho Por casualidad presencié una riña entre una persona ebria y un grupo de jóvenes, que, molestos con él, se pusieron a patearlol. Todo ocurrió en muy poco tiempo. Se levantó con esfuerzo y escupiendo sangre (había perdido dos dientes), esta persona en estado de ebriedad comenzó a insultarlos y a amenazarlos, que a esa altura ya habían desaparecido. Estábamos solos, ese hombre descartado por la sociedad y yo, en el cual veía a Jesús que me pedía ser amado. Venciendo un cierto temor (furioso como estaba, ¿y si se la agarraba conmigo?), le di un pañuelo para que se secara la sangre. Después me interesé por él quien me comenzó a relatar sus problemas de salud y otros líos. Le di un cigarrillo pues deseaba fumar y traté de disuadirlo de su idea de venganza. No fue fácil tranquilizarlo. Tenía miedo, entre otras cosas, de que los muchachos volvieran y de que se reencendiera la violencia. Me quedé con él y lo escuché hasta que se decidió a volver a su casa. O.- Italia Enferma A veces paso por momentos de rebelión, pero luego prevalece el deseo de creer en elamor de Dios y de los hermanos. Trato de no dejarme abatir por el sufrimiento, de no encerrarme en mí misma y de no pesar sobre los demás. Cuando a causa de la quimio perd¿ los cabellos, mi amiga Bruna me dijo: «Tus cabellos están contados. Dónaselos a Jesús como flores como signo de tu amor». También mi enfermedad tiene un sentido y por eso agradezco a Dios. Brigitte – Alemania La paz Mi papá trabajaba en una empresa naval. Durante una huelga, en los años ochenta, las fuerzas armadas intervinieron y él fue uno de los que cayó muerto. Desde ese momento nuestra vida cambió, aunque era muy pequeño para darme cuenta. Volvimos a conversar el tema con mi mamá solamente cuando se produce algún reconocimiento y en ocasión de alguna fecha histórica. Ella nos enseñó el valor de la paz y a no buscar nunca la venganza. Hoy, siendo ya adulto, sé que el valor de transmitir a las nuevas generaciones es justamente este bien que viene de Dios pero que comienza en mi, por mí mismo. S. K. – Polonia Serenidad sorprendente Me olvidé de avisar en la escuela que iba a retirar a los niños y que después habría vuelto con ellos. Por esta razón, a la vuelta, recibí una gran cantidad de reproches. Fue humillante tener que admitir mi error delante de los colegas y la dirección, también porque todos me miraban con hostilidad, inclusive aquéllos que siempre eran cordiales conmigo. Sacando fuerza del Evangelio acepté el desafío tratando de transformarlo en amor hacia todos: imaginaba cómo se habrían sentido en mi condición y comprendía su desaprobación. Hasta la portera, que había cambiado su modo de dirigirse a mi, se convirtió en objeto de una nueva estima. A una colega que me preguntó cómo lograba mantener la serenidad después de todo lo que me había pasado, le expliqué que, como cristiana encuentro la fuerza en la verdad y una fuente de paz que me da el valor de recomenzar. J.L. – Hungría
2 Sep 2017 | Sin categorizar
«Que todos sean uno». Es un lema fantástico. Creo que no podamos imaginar uno más bello y más grande. Hace soñar con un mundo diferente al que nos rodea, hace volar la fantasía imaginando lo que sería la sociedad si se pusiera en práctica esta maravillosa Palabra. Imaginemos… Un mundo en el que todos se aman, en el que todos tienen los mismos sentimientos; en donde desaparecen las cárceles y la guardia y la policía no tienen razón de ser; en el que los periódicos, en lugar de reportar crónicas negras – pasadas de moda – hablan de crónicas de oro, de hechos divinamente bellos, profundamente humanos. Un mundo en el que se canta, sí, se juega, se estudia, se trabaja, pero armoniosamente, donde cada uno hace lo que hace para agradar a Dios y a los demás. Creo que es un mundo, que veremos sólo en el Paraíso… Y sin embargo, Jesús dijo esas palabras para nosotros, aquí en la tierra. […] He abierto el Evangelio y he encontrado otra frase, que, extrañamente me ha parecido análoga a ésa: como si entre ésta y nuestro lema hubiese un vínculo. Dice: «Cuando sea elevado en la cruz, atraeré a todos hacia mí» (Cf. Jn 12,32). […] «Cuando sea elevado en la cruz…». Pero entonces Jesús no hizo de todos una cosa sola con sus extraordinarias palabras, o con sus extraordinarios milagros… La cruz fue su secreto. Fue el dolor lo que resolvió el problema de hacernos hijos de Dios y, por tanto, todos uno entre nosotros. ¿Quiere decir que el dolor es el camino, la llave, el secreto de la unidad de todos? ¿De la transformación de un mundo desagradable y a menudo malo en un mundo gozoso, resplandeciente de amor, en un paraíso anticipado? Sí, así es. Por lo poco que sabemos de esto, todos los santos, los verdaderamente inteligentes, han dado gran valor al dolor, a la cruz. Y ellos han sido quienes han arrastrado tras de sí a las multitudes y han dejado huella en la época en la que vivían, con una influencia beneficiosa también para los siglos futuros. «¡En la cruz hay un lugar vacío!», me dijo un sacerdote cuando yo era pequeñita; y le dio la vuelta a un crucifijo que tenía en la mesa, mostrándomelo por detrás. «Este lugar – siguió diciendo – debes ocuparlo tú». ¡Va bien! Si es así ¡Aquí estamos dispuestos! ¿Qué esperamos? Entre otras cosas, dolores pequeños o grandes, bien o mal llevados, los tenemos siempre en la vida… ¡Pero no seamos oportunistas! Somos cristianos. ¿Jesús está en la cruz? También yo quiero estarlo. Aceptaré todas las pequeñas cruces de mi vida con alegría. Sí, con alegría, aunque puede ser que se escape alguna lágrima. Pero en el fondo del corazón le diré a Él que me escucha: «Estoy contenta, porque sufriendo contigo te ayudo a atraer a todos hacia Ti para que se acerque el día en el que se cumpla tu inmenso deseo: «Que todos sean uno». Chiara Lubich De “Coloquios con los Gen”. Años 1966 -1969, Ciudad Nueva, Madrid 1974, pp. 37 – 38
1 Sep 2017 | Focolare Worldwide, Senza categoria
Desde Centro y Suramérica hasta Europa, desde África a Medio Oriente, se realizaron 50 campos de trabajo para construir “con la cabeza, las manos y el corazón”, hombres abiertos e inclusivos. Hombres-mundo deseosos de regalar a los demás las propias riquezas abriéndose al mismo tiempo a las de los demás. Cada tres años, los Chicos por la Unidad del Movimiento de los Focolares promueven una serie de talleres internacionales para formarse en la cultura de la fraternidad en una dimensión mundial, como antídoto a la división, a la intolerancia, a la propagación de la división y del odio. Eran dos las fases de cada campo: la primera para aprender a conocer y respetar la patria de los demás como la propia. La segunda para realizar acciones solidarias concretas, especialmente en las periferias más marginadas y con las personas más “descartadas”: inmigrantes, personas sin techo, huérfanos, enfermos, gitanos. En Lituania los chicos que participaron en el programa, en el que estuvo también un grupo procedente de Suiza, fueron a un hospital para personas discapacitadas y enfermos mentales, y lograron involucrar incluso a un joven que por lo general es reacio a todo estímulo. En Skofia Loka, en Eslovenia, (pequeño Estado en el corazón de Europa), el objetivo era involucrar a las personas que viven en la calle. En Bratislava, los muchachos alemanes y eslovacos se dedicaron a la limpieza de las orillas del Danubio y recogieron seis quintales de basura. Pero también se realizaron conciertos, “flash mob”, festivales en varias plazas del Este de Europa, que despertaron el interés y la curiosidad de los medios de comunicación. En Faro, algunos jóvenes fueron entrevistados por la televisión, nacional. En la ciudadela croata el Foro fue un microcosmos internacional: 280 chicos de 22 naciones (con 12 traducciones), entre ellos Palestina, Israel, Líbano, Jordania, Siria y Venezuela. «Cuando hablé con los jóvenes de Venezuela – dijo– una chica de Tierra Santa- comprendí que en todos los países existen problemas. Nosotros estamos en guerra, pero por lo menos tenemos algo para comer. En Venezuela ni siquiera esto. Ante esta realidad, llevé una canasta y propuse que pusiéramos en común lo que teníamos». Otra: «De ahora en adelante, cuando me pregunten cuántos hermanos tengo, ¡diré 280!». Un grupo de chicas que llegaba en el vuelo de USA, perdió sus valijas, que fueron reencontradas después de algunos días. Mientras tanto, acostumbradas a tener de todo, experimentaron lo que significa depender del amor (y de la ropa) de los demás. También esto ha sido un don. En Serbia, el Campo se realizó en Cardak, a una hora de auto desde Belgrado. Los chicos fueron alojados en una estructura del Estado en una zona boscosa, donde anteriormente habían pasado un centenar de prófugos que huían de los Balcanes: un símbolo de la belleza y el dolor en el atormentado recorrido de unidad entre los pueblos, iglesias, religiones. También ellos experimentaron la diversidad de religión (eran cristianos y musulmanes) y de confesiones (entre ellos había católicos, ortodoxos, luteranos, reformados, anglicanos), y algunos no se identificaban con ningún credo, pero todos se sintieron profundamente integrados.
En Paztún, en la zona Maya Kaquchikel, de Guatemala, se realizó el Campo de Centroamérica en el que participaron 160 jóvenes de Panamá, Costa Rica, Honduras, El Salvador y Guatemala y un grupo de la etnia Quiché de Santa Lucía Utatlán. La tala indiscriminada de los bosques, una verdadera llaga en el país, los impulsó a plantar miles de abetos (donados por la Alcaldía) en una hectárea de territorio público. En el Cono Sur, el Hombre Mundo asumió los colores del intercambio solidario, con acciones a favor del conocimiento recíproco y la valoración de la riqueza del pueblo sudamericano. En el Campo de Cunaco, en Chile, se realizaron talleres didácticos y recreativos y acciones de solidaridad. En Paraguay se hicieron seminarios, visitas a las comunidades guaraníes de Ita y una jornada junto con los jóvenes del Barrio San Miguel donde realizaron murales y talleres de arte. En Uruguay, los jóvenes se reunieron en Nueva Vida, el centro social animado por los Focolares en una zona periférica de Montevideo, realizaron actividades para los niños, talleres, torneos deportivos y juegos. En Argentina compartieron la vida de sus coetáneos de la isla Margarita, cerca del Tigre, localidad al norte de Buenos Aires, en el delta del Río de la Plata. En Italia, el calor y el clima bochornoso no disminuyeron el entusiasmo en muchas ciudades. En la capital el Campo se desarrolló en Corviale, dentro de un barrio dormitorio donde el deterioro y la degradación son el marco de historias de violencia y pobreza. Se dedicaron a la limpieza de un área verde que se usa para descargar la basura, a fin de que renazca ese espacio como lugar para que los niños puedan jugar. Éstos son solo algunos ejemplos de los 50 Campos de trabajo que se realizaron en distintos países por millares de jóvenes, todos ingenieros y obreros especializados en la proyección y construcción más importante: la de un mundo unido.